|
Isaías
Capítulo 1
1
Visión de Isaías hijo de Amoz, la cual vio acerca de Judá y
Jerusalén en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá.
2 Oíd, cielos, y
escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y los
engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí.
3 El buey conoce
a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi
pueblo no tiene conocimiento.
4 ¡Oh gente
pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos
depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel,
se volvieron atrás.
5 ¿Por qué
querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza
está enferma, y todo corazón doliente.
6 Desde la
planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida,
hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni
suavizadas con aceite.
7 Vuestra tierra
está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra
delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada como
asolamiento de extraños.
8 Y queda la
hija de Sion como enramada en viña, y como cabaña en melonar, como
ciudad asolada.
9 Si Jehová de
los ejércitos no nos hubiese dejado un resto pequeño, como Sodoma
fuéramos, y semejantes a Gomorra.
10 Príncipes de
Sodoma, oíd la palabra de Jehová; escuchad la ley de nuestro Dios,
pueblo de Gomorra.
11 ¿Para qué me
sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado
estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no
quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.
12 ¿Quién
demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante
de mí para hollar mis atrios?
13 No me
traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva
y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son
iniquidad vuestras fiestas solemnes.
14 Vuestras
lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi
alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas.
15 Cuando
extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos;
asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están
de sangre vuestras manos.
16 Lavaos y
limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis
ojos; dejad de hacer lo malo;
17 aprended a
hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced
justicia al huérfano, amparad a la viuda.
18 Venid luego,
dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la
grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el
carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
19 Si quisiereis
y oyereis, comeréis el bien de la tierra;
20 si no
quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la
boca de Jehová lo ha dicho.
21 ¿Cómo te has
convertido en ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de justicia, en
ella habitó la equidad; pero ahora, los homicidas.
22 Tu plata se
ha convertido en escorias, tu vino está mezclado con agua.
23 Tus
príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones; todos aman el
soborno, y van tras las recompensas; no hacen justicia al huérfano,
ni llega a ellos la causa de la viuda.
24 Por tanto,
dice el Señor, Jehová de los ejércitos, el Fuerte de Israel: Ea,
tomaré satisfacción de mis enemigos, me vengaré de mis adversarios;
25 y volveré mi
mano contra ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y quitaré
toda tu impureza.
26 Restauraré
tus jueces como al principio, y tus consejeros como eran antes;
entonces te llamarán Ciudad de justicia, Ciudad fiel.
27 Sion será
rescatada con juicio, y los convertidos de ella con justicia.
28 Pero los
rebeldes y pecadores a una serán quebrantados, y los que dejan a
Jehová serán consumidos.
29 Entonces os
avergonzarán las encinas que amasteis, y os afrentarán los huertos
que escogisteis.
30 Porque seréis
como encina a la que se le cae la hoja, y como huerto al que le
faltan las aguas.
31 Y el fuerte
será como estopa, y lo que hizo como centella; y ambos serán
encendidos juntamente, y no habrá quien apague.
Isaías
Capítulo 2
1
Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y de Jerusalén.
2 Acontecerá en
lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa
de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los
collados, y correrán a él todas las naciones.
3 Y vendrán
muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la
casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos
por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la
palabra de Jehová.
4 Y juzgará
entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus
espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada
nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.
5 Venid, oh casa
de Jacob, y caminaremos a la luz de Jehová.
6 Ciertamente tú
has dejado tu pueblo, la casa de Jacob, porque están llenos de
costumbres traídas del oriente, y de agoreros, como los filisteos; y
pactan con hijos de extranjeros.
7 Su tierra está
llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin. También está su
tierra llena de caballos, y sus carros son innumerables.
8 Además su
tierra está llena de ídolos, y se han arrodillado ante la obra de
sus manos y ante lo que fabricaron sus dedos.
9 Y se ha
inclinado el hombre, y el varón se ha humillado; por tanto, no los
perdones.
10 Métete en la
peña, escóndete en el polvo, de la presencia temible de Jehová, y
del resplandor de su majestad.
11 La altivez de
los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será
humillada; y Jehová solo será exaltado en aquel día.
12 Porque día de
Jehová de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo, sobre
todo enaltecido, y será abatido;
13 sobre todos
los cedros del Líbano altos y erguidos, y sobre todas las encinas de
Basán;
14 sobre todos
los montes altos, y sobre todos los collados elevados;
15 sobre toda
torre alta, y sobre todo muro fuerte;
16 sobre todas
las naves de Tarsis, y sobre todas las pinturas preciadas.
17 La altivez
del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será
humillada; y solo Jehová será exaltado en aquel día.
18 Y quitará
totalmente los ídolos.
19 Y se meterán
en las cavernas de las peñas y en las aberturas de la tierra, por la
presencia temible de Jehová, y por el resplandor de su majestad,
cuando él se levante para castigar la tierra.
20 Aquel día
arrojará el hombre a los topos y murciélagos sus ídolos de plata y
sus ídolos de oro, que le hicieron para que adorase,
21 y se meterá
en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de las peñas, por
la presencia formidable de Jehová, y por el resplandor de su
majestad, cuando se levante para castigar la tierra.
22 Dejaos del
hombre, cuyo aliento está en su nariz; porque ¿de qué es él
estimado?
Isaías
Capítulo 3
1
Porque he aquí que el Señor Jehová de los ejércitos quita de
Jerusalén y de Judá al sustentador y al fuerte, todo sustento de pan
y todo socorro de agua;
2 el valiente y
el hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino y el anciano;
3 el capitán de
cincuenta y el hombre de respeto, el consejero, el artífice
excelente y el hábil orador.
4 Y les pondré
jóvenes por príncipes, y muchachos serán sus señores.
5 Y el pueblo se
hará violencia unos a otros, cada cual contra su vecino; el joven se
levantará contra el anciano, y el villano contra el noble.
6 Cuando alguno
tomare de la mano a su hermano, de la familia de su padre, y le
dijere: Tú tienes vestido, tú serás nuestro príncipe, y toma en tus
manos esta ruina;
7 él jurará
aquel día, diciendo: No tomaré ese cuidado; porque en mi casa ni hay
pan, ni qué vestir; no me hagáis príncipe del pueblo.
8 Pues arruinada
está Jerusalén, y Judá ha caído; porque la lengua de ellos y sus
obras han sido contra Jehová para irritar los ojos de su majestad.
9 La apariencia
de sus rostros testifica contra ellos; porque como Sodoma publican
su pecado, no lo disimulan. ¡Ay del alma de ellos! porque
amontonaron mal para sí.
10 Decid al
justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos.
11 ¡Ay del
impío! Mal le irá, porque según las obras de sus manos le será
pagado.
12 Los opresores
de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorearon de él. Pueblo
mío, los que te guían te engañan, y tuercen el curso de tus caminos.
13 Jehová está
en pie para litigar, y está para juzgar a los pueblos.
14 Jehová vendrá
a juicio contra los ancianos de su pueblo y contra sus príncipes;
porque vosotros habéis devorado la viña, y el despojo del pobre está
en vuestras casas.
15 ¿Qué pensáis
vosotros que majáis mi pueblo y moléis las caras de los pobres? dice
el Señor, Jehová de los ejércitos.
16 Asimismo dice
Jehová: Por cuanto las hijas de Sion se ensoberbecen, y andan con
cuello erguido y con ojos desvergonzados; cuando andan van danzando,
y haciendo son con los pies;
17 por tanto, el
Señor raerá la cabeza de las hijas de Sion, y Jehová descubrirá sus
verg:uenzas.
18 Aquel día
quitará el Señor el atavío del calzado, las redecillas, las lunetas,
19 los collares,
los pendientes y los brazaletes,
20 las cofias,
los atavíos de las piernas, los partidores del pelo, los pomitos de
olor y los zarcillos,
21 los anillos,
y los joyeles de las narices,
22 las ropas de
gala, los mantoncillos, los velos, las bolsas,
23 los espejos,
el lino fino, las gasas y los tocados.
24 Y en lugar de
los perfumes aromáticos vendrá hediondez; y cuerda en lugar de
cinturón, y cabeza rapada en lugar de la compostura del cabello; en
lugar de ropa de gala ceñimiento de cilicio, y quemadura en vez de
hermosura.
25 Tus varones
caerán a espada, y tu fuerza en la guerra.
26 Sus puertas
se entristecerán y enlutarán, y ella, desamparada, se sentará en
tierra.
Isaías
Capítulo 4
1
Echarán mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo:
Nosotras comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras
ropas; solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio.
2 En aquel
tiempo el renuevo de Jehová será para hermosura y gloria, y el fruto
de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel.
3 Y acontecerá
que el que quedare en Sion, y el que fuere dejado en Jerusalén, será
llamado santo; todos los que en Jerusalén estén registrados entre
los vivientes,
4 cuando el
Señor lave las inmundicias de las hijas de Sion, y limpie la sangre
de Jerusalén de en medio de ella, con espíritu de juicio y con
espíritu de devastación.
5 Y creará
Jehová sobre toda la morada del monte de Sion, y sobre los lugares
de sus convocaciones, nube y oscuridad de día, y de noche resplandor
de fuego que eche llamas; porque sobre toda gloria habrá un dosel,
6 y habrá un
abrigo para sombra contra el calor del día, para refugio y
escondedero contra el turbión y contra el aguacero.
Isaías
Capítulo 5
1
Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi
amado una viña en una ladera fértil.
2 La había
cercado y despedregado y plantado de vides escogidas; había
edificado en medio de ella una torre, y hecho también en ella un
lagar; y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres.
3 Ahora, pues,
vecinos de Jerusalén y varones de Judá, juzgad ahora entre mí y mi
viña.
4 ¿Qué más se
podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo,
esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres?
5 Os mostraré,
pues, ahora lo que haré yo a mi viña: Le quitaré su vallado, y será
consumida; aportillaré su cerca, y será hollada.
6 Haré que quede
desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los
espinos; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre
ella.
7 Ciertamente la
viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres
de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza;
justicia, y he aquí clamor.
8 ¡Ay de los que
juntan casa a casa, y añaden heredad a heredad hasta ocuparlo todo!
¿Habitaréis vosotros solos en medio de la tierra?
9 Ha llegado a
mis oídos de parte de Jehová de los ejércitos, que las muchas casas
han de quedar asoladas, sin morador las grandes y hermosas.
10 Y diez
yugadas de viña producirán un bato, y un homer de semilla producirá
un efa.
11 ¡Ay de los
que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se están
hasta la noche, hasta que el vino los enciende!
12 Y en sus
banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas y vino, y no
miran la obra de Jehová, ni consideran la obra de sus manos.
13 Por tanto, mi
pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento; y su gloria
pereció de hambre, y su multitud se secó de sed.
14 Por eso
ensanchó su interior el Seol, y sin medida extendió su boca; y allá
descenderá la gloria de ellos, y su multitud, y su fausto, y el que
en él se regocijaba.
15 Y el hombre
será humillado, y el varón será abatido, y serán bajados los ojos de
los altivos.
16 Pero Jehová
de los ejércitos será exaltado en juicio, y el Dios Santo será
santificado con justicia.
17 Y los
corderos serán apacentados según su costumbre; y extraños devorarán
los campos desolados de los ricos.
18 ¡Ay de los
que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como con
coyundas de carreta,
19 los cuales
dicen: Venga ya, apresúrese su obra, y veamos; acérquese, y venga el
consejo del Santo de Israel, para que lo sepamos!
20 ¡Ay de los
que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz
tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y
lo dulce por amargo!
21 ¡Ay de los
sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí
mismos!
22 ¡Ay de los
que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar
bebida;
23 los que
justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho!
24 Por tanto,
como la lengua del fuego consume el rastrojo, y la llama devora la
paja, así será su raíz como podredumbre, y su flor se desvanecerá
como polvo; porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos, y
abominaron la palabra del Santo de Israel.
25 Por esta
causa se encendió el furor de Jehová contra su pueblo, y extendió
contra él su mano, y le hirió; y se estremecieron los montes, y sus
cadáveres fueron arrojados en medio de las calles. Con todo esto no
ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida.
26 Alzará pendón
a naciones lejanas, y silbará al que está en el extremo de la
tierra; y he aquí que vendrá pronto y velozmente.
27 No habrá
entre ellos cansado, ni quien tropiece; ninguno se dormirá, ni le
tomará sueño; a ninguno se le desatará el cinto de los lomos, ni se
le romperá la correa de sus sandalias.
28 Sus saetas
estarán afiladas, y todos sus arcos entesados; los cascos de sus
caballos parecerán como de pedernal, y las ruedas de sus carros como
torbellino.
29 Su rugido
será como de león; rugirá a manera de leoncillo, crujirá los
dientes, y arrebatará la presa; se la llevará con seguridad, y nadie
se la quitará.
30 Y bramará
sobre él en aquel día como bramido del mar; entonces mirará hacia la
tierra, y he aquí tinieblas de tribulación, y en sus cielos se
oscurecerá la luz.
Isaías
Capítulo 6
1
En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un
trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo.
2 Por encima de
él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus
rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.
3 Y el uno al
otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los
ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.
4 Y los
quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que
clamaba, y la casa se llenó de humo.
5 Entonces dije:
¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y
habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto
mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.
6 Y voló hacia
mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido,
tomado del altar con unas tenazas;
7 y tocando con
él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es
quitada tu culpa, y limpio tu pecado.
8 Después oí la
voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por
nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.
9 Y dijo: Anda,
y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no
comprendáis.
10 Engruesa el
corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para
que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón
entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.
11 Y yo dije:
¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió él: Hasta que las ciudades estén
asoladas y sin morador, y no haya hombre en las casas, y la tierra
esté hecha un desierto;
12 hasta que
Jehová haya echado lejos a los hombres, y multiplicado los lugares
abandonados en medio de la tierra.
13 Y si quedare
aún en ella la décima parte, ésta volverá a ser destruida; pero como
el roble y la encina, que al ser cortados aún queda el tronco, así
será el tronco, la simiente santa.
Isaías
Capítulo 7
1
Aconteció en los días de Acaz hijo de Jotam, hijo de Uzías, rey de
Judá, que Rezín rey de Siria y Peka hijo de Remalías, rey de Israel,
subieron contra Jerusalén para combatirla; pero no la pudieron
tomar.
2 Y vino la
nueva a la casa de David, diciendo: Siria se ha confederado con
Efraín. Y se le estremeció el corazón, y el corazón de su pueblo,
como se estremecen los árboles del monte a causa del viento.
3 Entonces dijo
Jehová a Isaías: Sal ahora al encuentro de Acaz, tú, y Sear-jasub tu
hijo, al extremo del acueducto del estanque de arriba, en el camino
de la heredad del Lavador,
4 y dile:
Guarda, y repósate; no temas, ni se turbe tu corazón a causa de
estos dos cabos de tizón que humean, por el ardor de la ira de Rezín
y de Siria, y del hijo de Remalías.
5 Ha acordado
maligno consejo contra ti el sirio, con Efraín y con el hijo de
Remalías, diciendo:
6 Vamos contra
Judá y aterroricémosla, y repartámosla entre nosotros, y pongamos en
medio de ella por rey al hijo de Tabeel.
7 Por tanto,
Jehová el Señor dice así: No subsistirá, ni será.
8 Porque la
cabeza de Siria es Damasco, y la cabeza de Damasco, Rezín; y dentro
de sesenta y cinco años Efraín será quebrantado hasta dejar de ser
pueblo.
9 Y la cabeza de
Efraín es Samaria, y la cabeza de Samaria el hijo de Remalías. Si
vosotros no creyereis, de cierto no permaneceréis.
10 Habló también
Jehová a Acaz, diciendo:
11 Pide para ti
señal de Jehová tu Dios, demandándola ya sea de abajo en lo
profundo, o de arriba en lo alto.
12 Y respondió
Acaz: No pediré, y no tentaré a Jehová.
13 Dijo entonces
Isaías: Oíd ahora, casa de David. ¿Os es poco el ser molestos a los
hombres, sino que también lo seáis a mi Dios?
14 Por tanto, el
Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a
luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.
15 Comerá
mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo
bueno.
16 Porque antes
que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, la tierra de
los dos reyes que tú temes será abandonada.
17 Jehová hará
venir sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre, días
cuales nunca vinieron desde el día que Efraín se apartó de Judá,
esto es, al rey de Asiria.
18 Y acontecerá
que aquel día silbará Jehová a la mosca que está en el fin de los
ríos de Egipto, y a la abeja que está en la tierra de Asiria;
19 y vendrán y
acamparán todos en los valles desiertos, y en las cavernas de las
piedras, y en todos los zarzales, y en todas las matas.
20 En aquel día
el Señor raerá con navaja alquilada, con los que habitan al otro
lado del río, esto es, con el rey de Asiria, cabeza y pelo de los
pies, y aun la barba también quitará.
21 Acontecerá en
aquel tiempo, que criará un hombre una vaca y dos ovejas;
22 y a causa de
la abundancia de leche que darán, comerá mantequilla; ciertamente
mantequilla y miel comerá el que quede en medio de la tierra.
23 Acontecerá
también en aquel tiempo, que el lugar donde había mil vides que
valían mil siclos de plata, será para espinos y cardos.
24 Con saetas y
arco irán allá, porque toda la tierra será espinos y cardos.
25 Y a todos los
montes que se cavaban con azada, no llegarán allá por el temor de
los espinos y de los cardos, sino que serán para pasto de bueyes y
para ser hollados de los ganados.
Isaías
Capítulo 8
1
Me dijo Jehová: Toma una tabla grande, y escribe en ella con
caracteres legibles tocante a Maher-salal-hasbaz.
2 Y junté
conmigo por testigos fieles al sacerdote Urías y a Zacarías hijo de
Jeberequías.
3 Y me llegué a
la profetisa, la cual concibió, y dio a luz un hijo. Y me dijo
Jehová: Ponle por nombre Maher-salal-hasbaz.
4 Porque antes
que el niño sepa decir: Padre mío, y Madre mía, será quitada la
riqueza de Damasco y los despojos de Samaria delante del rey de
Asiria.
5 Otra vez
volvió Jehová a hablarme, diciendo:
6 Por cuanto
desechó este pueblo las aguas de Siloé, que corren mansamente, y se
regocijó con Rezín y con el hijo de Remalías;
7 he aquí, por
tanto, que el Señor hace subir sobre ellos aguas de ríos, impetuosas
y muchas, esto es, al rey de Asiria con todo su poder; el cual
subirá sobre todos sus ríos, y pasará sobre todas sus riberas;
8 y pasando
hasta Judá, inundará y pasará adelante, y llegará hasta la garganta;
y extendiendo sus alas, llenará la anchura de tu tierra, oh Emanuel.
9 Reuníos,
pueblos, y seréis quebrantados; oíd, todos los que sois de lejanas
tierras; ceñíos, y seréis quebrantados; disponeos, y seréis
quebrantados.
10 Tomad
consejo, y será anulado; proferid palabra, y no será firme, porque
Dios está con nosotros.
11 Porque Jehová
me dijo de esta manera con mano fuerte, y me enseñó que no caminase
por el camino de este pueblo, diciendo:
12 No llaméis
conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración;
ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo.
13 A Jehová de
los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, y él sea
vuestro miedo.
14 Entonces él
será por santuario; pero a las dos casas de Israel, por piedra para
tropezar, y por tropezadero para caer, y por lazo y por red al
morador de Jerusalén.
15 Y muchos
tropezarán entre ellos, y caerán, y serán quebrantados; y se
enredarán y serán apresados.
16 Ata el
testimonio, sella la ley entre mis discípulos.
17 Esperaré,
pues, a Jehová, el cual escondió su rostro de la casa de Jacob, y en
él confiaré.
18 He aquí, yo y
los hijos que me dio Jehová somos por señales y presagios en Israel,
de parte de Jehová de los ejércitos, que mora en el monte de Sion.
19 Y si os
dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran
hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará
a los muertos por los vivos?
20 ¡A la ley y
al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha
amanecido.
21 Y pasarán por
la tierra fatigados y hambrientos, y acontecerá que teniendo hambre,
se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios, levantando el rostro
en alto.
22 Y mirarán a
la tierra, y he aquí tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia;
y serán sumidos en las tinieblas.
Isaías
Capítulo 9
1
Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia,
tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente
tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de
Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel
lado del Jordán, en Galilea de los gentiles.
2 El pueblo que
andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de
sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.
3 Multiplicaste
la gente, y aumentaste la alegría. Se alegrarán delante de ti como
se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos.
4 Porque tú
quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su
opresor, como en el día de Madián.
5 Porque todo
calzado que lleva el guerrero en el tumulto de la batalla, y todo
manto revolcado en sangre, serán quemados, pasto del fuego.
6 Porque un niño
nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y
se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre
Eterno, Príncipe de Paz.
7 Lo dilatado de
su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y
sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en
justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los
ejércitos hará esto.
8 El Señor envió
palabra a Jacob, y cayó en Israel.
9 Y la sabrá
todo el pueblo, Efraín y los moradores de Samaria, que con soberbia
y con altivez de corazón dicen:
10 Los ladrillos
cayeron, pero edificaremos de cantería; cortaron los cabrahigos,
pero en su lugar pondremos cedros.
11 Pero Jehová
levantará los enemigos de Rezín contra él, y juntará a sus enemigos;
12 del oriente
los sirios, y los filisteos del poniente; y a boca llena devorarán a
Israel. Ni con todo eso ha cesado su furor, sino que todavía su mano
está extendida.
13 Pero el
pueblo no se convirtió al que lo castigaba, ni buscó a Jehová de los
ejércitos.
14 Y Jehová
cortará de Israel cabeza y cola, rama y caña en un mismo día.
15 El anciano y
venerable de rostro es la cabeza; el profeta que enseña mentira, es
la cola.
16 Porque los
gobernadores de este pueblo son engañadores, y sus gobernados se
pierden.
17 Por tanto, el
Señor no tomará contentamiento en sus jóvenes, ni de sus huérfanos y
viudas tendrá misericordia; porque todos son falsos y malignos, y
toda boca habla despropósitos. Ni con todo esto ha cesado su furor,
sino que todavía su mano está extendida.
18 Porque la
maldad se encendió como fuego, cardos y espinos devorará; y se
encenderá en lo espeso del bosque, y serán alzados como remolinos de
humo.
19 Por la ira de
Jehová de los ejércitos se oscureció la tierra, y será el pueblo
como pasto del fuego; el hombre no tendrá piedad de su hermano.
20 Cada uno
hurtará a la mano derecha, y tendrá hambre, y comerá a la izquierda,
y no se saciará; cada cual comerá la carne de su brazo;
21 Manasés a
Efraín, y Efraín a Manasés, y ambos contra Judá. Ni con todo esto ha
cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida.
Isaías
Capítulo 10
1
¡Ay de los que dictan leyes injustas, y prescriben tiranía,
2 para apartar
del juicio a los pobres, y para quitar el derecho a los afligidos de
mi pueblo; para despojar a las viudas, y robar a los huérfanos!
3 ¿Y qué haréis
en el día del castigo? ¿A quién os acogeréis para que os ayude,
cuando venga de lejos el asolamiento? ¿En dónde dejaréis vuestra
gloria?
4 Sin mí se
inclinarán entre los presos, y entre los muertos caerán. Ni con todo
esto ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida.
5 Oh Asiria,
vara y báculo de mi furor, en su mano he puesto mi ira.
6 Le mandaré
contra una nación pérfida, y sobre el pueblo de mi ira le enviaré,
para que quite despojos, y arrebate presa, y lo ponga para ser
hollado como lodo de las calles.
7 Aunque él no
lo pensará así, ni su corazón lo imaginará de esta manera, sino que
su pensamiento será desarraigar y cortar naciones no pocas.
8 Porque él
dice: Mis príncipes, ¿no son todos reyes?
9 ¿No es Calno
como Carquemis, Hamat como Arfad, y Samaria como Damasco?
10 Como halló mi
mano los reinos de los ídolos, siendo sus imágenes más que las de
Jerusalén y de Samaria;
11 como hice a
Samaria y a sus ídolos, ¿no haré también así a Jerusalén y a sus
ídolos?
12 Pero
acontecerá que después que el Señor haya acabado toda su obra en el
monte de Sion y en Jerusalén, castigará el fruto de la soberbia del
corazón del rey de Asiria, y la gloria de la altivez de sus ojos.
13 Porque dijo:
Con el poder de mi mano lo he hecho, y con mi sabiduría, porque he
sido prudente; quité los territorios de los pueblos, y saqueé sus
tesoros, y derribé como valientes a los que estaban sentados;
14 y halló mi
mano como nido las riquezas de los pueblos; y como se recogen los
huevos abandonados, así me apoderé yo de toda la tierra; y no hubo
quien moviese ala, ni abriese boca y graznase.
15 ¿Se gloriará
el hacha contra el que con ella corta? ¿Se ensoberbecerá la sierra
contra el que la mueve? ¡Como si el báculo levantase al que lo
levanta; como si levantase la vara al que no es leño!
16 Por esto el
Señor, Jehová de los ejércitos, enviará debilidad sobre sus
robustos, y debajo de su gloria encenderá una hoguera como ardor de
fuego.
17 Y la luz de
Israel será por fuego, y su Santo por llama, que abrase y consuma en
un día sus cardos y sus espinos.
18 La gloria de
su bosque y de su campo fértil consumirá totalmente, alma y cuerpo,
y vendrá a ser como abanderado en derrota.
19 Y los árboles
que queden en su bosque serán en número que un niño los pueda
contar.
20 Acontecerá en
aquel tiempo, que los que hayan quedado de Israel y los que hayan
quedado de la casa de Jacob, nunca más se apoyarán en el que los
hirió, sino que se apoyarán con verdad en Jehová, el Santo de
Israel.
21 El remanente
volverá, el remanente de Jacob volverá al Dios fuerte.
22 Porque si tu
pueblo, oh Israel, fuere como las arenas del mar, el remanente de él
volverá; la destrucción acordada rebosará justicia.
23 Pues el
Señor, Jehová de los ejércitos, hará consumación ya determinada en
medio de la tierra.
24 Por tanto el
Señor, Jehová de los ejércitos, dice así: Pueblo mío, morador de
Sion, no temas de Asiria. Con vara te herirá, y contra ti alzará su
palo, a la manera de Egipto;
25 mas de aquí a
muy poco tiempo se acabará mi furor y mi enojo, para destrucción de
ellos.
26 Y levantará
Jehová de los ejércitos azote contra él como la matanza de Madián en
la peña de Oreb, y alzará su vara sobre el mar como hizo por la vía
de Egipto.
27 Acontecerá en
aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu
cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción.
28 Vino hasta
Ajat, pasó hasta Migrón; en Micmas contará su ejército.
29 Pasaron el
vado; se alojaron en Geba; Ramá tembló; Gabaa de Saúl huyó.
30 Grita en alta
voz, hija de Galim; haz que se oiga hacia Lais, pobrecilla Anatot.
31 Madmena se
alborotó; los moradores de Gebim huyen.
32 Aún vendrá
día cuando reposará en Nob; alzará su mano al monte de la hija de
Sion, al collado de Jerusalén.
33 He aquí el
Señor, Jehová de los ejércitos, desgajará el ramaje con violencia, y
los árboles de gran altura serán cortados, y los altos serán
humillados.
34 Y cortará con
hierro la espesura del bosque, y el Líbano caerá con estruendo.
Isaías
Capítulo 11
1
Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus
raíces.
2 Y reposará
sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de
inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de
conocimiento y de temor de Jehová.
3 Y le hará
entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista
de sus ojos, ni arg:uirá por lo que oigan sus oídos;
4 sino que
juzgará con justicia a los pobres, y arg:uirá con equidad por los
mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y
con el espíritu de sus labios matará al impío.
5 Y será la
justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura.
6 Morará el lobo
con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro
y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los
pastoreará.
7 La vaca y la
osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey
comerá paja.
8 Y el niño de
pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado
extenderá su mano sobre la caverna de la víbora.
9 No harán mal
ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del
conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.
10 Acontecerá en
aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a
los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será
gloriosa.
11 Asimismo
acontecerá en aquel tiempo, que Jehová alzará otra vez su mano para
recobrar el remanente de su pueblo que aún quede en Asiria, Egipto,
Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del mar.
12 Y levantará
pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y
reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra.
13 Y se disipará
la envidia de Efraín, y los enemigos de Judá serán destruidos.
Efraín no tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín;
14 sino que
volarán sobre los hombros de los filisteos al occidente, saquearán
también a los de oriente; Edom y Moab les servirán, y los hijos de
Amón los obedecerán.
15 Y secará
Jehová la lengua del mar de Egipto; y levantará su mano con el poder
de su espíritu sobre el río, y lo herirá en sus siete brazos, y hará
que pasen por él con sandalias.
16 Y habrá
camino para el remanente de su pueblo, el que quedó de Asiria, de la
manera que lo hubo para Israel el día que subió de la tierra de
Egipto.
Isaías
Capítulo 12
1
En aquel día dirás: Cantaré a ti, oh Jehová; pues aunque te enojaste
contra mí, tu indignación se apartó, y me has consolado.
2 He aquí Dios
es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi
canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí.
3 Sacaréis con
gozo aguas de las fuentes de la salvación.
4 Y diréis en
aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los
pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido.
5 Cantad salmos
a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda
la tierra.
6 Regocíjate y
canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo
de Israel.
Isaías
Capítulo 13
1
Profecía sobre Babilonia, revelada a Isaías hijo de Amoz.
2 Levantad
bandera sobre un alto monte; alzad la voz a ellos, alzad la mano,
para que entren por puertas de príncipes.
3 Yo mandé a mis
consagrados, asimismo llamé a mis valientes para mi ira, a los que
se alegran con mi gloria.
4 Estruendo de
multitud en los montes, como de mucho pueblo; estruendo de ruido de
reinos, de naciones reunidas; Jehová de los ejércitos pasa revista a
las tropas para la batalla.
5 Vienen de
lejana tierra, de lo postrero de los cielos, Jehová y los
instrumentos de su ira, para destruir toda la tierra.
6 Aullad, porque
cerca está el día de Jehová; vendrá como asolamiento del
Todopoderoso.
7 Por tanto,
toda mano se debilitará, y desfallecerá todo corazón de hombre,
8 y se llenarán
de terror; angustias y dolores se apoderarán de ellos; tendrán
dolores como mujer de parto; se asombrará cada cual al mirar a su
compañero; sus rostros, rostros de llamas.
9 He aquí el día
de Jehová viene, terrible, y de indignación y ardor de ira, para
convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores.
10 Por lo cual
las estrellas de los cielos y sus luceros no darán su luz; y el sol
se oscurecerá al nacer, y la luna no dará su resplandor.
11 Y castigaré
al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad; y haré que
cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los
fuertes.
12 Haré más
precioso que el oro fino al varón, y más que el oro de Ofir al
hombre.
13 Porque haré
estremecer los cielos, y la tierra se moverá de su lugar, en la
indignación de Jehová de los ejércitos, y en el día del ardor de su
ira.
14 Y como gacela
perseguida, y como oveja sin pastor, cada cual mirará hacia su
pueblo, y cada uno huirá a su tierra.
15 Cualquiera
que sea hallado será alanceado; y cualquiera que por ellos sea
tomado, caerá a espada.
16 Sus niños
serán estrellados delante de ellos; sus casas serán saqueadas, y
violadas sus mujeres.
17 He aquí que
yo despierto contra ellos a los medos, que no se ocuparán de la
plata, ni codiciarán oro.
18 Con arco
tirarán a los niños, y no tendrán misericordia del fruto del
vientre, ni su ojo perdonará a los hijos.
19 Y Babilonia,
hermosura de reinos y ornamento de la grandeza de los caldeos, será
como Sodoma y Gomorra, a las que trastornó Dios.
20 Nunca más
será habitada, ni se morará en ella de generación en generación; ni
levantará allí tienda el árabe, ni pastores tendrán allí majada;
21 sino que
dormirán allí las fieras del desierto, y sus casas se llenarán de
hurones; allí habitarán avestruces, y allí saltarán las cabras
salvajes.
22 En sus
palacios aullarán hienas, y chacales en sus casas de deleite; y
cercano a llegar está su tiempo, y sus días no se alargarán.
Isaías
Capítulo 14
1
Porque Jehová tendrá piedad de Jacob, y todavía escogerá a Israel, y
lo hará reposar en su tierra; y a ellos se unirán extranjeros, y se
juntarán a la familia de Jacob.
2 Y los tomarán
los pueblos, y los traerán a su lugar; y la casa de Israel los
poseerá por siervos y criadas en la tierra de Jehová; y cautivarán a
los que los cautivaron, y señorearán sobre los que los oprimieron.
3 Y en el día
que Jehová te dé reposo de tu trabajo y de tu temor, y de la dura
servidumbre en que te hicieron servir,
4 pronunciarás
este proverbio contra el rey de Babilonia, y dirás: ¡Cómo paró el
opresor, cómo acabó la ciudad codiciosa de oro!
5 Quebrantó
Jehová el báculo de los impíos, el cetro de los señores;
6 el que hería a
los pueblos con furor, con llaga permanente, el que se enseñoreaba
de las naciones con ira, y las perseguía con crueldad.
7 Toda la tierra
está en reposo y en paz; se cantaron alabanzas.
8 Aun los
cipreses se regocijaron a causa de ti, y los cedros del Líbano,
diciendo: Desde que tú pereciste, no ha subido cortador contra
nosotros.
9 El Seol abajo
se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a
recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los príncipes de la
tierra, a todos los reyes de las naciones.
10 Todos ellos
darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y
llegaste a ser como nosotros?
11 Descendió al
Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y
gusanos te cubrirán.
12 ¡Cómo caíste
del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra,
tú que debilitabas a las naciones.
13 Tú que decías
en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de
Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a
los lados del norte;
14 sobre las
alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.
15 Mas tú
derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo.
16 Se inclinarán
hacia ti los que te vean, te contemplarán, diciendo: ¿Es éste aquel
varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos;
17 que puso el
mundo como un desierto, que asoló sus ciudades, que a sus presos
nunca abrió la cárcel?
18 Todos los
reyes de las naciones, todos ellos yacen con honra cada uno en su
morada;
19 pero tú
echado eres de tu sepulcro como vástago abominable, como vestido de
muertos pasados a espada, que descendieron al fondo de la sepultura;
como cuerpo muerto hollado.
20 No serás
contado con ellos en la sepultura; porque tú destruiste tu tierra,
mataste a tu pueblo. No será nombrada para siempre la descendencia
de los malignos.
21 Preparad sus
hijos para el matadero, por la maldad de sus padres; no se levanten,
ni posean la tierra, ni llenen de ciudades la faz del mundo.
22 Porque yo me
levantaré contra ellos, dice Jehová de los ejércitos, y raeré de
Babilonia el nombre y el remanente, hijo y nieto, dice Jehová.
23 Y la
convertiré en posesión de erizos, y en lagunas de agua; y la barreré
con escobas de destrucción, dice Jehová de los ejércitos.
24 Jehová de los
ejércitos juró diciendo: Ciertamente se hará de la manera que lo he
pensado, y será confirmado como lo he determinado;
25 que
quebrantaré al asirio en mi tierra, y en mis montes lo hollaré; y su
yugo será apartado de ellos, y su carga será quitada de su hombro.
26 Este es el
consejo que está acordado sobre toda la tierra, y esta, la mano
extendida sobre todas las naciones.
27 Porque Jehová
de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién lo impedirá? Y su mano
extendida, ¿quién la hará retroceder?
28 En el año que
murió el rey Acaz fue esta profecía:
29 No te alegres
tú, Filistea toda, por haberse quebrado la vara del que te hería;
porque de la raíz de la culebra saldrá áspid, y su fruto, serpiente
voladora.
30 Y los
primogénitos de los pobres serán apacentados, y los menesterosos se
acostarán confiados; mas yo haré morir de hambre tu raíz, y
destruiré lo que de ti quedare.
31 Aúlla, oh
puerta; clama, oh ciudad; disuelta estás toda tú, Filistea; porque
humo vendrá del norte, no quedará uno solo en sus asambleas.
32 ¿Y qué se
responderá a los mensajeros de las naciones? Que Jehová fundó a Sion,
y que a ella se acogerán los afligidos de su pueblo.
Isaías
Capítulo 15
1
Profecía sobre Moab. Cierto, de noche fue destruida Ar de Moab,
puesta en silencio. Cierto, de noche fue destruida Kir de Moab,
reducida a silencio.
2 Subió a Bayit
y a Dibón, lugares altos, a llorar; sobre Nebo y sobre Medeba
aullará Moab; toda cabeza de ella será rapada, y toda barba
rasurada.
3 Se ceñirán de
cilicio en sus calles; en sus terrados y en sus plazas aullarán
todos, deshaciéndose en llanto.
4 Hesbón y
Eleale gritarán, hasta Jahaza se oirá su voz; por lo que aullarán
los guerreros de Moab, se lamentará el alma de cada uno dentro de
él.
5 Mi corazón
dará gritos por Moab; sus fugitivos huirán hasta Zoar, como novilla
de tres años. Por la cuesta de Luhit subirán llorando, y levantarán
grito de quebrantamiento por el camino de Horonaim.
6 Las aguas de
Nimrim serán consumidas, y se secará la hierba, se marchitarán los
retoños, todo verdor perecerá.
7 Por tanto, las
riquezas que habrán adquirido, y las que habrán reservado, las
llevarán al torrente de los sauces.
8 Porque el
llanto rodeó los límites de Moab; hasta Eglaim llegó su alarido, y
hasta Beer-elim su clamor.
9 Y las aguas de
Dimón se llenarán de sangre; porque yo traeré sobre Dimón males
mayores, leones a los que escaparen de Moab, y a los sobrevivientes
de la tierra.
Isaías
Capítulo 16
1
Enviad cordero al señor de la tierra, desde Sela del desierto al
monte de la hija de Sion.
2 Y cual ave
espantada que huye de su nido, así serán las hijas de Moab en los
vados de Arnón.
3 Reúne consejo,
haz juicio; pon tu sombra en medio del día como la noche; esconde a
los desterrados, no entregues a los que andan errantes.
4 Moren contigo
mis desterrados, oh Moab; sé para ellos escondedero de la presencia
del devastador; porque el atormentador fenecerá, el devastador
tendrá fin, el pisoteador será consumido de sobre la tierra.
5 Y se dispondrá
el trono en misericordia; y sobre él se sentará firmemente, en el
tabernáculo de David, quien juzgue y busque el juicio, y apresure la
justicia.
6 Hemos oído la
soberbia de Moab; muy grandes son su soberbia, su arrogancia y su
altivez; pero sus mentiras no serán firmes.
7 Por tanto,
aullará Moab, todo él aullará; gemiréis en gran manera abatidos, por
las tortas de uvas de Kir-hareset.
8 Porque los
campos de Hesbón fueron talados, y las vides de Sibma; señores de
naciones pisotearon sus generosos sarmientos; habían llegado hasta
Jazer, y se habían extendido por el desierto; se extendieron sus
plantas, pasaron el mar.
9 Por lo cual
lamentaré con lloro de Jazer por la viña de Sibma; te regaré con mis
lágrimas, oh Hesbón y Eleale; porque sobre tus cosechas y sobre tu
siega caerá el grito de guerra.
10 Quitado es el
gozo y la alegría del campo fértil; en las viñas no cantarán, ni se
regocijarán; no pisará vino en los lagares el pisador; he hecho
cesar el grito del lagarero.
11 Por tanto,
mis entrañas vibrarán como arpa por Moab, y mi corazón por
Kir-hareset.
12 Y cuando
apareciere Moab cansado sobre los lugares altos, cuando venga a su
santuario a orar, no le valdrá.
13 Esta es la
palabra que pronunció Jehová sobre Moab desde aquel tiempo;
14 pero ahora
Jehová ha hablado, diciendo: Dentro de tres años, como los años de
un jornalero, será abatida la gloria de Moab, con toda su gran
multitud; y los sobrevivientes serán pocos, pequeños y débiles.
Isaías
Capítulo 17
1
Profecía sobre Damasco. He aquí que Damasco dejará de ser ciudad, y
será montón de ruinas.
2 Las ciudades
de Aroer están desamparadas, en majadas se convertirán; dormirán
allí, y no habrá quien los espante.
3 Y cesará el
socorro de Efraín, y el reino de Damasco; y lo que quede de Siria
será como la gloria de los hijos de Israel, dice Jehová de los
ejércitos.
4 En aquel
tiempo la gloria de Jacob se atenuará, y se enflaquecerá la grosura
de su carne.
5 Y será como
cuando el segador recoge la mies, y con su brazo siega las espigas;
será también como el que recoge espigas en el valle de Refaim.
6 Y quedarán en
él rebuscos, como cuando sacuden el olivo; dos o tres frutos en la
punta de la rama, cuatro o cinco en sus ramas más fructíferas, dice
Jehová Dios de Israel.
7 En aquel día
mirará el hombre a su Hacedor, y sus ojos contemplarán al Santo de
Israel.
8 Y no mirará a
los altares que hicieron sus manos, ni mirará a lo que hicieron sus
dedos, ni a los símbolos de Asera, ni a las imágenes del sol.
9 En aquel día
sus ciudades fortificadas serán como los frutos que quedan en los
renuevos y en las ramas, los cuales fueron dejados a causa de los
hijos de Israel; y habrá desolación.
10 Porque te
olvidaste del Dios de tu salvación, y no te acordaste de la roca de
tu refugio; por tanto, sembrarás plantas hermosas, y plantarás
sarmiento extraño.
11 El día que
las plantes, las harás crecer, y harás que su simiente brote de
mañana; pero la cosecha será arrebatada en el día de la angustia, y
del dolor desesperado.
12 ¡Ay! multitud
de muchos pueblos que harán ruido como estruendo del mar, y murmullo
de naciones que harán alboroto como bramido de muchas aguas.
13 Los pueblos
harán estrépito como de ruido de muchas aguas; pero Dios los
reprenderá, y huirán lejos; serán ahuyentados como el tamo de los
montes delante del viento, y como el polvo delante del torbellino.
14 Al tiempo de
la tarde, he aquí la turbación, pero antes de la mañana el enemigo
ya no existe. Esta es la parte de los que nos aplastan, y la suerte
de los que nos saquean.
Isaías
Capítulo 18
1
¡Ay de la tierra que hace sombra con las alas, que está tras los
ríos de Etiopía;
2 que envía
mensajeros por el mar, y en naves de junco sobre las aguas! Andad,
mensajeros veloces, a la nación de elevada estatura y tez brillante,
al pueblo temible desde su principio y después, gente fuerte y
conquistadora, cuya tierra es surcada por ríos.
3 Vosotros,
todos los moradores del mundo y habitantes de la tierra, cuando se
levante bandera en los montes, mirad; y cuando se toque trompeta,
escuchad.
4 Porque Jehová
me dijo así: Me estaré quieto, y los miraré desde mi morada, como
sol claro después de la lluvia, como nube de rocío en el calor de la
siega.
5 Porque antes
de la siega, cuando el fruto sea perfecto, y pasada la flor se
maduren los frutos, entonces podará con podaderas las ramitas, y
cortará y quitará las ramas.
6 Y serán
dejados todos para las aves de los montes y para las bestias de la
tierra; sobre ellos tendrán el verano las aves, e invernarán todas
las bestias de la tierra.
7 En aquel
tiempo será traída ofrenda a Jehová de los ejércitos, del pueblo de
elevada estatura y tez brillante, del pueblo temible desde su
principio y después, gente fuerte y conquistadora, cuya tierra es
surcada por ríos, al lugar del nombre de Jehová de los ejércitos, al
monte de Sion.
Isaías
Capítulo 19
1
Profecía sobre Egipto. He aquí que Jehová monta sobre una ligera
nube, y entrará en Egipto; y los ídolos de Egipto temblarán delante
de él, y desfallecerá el corazón de los egipcios dentro de ellos.
2 Levantaré
egipcios contra egipcios, y cada uno peleará contra su hermano, cada
uno contra su prójimo; ciudad contra ciudad, y reino contra reino.
3 Y el espíritu
de Egipto se desvanecerá en medio de él, y destruiré su consejo; y
preguntarán a sus imágenes, a sus hechiceros, a sus evocadores y a
sus adivinos.
4 Y entregaré a
Egipto en manos de señor duro, y rey violento se enseñoreará de
ellos, dice el Señor, Jehová de los ejércitos.
5 Y las aguas
del mar faltarán, y el río se agotará y secará.
6 Y se alejarán
los ríos, se agotarán y secarán las corrientes de los fosos; la caña
y el carrizo serán cortados.
7 La pradera de
junto al río, de junto a la ribera del río, y toda sementera del
río, se secarán, se perderán, y no serán más.
8 Los pescadores
también se entristecerán; harán duelo todos los que echan anzuelo en
el río, y desfallecerán los que extienden red sobre las aguas.
9 Los que labran
lino fino y los que tejen redes serán confundidos,
10 porque todas
sus redes serán rotas; y se entristecerán todos los que hacen
viveros para peces.
11 Ciertamente
son necios los príncipes de Zoán; el consejo de los prudentes
consejeros de Faraón se ha desvanecido. ¿Cómo diréis a Faraón: Yo
soy hijo de los sabios, e hijo de los reyes antiguos?
12 ¿Dónde están
ahora aquellos tus sabios? Que te digan ahora, o te hagan saber qué
es lo que Jehová de los ejércitos ha determinado sobre Egipto.
13 Se han
desvanecido los príncipes de Zoán, se han engañado los príncipes de
Menfis; engañaron a Egipto los que son la piedra angular de sus
familias.
14 Jehová mezcló
espíritu de vértigo en medio de él; e hicieron errar a Egipto en
toda su obra, como tambalea el ebrio en su vómito.
15 Y no
aprovechará a Egipto cosa que haga la cabeza o la cola, la rama o el
junco.
16 En aquel día
los egipcios serán como mujeres; porque se asombrarán y temerán en
la presencia de la mano alta de Jehová de los ejércitos, que él
levantará contra ellos.
17 Y la tierra
de Judá será de espanto a Egipto; todo hombre que de ella se
acordare temerá por causa del consejo que Jehová de los ejércitos
acordó sobre aquél.
18 En aquel
tiempo habrá cinco ciudades en la tierra de Egipto que hablen la
lengua de Canaán, y que juren por Jehová de los ejércitos; una será
llamada la ciudad de Herez.
19 En aquel
tiempo habrá altar para Jehová en medio de la tierra de Egipto, y
monumento a Jehová junto a su frontera.
20 Y será por
señal y por testimonio a Jehová de los ejércitos en la tierra de
Egipto; porque clamarán a Jehová a causa de sus opresores, y él les
enviará salvador y príncipe que los libre.
21 Y Jehová será
conocido de Egipto, y los de Egipto conocerán a Jehová en aquel día,
y harán sacrificio y oblación; y harán votos a Jehová, y los
cumplirán.
22 Y herirá
Jehová a Egipto; herirá y sanará, y se convertirán a Jehová, y les
será clemente y los sanará.
23 En aquel
tiempo habrá una calzada de Egipto a Asiria, y asirios entrarán en
Egipto, y egipcios en Asiria; y los egipcios servirán con los
asirios a Jehová.
24 En aquel
tiempo Israel será tercero con Egipto y con Asiria para bendición en
medio de la tierra;
25 porque Jehová
de los ejércitos los bendecirá diciendo: Bendito el pueblo mío
Egipto, y el asirio obra de mis manos, e Israel mi heredad.
Isaías
Capítulo 20
1
En el año que vino el Tartán a Asdod, cuando lo envió Sargón rey de
Asiria, y peleó contra Asdod y la tomó;
2 en aquel
tiempo habló Jehová por medio de Isaías hijo de Amoz, diciendo: Ve y
quita el cilicio de tus lomos, y descalza las sandalias de tus pies.
Y lo hizo así, andando desnudo y descalzo.
3 Y dijo Jehová:
De la manera que anduvo mi siervo Isaías desnudo y descalzo tres
años, por señal y pronóstico sobre Egipto y sobre Etiopía,
4 así llevará el
rey de Asiria a los cautivos de Egipto y los deportados de Etiopía,
a jóvenes y a ancianos, desnudos y descalzos, y descubiertas las
nalgas para verg:uenza de Egipto.
5 Y se turbarán
y avergonzarán de Etiopía su esperanza, y de Egipto su gloria.
6 Y dirá en
aquel día el morador de esta costa: Mirad qué tal fue nuestra
esperanza, a donde nos acogimos por socorro para ser libres de la
presencia del rey de Asiria; ¿y cómo escaparemos nosotros?
Isaías
Capítulo 21
1
Profecía sobre el desierto del mar. Como torbellino del Neguev, así
viene del desierto, de la tierra horrenda.
2 Visión dura me
ha sido mostrada. El prevaricador prevarica, y el destructor
destruye. Sube, oh Elam; sitia, oh Media. Todo su gemido hice cesar.
3 Por tanto, mis
lomos se han llenado de dolor; angustias se apoderaron de mí, como
angustias de mujer de parto; me agobié oyendo, y al ver me he
espantado.
4 Se pasmó mi
corazón, el horror me ha intimidado; la noche de mi deseo se me
volvió en espanto.
5 Ponen la mesa,
extienden tapices; comen, beben. ¡Levantaos, oh príncipes, ungid el
escudo!
6 Porque el
Señor me dijo así: Ve, pon centinela que haga saber lo que vea.
7 Y vio hombres
montados, jinetes de dos en dos, montados sobre asnos, montados
sobre camellos; y miró más atentamente,
8 y gritó como
un león: Señor, sobre la atalaya estoy yo continuamente de día, y
las noches enteras sobre mi guarda;
9 y he aquí
vienen hombres montados, jinetes de dos en dos. Después habló y
dijo: Cayó, cayó Babilonia; y todos los ídolos de sus dioses
quebrantó en tierra.
10 Oh pueblo
mío, trillado y aventado, os he dicho lo que oí de Jehová de los
ejércitos, Dios de Israel.
11 Profecía
sobre Duma. Me dan voces de Seir: Guarda, ¿qué de la noche? Guarda,
¿qué de la noche?
12 El guarda
respondió: La mañana viene, y después la noche; preguntad si
queréis, preguntad; volved, venid.
13 Profecía
sobre Arabia. En el bosque pasaréis la noche en Arabia, oh
caminantes de Dedán.
14 Salid a
encontrar al sediento; llevadle agua, moradores de tierra de Tema,
socorred con pan al que huye.
15 Porque ante
la espada huye, ante la espada desnuda, ante el arco entesado, ante
el peso de la batalla.
16 Porque así me
ha dicho Jehová: De aquí a un año, semejante a años de jornalero,
toda la gloria de Cedar será deshecha;
17 y los
sobrevivientes del número de los valientes flecheros, hijos de
Cedar, serán reducidos; porque Jehová Dios de Israel lo ha dicho.
Isaías
Capítulo 22
1
Profecía sobre el valle de la visión. ¿Qué tienes ahora, que con
todos los tuyos has subido sobre los terrados?
2 Tú, llena de
alborotos, ciudad turbulenta, ciudad alegre; tus muertos no son
muertos a espada, ni muertos en guerra.
3 Todos tus
príncipes juntos huyeron del arco, fueron atados; todos los que en
ti se hallaron, fueron atados juntamente, aunque habían huido lejos.
4 Por esto dije:
Dejadme, lloraré amargamente; no os afanéis por consolarme de la
destrucción de la hija de mi pueblo.
5 Porque día es
de alboroto, de angustia y de confusión, de parte del Señor, Jehová
de los ejércitos, en el valle de la visión, para derribar el muro, y
clamar al monte.
6 Y Elam tomó
aljaba, con carros y con jinetes, y Kir sacó el escudo.
7 Tus hermosos
valles fueron llenos de carros, y los de a caballo acamparon a la
puerta.
8 Y desnudó la
cubierta de Judá; y miraste en aquel día hacia la casa de armas del
bosque.
9 Visteis las
brechas de la ciudad de David, que se multiplicaron; y recogisteis
las aguas del estanque de abajo.
10 Y contasteis
las casas de Jerusalén, y derribasteis casas para fortificar el
muro.
11 Hicisteis
foso entre los dos muros para las aguas del estanque viejo; y no
tuvisteis respeto al que lo hizo, ni mirasteis de lejos al que lo
labró.
12 Por tanto, el
Señor, Jehová de los ejércitos, llamó en este día a llanto y a
endechas, a raparse el cabello y a vestir cilicio;
13 y he aquí
gozo y alegría, matando vacas y degollando ovejas, comiendo carne y
bebiendo vino, diciendo: Comamos y bebamos, porque mañana moriremos.
14 Esto fue
revelado a mis oídos de parte de Jehová de los ejércitos: Que este
pecado no os será perdonado hasta que muráis, dice el Señor, Jehová
de los ejércitos.
15 Jehová de los
ejércitos dice así: Ve, entra a este tesorero, a Sebna el mayordomo,
y dile:
16 ¿Qué tienes
tú aquí, o a quién tienes aquí, que labraste aquí sepulcro para ti,
como el que en lugar alto labra su sepultura, o el que esculpe para
sí morada en una peña?
17 He aquí que
Jehová te transportará en duro cautiverio, y de cierto te cubrirá el
rostro.
18 Te echará a
rodar con ímpetu, como a bola por tierra extensa; allá morirás, y
allá estarán los carros de tu gloria, oh verg:uenza de la casa de tu
señor.
19 Y te arrojaré
de tu lugar, y de tu puesto te empujaré.
20 En aquel día
llamaré a mi siervo Eliaquim hijo de Hilcías,
21 y lo vestiré
de tus vestiduras, y lo ceñiré de tu talabarte, y entregaré en sus
manos tu potestad; y será padre al morador de Jerusalén, y a la casa
de Judá.
22 Y pondré la
llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá, y nadie
cerrará; cerrará, y nadie abrirá.
23 Y lo hincaré
como clavo en lugar firme; y será por asiento de honra a la casa de
su padre.
24 Colgarán de
él toda la honra de la casa de su padre, los hijos y los nietos,
todos los vasos menores, desde las tazas hasta toda clase de jarros.
25 En aquel día,
dice Jehová de los ejércitos, el clavo hincado en lugar firme será
quitado; será quebrado y caerá, y la carga que sobre él se puso se
echará a perder; porque Jehová habló.
Isaías
Capítulo 23
1
Profecía sobre Tiro. Aullad, naves de Tarsis, porque destruida es
Tiro hasta no quedar casa, ni a donde entrar; desde la tierra de
Quitim les es revelado.
2 Callad,
moradores de la costa, mercaderes de Sidón, que pasando el mar te
abastecían.
3 Su provisión
procedía de las sementeras que crecen con las muchas aguas del Nilo,
de la mies del río. Fue también emporio de las naciones.
4 Averg:uénzate,
Sidón, porque el mar, la fortaleza del mar habló, diciendo: Nunca
estuve de parto, ni di a luz, ni crié jóvenes, ni levanté vírgenes.
5 Cuando llegue
la noticia a Egipto, tendrán dolor de las nuevas de Tiro.
6 Pasaos a
Tarsis; aullad, moradores de la costa.
7 ¿No era ésta
vuestra ciudad alegre, con muchos días de antig:uedad? Sus pies la
llevarán a morar lejos.
8 ¿Quién decretó
esto sobre Tiro, la que repartía coronas, cuyos negociantes eran
príncipes, cuyos mercaderes eran los nobles de la tierra?
9 Jehová de los
ejércitos lo decretó, para envilecer la soberbia de toda gloria, y
para abatir a todos los ilustres de la tierra.
10 Pasa cual río
de tu tierra, oh hija de Tarsis, porque no tendrás ya más poder.
11 Extendió su
mano sobre el mar, hizo temblar los reinos; Jehová mandó respecto a
Canaán, que sus fortalezas sean destruidas.
12 Y dijo: No te
alegrarás más, oh oprimida virgen hija de Sidón. Levántate para
pasar a Quitim, y aun allí no tendrás reposo.
13 Mira la
tierra de los caldeos. Este pueblo no existía; Asiria la fundó para
los moradores del desierto. Levantaron sus fortalezas, edificaron
sus palacios; él la convirtió en ruinas.
14 Aullad, naves
de Tarsis, porque destruida es vuestra fortaleza.
15 Acontecerá en
aquel día, que Tiro será puesta en olvido por setenta años, como
días de un rey. Después de los setenta años, cantará Tiro canción
como de ramera.
16 Toma arpa, y
rodea la ciudad, oh ramera olvidada; haz buena melodía, reitera la
canción, para que seas recordada.
17 Y acontecerá
que al fin de los setenta años visitará Jehová a Tiro; y volverá a
comerciar, y otra vez fornicará con todos los reinos del mundo sobre
la faz de la tierra.
18 Pero sus
negocios y ganancias serán consagrados a Jehová; no se guardarán ni
se atesorarán, porque sus ganancias serán para los que estuvieren
delante de Jehová, para que coman hasta saciarse, y vistan
espléndidamente.
Isaías
Capítulo 24
1
He aquí que Jehová vacía la tierra y la desnuda, y trastorna su faz,
y hace esparcir a sus moradores.
2 Y sucederá así
como al pueblo, también al sacerdote; como al siervo, así a su amo;
como a la criada, a su ama; como al que compra, al que vende; como
al que presta, al que toma prestado; como al que da a logro, así al
que lo recibe.
3 La tierra será
enteramente vaciada, y completamente saqueada; porque Jehová ha
pronunciado esta palabra.
4 Se destruyó,
cayó la tierra; enfermó, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos
de la tierra.
5 Y la tierra se
contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes,
falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno.
6 Por esta causa
la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados;
por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y
disminuyeron los hombres.
7 Se perdió el
vino, enfermó la vid, gimieron todos los que eran alegres de
corazón.
8 Cesó el
regocijo de los panderos, se acabó el estruendo de los que se
alegran, cesó la alegría del arpa.
9 No beberán
vino con cantar; la sidra les será amarga a los que la bebieren.
10 Quebrantada
está la ciudad por la vanidad; toda casa se ha cerrado, para que no
entre nadie.
11 Hay clamores
por falta de vino en las calles; todo gozo se oscureció, se desterró
la alegría de la tierra.
12 La ciudad
quedó desolada, y con ruina fue derribada la puerta.
13 Porque así
será en medio de la tierra, en medio de los pueblos, como olivo
sacudido, como rebuscos después de la vendimia.
14 Estos alzarán
su voz, cantarán gozosos por la grandeza de Jehová; desde el mar
darán voces.
15 Glorificad
por esto a Jehová en los valles; en las orillas del mar sea nombrado
Jehová Dios de Israel.
16 De lo
postrero de la tierra oímos cánticos: Gloria al justo. Y yo dije:
¡Mi desdicha, mi desdicha, ay de mí! Prevaricadores han prevaricado;
y han prevaricado con prevaricación de desleales.
17 Terror, foso
y red sobre ti, oh morador de la tierra.
18 Y acontecerá
que el que huyere de la voz del terror caerá en el foso; y el que
saliere de en medio del foso será preso en la red; porque de lo alto
se abrirán ventanas, y temblarán los cimientos de la tierra.
19 Será
quebrantada del todo la tierra, enteramente desmenuzada será la
tierra, en gran manera será la tierra conmovida.
20 Temblará la
tierra como un ebrio, y será removida como una choza; y se agravará
sobre ella su pecado, y caerá, y nunca más se levantará.
21 Acontecerá en
aquel día, que Jehová castigará al ejército de los cielos en lo
alto, y a los reyes de la tierra sobre la tierra.
22 Y serán
amontonados como se amontona a los encarcelados en mazmorra, y en
prisión quedarán encerrados, y serán castigados después de muchos
días.
23 La luna se
avergonzará, y el sol se confundirá, cuando Jehová de los ejércitos
reine en el monte de Sion y en Jerusalén, y delante de sus ancianos
sea glorioso.
Isaías
Capítulo 25
1
Jehová, tú eres mi Dios; te exaltaré, alabaré tu nombre, porque has
hecho maravillas; tus consejos antiguos son verdad y firmeza.
2 Porque
convertiste la ciudad en montón, la ciudad fortificada en ruina; el
alcázar de los extraños para que no sea ciudad, ni nunca jamás sea
reedificado.
3 Por esto te
dará gloria el pueblo fuerte, te temerá la ciudad de gentes
robustas.
4 Porque fuiste
fortaleza al pobre, fortaleza al menesteroso en su aflicción,
refugio contra el turbión, sombra contra el calor; porque el ímpetu
de los violentos es como turbión contra el muro.
5 Como el calor
en lugar seco, así humillarás el orgullo de los extraños; y como
calor debajo de nube harás marchitar el renuevo de los robustos.
6 Y Jehová de
los ejércitos hará en este monte a todos los pueblos banquete de
manjares suculentos, banquete de vinos refinados, de gruesos
tuétanos y de vinos purificados.
7 Y destruirá en
este monte la cubierta con que están cubiertos todos los pueblos, y
el velo que envuelve a todas las naciones.
8 Destruirá a la
muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de
todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la
tierra; porque Jehová lo ha dicho.
9 Y se dirá en
aquel día: He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos
salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos
alegraremos en su salvación.
10 Porque la
mano de Jehová reposará en este monte; pero Moab será hollado en su
mismo sitio, como es hollada la paja en el muladar.
11 Y extenderá
su mano por en medio de él, como la extiende el nadador para nadar;
y abatirá su soberbia y la destreza de sus manos.
12 Y abatirá la
fortaleza de tus altos muros; la humillará y la echará a tierra,
hasta el polvo.
Isaías
Capítulo 26
1
En aquel día cantarán este cántico en tierra de Judá: Fuerte ciudad
tenemos; salvación puso Dios por muros y antemuro.
2 Abrid las
puertas, y entrará la gente justa, guardadora de verdades.
3 Tú guardarás
en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en
ti ha confiado.
4 Confiad en
Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de
los siglos.
5 Porque derribó
a los que moraban en lugar sublime; humilló a la ciudad exaltada, la
humilló hasta la tierra, la derribó hasta el polvo.
6 La hollará
pie, los pies del afligido, los pasos de los menesterosos.
7 El camino del
justo es rectitud; tú, que eres recto, pesas el camino del justo.
8 También en el
camino de tus juicios, oh Jehová, te hemos esperado; tu nombre y tu
memoria son el deseo de nuestra alma.
9 Con mi alma te
he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de
mí, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la
tierra, los moradores del mundo aprenden justicia.
10 Se mostrará
piedad al malvado, y no aprenderá justicia; en tierra de rectitud
hará iniquidad, y no mirará a la majestad de Jehová.
11 Jehová, tu
mano está alzada, pero ellos no ven; verán al fin, y se avergonzarán
los que envidian a tu pueblo; y a tus enemigos fuego los consumirá.
12 Jehová, tú
nos darás paz, porque también hiciste en nosotros todas nuestras
obras.
13 Jehová Dios
nuestro, otros señores fuera de ti se han enseñoreado de nosotros;
pero en ti solamente nos acordaremos de tu nombre.
14 Muertos son,
no vivirán; han fallecido, no resucitarán; porque los castigaste, y
destruiste y deshiciste todo su recuerdo.
15 Aumentaste el
pueblo, oh Jehová, aumentaste el pueblo; te hiciste glorioso;
ensanchaste todos los confines de la tierra.
16 Jehová, en la
tribulación te buscaron; derramaron oración cuando los castigaste.
17 Como la mujer
encinta cuando se acerca el alumbramiento gime y da gritos en sus
dolores, así hemos sido delante de ti, oh Jehová.
18 Concebimos,
tuvimos dolores de parto, dimos a luz viento; ninguna liberación
hicimos en la tierra, ni cayeron los moradores del mundo.
19 Tus muertos
vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores
del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra
dará sus muertos.
20 Anda, pueblo
mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete
un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación.
21 Porque he
aquí que Jehová sale de su lugar para castigar al morador de la
tierra por su maldad contra él; y la tierra descubrirá la sangre
derramada sobre ella, y no encubrirá ya más a sus muertos.
Isaías
Capítulo 27
1
En aquel día Jehová castigará con su espada dura, grande y fuerte al
leviatán serpiente veloz, y al leviatán serpiente tortuosa; y matará
al dragón que está en el mar.
2 En aquel día
cantad acerca de la viña del vino rojo.
3 Yo Jehová la
guardo, cada momento la regaré; la guardaré de noche y de día, para
que nadie la dañe.
4 No hay enojo
en mí. ¿Quién pondrá contra mí en batalla espinos y cardos? Yo los
hollaré, los quemaré a una.
5 ¿O forzará
alguien mi fortaleza? Haga conmigo paz; sí, haga paz conmigo.
6 Días vendrán
cuando Jacob echará raíces, florecerá y echará renuevos Israel, y la
faz del mundo llenará de fruto.
7 ¿Acaso ha sido
herido como quien lo hirió, o ha sido muerto como los que lo
mataron?
8 Con medida lo
castigarás en sus vástagos. El los remueve con su recio viento en el
día del aire solano.
9 De esta
manera, pues, será perdonada la iniquidad de Jacob, y este será todo
el fruto, la remoción de su pecado; cuando haga todas las piedras
del altar como piedras de cal desmenuzadas, y no se levanten los
símbolos de Asera ni las imágenes del sol.
10 Porque la
ciudad fortificada será desolada, la ciudad habitada será abandonada
y dejada como un desierto; allí pastará el becerro, allí tendrá su
majada, y acabará sus ramas.
11 Cuando sus
ramas se sequen, serán quebradas; mujeres vendrán a encenderlas;
porque aquel no es pueblo de entendimiento; por tanto, su Hacedor no
tendrá de él misericordia, ni se compadecerá de él el que lo formó.
12 Acontecerá en
aquel día, que trillará Jehová desde el río Eufrates hasta el
torrente de Egipto, y vosotros, hijos de Israel, seréis reunidos uno
a uno.
13 Acontecerá
también en aquel día, que se tocará con gran trompeta, y vendrán los
que habían sido esparcidos en la tierra de Asiria, y los que habían
sido desterrados a Egipto, y adorarán a Jehová en el monte santo, en
Jerusalén.
Isaías
Capítulo 28
1
¡Ay de la corona de soberbia de los ebrios de Efraín, y de la flor
caduca de la hermosura de su gloria, que está sobre la cabeza del
valle fértil de los aturdidos del vino!
2 He aquí,
Jehová tiene uno que es fuerte y poderoso; como turbión de granizo y
como torbellino trastornador, como ímpetu de recias aguas que
inundan, con fuerza derriba a tierra.
3 Con los pies
será pisoteada la corona de soberbia de los ebrios de Efraín.
4 Y será la flor
caduca de la hermosura de su gloria que está sobre la cabeza del
valle fértil, como la fruta temprana, la primera del verano, la
cual, apenas la ve el que la mira, se la traga tan luego como la
tiene a mano.
5 En aquel día
Jehová de los ejércitos será por corona de gloria y diadema de
hermosura al remanente de su pueblo;
6 y por espíritu
de juicio al que se sienta en juicio, y por fuerzas a los que
rechacen la batalla en la puerta.
7 Pero también
éstos erraron con el vino, y con sidra se entontecieron; el
sacerdote y el profeta erraron con sidra, fueron trastornados por el
vino; se aturdieron con la sidra, erraron en la visión, tropezaron
en el juicio.
8 Porque toda
mesa está llena de vómito y suciedad, hasta no haber lugar limpio.
9 ¿A quién se
enseñará ciencia, o a quién se hará entender doctrina? ¿A los
destetados? ¿a los arrancados de los pechos?
10 Porque
mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras
renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá;
11 porque en
lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo,
12 a los cuales
él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el
refrigerio; mas no quisieron oír.
13 La palabra,
pues, de Jehová les será mandamiento tras mandamiento, mandato sobre
mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí,
otro poquito allá; hasta que vayan y caigan de espaldas, y sean
quebrantados, enlazados y presos.
14 Por tanto,
varones burladores que gobernáis a este pueblo que está en
Jerusalén, oíd la palabra de Jehová.
15 Por cuanto
habéis dicho: Pacto tenemos hecho con la muerte, e hicimos convenio
con el Seol; cuando pase el turbión del azote, no llegará a
nosotros, porque hemos puesto nuestro refugio en la mentira, y en la
falsedad nos esconderemos;
16 por tanto,
Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por
fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de
cimiento estable; el que creyere, no se apresure.
17 Y ajustaré el
juicio a cordel, y a nivel la justicia; y granizo barrerá el refugio
de la mentira, y aguas arrollarán el escondrijo.
18 Y será
anulado vuestro pacto con la muerte, y vuestro convenio con el Seol
no será firme; cuando pase el turbión del azote, seréis de él
pisoteados.
19 Luego que
comience a pasar, él os arrebatará; porque de mañana en mañana
pasará, de día y de noche; y será ciertamente espanto el entender lo
oído.
20 La cama será
corta para poder estirarse, y la manta estrecha para poder
envolverse.
21 Porque Jehová
se levantará como en el monte Perazim, como en el valle de Gabaón se
enojará; para hacer su obra, su extraña obra, y para hacer su
operación, su extraña operación.
22 Ahora, pues,
no os burléis, para que no se aprieten más vuestras ataduras; porque
destrucción ya determinada sobre toda la tierra he oído del Señor,
Jehová de los ejércitos.
23 Estad
atentos, y oíd mi voz; atended, y oíd mi dicho.
24 El que ara
para sembrar, ¿arará todo el día? ¿Romperá y quebrará los terrones
de la tierra?
25 Cuando ha
igualado su superficie, ¿no derrama el eneldo, siembra el comino,
pone el trigo en hileras, y la cebada en el lugar señalado, y la
avena en su borde apropiado?
26 Porque su
Dios le instruye, y le enseña lo recto;
27 que el eneldo
no se trilla con trillo, ni sobre el comino se pasa rueda de
carreta; sino que con un palo se sacude el eneldo, y el comino con
una vara.
28 El grano se
trilla; pero no lo trillará para siempre, ni lo comprime con la
rueda de su carreta, ni lo quebranta con los dientes de su trillo.
29 También esto
salió de Jehová de los ejércitos, para hacer maravilloso el consejo
y engrandecer la sabiduría.
Isaías
Capítulo 29
1
¡Ay de Ariel, de Ariel, ciudad donde habitó David! Añadid un año a
otro, las fiestas sigan su curso.
2 Mas yo pondré
a Ariel en apretura, y será desconsolada y triste; y será a mí como
Ariel.
3 Porque
acamparé contra ti alrededor, y te sitiaré con campamentos, y
levantaré contra ti baluartes.
4 Entonces serás
humillada, hablarás desde la tierra, y tu habla saldrá del polvo; y
será tu voz de la tierra como la de un fantasma, y tu habla
susurrará desde el polvo.
5 Y la
muchedumbre de tus enemigos será como polvo menudo, y la multitud de
los fuertes como tamo que pasa; y será repentinamente, en un
momento.
6 Por Jehová de
los ejércitos serás visitada con truenos, con terremotos y con gran
ruido, con torbellino y tempestad, y llama de fuego consumidor.
7 Y será como
sueño de visión nocturna la multitud de todas las naciones que
pelean contra Ariel, y todos los que pelean contra ella y su
fortaleza, y los que la ponen en apretura.
8 Y les sucederá
como el que tiene hambre y sueña, y le parece que come, pero cuando
despierta, su estómago está vacío; o como el que tiene sed y sueña,
y le parece que bebe, pero cuando despierta, se halla cansado y
sediento; así será la multitud de todas las naciones que pelearán
contra el monte de Sion.
9 Deteneos y
maravillaos; ofuscaos y cegaos; embriagaos, y no de vino; tambalead,
y no de sidra.
10 Porque Jehová
derramó sobre vosotros espíritu de sueño, y cerró los ojos de
vuestros profetas, y puso velo sobre las cabezas de vuestros
videntes.
11 Y os será
toda visión como palabras de libro sellado, el cual si dieren al que
sabe leer, y le dijeren: Lee ahora esto; él dirá: No puedo, porque
está sellado.
12 Y si se diere
el libro al que no sabe leer, diciéndole: Lee ahora esto; él dirá:
No sé leer.
13 Dice, pues,
el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus
labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí
no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado;
14 por tanto, he
aquí que nuevamente excitaré yo la admiración de este pueblo con un
prodigio grande y espantoso; porque perecerá la sabiduría de sus
sabios, y se desvanecerá la inteligencia de sus entendidos.
15 ¡Ay de los
que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo, y sus obras están
en tinieblas, y dicen: ¿Quién nos ve, y quién nos conoce?!
16 Vuestra
perversidad ciertamente será reputada como el barro del alfarero.
¿Acaso la obra dirá de su hacedor: No me hizo? ¿Dirá la vasija de
aquel que la ha formado: No entendió?
17 ¿No se
convertirá de aquí a muy poco tiempo el Líbano en campo fructífero,
y el campo fértil será estimado por bosque?
18 En aquel
tiempo los sordos oirán las palabras del libro, y los ojos de los
ciegos verán en medio de la oscuridad y de las tinieblas.
19 Entonces los
humildes crecerán en alegría en Jehová, y aun los más pobres de los
hombres se gozarán en el Santo de Israel.
20 Porque el
violento será acabado, y el escarnecedor será consumido; serán
destruidos todos los que se desvelan para hacer iniquidad,
21 los que hacen
pecar al hombre en palabra; los que arman lazo al que reprendía en
la puerta, y pervierten la causa del justo con vanidad.
22 Por tanto,
Jehová, que redimió a Abraham, dice así a la casa de Jacob: No será
ahora avergonzado Jacob, ni su rostro se pondrá pálido;
23 porque verá a
sus hijos, obra de mis manos en medio de ellos, que santificarán mi
nombre; y santificarán al Santo de Jacob, y temerán al Dios de
Israel.
24 Y los
extraviados de espíritu aprenderán inteligencia, y los murmuradores
aprenderán doctrina.
Isaías
Capítulo 30
1
¡Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y
no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu,
añadiendo pecado a pecado!
2 Que se apartan
para descender a Egipto, y no han preguntado de mi boca; para
fortalecerse con la fuerza de Faraón, y poner su esperanza en la
sombra de Egipto.
3 Pero la fuerza
de Faraón se os cambiará en verg:uenza, y el amparo en la sombra de
Egipto en confusión.
4 Cuando estén
sus príncipes en Zoán, y sus embajadores lleguen a Hanes,
5 todos se
avergonzarán del pueblo que no les aprovecha, ni los socorre, ni les
trae provecho; antes les será para verg:uenza y aun para oprobio.
6 Profecía sobre
las bestias del Neguev: Por tierra de tribulación y de angustia, de
donde salen la leona y el león, la víbora y la serpiente que vuela,
llevan sobre lomos de asnos sus riquezas, y sus tesoros sobre
jorobas de camellos, a un pueblo que no les será de provecho.
7 Ciertamente
Egipto en vano e inútilmente dará ayuda; por tanto yo le di voces,
que su fortaleza sería estarse quietos.
8 Ve, pues,
ahora, y escribe esta visión en una tabla delante de ellos, y
regístrala en un libro, para que quede hasta el día postrero,
eternamente y para siempre.
9 Porque este
pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oír la
ley de Jehová;
10 que dicen a
los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo
recto, decidnos cosas halag:ueñas, profetizad mentiras;
11 dejad el
camino, apartaos de la senda, quitad de nuestra presencia al Santo
de Israel.
12 Por tanto, el
Santo de Israel dice así: Porque desechasteis esta palabra, y
confiasteis en violencia y en iniquidad, y en ello os habéis
apoyado;
13 por tanto, os
será este pecado como grieta que amenaza ruina, extendiéndose en una
pared elevada, cuya caída viene súbita y repentinamente.
14 Y se quebrará
como se quiebra un vaso de alfarero, que sin misericordia lo hacen
pedazos; tanto, que entre los pedazos no se halla tiesto para traer
fuego del hogar, o para sacar agua del pozo.
15 Porque así
dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo
seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y
no quisisteis,
16 sino que
dijisteis: No, antes huiremos en caballos; por tanto, vosotros
huiréis. Sobre corceles veloces cabalgaremos; por tanto, serán
veloces vuestros perseguidores.
17 Un millar
huirá a la amenaza de uno; a la amenaza de cinco huiréis vosotros
todos, hasta que quedéis como mástil en la cumbre de un monte, y
como bandera sobre una colina.
18 Por tanto,
Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto, será
exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehová es Dios
justo; bienaventurados todos los que confían en él.
19 Ciertamente
el pueblo morará en Sion, en Jerusalén; nunca más llorarás; el que
tiene misericordia se apiadará de ti; al oír la voz de tu clamor te
responderá.
20 Bien que os
dará el Señor pan de congoja y agua de angustia, con todo, tus
maestros nunca más te serán quitados, sino que tus ojos verán a tus
maestros.
21 Entonces tus
oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino,
andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la
mano izquierda.
22 Entonces
profanarás la cubierta de tus esculturas de plata, y la vestidura de
tus imágenes fundidas de oro; las apartarás como trapo asqueroso;
¡Sal fuera! les dirás.
23 Entonces dará
el Señor lluvia a tu sementera, cuando siembres la tierra, y dará
pan del fruto de la tierra, y será abundante y ping:ue; tus ganados
en aquel tiempo serán apacentados en espaciosas dehesas.
24 Tus bueyes y
tus asnos que labran la tierra comerán grano limpio, aventado con
pala y criba.
25 Y sobre todo
monte alto, y sobre todo collado elevado, habrá ríos y corrientes de
aguas el día de la gran matanza, cuando caerán las torres.
26 Y la luz de
la luna será como la luz del sol, y la luz del sol siete veces
mayor, como la luz de siete días, el día que vendare Jehová la
herida de su pueblo, y curare la llaga que él causó.
27 He aquí que
el nombre de Jehová viene de lejos; su rostro encendido, y con
llamas de fuego devorador; sus labios llenos de ira, y su lengua
como fuego que consume.
28 Su aliento,
cual torrente que inunda; llegará hasta el cuello, para zarandear a
las naciones con criba de destrucción; y el freno estará en las
quijadas de los pueblos, haciéndoles errar.
29 Vosotros
tendréis cántico como de noche en que se celebra pascua, y alegría
de corazón, como el que va con flauta para venir al monte de Jehová,
al Fuerte de Israel.
30 Y Jehová hará
oír su potente voz, y hará ver el descenso de su brazo, con furor de
rostro y llama de fuego consumidor, con torbellino, tempestad y
piedra de granizo.
31 Porque Asiria
que hirió con vara, con la voz de Jehová será quebrantada.
32 Y cada golpe
de la vara justiciera que asiente Jehová sobre él, será con panderos
y con arpas; y en batalla tumultuosa peleará contra ellos.
33 Porque Tofet
ya de tiempo está dispuesto y preparado para el rey, profundo y
ancho, cuya pira es de fuego, y mucha leña; el soplo de Jehová, como
torrente de azufre, lo enciende.
Isaías
Capítulo 31
1
¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos;
y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes,
porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a
Jehová!
2 Pero él
también es sabio, y traerá el mal, y no retirará sus palabras. Se
levantará, pues, contra la casa de los malignos, y contra el auxilio
de los que hacen iniquidad.
3 Y los egipcios
hombres son, y no Dios; y sus caballos carne, y no espíritu; de
manera que al extender Jehová su mano, caerá el ayudador y caerá el
ayudado, y todos ellos desfallecerán a una.
4 Porque Jehová
me dijo a mí de esta manera: Como el león y el cachorro de león ruge
sobre la presa, y si se reúne cuadrilla de pastores contra él, no lo
espantarán sus voces, ni se acobardará por el tropel de ellos; así
Jehová de los ejércitos descenderá a pelear sobre el monte de Sion,
y sobre su collado.
5 Como las aves
que vuelan, así amparará Jehová de los ejércitos a Jerusalén,
amparando, librando, preservando y salvando.
6 Volved a aquel
contra quien se rebelaron profundamente los hijos de Israel.
7 Porque en
aquel día arrojará el hombre sus ídolos de plata y sus ídolos de
oro, que para vosotros han hecho vuestras manos pecadoras.
8 Entonces caerá
Asiria por espada no de varón, y la consumirá espada no de hombre; y
huirá de la presencia de la espada, y sus jóvenes serán tributarios.
9 Y de miedo
pasará su fortaleza, y sus príncipes, con pavor, dejarán sus
banderas, dice Jehová, cuyo fuego está en Sion, y su horno en
Jerusalén.
Isaías
Capítulo 32
1
He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en
juicio.
2 Y será aquel
varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el
turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de
gran peñasco en tierra calurosa.
3 No se
ofuscarán entonces los ojos de los que ven, y los oídos de los
oyentes oirán atentos.
4 Y el corazón
de los necios entenderá para saber, y la lengua de los tartamudos
hablará rápida y claramente.
5 El ruin nunca
más será llamado generoso, ni el tramposo será llamado espléndido.
6 Porque el ruin
hablará ruindades, y su corazón fabricará iniquidad, para cometer
impiedad y para hablar escarnio contra Jehová, dejando vacía el alma
hambrienta, y quitando la bebida al sediento.
7 Las armas del
tramposo son malas; trama intrigas inicuas para enredar a los
simples con palabras mentirosas, y para hablar en juicio contra el
pobre.
8 Pero el
generoso pensará generosidades, y por generosidades será exaltado.
9 Mujeres
indolentes, levantaos, oíd mi voz; hijas confiadas, escuchad mi
razón.
10 De aquí a
algo más de un año tendréis espanto, oh confiadas; porque la
vendimia faltará, y la cosecha no vendrá.
11 Temblad, oh
indolentes; turbaos, oh confiadas; despojaos, desnudaos, ceñid los
lomos con cilicio.
12 Golpeándose
el pecho lamentarán por los campos deleitosos, por la vid fértil.
13 Sobre la
tierra de mi pueblo subirán espinos y cardos, y aun sobre todas las
casas en que hay alegría en la ciudad de alegría.
14 Porque los
palacios quedarán desiertos, la multitud de la ciudad cesará; las
torres y fortalezas se volverán cuevas para siempre, donde descansen
asnos monteses, y ganados hagan majada;
15 hasta que
sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el desierto
se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea estimado por
bosque.
16 Y habitará el
juicio en el desierto, y en el campo fértil morará la justicia.
17 Y el efecto
de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y
seguridad para siempre.
18 Y mi pueblo
habitará en morada de paz, en habitaciones seguras, y en recreos de
reposo.
19 Y cuando
caiga granizo, caerá en los montes; y la ciudad será del todo
abatida.
20 Dichosos
vosotros los que sembráis junto a todas las aguas, y dejáis libres
al buey y al asno.
Isaías
Capítulo 33
1
¡Ay de ti, que saqueas, y nunca fuiste saqueado; que haces
deslealtad, bien que nadie contra ti la hizo! Cuando acabes de
saquear, serás tú saqueado; y cuando acabes de hacer deslealtad, se
hará contra ti.
2 Oh Jehová, ten
misericordia de nosotros, a ti hemos esperado; tú, brazo de ellos en
la mañana, sé también nuestra salvación en tiempo de la tribulación.
3 Los pueblos
huyeron a la voz del estruendo; las naciones fueron esparcidas al
levantarte tú.
4 Sus despojos
serán recogidos como cuando recogen orugas; correrán sobre ellos
como de una a otra parte corren las langostas.
5 Será exaltado
Jehová, el cual mora en las alturas; llenó a Sion de juicio y de
justicia.
6 Y reinarán en
tus tiempos la sabiduría y la ciencia, y abundancia de salvación; el
temor de Jehová será su tesoro.
7 He aquí que
sus embajadores darán voces afuera; los mensajeros de paz llorarán
amargamente.
8 Las calzadas
están deshechas, cesaron los caminantes; ha anulado el pacto,
aborreció las ciudades, tuvo en nada a los hombres.
9 Se enlutó,
enfermó la tierra; el Líbano se avergonzó, y fue cortado; Sarón se
ha vuelto como desierto, y Basán y el Carmelo fueron sacudidos.
10 Ahora me
levantaré, dice Jehová; ahora seré exaltado, ahora seré
engrandecido.
11 Concebisteis
hojarascas, rastrojo daréis a luz; el soplo de vuestro fuego os
consumirá.
12 Y los pueblos
serán como cal quemada; como espinos cortados serán quemados con
fuego.
13 Oíd, los que
estáis lejos, lo que he hecho; y vosotros los que estáis cerca,
conoced mi poder.
14 Los pecadores
se asombraron en Sion, espanto sobrecogió a los hipócritas. ¿Quién
de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros
habitará con las llamas eternas?
15 El que camina
en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de
violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que
tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias; el que cierra
sus ojos para no ver cosa mala;
16 éste habitará
en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio; se le
dará su pan, y sus aguas serán seguras.
17 Tus ojos
verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos.
18 Tu corazón
imaginará el espanto, y dirá: ¿Qué es del escriba? ¿qué del pesador
del tributo? ¿qué del que pone en lista las casas más insignes?
19 No verás a
aquel pueblo orgulloso, pueblo de lengua difícil de entender, de
lengua tartamuda que no comprendas.
20 Mira a Sion,
ciudad de nuestras fiestas solemnes; tus ojos verán a Jerusalén,
morada de quietud, tienda que no será desarmada, ni serán arrancadas
sus estacas, ni ninguna de sus cuerdas será rota.
21 Porque
ciertamente allí será Jehová para con nosotros fuerte, lugar de
ríos, de arroyos muy anchos, por el cual no andará galera de remos,
ni por él pasará gran nave.
22 Porque Jehová
es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro
Rey; él mismo nos salvará.
23 Tus cuerdas
se aflojaron; no afirmaron su mástil, ni entesaron la vela; se
repartirá entonces botín de muchos despojos; los cojos arrebatarán
el botín.
24 No dirá el
morador: Estoy enfermo; al pueblo que more en ella le será perdonada
la iniquidad.
Isaías
Capítulo 34
1
Acercaos, naciones, juntaos para oír; y vosotros, pueblos, escuchad.
Oiga la tierra y cuanto hay en ella, el mundo y todo lo que produce.
2 Porque Jehová
está airado contra todas las naciones, e indignado contra todo el
ejército de ellas; las destruirá y las entregará al matadero.
3 Y los muertos
de ellas serán arrojados, y de sus cadáveres se levantará hedor; y
los montes se disolverán por la sangre de ellos.
4 Y todo el
ejército de los cielos se disolverá, y se enrollarán los cielos como
un libro; y caerá todo su ejército, como se cae la hoja de la parra,
y como se cae la de la higuera.
5 Porque en los
cielos se embriagará mi espada; he aquí que descenderá sobre Edom en
juicio, y sobre el pueblo de mi anatema.
6 Llena está de
sangre la espada de Jehová, engrasada está de grosura, de sangre de
corderos y de machos cabríos, de grosura de riñones de carneros;
porque Jehová tiene sacrificios en Bosra, y grande matanza en tierra
de Edom.
7 Y con ellos
caerán búfalos, y toros con becerros; y su tierra se embriagará de
sangre, y su polvo se engrasará de grosura.
8 Porque es día
de venganza de Jehová, año de retribuciones en el pleito de Sion.
9 Y sus arroyos
se convertirán en brea, y su polvo en azufre, y su tierra en brea
ardiente.
10 No se apagará
de noche ni de día, perpetuamente subirá su humo; de generación en
generación será asolada, nunca jamás pasará nadie por ella.
11 Se adueñarán
de ella el pelícano y el erizo, la lechuza y el cuervo morarán en
ella; y se extenderá sobre ella cordel de destrucción, y niveles de
asolamiento.
12 Llamarán a
sus príncipes, príncipes sin reino; y todos sus grandes serán nada.
13 En sus
alcázares crecerán espinos, y ortigas y cardos en sus fortalezas; y
serán morada de chacales, y patio para los pollos de los avestruces.
14 Las fieras
del desierto se encontrarán con las hienas, y la cabra salvaje
gritará a su compañero; la lechuza también tendrá allí morada, y
hallará para sí reposo.
15 Allí anidará
el búho, pondrá sus huevos, y sacará sus pollos, y los juntará
debajo de sus alas; también se juntarán allí buitres, cada uno con
su compañera.
16 Inquirid en
el libro de Jehová, y leed si faltó alguno de ellos; ninguno faltó
con su compañera; porque su boca mandó, y los reunió su mismo
Espíritu.
17 Y él les echó
suertes, y su mano les repartió con cordel; para siempre la tendrán
por heredad; de generación en generación morarán allí.
Isaías
Capítulo 35
1
Se alegrarán el desierto y la soledad; el yermo se gozará y
florecerá como la rosa.
2 Florecerá
profusamente, y también se alegrará y cantará con júbilo; la gloria
del Líbano le será dada, la hermosura del Carmelo y de Sarón. Ellos
verán la gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro.
3 Fortaleced las
manos cansadas, afirmad las rodillas endebles.
4 Decid a los de
corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios
viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará.
5 Entonces los
ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se
abrirán.
6 Entonces el
cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque
aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad.
7 El lugar seco
se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de aguas; en
la morada de chacales, en su guarida, será lugar de cañas y juncos.
8 Y habrá allí
calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará
inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere
en este camino, por torpe que sea, no se extraviará.
9 No habrá allí
león, ni fiera subirá por él, ni allí se hallará, para que caminen
los redimidos.
10 Y los
redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo
perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán
la tristeza y el gemido.
Isaías
Capítulo 36
1
Aconteció en el año catorce del rey Ezequías, que Senaquerib rey de
Asiria subió contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las
tomó.
2 Y el rey de
Asiria envió al Rabsaces con un gran ejército desde Laquis a
Jerusalén contra el rey Ezequías; y acampó junto al acueducto del
estanque de arriba, en el camino de la heredad del Lavador.
3 Y salió a él
Eliaquim hijo de Hilcías, mayordomo, y Sebna, escriba, y Joa hijo de
Asaf, canciller,
4 a los cuales
dijo el Rabsaces: Decid ahora a Ezequías: El gran rey, el rey de
Asiria, dice así: ¿Qué confianza es esta en que te apoyas?
5 Yo digo que el
consejo y poderío para la guerra, de que tú hablas, no son más que
palabras vacías. Ahora bien, ¿en quién confías para que te rebeles
contra mí?
6 He aquí que
confías en este báculo de caña frágil, en Egipto, en el cual si
alguien se apoyare, se le entrará por la mano, y la atravesará. Tal
es Faraón rey de Egipto para con todos los que en él confían.
7 Y si me decís:
En Jehová nuestro Dios confiamos; ¿no es éste aquel cuyos lugares
altos y cuyos altares hizo quitar Ezequías, y dijo a Judá y a
Jerusalén: Delante de este altar adoraréis?
8 Ahora, pues,
yo te ruego que des rehenes al rey de Asiria mi señor, y yo te daré
dos mil caballos, si tú puedes dar jinetes que cabalguen sobre
ellos.
9 ¿Cómo, pues,
podrás resistir a un capitán, al menor de los siervos de mi señor,
aunque estés confiado en Egipto con sus carros y su gente de a
caballo?
10 ¿Acaso vine
yo ahora a esta tierra para destruirla sin Jehová? Jehová me dijo:
Sube a esta tierra y destrúyela.
11 Entonces
dijeron Eliaquim, Sebna y Joa al Rabsaces: Te rogamos que hables a
tus siervos en arameo, porque nosotros lo entendemos; y no hables
con nosotros en lengua de Judá, porque lo oye el pueblo que está
sobre el muro.
12 Y dijo el
Rabsaces: ¿Acaso me envió mi señor a que dijese estas palabras a ti
y a tu señor, y no a los hombres que están sobre el muro, expuestos
a comer su estiércol y beber su orina con vosotros?
13 Entonces el
Rabsaces se puso en pie y gritó a gran voz en lengua de Judá,
diciendo: Oíd las palabras del gran rey, el rey de Asiria.
14 El rey dice
así: No os engañe Ezequías, porque no os podrá librar.
15 Ni os haga
Ezequías confiar en Jehová, diciendo: Ciertamente Jehová nos
librará; no será entregada esta ciudad en manos del rey de Asiria.
16 No escuchéis
a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: Haced conmigo paz, y
salid a mí; y coma cada uno de su viña, y cada uno de su higuera, y
beba cada cual las aguas de su pozo,
17 hasta que yo
venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de
vino, tierra de pan y de viñas.
18 Mirad que no
os engañe Ezequías diciendo: Jehová nos librará. ¿Acaso libraron los
dioses de las naciones cada uno su tierra de la mano del rey de
Asiria?
19 ¿Dónde está
el dios de Hamat y de Arfad? ¿Dónde está el dios de Sefarvaim?
¿Libraron a Samaria de mi mano?
20 ¿Qué dios hay
entre los dioses de estas tierras que haya librado su tierra de mi
mano, para que Jehová libre de mi mano a Jerusalén?
21 Pero ellos
callaron, y no le respondieron palabra; porque el rey así lo había
mandado, diciendo: No le respondáis.
22 Entonces
Eliaquim hijo de Hilcías, mayordomo, y Sebna escriba, y Joa hijo de
Asaf, canciller, vinieron a Ezequías, rasgados sus vestidos, y le
contaron las palabras del Rabsaces.
Isaías
Capítulo 37
1
Aconteció, pues, que cuando el rey Ezequías oyó esto, rasgó sus
vestidos, y cubierto de cilicio vino a la casa de Jehová.
2 Y envió a
Eliaquim mayordomo, a Sebna escriba y a los ancianos de los
sacerdotes, cubiertos de cilicio, al profeta Isaías hijo de Amoz.
3 Los cuales le
dijeron: Así ha dicho Ezequías: Día de angustia, de reprensión y de
blasfemia es este día; porque los hijos han llegado hasta el punto
de nacer, y la que da a luz no tiene fuerzas.
4 Quizá oirá
Jehová tu Dios las palabras del Rabsaces, al cual el rey de Asiria
su señor envió para blasfemar al Dios vivo, y para vituperar con las
palabras que oyó Jehová tu Dios; eleva, pues, oración tú por el
remanente que aún ha quedado.
5 Vinieron,
pues, los siervos de Ezequías a Isaías.
6 Y les dijo
Isaías: Diréis así a vuestro señor: Así ha dicho Jehová: No temas
por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los
siervos del rey de Asiria.
7 He aquí que yo
pondré en él un espíritu, y oirá un rumor, y volverá a su tierra; y
haré que en su tierra perezca a espada.
8 Vuelto, pues,
el Rabsaces, halló al rey de Asiria que combatía contra Libna;
porque ya había oído que se había apartado de Laquis.
9 Mas oyendo
decir de Tirhaca rey de Etiopía: He aquí que ha salido para hacerte
guerra; al oírlo, envió embajadores a Ezequías, diciendo:
10 Así diréis a
Ezequías rey de Judá: No te engañe tu Dios en quien tú confías,
diciendo: Jerusalén no será entregada en mano del rey de Asiria.
11 He aquí que
tú oíste lo que han hecho los reyes de Asiria a todas las tierras,
que las destruyeron; ¿y escaparás tú?
12 ¿Acaso
libraron sus dioses a las naciones que destruyeron mis antepasados,
a Gozán, Harán, Resef y a los hijos de Edén que moraban en Telasar?
13 ¿Dónde está
el rey de Hamat, el rey de Arfad, y el rey de la ciudad de
Sefarvaim, de Hena y de Iva?
14 Y tomó
Ezequías las cartas de mano de los embajadores, y las leyó; y subió
a la casa de Jehová, y las extendió delante de Jehová.
15 Entonces
Ezequías oró a Jehová, diciendo:
16 Jehová de los
ejércitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo tú
eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste los cielos y
la tierra.
17 Inclina, oh
Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira; y oye
todas las palabras de Senaquerib, que ha enviado a blasfemar al Dios
viviente.
18 Ciertamente,
oh Jehová, los reyes de Asiria destruyeron todas las tierras y sus
comarcas,
19 y entregaron
los dioses de ellos al fuego; porque no eran dioses, sino obra de
manos de hombre, madera y piedra; por eso los destruyeron.
20 Ahora pues,
Jehová Dios nuestro, líbranos de su mano, para que todos los reinos
de la tierra conozcan que sólo tú eres Jehová.
21 Entonces
Isaías hijo de Amoz envió a decir a Ezequías: Así ha dicho Jehová
Dios de Israel: Acerca de lo que me rogaste sobre Senaquerib rey de
Asiria,
22 estas son las
palabras que Jehová habló contra él: La virgen hija de Sion te
menosprecia, te escarnece; detrás de ti mueve su cabeza la hija de
Jerusalén.
23 ¿A quién
vituperaste, y a quién blasfemaste? ¿Contra quién has alzado tu voz,
y levantado tus ojos en alto? Contra el Santo de Israel.
24 Por mano de
tus siervos has vituperado al Señor, y dijiste: Con la multitud de
mis carros subiré a las alturas de los montes, a las laderas del
Líbano; cortaré sus altos cedros, sus cipreses escogidos; llegaré
hasta sus más elevadas cumbres, al bosque de sus feraces campos.
25 Yo cavé, y
bebí las aguas, y con las pisadas de mis pies secaré todos los ríos
de Egipto.
26 ¿No has oído
decir que desde tiempos antiguos yo lo hice, que desde los días de
la antig:uedad lo tengo ideado? Y ahora lo he hecho venir, y tú
serás para reducir las ciudades fortificadas a montones de
escombros.
27 Sus moradores
fueron de corto poder; fueron acobardados y confusos, fueron como
hierba del campo y hortaliza verde, como heno de los terrados, que
antes de sazón se seca.
28 He conocido
tu condición, tu salida y tu entrada, y tu furor contra mí.
29 Porque contra
mí te airaste, y tu arrogancia ha subido a mis oídos; pondré, pues,
mi garfio en tu nariz, y mi freno en tus labios, y te haré volver
por el camino por donde viniste.
30 Y esto te
será por señal: Comeréis este año lo que nace de suyo, y el año
segundo lo que nace de suyo; y el año tercero sembraréis y segaréis,
y plantaréis viñas, y comeréis su fruto.
31 Y lo que
hubiere quedado de la casa de Judá y lo que hubiere escapado,
volverá a echar raíz abajo, y dará fruto arriba.
32 Porque de
Jerusalén saldrá un remanente, y del monte de Sion los que se
salven. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
33 Por tanto,
así dice Jehová acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad,
ni arrojará saeta en ella; no vendrá delante de ella con escudo, ni
levantará contra ella baluarte.
34 Por el camino
que vino, volverá, y no entrará en esta ciudad, dice Jehová.
35 Porque yo
ampararé a esta ciudad para salvarla, por amor de mí mismo, y por
amor de David mi siervo.
36 Y salió el
ángel de Jehová y mató a ciento ochenta y cinco mil en el campamento
de los asirios; y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que
todo era cuerpos de muertos.
37 Entonces
Senaquerib rey de Asiria se fue, e hizo su morada en Nínive.
38 Y aconteció
que mientras adoraba en el templo de Nisroc su dios, sus hijos
Adramelec y Sarezer le mataron a espada, y huyeron a la tierra de
Ararat; y reinó en su lugar Esar-hadón su hijo.
Isaías
Capítulo 38
1
En aquellos días Ezequías enfermó de muerte. Y vino a él el profeta
Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa,
porque morirás, y no vivirás.
2 Entonces
volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración a Jehová,
3 y dijo: Oh
Jehová, te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de ti
en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido
agradable delante de tus ojos. Y lloró Ezequías con gran lloro.
4 Entonces vino
palabra de Jehová a Isaías, diciendo:
5 Ve y di a
Ezequías: Jehová Dios de David tu padre dice así: He oído tu
oración, y visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días
quince años.
6 Y te libraré a
ti y a esta ciudad, de mano del rey de Asiria; y a esta ciudad
ampararé.
7 Y esto te será
señal de parte de Jehová, que Jehová hará esto que ha dicho:
8 He aquí yo
haré volver la sombra por los grados que ha descendido con el sol,
en el reloj de Acaz, diez grados atrás. Y volvió el sol diez grados
atrás, por los cuales había ya descendido.
9 Escritura de
Ezequías rey de Judá, de cuando enfermó y sanó de su enfermedad:
10 Yo dije: A la
mitad de mis días iré a las puertas del Seol; privado soy del resto
de mis años.
11 Dije: No veré
a JAH, a JAH en la tierra de los vivientes; ya no veré más hombre
con los moradores del mundo.
12 Mi morada ha
sido movida y traspasada de mí, como tienda de pastor. Como tejedor
corté mi vida; me cortará con la enfermedad; me consumirás entre el
día y la noche.
13 Contaba yo
hasta la mañana. Como un león molió todos mis huesos; de la mañana a
la noche me acabarás.
14 Como la
grulla y como la golondrina me quejaba; gemía como la paloma; alzaba
en alto mis ojos. Jehová, violencia padezco; fortaléceme.
15 ¿Qué diré? El
que me lo dijo, él mismo lo ha hecho. Andaré humildemente todos mis
años, a causa de aquella amargura de mi alma.
16 Oh Señor, por
todas estas cosas los hombres vivirán, y en todas ellas está la vida
de mi espíritu; pues tú me restablecerás, y harás que viva.
17 He aquí,
amargura grande me sobrevino en la paz, mas a ti agradó librar mi
vida del hoyo de corrupción; porque echaste tras tus espaldas todos
mis pecados.
18 Porque el
Seol no te exaltará, ni te alabará la muerte; ni los que descienden
al sepulcro esperarán tu verdad.
19 El que vive,
el que vive, éste te dará alabanza, como yo hoy; el padre hará
notoria tu verdad a los hijos.
20 Jehová me
salvará; por tanto cantaremos nuestros cánticos en la casa de Jehová
todos los días de nuestra vida.
21 Y había dicho
Isaías: Tomen masa de higos, y pónganla en la llaga, y sanará.
22 Había
asimismo dicho Ezequías: ¿Qué señal tendré de que subiré a la casa
de Jehová?
Isaías
Capítulo 39
1
En aquel tiempo Merodac-baladán hijo de Baladán, rey de Babilonia,
envió cartas y presentes a Ezequías; porque supo que había estado
enfermo, y que había convalecido.
2 Y se regocijó
con ellos Ezequías, y les mostró la casa de su tesoro, plata y oro,
especias, ung:uentos preciosos, toda su casa de armas, y todo lo que
se hallaba en sus tesoros; no hubo cosa en su casa y en todos sus
dominios, que Ezequías no les mostrase.
3 Entonces el
profeta Isaías vino al rey Ezequías, y le dijo: ¿Qué dicen estos
hombres, y de dónde han venido a ti? Y Ezequías respondió: De tierra
muy lejana han venido a mí, de Babilonia.
4 Dijo entonces:
¿Qué han visto en tu casa? Y dijo Ezequías: Todo lo que hay en mi
casa han visto, y ninguna cosa hay en mis tesoros que no les haya
mostrado.
5 Entonces dijo
Isaías a Ezequías: Oye palabra de Jehová de los ejércitos:
6 He aquí vienen
días en que será llevado a Babilonia todo lo que hay en tu casa, y
lo que tus padres han atesorado hasta hoy; ninguna cosa quedará,
dice Jehová.
7 De tus hijos
que saldrán de ti, y que habrás engendrado, tomarán, y serán eunucos
en el palacio del rey de Babilonia.
8 Y dijo
Ezequías a Isaías: La palabra de Jehová que has hablado es buena. Y
añadió: A lo menos, haya paz y seguridad en mis días.
Isaías
Capítulo 40
1
Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.
2 Hablad al
corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido,
que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de
Jehová por todos sus pecados.
3 Voz que clama
en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la
soledad a nuestro Dios.
4 Todo valle sea
alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y
lo áspero se allane.
5 Y se
manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá;
porque la boca de Jehová ha hablado.
6 Voz que decía:
Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda
carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo.
7 La hierba se
seca, y la flor se marchita, porque el viento de Jehová sopló en
ella; ciertamente como hierba es el pueblo.
8 Sécase la
hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro
permanece para siempre.
9 Súbete sobre
un monte alto, anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu voz,
anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de
Judá: ¡Ved aquí al Dios vuestro!
10 He aquí que
Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que
su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro.
11 Como pastor
apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno
los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas.
12 ¿Quién midió
las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo, con
tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con
balanza y con pesas los collados?
13 ¿Quién enseñó
al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole?
14 ¿A quién
pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del
juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia?
15 He aquí que
las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como
menudo polvo en las balanzas le son estimadas; he aquí que hace
desaparecer las islas como polvo.
16 Ni el Líbano
bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio.
17 Como nada son
todas las naciones delante de él; y en su comparación serán
estimadas en menos que nada, y que lo que no es.
18 ¿A qué, pues,
haréis semejante a Dios, o qué imagen le compondréis?
19 El artífice
prepara la imagen de talla, el platero le extiende el oro y le funde
cadenas de plata.
20 El pobre
escoge, para ofrecerle, madera que no se apolille; se busca un
maestro sabio, que le haga una imagen de talla que no se mueva.
21 ¿No sabéis?
¿No habéis oído? ¿Nunca os lo han dicho desde el principio? ¿No
habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó?
22 El está
sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como
langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega
como una tienda para morar.
23 El convierte
en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como
cosa vana.
24 Como si nunca
hubieran sido plantados, como si nunca hubieran sido sembrados, como
si nunca su tronco hubiera tenido raíz en la tierra; tan pronto como
sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarasca.
25 ¿A qué, pues,
me haréis semejante o me compararéis? dice el Santo.
26 Levantad en
alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta
su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es
la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio.
27 ¿Por qué
dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de
Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio?
28 ¿No has
sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los
confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y
su entendimiento no hay quien lo alcance.
29 El da
esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene
ningunas.
30 Los muchachos
se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen;
31 pero los que
esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las
águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
Isaías
Capítulo 41
1
Escuchadme, costas, y esfuércense los pueblos; acérquense, y
entonces hablen; estemos juntamente a juicio.
2 ¿Quién
despertó del oriente al justo, lo llamó para que le siguiese,
entregó delante de él naciones, y le hizo enseñorear de reyes; los
entregó a su espada como polvo, como hojarasca que su arco arrebata?
3 Los siguió,
pasó en paz por camino por donde sus pies nunca habían entrado.
4 ¿Quién hizo y
realizó esto? ¿Quién llama las generaciones desde el principio? Yo
Jehová, el primero, y yo mismo con los postreros.
5 Las costas
vieron, y tuvieron temor; los confines de la tierra se espantaron;
se congregaron, y vinieron.
6 Cada cual
ayudó a su vecino, y a su hermano dijo: Esfuérzate.
7 El carpintero
animó al platero, y el que alisaba con martillo al que batía en el
yunque, diciendo: Buena está la soldadura; y lo afirmó con clavos,
para que no se moviese.
8 Pero tú,
Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia
de Abraham mi amigo.
9 Porque te tomé
de los confines de la tierra, y de tierras lejanas te llamé, y te
dije: Mi siervo eres tú; te escogí, y no te deseché.
10 No temas,
porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te
esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra
de mi justicia.
11 He aquí que
todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos;
serán como nada y perecerán los que contienden contigo.
12 Buscarás a
los que tienen contienda contigo, y no los hallarás; serán como
nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra.
13 Porque yo
Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice:
No temas, yo te ayudo.
14 No temas,
gusano de Jacob, oh vosotros los pocos de Israel; yo soy tu socorro,
dice Jehová; el Santo de Israel es tu Redentor.
15 He aquí que
yo te he puesto por trillo, trillo nuevo, lleno de dientes;
trillarás montes y los molerás, y collados reducirás a tamo.
16 Los
aventarás, y los llevará el viento, y los esparcirá el torbellino;
pero tú te regocijarás en Jehová, te gloriarás en el Santo de
Israel.
17 Los afligidos
y menesterosos buscan las aguas, y no las hay; seca está de sed su
lengua; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé.
18 En las
alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el
desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra
seca.
19 Daré en el
desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondré en la soledad
cipreses, pinos y bojes juntamente,
20 para que vean
y conozcan, y adviertan y entiendan todos, que la mano de Jehová
hace esto, y que el Santo de Israel lo creó.
21 Alegad por
vuestra causa, dice Jehová; presentad vuestras pruebas, dice el Rey
de Jacob.
22 Traigan,
anúnciennos lo que ha de venir; dígannos lo que ha pasado desde el
principio, y pondremos nuestro corazón en ello; sepamos también su
postrimería, y hacednos entender lo que ha de venir.
23 Dadnos nuevas
de lo que ha de ser después, para que sepamos que vosotros sois
dioses; o a lo menos haced bien, o mal, para que tengamos qué
contar, y juntamente nos maravillemos.
24 He aquí que
vosotros sois nada, y vuestras obras vanidad; abominación es el que
os escogió.
25 Del norte
levanté a uno, y vendrá; del nacimiento del sol invocará mi nombre;
y pisoteará príncipes como lodo, y como pisa el barro el alfarero.
26 ¿Quién lo
anunció desde el principio, para que sepamos; o de tiempo atrás, y
diremos: Es justo? Cierto, no hay quien anuncie; sí, no hay quien
enseñe; ciertamente no hay quien oiga vuestras palabras.
27 Yo soy el
primero que he enseñado estas cosas a Sion, y a Jerusalén daré un
mensajero de alegres nuevas.
28 Miré, y no
había ninguno; y pregunté de estas cosas, y ningún consejero hubo;
les pregunté, y no respondieron palabra.
29 He aquí,
todos son vanidad, y las obras de ellos nada; viento y vanidad son
sus imágenes fundidas.
Isaías
Capítulo 42
1
He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma
tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá
justicia a las naciones.
2 No gritará, ni
alzará su voz, ni la hará oír en las calles.
3 No quebrará la
caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la
verdad traerá justicia.
4 No se cansará
ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las
costas esperarán su ley.
5 Así dice
Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que
extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que
mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan:
6 Yo Jehová te
he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te
pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones,
7 para que abras
los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y
de casas de prisión a los que moran en tinieblas.
8 Yo Jehová;
este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a
esculturas.
9 He aquí se
cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que
salgan a luz, yo os las haré notorias.
10 Cantad a
Jehová un nuevo cántico, su alabanza desde el fin de la tierra; los
que descendéis al mar, y cuanto hay en él, las costas y los
moradores de ellas.
11 Alcen la voz
el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar; canten
los moradores de Sela, y desde la cumbre de los montes den voces de
júbilo.
12 Den gloria a
Jehová, y anuncien sus loores en las costas.
13 Jehová saldrá
como gigante, y como hombre de guerra despertará celo; gritará,
voceará, se esforzará sobre sus enemigos.
14 Desde el
siglo he callado, he guardado silencio, y me he detenido; daré voces
como la que está de parto; asolaré y devoraré juntamente.
15 Convertiré en
soledad montes y collados, haré secar toda su hierba; los ríos
tornaré en islas, y secaré los estanques.
16 Y guiaré a
los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que
no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz,
y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los
desampararé.
17 Serán vueltos
atrás y en extremo confundidos los que confían en ídolos, y dicen a
las imágenes de fundición: Vosotros sois nuestros dioses.
18 Sordos, oíd,
y vosotros, ciegos, mirad para ver.
19 ¿Quién es
ciego, sino mi siervo? ¿Quién es sordo, como mi mensajero que envié?
¿Quién es ciego como mi escogido, y ciego como el siervo de Jehová,
20 que ve muchas
cosas y no advierte, que abre los oídos y no oye?
21 Jehová se
complació por amor de su justicia en magnificar la ley y
engrandecerla.
22 Mas este es
pueblo saqueado y pisoteado, todos ellos atrapados en cavernas y
escondidos en cárceles; son puestos para despojo, y no hay quien
libre; despojados, y no hay quien diga: Restituid.
23 ¿Quién de
vosotros oirá esto? ¿Quién atenderá y escuchará respecto al
porvenir?
24 ¿Quién dio a
Jacob en botín, y entregó a Israel a saqueadores? ¿No fue Jehová,
contra quien pecamos? No quisieron andar en sus caminos, ni oyeron
su ley.
25 Por tanto,
derramó sobre él el ardor de su ira, y fuerza de guerra; le puso
fuego por todas partes, pero no entendió; y le consumió, mas no hizo
caso.
Isaías
Capítulo 43
1
Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh
Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.
2 Cuando pases
por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán.
Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
3 Porque yo
Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he
dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti.
4 Porque a mis
ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré,
pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.
5 No temas,
porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del
occidente te recogeré.
6 Diré al norte:
Da acá; y al sur: No detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas
de los confines de la tierra,
7 todos los
llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y
los hice.
8 Sacad al
pueblo ciego que tiene ojos, y a los sordos que tienen oídos.
9 Congréguense a
una todas las naciones, y júntense todos los pueblos. ¿Quién de
ellos hay que nos dé nuevas de esto, y que nos haga oír las cosas
primeras? Presenten sus testigos, y justifíquense; oigan, y digan:
Verdad es.
10 Vosotros sois
mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me
conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue
formado dios, ni lo será después de mí.
11 Yo, yo
Jehová, y fuera de mí no hay quien salve.
12 Yo anuncié, y
salvé, e hice oír, y no hubo entre vosotros dios ajeno. Vosotros,
pues, sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios.
13 Aun antes que
hubiera día, yo era; y no hay quien de mi mano libre. Lo que hago
yo, ¿quién lo estorbará?
14 Así dice
Jehová, Redentor vuestro, el Santo de Israel: Por vosotros envié a
Babilonia, e hice descender como fugitivos a todos ellos, aun a los
caldeos en las naves de que se gloriaban.
15 Yo Jehová,
Santo vuestro, Creador de Israel, vuestro Rey.
16 Así dice
Jehová, el que abre camino en el mar, y senda en las aguas
impetuosas;
17 el que saca
carro y caballo, ejército y fuerza; caen juntamente para no
levantarse; fenecen, como pábilo quedan apagados.
18 No os
acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas
antiguas.
19 He aquí que
yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez
abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.
20 Las fieras
del campo me honrarán, los chacales y los pollos del avestruz;
porque daré aguas en el desierto, ríos en la soledad, para que beba
mi pueblo, mi escogido.
21 Este pueblo
he creado para mí; mis alabanzas publicará.
22 Y no me
invocaste a mí, oh Jacob, sino que de mí te cansaste, oh Israel.
23 No me
trajiste a mí los animales de tus holocaustos, ni a mí me honraste
con tus sacrificios; no te hice servir con ofrenda, ni te hice
fatigar con incienso.
24 No compraste
para mí caña aromática por dinero, ni me saciaste con la grosura de
tus sacrificios, sino pusiste sobre mí la carga de tus pecados, me
fatigaste con tus maldades.
25 Yo, yo soy el
que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de
tus pecados.
26 Hazme
recordar, entremos en juicio juntamente; habla tú para justificarte.
27 Tu primer
padre pecó, y tus enseñadores prevaricaron contra mí.
28 Por tanto, yo
profané los príncipes del santuario, y puse por anatema a Jacob y
por oprobio a Israel.
Isaías
Capítulo 44
1
Ahora pues, oye, Jacob, siervo mío, y tú, Israel, a quien yo escogí.
2 Así dice
Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el cual te
ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo
escogí.
3 Porque yo
derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi
Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus
renuevos;
4 y brotarán
entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas.
5 Este dirá: Yo
soy de Jehová; el otro se llamará del nombre de Jacob, y otro
escribirá con su mano: A Jehová, y se apellidará con el nombre de
Israel.
6 Así dice
Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy
el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.
7 ¿Y quién
proclamará lo venidero, lo declarará, y lo pondrá en orden delante
de mí, como hago yo desde que establecí el pueblo antiguo?
Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir.
8 No temáis, ni
os amedrentéis; ¿no te lo hice oír desde la antig:uedad, y te lo
dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay
Fuerte; no conozco ninguno.
9 Los formadores
de imágenes de talla, todos ellos son vanidad, y lo más precioso de
ellos para nada es útil; y ellos mismos son testigos para su
confusión, de que los ídolos no ven ni entienden.
10 ¿Quién formó
un dios, o quién fundió una imagen que para nada es de provecho?
11 He aquí que
todos los suyos serán avergonzados, porque los artífices mismos son
hombres. Todos ellos se juntarán, se presentarán, se asombrarán, y
serán avergonzados a una.
12 El herrero
toma la tenaza, trabaja en las ascuas, le da forma con los
martillos, y trabaja en ello con la fuerza de su brazo; luego tiene
hambre, y le faltan las fuerzas; no bebe agua, y se desmaya.
13 El carpintero
tiende la regla, lo señala con almagre, lo labra con los cepillos,
le da figura con el compás, lo hace en forma de varón, a semejanza
de hombre hermoso, para tenerlo en casa.
14 Corta cedros,
y toma ciprés y encina, que crecen entre los árboles del bosque;
planta pino, que se críe con la lluvia.
15 De él se
sirve luego el hombre para quemar, y toma de ellos para calentarse;
enciende también el horno, y cuece panes; hace además un dios, y lo
adora; fabrica un ídolo, y se arrodilla delante de él.
16 Parte del
leño quema en el fuego; con parte de él come carne, prepara un
asado, y se sacia; después se calienta, y dice: ¡Oh! me he
calentado, he visto el fuego;
17 y hace del
sobrante un dios, un ídolo suyo; se postra delante de él, lo adora,
y le ruega diciendo: Líbrame, porque mi dios eres tú.
18 No saben ni
entienden; porque cerrados están sus ojos para no ver, y su corazón
para no entender.
19 No discurre
para consigo, no tiene sentido ni entendimiento para decir: Parte de
esto quemé en el fuego, y sobre sus brasas cocí pan, asé carne, y la
comí. ¿Haré del resto de él una abominación? ¿Me postraré delante de
un tronco de árbol?
20 De ceniza se
alimenta; su corazón engañado le desvía, para que no libre su alma,
ni diga: ¿No es pura mentira lo que tengo en mi mano derecha?
21 Acuérdate de
estas cosas, oh Jacob, e Israel, porque mi siervo eres. Yo te formé,
siervo mío eres tú; Israel, no me olvides.
22 Yo deshice
como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a
mí, porque yo te redimí.
23 Cantad
loores, oh cielos, porque Jehová lo hizo; gritad con júbilo,
profundidades de la tierra; prorrumpid, montes, en alabanza; bosque,
y todo árbol que en él está; porque Jehová redimió a Jacob, y en
Israel será glorificado.
24 Así dice
Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Jehová, que
lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra
por mí mismo;
25 que deshago
las señales de los adivinos, y enloquezco a los agoreros; que hago
volver atrás a los sabios, y desvanezco su sabiduría.
26 Yo, el que
despierta la palabra de su siervo, y cumple el consejo de sus
mensajeros; que dice a Jerusalén: Serás habitada; y a las ciudades
de Judá: Reconstruidas serán, y sus ruinas reedificaré;
27 que dice a
las profundidades: Secaos, y tus ríos haré secar;
28 que dice de
Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a
Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado.
Isaías
Capítulo 45
1
Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano
derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de
reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se
cerrarán:
2 Yo iré delante
de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de
bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos;
3 y te daré los
tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que
yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre.
4 Por amor de mi
siervo Jacob, y de Israel mi escogido, te llamé por tu nombre; te
puse sobrenombre, aunque no me conociste.
5 Yo soy Jehová,
y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú
no me conociste,
6 para que se
sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay
más que yo; yo Jehová, y ninguno más que yo,
7 que formo la
luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo
Jehová soy el que hago todo esto.
8 Rociad,
cielos, de arriba, y las nubes destilen la justicia; ábrase la
tierra, y prodúzcanse la salvación y la justicia; háganse brotar
juntamente. Yo Jehová lo he creado.
9 ¡Ay del que
pleitea con su Hacedor! ¡el tiesto con los tiestos de la tierra!
¿Dirá el barro al que lo labra: ¿Qué haces?; o tu obra: ¿No tiene
manos?
10 ¡Ay del que
dice al padre: ¿Por qué engendraste? y a la mujer: ¿Por qué diste a
luz?!
11 Así dice
Jehová, el Santo de Israel, y su Formador: Preguntadme de las cosas
por venir; mandadme acerca de mis hijos, y acerca de la obra de mis
manos.
12 Yo hice la
tierra, y creé sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los
cielos, y a todo su ejército mandé.
13 Yo lo
desperté en justicia, y enderezaré todos sus caminos; él edificará
mi ciudad, y soltará mis cautivos, no por precio ni por dones, dice
Jehová de los ejércitos.
14 Así dice
Jehová: El trabajo de Egipto, las mercaderías de Etiopía, y los
sabeos, hombres de elevada estatura, se pasarán a ti y serán tuyos;
irán en pos de ti, pasarán con grillos; te harán reverencia y te
suplicarán diciendo: Ciertamente en ti está Dios, y no hay otro
fuera de Dios.
15
Verdaderamente tú eres Dios que te encubres, Dios de Israel, que
salvas.
16 Confusos y
avergonzados serán todos ellos; irán con afrenta todos los
fabricadores de imágenes.
17 Israel será
salvo en Jehová con salvación eterna; no os avergonzaréis ni os
afrentaréis, por todos los siglos.
18 Porque así
dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la
tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que
fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro.
19 No hablé en
secreto, en un lugar oscuro de la tierra; no dije a la descendencia
de Jacob: En vano me buscáis. Yo soy Jehová que hablo justicia, que
anuncio rectitud.
20 Reuníos, y
venid; juntaos todos los sobrevivientes de entre las naciones. No
tienen conocimiento aquellos que erigen el madero de su ídolo, y los
que ruegan a un dios que no salva.
21 Proclamad, y
hacedlos acercarse, y entren todos en consulta; ¿quién hizo oír esto
desde el principio, y lo tiene dicho desde entonces, sino yo Jehová?
Y no hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador; ningún otro fuera
de mí.
22 Mirad a mí, y
sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y
no hay más.
23 Por mí mismo
hice juramento, de mi boca salió palabra en justicia, y no será
revocada: Que a mí se doblará toda rodilla, y jurará toda lengua.
24 Y se dirá de
mí: Ciertamente en Jehová está la justicia y la fuerza; a él
vendrán, y todos los que contra él se enardecen serán avergonzados.
25 En Jehová
será justificada y se gloriará toda la descendencia de Israel.
Isaías
Capítulo 46
1
Se postró Bel, se abatió Nebo; sus imágenes fueron puestas sobre
bestias, sobre animales de carga; esas cosas que vosotros solíais
llevar son alzadas cual carga, sobre las bestias cansadas.
2 Fueron
humillados, fueron abatidos juntamente; no pudieron escaparse de la
carga, sino que tuvieron ellos mismos que ir en cautiverio.
3 Oídme, oh casa
de Jacob, y todo el resto de la casa de Israel, los que sois traídos
por mí desde el vientre, los que sois llevados desde la matriz.
4 Y hasta la
vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo; yo hice, yo
llevaré, yo soportaré y guardaré.
5 ¿A quién me
asemejáis, y me igualáis, y me comparáis, para que seamos
semejantes?
6 Sacan oro de
la bolsa, y pesan plata con balanzas, alquilan un platero para hacer
un dios de ello; se postran y adoran.
7 Se lo echan
sobre los hombros, lo llevan, y lo colocan en su lugar; allí se
está, y no se mueve de su sitio. Le gritan, y tampoco responde, ni
libra de la tribulación.
8 Acordaos de
esto, y tened verg:uenza; volved en vosotros, prevaricadores.
9 Acordaos de
las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y
no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí,
10 que anuncio
lo por venir desde el principio, y desde la antig:uedad lo que aún
no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que
quiero;
11 que llamo
desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo.
Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré.
12 Oídme, duros
de corazón, que estáis lejos de la justicia:
13 Haré que se
acerque mi justicia; no se alejará, y mi salvación no se detendrá. Y
pondré salvación en Sion, y mi gloria en Israel.
Isaías
Capítulo 47
1
Desciende y siéntate en el polvo, virgen hija de Babilonia. Siéntate
en la tierra, sin trono, hija de los caldeos; porque nunca más te
llamarán tierna y delicada.
2 Toma el molino
y muele harina; descubre tus guedejas, descalza los pies, descubre
las piernas, pasa los ríos.
3 Será tu
verg:uenza descubierta, y tu deshonra será vista; haré retribución,
y no se librará hombre alguno.
4 Nuestro
Redentor, Jehová de los ejércitos es su nombre, el Santo de Israel.
5 Siéntate,
calla, y entra en tinieblas, hija de los caldeos; porque nunca más
te llamarán señora de reinos.
6 Me enojé
contra mi pueblo, profané mi heredad, y los entregué en tu mano; no
les tuviste compasión; sobre el anciano agravaste mucho tu yugo.
7 Dijiste: Para
siempre seré señora; y no has pensado en esto, ni te acordaste de tu
postrimería.
8 Oye, pues,
ahora esto, mujer voluptuosa, tú que estás sentada confiadamente, tú
que dices en tu corazón: Yo soy, y fuera de mí no hay más; no
quedaré viuda, ni conoceré orfandad.
9 Estas dos
cosas te vendrán de repente en un mismo día, orfandad y viudez; en
toda su fuerza vendrán sobre ti, a pesar de la multitud de tus
hechizos y de tus muchos encantamientos.
10 Porque te
confiaste en tu maldad, diciendo: Nadie me ve. Tu sabiduría y tu
misma ciencia te engañaron, y dijiste en tu corazón: Yo, y nadie
más.
11 Vendrá, pues,
sobre ti mal, cuyo nacimiento no sabrás; caerá sobre ti
quebrantamiento, el cual no podrás remediar; y destrucción que no
sepas vendrá de repente sobre ti.
12 Estate ahora
en tus encantamientos y en la multitud de tus hechizos, en los
cuales te fatigaste desde tu juventud; quizá podrás mejorarte, quizá
te fortalecerás.
13 Te has
fatigado en tus muchos consejos. Comparezcan ahora y te defiendan
los contempladores de los cielos, los que observan las estrellas,
los que cuentan los meses, para pronosticar lo que vendrá sobre ti.
14 He aquí que
serán como tamo; fuego los quemará, no salvarán sus vidas del poder
de la llama; no quedará brasa para calentarse, ni lumbre a la cual
se sienten.
15 Así te serán
aquellos con quienes te fatigaste, los que traficaron contigo desde
tu juventud; cada uno irá por su camino, no habrá quien te salve.
Isaías
Capítulo 48
1
Oíd esto, casa de Jacob, que os llamáis del nombre de Israel, los
que salieron de las aguas de Judá, los que juran en el nombre de
Jehová, y hacen memoria del Dios de Israel, mas no en verdad ni en
justicia;
2 porque de la
santa ciudad se nombran, y en el Dios de Israel confían; su nombre
es Jehová de los ejércitos.
3 Lo que pasó,
ya antes lo dije, y de mi boca salió; lo publiqué, lo hice pronto, y
fue realidad.
4 Por cuanto
conozco que eres duro, y barra de hierro tu cerviz, y tu frente de
bronce,
5 te lo dije ya
hace tiempo; antes que sucediera te lo advertí, para que no dijeras:
Mi ídolo lo hizo, mis imágenes de escultura y de fundición mandaron
estas cosas.
6 Lo oíste, y lo
viste todo; ¿y no lo anunciaréis vosotros? Ahora, pues, te he hecho
oír cosas nuevas y ocultas que tú no sabías.
7 Ahora han sido
creadas, no en días pasados, ni antes de este día las habías oído,
para que no digas: He aquí que yo lo sabía.
8 Sí, nunca lo
habías oído, ni nunca lo habías conocido; ciertamente no se abrió
antes tu oído; porque sabía que siendo desleal habías de
desobedecer, por tanto te llamé rebelde desde el vientre.
9 Por amor de mi
nombre diferiré mi ira, y para alabanza mía la reprimiré para no
destruirte.
10 He aquí te he
purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción.
11 Por mí, por
amor de mí mismo lo haré, para que no sea amancillado mi nombre, y
mi honra no la daré a otro.
12 Oyeme, Jacob,
y tú, Israel, a quien llamé: Yo mismo, yo el primero, yo también el
postrero.
13 Mi mano fundó
también la tierra, y mi mano derecha midió los cielos con el palmo;
al llamarlos yo, comparecieron juntamente.
14 Juntaos todos
vosotros, y oíd. ¿Quién hay entre ellos que anuncie estas cosas?
Aquel a quien Jehová amó ejecutará su voluntad en Babilonia, y su
brazo estará sobre los caldeos.
15 Yo, yo hablé,
y le llamé y le traje; por tanto, será prosperado su camino.
16 Acercaos a
mí, oíd esto: desde el principio no hablé en secreto; desde que eso
se hizo, allí estaba yo; y ahora me envió Jehová el Señor, y su
Espíritu.
17 Así ha dicho
Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy Jehová Dios tuyo,
que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que
debes seguir.
18 ¡Oh, si
hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un
río, y tu justicia como las ondas del mar.
19 Fuera como la
arena tu descendencia, y los renuevos de tus entrañas como los
granos de arena; nunca su nombre sería cortado, ni raído de mi
presencia.
20 Salid de
Babilonia, huid de entre los caldeos; dad nuevas de esto con voz de
alegría, publicadlo, llevadlo hasta lo postrero de la tierra; decid:
Redimió Jehová a Jacob su siervo.
21 No tuvieron
sed cuando los llevó por los desiertos; les hizo brotar agua de la
piedra; abrió la peña, y corrieron las aguas.
22 No hay paz
para los malos, dijo Jehová.
Isaías
Capítulo 49
1
Oídme, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová me llamó desde el
vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria.
2 Y puso mi boca
como espada aguda, me cubrió con la sombra de su mano; y me puso por
saeta bruñida, me guardó en su aljaba;
3 y me dijo: Mi
siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré.
4 Pero yo dije:
Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mis
fuerzas; pero mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con
mi Dios.
5 Ahora pues,
dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo,
para hacer volver a él a Jacob y para congregarle a Israel (porque
estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fuerza);
6 dice: Poco es
para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y
para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de
las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la
tierra.
7 Así ha dicho
Jehová, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado de alma,
al abominado de las naciones, al siervo de los tiranos: Verán reyes,
y se levantarán príncipes, y adorarán por Jehová; porque fiel es el
Santo de Israel, el cual te escogió.
8 Así dijo
Jehová: En tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te
ayudé; y te guardaré, y te daré por pacto al pueblo, para que
restaures la tierra, para que heredes asoladas heredades;
9 para que digas
a los presos: Salid; y a los que están en tinieblas: Mostraos. En
los caminos serán apacentados, y en todas las alturas tendrán sus
pastos.
10 No tendrán
hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que
tiene de ellos misericordia los guiará, y los conducirá a
manantiales de aguas.
11 Y convertiré
en camino todos mis montes, y mis calzadas serán levantadas.
12 He aquí éstos
vendrán de lejos; y he aquí éstos del norte y del occidente, y éstos
de la tierra de Sinim.
13 Cantad
alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas,
oh montes; porque Jehová ha consolado a su pueblo, y de sus pobres
tendrá misericordia.
14 Pero Sion
dijo: Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí.
15 ¿Se olvidará
la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de
su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.
16 He aquí que
en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están
siempre tus muros.
17 Tus
edificadores vendrán aprisa; tus destruidores y tus asoladores
saldrán de ti.
18 Alza tus ojos
alrededor, y mira: todos éstos se han reunido, han venido a ti. Vivo
yo, dice Jehová, que de todos, como de vestidura de honra, serás
vestida; y de ellos serás ceñida como novia.
19 Porque tu
tierra devastada, arruinada y desierta, ahora será estrecha por la
multitud de los moradores, y tus destruidores serán apartados lejos.
20 Aun los hijos
de tu orfandad dirán a tus oídos: Estrecho es para mí este lugar;
apártate, para que yo more.
21 Y dirás en tu
corazón: ¿Quién me engendró éstos? Porque yo había sido privada de
hijos y estaba sola, peregrina y desterrada; ¿quién, pues, crió
éstos? He aquí yo había sido dejada sola; ¿dónde estaban éstos?
22 Así dijo
Jehová el Señor: He aquí, yo tenderé mi mano a las naciones, y a los
pueblos levantaré mi bandera; y traerán en brazos a tus hijos, y tus
hijas serán traídas en hombros.
23 Reyes serán
tus ayos, y sus reinas tus nodrizas; con el rostro inclinado a
tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que
yo soy Jehová, que no se avergonzarán los que esperan en mí.
24 ¿Será quitado
el botín al valiente? ¿Será rescatado el cautivo de un tirano?
25 Pero así dice
Jehová: Ciertamente el cautivo será rescatado del valiente, y el
botín será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo
salvaré a tus hijos.
26 Y a los que
te despojaron haré comer sus propias carnes, y con su sangre serán
embriagados como con vino; y conocerá todo hombre que yo Jehová soy
Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.
Isaías
Capítulo 50
1
Así dijo Jehová: ¿Qué es de la carta de repudio de vuestra madre,
con la cual yo la repudié? ¿O quiénes son mis acreedores, a quienes
yo os he vendido? He aquí que por vuestras maldades sois vendidos, y
por vuestras rebeliones fue repudiada vuestra madre.
2 ¿Por qué
cuando vine, no hallé a nadie, y cuando llamé, nadie respondió?
¿Acaso se ha acortado mi mano para no redimir? ¿No hay en mí poder
para librar? He aquí que con mi reprensión hago secar el mar;
convierto los ríos en desierto; sus peces se pudren por falta de
agua, y mueren de sed.
3 Visto de
oscuridad los cielos, y hago como cilicio su cubierta.
4 Jehová el
Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al
cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que
oiga como los sabios.
5 Jehová el
Señor me abrió el oído, y yo no fui rebelde, ni me volví atrás.
6 Di mi cuerpo a
los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no
escondí mi rostro de injurias y de esputos.
7 Porque Jehová
el Señor me ayudará, por tanto no me avergoncé; por eso puse mi
rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado.
8 Cercano está
de mí el que me salva; ¿quién contenderá conmigo? Juntémonos. ¿Quién
es el adversario de mi causa? Acérquese a mí.
9 He aquí que
Jehová el Señor me ayudará; ¿quién hay que me condene? He aquí que
todos ellos se envejecerán como ropa de vestir, serán comidos por la
polilla.
10 ¿Quién hay
entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que
anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y
apóyese en su Dios.
11 He aquí que
todos vosotros encendéis fuego, y os rodeáis de teas; andad a la luz
de vuestro fuego, y de las teas que encendisteis. De mi mano os
vendrá esto; en dolor seréis sepultados.
Isaías
Capítulo 51
1
Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehová. Mirad a
la piedra de donde fuisteis cortados, y al hueco de la cantera de
donde fuisteis arrancados.
2 Mirad a
Abraham vuestro padre, y a Sara que os dio a luz; porque cuando no
era más que uno solo lo llamé, y lo bendije y lo multipliqué.
3 Ciertamente
consolará Jehová a Sion; consolará todas sus soledades, y cambiará
su desierto en paraíso, y su soledad en huerto de Jehová; se hallará
en ella alegría y gozo, alabanza y voces de canto.
4 Estad atentos
a mí, pueblo mío, y oídme, nación mía; porque de mí saldrá la ley, y
mi justicia para luz de los pueblos.
5 Cercana está
mi justicia, ha salido mi salvación, y mis brazos juzgarán a los
pueblos; a mí me esperan los de la costa, y en mi brazo ponen su
esperanza.
6 Alzad a los
cielos vuestros ojos, y mirad abajo a la tierra; porque los cielos
serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de
vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores; pero mi
salvación será para siempre, mi justicia no perecerá.
7 Oídme, los que
conocéis justicia, pueblo en cuyo corazón está mi ley. No temáis
afrenta de hombre, ni desmayéis por sus ultrajes.
8 Porque como a
vestidura los comerá polilla, como a lana los comerá gusano; pero mi
justicia permanecerá perpetuamente, y mi salvación por siglos de
siglos.
9 Despiértate,
despiértate, vístete de poder, oh brazo de Jehová; despiértate como
en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. ¿No eres tú el que
cortó a Rahab, y el que hirió al dragón?
10 ¿No eres tú
el que secó el mar, las aguas del gran abismo; el que transformó en
camino las profundidades del mar para que pasaran los redimidos?
11 Ciertamente
volverán los redimidos de Jehová; volverán a Sion cantando, y gozo
perpetuo habrá sobre sus cabezas; tendrán gozo y alegría, y el dolor
y el gemido huirán.
12 Yo, yo soy
vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre,
que es mortal, y del hijo de hombre, que es como heno?
13 Y ya te has
olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la
tierra; y todo el día temiste continuamente del furor del que
aflige, cuando se disponía para destruir. ¿Pero en dónde está el
furor del que aflige?
14 El preso
agobiado será libertado pronto; no morirá en la mazmorra, ni le
faltará su pan.
15 Porque yo
Jehová, que agito el mar y hago rugir sus ondas, soy tu Dios, cuyo
nombre es Jehová de los ejércitos.
16 Y en tu boca
he puesto mis palabras, y con la sombra de mi mano te cubrí,
extendiendo los cielos y echando los cimientos de la tierra, y
diciendo a Sion: Pueblo mío eres tú.
17 Despierta,
despierta, levántate, oh Jerusalén, que bebiste de la mano de Jehová
el cáliz de su ira; porque el cáliz de aturdimiento bebiste hasta
los sedimentos.
18 De todos los
hijos que dio a luz, no hay quien la guíe; ni quien la tome de la
mano, de todos los hijos que crió.
19 Estas dos
cosas te han acontecido: asolamiento y quebrantamiento, hambre y
espada. ¿Quién se dolerá de ti? ¿Quién te consolará?
20 Tus hijos
desmayaron, estuvieron tendidos en las encrucijadas de todos los
caminos, como antílope en la red, llenos de la indignación de
Jehová, de la ira del Dios tuyo.
21 Oye, pues,
ahora esto, afligida, ebria, y no de vino:
22 Así dijo
Jehová tu Señor, y tu Dios, el cual aboga por su pueblo: He aquí he
quitado de tu mano el cáliz de aturdimiento, los sedimentos del
cáliz de mi ira; nunca más lo beberás.
23 Y lo pondré
en mano de tus angustiadores, que dijeron a tu alma: Inclínate, y
pasaremos por encima de ti. Y tú pusiste tu cuerpo como tierra, y
como camino, para que pasaran.
Isaías
Capítulo 52
1
Despierta, despierta, vístete de poder, oh Sion; vístete tu ropa
hermosa, oh Jerusalén, ciudad santa; porque nunca más vendrá a ti
incircunciso ni inmundo.
2 Sacúdete del
polvo; levántate y siéntate, Jerusalén; suelta las ataduras de tu
cuello, cautiva hija de Sion.
3 Porque así
dice Jehová: De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin dinero
seréis rescatados.
4 Porque así
dijo Jehová el Señor: Mi pueblo descendió a Egipto en tiempo pasado,
para morar allá, y el asirio lo cautivó sin razón.
5 Y ahora ¿qué
hago aquí, dice Jehová, ya que mi pueblo es llevado injustamente? Y
los que en él se enseñorean, lo hacen aullar, dice Jehová, y
continuamente es blasfemado mi nombre todo el día.
6 Por tanto, mi
pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo
que hablo, he aquí estaré presente.
7 ¡Cuán hermosos
son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que
anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica
salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!
8 ¡Voz de tus
atalayas! Alzarán la voz, juntamente darán voces de júbilo; porque
ojo a ojo verán que Jehová vuelve a traer a Sion.
9 Cantad
alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalén; porque
Jehová ha consolado a su pueblo, a Jerusalén ha redimido.
10 Jehová
desnudó su santo brazo ante los ojos de todas las naciones, y todos
los confines de la tierra verán la salvación del Dios nuestro.
11 Apartaos,
apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio
de ella; purificaos los que lleváis los utensilios de Jehová.
12 Porque no
saldréis apresurados, ni iréis huyendo; porque Jehová irá delante de
vosotros, y os congregará el Dios de Israel.
13 He aquí que
mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será
puesto muy en alto.
14 Como se
asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los
hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los
hombres,
15 así asombrará
él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque
verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían
oído.
Isaías
Capítulo 53
1
¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado
el brazo de Jehová?
2 Subirá cual
renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en
él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le
deseemos.
3 Despreciado y
desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en
quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado,
y no lo estimamos.
4 Ciertamente
llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y
nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
5 Mas él herido
fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo
de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
6 Todos nosotros
nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas
Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
7 Angustiado él,
y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero;
y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su
boca.
8 Por cárcel y
por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque
fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi
pueblo fue herido.
9 Y se dispuso
con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte;
aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.
10 Con todo eso,
Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya
puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por
largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.
11 Verá el fruto
de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su
conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las
iniquidades de ellos.
12 Por tanto, yo
le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos;
por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los
pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los
transgresores.
Isaías
Capítulo 54
1
Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; levanta canción y da
voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto; porque más son los
hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová.
2 Ensancha el
sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean
extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus
estacas.
3 Porque te
extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; y tu
descendencia heredará naciones, y habitará las ciudades asoladas.
4 No temas, pues
no serás confundida; y no te averg:uences, porque no serás
afrentada, sino que te olvidarás de la verg:uenza de tu juventud, y
de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria.
5 Porque tu
marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu
Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado.
6 Porque como a
mujer abandonada y triste de espíritu te llamó Jehová, y como a la
esposa de la juventud que es repudiada, dijo el Dios tuyo.
7 Por un breve
momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias.
8 Con un poco de
ira escondí mi rostro de ti por un momento; pero con misericordia
eterna tendré compasión de ti, dijo Jehová tu Redentor.
9 Porque esto me
será como en los días de Noé, cuando juré que nunca más las aguas de
Noé pasarían sobre la tierra; así he jurado que no me enojaré contra
ti, ni te reñiré.
10 Porque los
montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de
ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo
Jehová, el que tiene misericordia de ti.
11 Pobrecita,
fatigada con tempestad, sin consuelo; he aquí que yo cimentaré tus
piedras sobre carbunclo, y sobre zafiros te fundaré.
12 Tus ventanas
pondré de piedras preciosas, tus puertas de piedras de carbunclo, y
toda tu muralla de piedras preciosas.
13 Y todos tus
hijos serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz de tus
hijos.
14 Con justicia
serás adornada; estarás lejos de opresión, porque no temerás, y de
temor, porque no se acercará a ti.
15 Si alguno
conspirare contra ti, lo hará sin mí; el que contra ti conspirare,
delante de ti caerá.
16 He aquí que
yo hice al herrero que sopla las ascuas en el fuego, y que saca la
herramienta para su obra; y yo he creado al destruidor para
destruir.
17 Ninguna arma
forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se
levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de
Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová.
Isaías
Capítulo 55
1
A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen
dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin
precio, vino y leche.
2 ¿Por qué
gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que
no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará
vuestra alma con grosura.
3 Inclinad
vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con
vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.
4 He aquí que yo
lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por maestro a las
naciones.
5 He aquí,
llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron
correrán a ti, por causa de Jehová tu Dios, y del Santo de Israel
que te ha honrado.
6 Buscad a
Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está
cercano.
7 Deje el impío
su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová,
el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será
amplio en perdonar.
8 Porque mis
pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis
caminos, dijo Jehová.
9 Como son más
altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que
vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.
10 Porque como
desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino
que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al
que siembra, y pan al que come,
11 así será mi
palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo
que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.
12 Porque con
alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los
collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles
del campo darán palmadas de aplauso.
13 En lugar de
la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán; y
será a Jehová por nombre, por señal eterna que nunca será raída.
Isaías
Capítulo 56
1
Así dijo Jehová: Guardad derecho, y haced justicia; porque cercana
está mi salvación para venir, y mi justicia para manifestarse.
2 Bienaventurado
el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que lo abraza; que
guarda el día de reposo para no profanarlo, y que guarda su mano de
hacer todo mal.
3 Y el
extranjero que sigue a Jehová no hable diciendo: Me apartará
totalmente Jehová de su pueblo. Ni diga el eunuco: He aquí yo soy
árbol seco.
4 Porque así
dijo Jehová: A los eunucos que guarden mis días de reposo, y escojan
lo que yo quiero, y abracen mi pacto,
5 yo les daré
lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de
hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá.
6 Y a los hijos
de los extranjeros que sigan a Jehová para servirle, y que amen el
nombre de Jehová para ser sus siervos; a todos los que guarden el
día de reposo para no profanarlo, y abracen mi pacto,
7 yo los llevaré
a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus
holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque
mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.
8 Dice Jehová el
Señor, el que reúne a los dispersos de Israel: Aún juntaré sobre él
a sus congregados.
9 Todas las
bestias del campo, todas las fieras del bosque, venid a devorar.
10 Sus atalayas
son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no
pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir.
11 Y esos perros
comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben entender;
todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio
provecho, cada uno por su lado.
12 Venid, dicen,
tomemos vino, embriaguémonos de sidra; y será el día de mañana como
este, o mucho más excelente.
Isaías
Capítulo 57
1
Perece el justo, y no hay quien piense en ello; y los piadosos
mueren, y no hay quien entienda que de delante de la aflicción es
quitado el justo.
2 Entrará en la
paz; descansarán en sus lechos todos los que andan delante de Dios.
3 Mas vosotros
llegaos acá, hijos de la hechicera, generación del adúltero y de la
fornicaria.
4 ¿De quién os
habéis burlado? ¿Contra quién ensanchasteis la boca, y alargasteis
la lengua? ¿No sois vosotros hijos rebeldes, generación mentirosa,
5 que os
enfervorizáis con los ídolos debajo de todo árbol frondoso, que
sacrificáis los hijos en los valles, debajo de los peñascos?
6 En las piedras
lisas del valle está tu parte; ellas, ellas son tu suerte; y a ellas
derramaste libación, y ofreciste presente. ¿No habré de castigar
estas cosas?
7 Sobre el monte
alto y empinado pusiste tu cama; allí también subiste a hacer
sacrificio.
8 Y tras la
puerta y el umbral pusiste tu recuerdo; porque a otro, y no a mí, te
descubriste, y subiste, y ensanchaste tu cama, e hiciste con ellos
pacto; amaste su cama dondequiera que la veías.
9 Y fuiste al
rey con ung:uento, y multiplicaste tus perfumes, y enviaste tus
embajadores lejos, y te abatiste hasta la profundidad del Seol.
10 En la
multitud de tus caminos te cansaste, pero no dijiste: No hay
remedio; hallaste nuevo vigor en tu mano, por tanto, no te
desalentaste.
11 ¿Y de quién
te asustaste y temiste, que has faltado a la fe, y no te has
acordado de mí, ni te vino al pensamiento? ¿No he guardado silencio
desde tiempos antiguos, y nunca me has temido?
12 Yo publicaré
tu justicia y tus obras, que no te aprovecharán.
13 Cuando
clames, que te libren tus ídolos; pero a todos ellos llevará el
viento, un soplo los arrebatará; mas el que en mí confía tendrá la
tierra por heredad, y poseerá mi santo monte.
14 Y dirá:
Allanad, allanad; barred el camino, quitad los tropiezos del camino
de mi pueblo.
15 Porque así
dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es
el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado
y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes,
y para vivificar el corazón de los quebrantados.
16 Porque no
contenderé para siempre, ni para siempre me enojaré; pues decaería
ante mí el espíritu, y las almas que yo he creado.
17 Por la
iniquidad de su codicia me enojé, y le herí, escondí mi rostro y me
indigné; y él siguió rebelde por el camino de su corazón.
18 He visto sus
caminos; pero le sanaré, y le pastorearé, y le daré consuelo a él y
a sus enlutados;
19 produciré
fruto de labios: Paz, paz al que está lejos y al cercano, dijo
Jehová; y lo sanaré.
20 Pero los
impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y
sus aguas arrojan cieno y lodo.
21 No hay paz,
dijo mi Dios, para los impíos.
Isaías
Capítulo 58
1
Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y
anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado.
2 Que me buscan
cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho
justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos
juicios, y quieren acercarse a Dios.
3 ¿Por qué,
dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no
te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno
buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros
trabajadores.
4 He aquí que
para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño
inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en
lo alto.
5 ¿Es tal el
ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que
incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza?
¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová?
6 ¿No es más
bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad,
soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados,
y que rompáis todo yugo?
7 ¿No es que
partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues
en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de
tu hermano?
8 Entonces
nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e
irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu
retaguardia.
9 Entonces
invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si
quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar
vanidad;
10 y si dieres
tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas
nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía.
11 Jehová te
pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a
tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas,
cuyas aguas nunca faltan.
12 Y los tuyos
edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y
generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos,
restaurador de calzadas para habitar.
13 Si retrajeres
del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo
llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no
andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando
tus propias palabras,
14 entonces te
deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la
tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la
boca de Jehová lo ha hablado.
Isaías
Capítulo 59
1
He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se
ha agravado su oído para oír;
2 pero vuestras
iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y
vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no
oír.
3 Porque
vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de
iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra
lengua.
4 No hay quien
clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad; confían en
vanidad, y hablan vanidades; conciben maldades, y dan a luz
iniquidad.
5 Incuban huevos
de áspides, y tejen telas de arañas; el que comiere de sus huevos,
morirá; y si los apretaren, saldrán víboras.
6 Sus telas no
servirán para vestir, ni de sus obras serán cubiertos; sus obras son
obras de iniquidad, y obra de rapiña está en sus manos.
7 Sus pies
corren al mal, se apresuran para derramar la sangre inocente; sus
pensamientos, pensamientos de iniquidad; destrucción y
quebrantamiento hay en sus caminos.
8 No conocieron
camino de paz, ni hay justicia en sus caminos; sus veredas son
torcidas; cualquiera que por ellas fuere, no conocerá paz.
9 Por esto se
alejó de nosotros la justicia, y no nos alcanzó la rectitud;
esperamos luz, y he aquí tinieblas; resplandores, y andamos en
oscuridad.
10 Palpamos la
pared como ciegos, y andamos a tientas como sin ojos; tropezamos a
mediodía como de noche; estamos en lugares oscuros como muertos.
11 Gruñimos como
osos todos nosotros, y gemimos lastimeramente como palomas;
esperamos justicia, y no la hay; salvación, y se alejó de nosotros.
12 Porque
nuestras rebeliones se han multiplicado delante de ti, y nuestros
pecados han atestiguado contra nosotros; porque con nosotros están
nuestras iniquidades, y conocemos nuestros pecados:
13 el prevaricar
y mentir contra Jehová, y el apartarse de en pos de nuestro Dios; el
hablar calumnia y rebelión, concebir y proferir de corazón palabras
de mentira.
14 Y el derecho
se retiró, y la justicia se puso lejos; porque la verdad tropezó en
la plaza, y la equidad no pudo venir.
15 Y la verdad
fue detenida, y el que se apartó del mal fue puesto en prisión; y lo
vio Jehová, y desagradó a sus ojos, porque pereció el derecho.
16 Y vio que no
había hombre, y se maravilló que no hubiera quien se interpusiese; y
lo salvó su brazo, y le afirmó su misma justicia.
17 Pues de
justicia se vistió como de una coraza, con yelmo de salvación en su
cabeza; tomó ropas de venganza por vestidura, y se cubrió de celo
como de manto,
18 como para
vindicación, como para retribuir con ira a sus enemigos, y dar el
pago a sus adversarios; el pago dará a los de la costa.
19 Y temerán
desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del
sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de
Jehová levantará bandera contra él.
20 Y vendrá el
Redentor a Sion, y a los que se volvieren de la iniquidad en Jacob,
dice Jehová.
21 Y este será
mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti,
y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la
boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo
Jehová, desde ahora y para siempre.
Isaías
Capítulo 60
1
Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de
Jehová ha nacido sobre ti.
2 Porque he aquí
que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas
sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria.
3 Y andarán las
naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.
4 Alza tus ojos
alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus
hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos.
5 Entonces
verás, y resplandecerás; se maravillará y ensanchará tu corazón,
porque se haya vuelto a ti la multitud del mar, y las riquezas de
las naciones hayan venido a ti.
6 Multitud de
camellos te cubrirá; dromedarios de Madián y de Efa; vendrán todos
los de Sabá; traerán oro e incienso, y publicarán alabanzas de
Jehová.
7 Todo el ganado
de Cedar será juntado para ti; carneros de Nebaiot te serán
servidos; serán ofrecidos con agrado sobre mi altar, y glorificaré
la casa de mi gloria.
8 ¿Quiénes son
éstos que vuelan como nubes, y como palomas a sus ventanas?
9 Ciertamente a
mí esperarán los de la costa, y las naves de Tarsis desde el
principio, para traer tus hijos de lejos, su plata y su oro con
ellos, al nombre de Jehová tu Dios, y al Santo de Israel, que te ha
glorificado.
10 Y extranjeros
edificarán tus muros, y sus reyes te servirán; porque en mi ira te
castigué, mas en mi buena voluntad tendré de ti misericordia.
11 Tus puertas
estarán de continuo abiertas; no se cerrarán de día ni de noche,
para que a ti sean traídas las riquezas de las naciones, y
conducidos a ti sus reyes.
12 Porque la
nación o el reino que no te sirviere perecerá, y del todo será
asolado.
13 La gloria del
Líbano vendrá a ti, cipreses, pinos y bojes juntamente, para decorar
el lugar de mi santuario; y yo honraré el lugar de mis pies.
14 Y vendrán a
ti humillados los hijos de los que te afligieron, y a las pisadas de
tus pies se encorvarán todos los que te escarnecían, y te llamarán
Ciudad de Jehová, Sion del Santo de Israel.
15 En vez de
estar abandonada y aborrecida, tanto que nadie pasaba por ti, haré
que seas una gloria eterna, el gozo de todos los siglos.
16 Y mamarás la
leche de las naciones, el pecho de los reyes mamarás; y conocerás
que yo Jehová soy el Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de
Jacob.
17 En vez de
bronce traeré oro, y por hierro plata, y por madera bronce, y en
lugar de piedras hierro; y pondré paz por tu tributo, y justicia por
tus opresores.
18 Nunca más se
oirá en tu tierra violencia, destrucción ni quebrantamiento en tu
territorio, sino que a tus muros llamarás Salvación, y a tus puertas
Alabanza.
19 El sol nunca
más te servirá de luz para el día, ni el resplandor de la luna te
alumbrará, sino que Jehová te será por luz perpetua, y el Dios tuyo
por tu gloria.
20 No se pondrá
jamás tu sol, ni menguará tu luna; porque Jehová te será por luz
perpetua, y los días de tu luto serán acabados.
21 Y tu pueblo,
todos ellos serán justos, para siempre heredarán la tierra; renuevos
de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme.
22 El pequeño
vendrá a ser mil, el menor, un pueblo fuerte. Yo Jehová, a su tiempo
haré que esto sea cumplido pronto.
Isaías
Capítulo 61
1
El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió
Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a
vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los
cautivos, y a los presos apertura de la cárcel;
2 a proclamar el
año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios
nuestro; a consolar a todos los enlutados;
3 a ordenar que
a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de
gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu
angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová,
para gloria suya.
4 Reedificarán
las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y
restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas
generaciones.
5 Y extranjeros
apacentarán vuestras ovejas, y los extraños serán vuestros
labradores y vuestros viñadores.
6 Y vosotros
seréis llamados sacerdotes de Jehová, ministros de nuestro Dios
seréis llamados; comeréis las riquezas de las naciones, y con su
gloria seréis sublimes.
7 En lugar de
vuestra doble confusión y de vuestra deshonra, os alabarán en sus
heredades; por lo cual en sus tierras poseerán doble honra, y
tendrán perpetuo gozo.
8 Porque yo
Jehová soy amante del derecho, aborrecedor del latrocinio para
holocausto; por tanto, afirmaré en verdad su obra, y haré con ellos
pacto perpetuo.
9 Y la
descendencia de ellos será conocida entre las naciones, y sus
renuevos en medio de los pueblos; todos los que los vieren,
reconocerán que son linaje bendito de Jehová.
10 En gran
manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque
me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de
justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus
joyas.
11 Porque como
la tierra produce su renuevo, y como el huerto hace brotar su
semilla, así Jehová el Señor hará brotar justicia y alabanza delante
de todas las naciones.
Isaías
Capítulo 62
1
Por amor de Sion no callaré, y por amor de Jerusalén no descansaré,
hasta que salga como resplandor su justicia, y su salvación se
encienda como una antorcha.
2 Entonces verán
las gentes tu justicia, y todos los reyes tu gloria; y te será
puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehová nombrará.
3 Y serás corona
de gloria en la mano de Jehová, y diadema de reino en la mano del
Dios tuyo.
4 Nunca más te
llamarán Desamparada, ni tu tierra se dirá más Desolada; sino que
serás llamada Hefzi-bá, y tu tierra, Beula; porque el amor de Jehová
estará en ti, y tu tierra será desposada.
5 Pues como el
joven se desposa con la virgen, se desposarán contigo tus hijos; y
como el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el Dios
tuyo.
6 Sobre tus
muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche
no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis,
7 ni le deis
tregua, hasta que restablezca a Jerusalén, y la ponga por alabanza
en la tierra.
8 Juró Jehová
por su mano derecha, y por su poderoso brazo: Que jamás daré tu
trigo por comida a tus enemigos, ni beberán los extraños el vino que
es fruto de tu trabajo;
9 sino que los
que lo cosechan lo comerán, y alabarán a Jehová; y los que lo
vendimian, lo beberán en los atrios de mi santuario.
10 Pasad, pasad
por las puertas; barred el camino al pueblo; allanad, allanad la
calzada, quitad las piedras, alzad pendón a los pueblos.
11 He aquí que
Jehová hizo oír hasta lo último de la tierra: Decid a la hija de
Sion: He aquí viene tu Salvador; he aquí su recompensa con él, y
delante de él su obra.
12 Y les
llamarán Pueblo Santo, Redimidos de Jehová; y a ti te llamarán
Ciudad Deseada, no desamparada.
Isaías
Capítulo 63
1
¿Quién es éste que viene de Edom, de Bosra, con vestidos rojos?
¿éste hermoso en su vestido, que marcha en la grandeza de su poder?
Yo, el que hablo en justicia, grande para salvar.
2 ¿Por qué es
rojo tu vestido, y tus ropas como del que ha pisado en lagar?
3 He pisado yo
solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo; los pisé con mi
ira, y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos, y
manché todas mis ropas.
4 Porque el día
de la venganza está en mi corazón, y el año de mis redimidos ha
llegado.
5 Miré, y no
había quien ayudara, y me maravillé que no hubiera quien sustentase;
y me salvó mi brazo, y me sostuvo mi ira.
6 Y con mi ira
hollé los pueblos, y los embriagué en mi furor, y derramé en tierra
su sangre.
7 De las
misericordias de Jehová haré memoria, de las alabanzas de Jehová,
conforme a todo lo que Jehová nos ha dado, y de la grandeza de sus
beneficios hacia la casa de Israel, que les ha hecho según sus
misericordias, y según la multitud de sus piedades.
8 Porque dijo:
Ciertamente mi pueblo son, hijos que no mienten; y fue su Salvador.
9 En toda
angustia de ellos él fue angustiado, y el ángel de su faz los salvó;
en su amor y en su clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó
todos los días de la antig:uedad.
10 Mas ellos
fueron rebeldes, e hicieron enojar su santo espíritu; por lo cual se
les volvió enemigo, y él mismo peleó contra ellos.
11 Pero se
acordó de los días antiguos, de Moisés y de su pueblo, diciendo:
¿Dónde está el que les hizo subir del mar con el pastor de su
rebaño? ¿dónde el que puso en medio de él su santo espíritu,
12 el que los
guió por la diestra de Moisés con el brazo de su gloria; el que
dividió las aguas delante de ellos, haciéndose así nombre perpetuo,
13 el que los
condujo por los abismos, como un caballo por el desierto, sin que
tropezaran?
14 El Espíritu
de Jehová los pastoreó, como a una bestia que desciende al valle;
así pastoreaste a tu pueblo, para hacerte nombre glorioso.
15 Mira desde el
cielo, y contempla desde tu santa y gloriosa morada. ¿Dónde está tu
celo, y tu poder, la conmoción de tus entrañas y tus piedades para
conmigo? ¿Se han estrechado?
16 Pero tú eres
nuestro padre, si bien Abraham nos ignora, e Israel no nos conoce;
tú, oh Jehová, eres nuestro padre; nuestro Redentor perpetuo es tu
nombre.
17 ¿Por qué, oh
Jehová, nos has hecho errar de tus caminos, y endureciste nuestro
corazón a tu temor? Vuélvete por amor de tus siervos, por las tribus
de tu heredad.
18 Por poco
tiempo lo poseyó tu santo pueblo; nuestros enemigos han hollado tu
santuario.
19 Hemos venido
a ser como aquellos de quienes nunca te enseñoreaste, sobre los
cuales nunca fue llamado tu nombre.
Isaías
Capítulo 64
1
¡Oh, si rompieses los cielos, y descendieras, y a tu presencia se
escurriesen los montes,
2 como fuego
abrasador de fundiciones, fuego que hace hervir las aguas, para que
hicieras notorio tu nombre a tus enemigos, y las naciones temblasen
a tu presencia!
3 Cuando,
haciendo cosas terribles cuales nunca esperábamos, descendiste,
fluyeron los montes delante de ti.
4 Ni nunca
oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha visto a Dios fuera de ti,
que hiciese por el que en él espera.
5 Saliste al
encuentro del que con alegría hacía justicia, de los que se
acordaban de ti en tus caminos; he aquí, tú te enojaste porque
pecamos; en los pecados hemos perseverado por largo tiempo;
¿podremos acaso ser salvos?
6 Si bien todos
nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo
de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras
maldades nos llevaron como viento.
7 Nadie hay que
invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti; por lo cual
escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder
de nuestras maldades.
8 Ahora pues,
Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos
formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros.
9 No te enojes
sobremanera, Jehová, ni tengas perpetua memoria de la iniquidad; he
aquí, mira ahora, pueblo tuyo somos todos nosotros.
10 Tus santas
ciudades están desiertas, Sion es un desierto, Jerusalén una
soledad.
11 La casa de
nuestro santuario y de nuestra gloria, en la cual te alabaron
nuestros padres, fue consumida al fuego; y todas nuestras cosas
preciosas han sido destruidas.
12 ¿Te estarás
quieto, oh Jehová, sobre estas cosas? ¿Callarás, y nos afligirás
sobremanera?
Isaías
Capítulo 65
1
Fui buscado por los que no preguntaban por mí; fui hallado por los
que no me buscaban. Dije a gente que no invocaba mi nombre: Heme
aquí, heme aquí.
2 Extendí mis
manos todo el día a pueblo rebelde, el cual anda por camino no
bueno, en pos de sus pensamientos;
3 pueblo que en
mi rostro me provoca de continuo a ira, sacrificando en huertos, y
quemando incienso sobre ladrillos;
4 que se quedan
en los sepulcros, y en lugares escondidos pasan la noche; que comen
carne de cerdo, y en sus ollas hay caldo de cosas inmundas;
5 que dicen:
Estate en tu lugar, no te acerques a mí, porque soy más santo que
tú; éstos son humo en mi furor, fuego que arde todo el día.
6 He aquí que
escrito está delante de mí; no callaré, sino que recompensaré, y
daré el pago en su seno
7 por vuestras
iniquidades, dice Jehová, y por las iniquidades de vuestros padres
juntamente, los cuales quemaron incienso sobre los montes, y sobre
los collados me afrentaron; por tanto, yo les mediré su obra antigua
en su seno.
8 Así ha dicho
Jehová: Como si alguno hallase mosto en un racimo, y dijese: No lo
desperdicies, porque bendición hay en él; así haré yo por mis
siervos, que no lo destruiré todo.
9 Sacaré
descendencia de Jacob, y de Judá heredero de mis montes; y mis
escogidos poseerán por heredad la tierra, y mis siervos habitarán
allí.
10 Y será Sarón
para habitación de ovejas, y el valle de Acor para majada de vacas,
para mi pueblo que me buscó.
11 Pero vosotros
los que dejáis a Jehová, que olvidáis mi santo monte, que ponéis
mesa para la Fortuna, y suministráis libaciones para el Destino;
12 yo también os
destinaré a la espada, y todos vosotros os arrodillaréis al
degolladero, por cuanto llamé, y no respondisteis; hablé, y no
oísteis, sino que hicisteis lo malo delante de mis ojos, y
escogisteis lo que me desagrada.
13 Por tanto,
así dijo Jehová el Señor: He aquí que mis siervos comerán, y
vosotros tendréis hambre; he aquí que mis siervos beberán, y
vosotros tendréis sed; he aquí que mis siervos se alegrarán, y
vosotros seréis avergonzados;
14 he aquí que
mis siervos cantarán por júbilo del corazón, y vosotros clamaréis
por el dolor del corazón, y por el quebrantamiento de espíritu
aullaréis.
15 Y dejaréis
vuestro nombre por maldición a mis escogidos, y Jehová el Señor te
matará, y a sus siervos llamará por otro nombre.
16 El que se
bendijere en la tierra, en el Dios de verdad se bendecirá; y el que
jurare en la tierra, por el Dios de verdad jurará; porque las
angustias primeras serán olvidadas, y serán cubiertas de mis ojos.
17 Porque he
aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no
habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.
18 Mas os
gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado;
porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo
gozo.
19 Y me alegraré
con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en
ella voz de lloro, ni voz de clamor.
20 No habrá más
allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla;
porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será
maldito.
21 Edificarán
casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de
ellas.
22 No edificarán
para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según
los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos
disfrutarán la obra de sus manos.
23 No trabajarán
en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los
benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos.
24 Y antes que
clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído.
25 El lobo y el
cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el
buey; y el polvo será el alimento de la serpiente. No afligirán, ni
harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová.
Isaías
Capítulo 66
1
Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis
pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el
lugar de mi reposo?
2 Mi mano hizo
todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero
miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a
mi palabra.
3 El que
sacrifica buey es como si matase a un hombre; el que sacrifica
oveja, como si degollase un perro; el que hace ofrenda, como si
ofreciese sangre de cerdo; el que quema incienso, como si bendijese
a un ídolo. Y porque escogieron sus propios caminos, y su alma amó
sus abominaciones,
4 también yo
escogeré para ellos escarnios, y traeré sobre ellos lo que temieron;
porque llamé, y nadie respondió; hablé, y no oyeron, sino que
hicieron lo malo delante de mis ojos, y escogieron lo que me
desagrada.
5 Oíd palabra de
Jehová, vosotros los que tembláis a su palabra: Vuestros hermanos
que os aborrecen, y os echan fuera por causa de mi nombre, dijeron:
Jehová sea glorificado. Pero él se mostrará para alegría vuestra, y
ellos serán confundidos.
6 Voz de
alboroto de la ciudad, voz del templo, voz de Jehová que da el pago
a sus enemigos.
7 Antes que
estuviese de parto, dio a luz; antes que le viniesen dolores, dio a
luz hijo.
8 ¿Quién oyó
cosa semejante? ¿quién vio tal cosa? ¿Concebirá la tierra en un día?
¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto,
dio a luz sus hijos.
9 Yo que hago
dar a luz, ¿no haré nacer? dijo Jehová. Yo que hago engendrar,
¿impediré el nacimiento? dice tu Dios.
10 Alegraos con
Jerusalén, y gozaos con ella, todos los que la amáis; llenaos con
ella de gozo, todos los que os enlutáis por ella;
11 para que
maméis y os saciéis de los pechos de sus consolaciones; para que
bebáis, y os deleitéis con el resplandor de su gloria.
12 Porque así
dice Jehová: He aquí que yo extiendo sobre ella paz como un río, y
la gloria de las naciones como torrente que se desborda; y mamaréis,
y en los brazos seréis traídos, y sobre las rodillas seréis mimados.
13 Como aquel a
quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en
Jerusalén tomaréis consuelo.
14 Y veréis, y
se alegrará vuestro corazón, y vuestros huesos reverdecerán como la
hierba; y la mano de Jehová para con sus siervos será conocida, y se
enojará contra sus enemigos.
15 Porque he
aquí que Jehová vendrá con fuego, y sus carros como torbellino, para
descargar su ira con furor, y su reprensión con llama de fuego.
16 Porque Jehová
juzgará con fuego y con su espada a todo hombre; y los muertos de
Jehová serán multiplicados.
17 Los que se
santifican y los que se purifican en los huertos, unos tras otros,
los que comen carne de cerdo y abominación y ratón, juntamente serán
talados, dice Jehová.
18 Porque yo
conozco sus obras y sus pensamientos; tiempo vendrá para juntar a
todas las naciones y lenguas; y vendrán, y verán mi gloria.
19 Y pondré
entre ellos señal, y enviaré de los escapados de ellos a las
naciones, a Tarsis, a Fut y Lud que disparan arco, a Tubal y a Javán,
a las costas lejanas que no oyeron de mí, ni vieron mi gloria; y
publicarán mi gloria entre las naciones.
20 Y traerán a
todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a
Jehová, en caballos, en carros, en literas, en mulos y en camellos,
a mi santo monte de Jerusalén, dice Jehová, al modo que los hijos de
Israel traen la ofrenda en utensilios limpios a la casa de Jehová.
21 Y tomaré
también de ellos para sacerdotes y levitas, dice Jehová.
22 Porque como
los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante
de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro
nombre.
23 Y de mes en
mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar
delante de mí, dijo Jehová.
24 Y saldrán, y
verán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra mí;
porque su gusano nunca morirá, ni su fuego se apagará, y serán
abominables a todo hombre. |