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Ezequiel
Capítulo 1
1
Aconteció en el año treinta, en el mes cuarto, a los cinco días del
mes, que estando yo en medio de los cautivos junto al río Quebar,
los cielos se abrieron, y vi visiones de Dios.
2
En el quinto año de la deportación del rey Joaquín, a los cinco días
del mes,
3
vino palabra de Jehová al sacerdote Ezequiel hijo de Buzi, en la
tierra de los caldeos, junto al río Quebar; vino allí sobre él la
mano de Jehová.
4
Y miré, y he aquí venía del norte un viento tempestuoso, y una gran
nube, con un fuego envolvente, y alrededor de él un resplandor, y en
medio del fuego algo que parecía como bronce refulgente,
5
y en medio de ella la figura de cuatro seres vivientes. Y esta era
su apariencia: había en ellos semejanza de hombre.
6
Cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas.
7
Y los pies de ellos eran derechos, y la planta de sus pies como
planta de pie de becerro; y centelleaban a manera de bronce muy
bruñido.
8
Debajo de sus alas, a sus cuatro lados, tenían manos de hombre; y
sus caras y sus alas por los cuatro lados.
9
Con las alas se juntaban el uno al otro. No se volvían cuando
andaban, sino que cada uno caminaba derecho hacia adelante.
10
Y el aspecto de sus caras era cara de hombre, y cara de león al lado
derecho de los cuatro, y cara de buey a la izquierda en los cuatro;
asimismo había en los cuatro cara de águila.
11
Así eran sus caras. Y tenían sus alas extendidas por encima, cada
uno dos, las cuales se juntaban; y las otras dos cubrían sus
cuerpos.
12
Y cada uno caminaba derecho hacia adelante; hacia donde el espíritu
les movía que anduviesen, andaban; y cuando andaban, no se volvían.
13
Cuanto a la semejanza de los seres vivientes, su aspecto era como de
carbones de fuego encendidos, como visión de hachones encendidos que
andaba entre los seres vivientes; y el fuego resplandecía, y del
fuego salían relámpagos.
14
Y los seres vivientes corrían y volvían a semejanza de relámpagos.
15
Mientras yo miraba los seres vivientes, he aquí una rueda sobre la
tierra junto a los seres vivientes, a los cuatro lados.
16
El aspecto de las ruedas y su obra era semejante al color del
crisólito. Y las cuatro tenían una misma semejanza; su apariencia y
su obra eran como rueda en medio de rueda.
17
Cuando andaban, se movían hacia sus cuatro costados; no se volvían
cuando andaban.
18
Y sus aros eran altos y espantosos, y llenos de ojos alrededor en
las cuatro.
19
Y cuando los seres vivientes andaban, las ruedas andaban junto a
ellos; y cuando los seres vivientes se levantaban de la tierra, las
ruedas se levantaban.
20
Hacia donde el espíritu les movía que anduviesen, andaban; hacia
donde les movía el espíritu que anduviesen, las ruedas también se
levantaban tras ellos; porque el espíritu de los seres vivientes
estaba en las ruedas.
21
Cuando ellos andaban, andaban ellas, y cuando ellos se paraban, se
paraban ellas; asimismo cuando se levantaban de la tierra, las
ruedas se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los seres
vivientes estaba en las ruedas.
22
Y sobre las cabezas de los seres vivientes aparecía una expansión a
manera de cristal maravilloso, extendido encima sobre sus cabezas.
23
Y debajo de la expansión las alas de ellos estaban derechas,
extendiéndose la una hacia la otra; y cada uno tenía dos alas que
cubrían su cuerpo.
24
Y oí el sonido de sus alas cuando andaban, como sonido de muchas
aguas, como la voz del Omnipotente, como ruido de muchedumbre, como
el ruido de un ejército. Cuando se paraban, bajaban sus alas.
25
Y cuando se paraban y bajaban sus alas, se oía una voz de arriba de
la expansión que había sobre sus cabezas.
26
Y sobre la expansión que había sobre sus cabezas se veía la figura
de un trono que parecía de piedra de zafiro; y sobre la figura del
trono había una semejanza que parecía de hombre sentado sobre él.
27
Y vi apariencia como de bronce refulgente, como apariencia de fuego
dentro de ella en derredor, desde el aspecto de sus lomos para
arriba; y desde sus lomos para abajo, vi que parecía como fuego, y
que tenía resplandor alrededor.
28
Como parece el arco iris que está en las nubes el día que llueve,
así era el parecer del resplandor alrededor. Esta fue la visión de
la semejanza de la gloria de Jehová. Y cuando yo la vi, me postré
sobre mi rostro, y oí la voz de uno que hablaba.
Ezequiel
Capítulo 2
1
Me dijo: Hijo de hombre, ponte sobre tus pies, y hablaré contigo.
2
Y luego que me habló, entró el Espíritu en mí y me afirmó sobre mis
pies, y oí al que me hablaba.
3
Y me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a
gentes rebeldes que se rebelaron contra mí; ellos y sus padres se
han rebelado contra mí hasta este mismo día.
4
Yo, pues, te envío a hijos de duro rostro y de empedernido corazón;
y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor.
5
Acaso ellos escuchen; pero si no escucharen, porque son una casa
rebelde, siempre conocerán que hubo profeta entre ellos.
6
Y tú, hijo de hombre, no les temas, ni tengas miedo de sus palabras,
aunque te hallas entre zarzas y espinos, y moras con escorpiones; no
tengas miedo de sus palabras, ni temas delante de ellos, porque son
casa rebelde.
7
Les hablarás, pues, mis palabras, escuchen o dejen de escuchar;
porque son muy rebeldes.
8
Mas tú, hijo de hombre, oye lo que yo te hablo; no seas rebelde como
la casa rebelde; abre tu boca, y come lo que yo te doy.
9
Y miré, y he aquí una mano extendida hacia mí, y en ella había un
rollo de libro.
10
Y lo extendió delante de mí, y estaba escrito por delante y por
detrás; y había escritas en él endechas y lamentaciones y ayes.
Ezequiel
Capítulo 3
1
Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y
habla a la casa de Israel.
2
Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo.
3
Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas
de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como
miel.
4
Luego me dijo: Hijo de hombre, ve y entra a la casa de Israel, y
habla a ellos con mis palabras.
5
Porque no eres enviado a pueblo de habla profunda ni de lengua
difícil, sino a la casa de Israel.
6
No a muchos pueblos de habla profunda ni de lengua difícil, cuyas
palabras no entiendas; y si a ellos te enviara, ellos te oyeran.
7
Mas la casa de Israel no te querrá oír, porque no me quiere oír a
mí; porque toda la casa de Israel es dura de frente y obstinada de
corazón.
8
He aquí yo he hecho tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y
tu frente fuerte contra sus frentes.
9
Como diamante, más fuerte que pedernal he hecho tu frente; no los
temas, ni tengas miedo delante de ellos, porque son casa rebelde.
10
Y me dijo: Hijo de hombre, toma en tu corazón todas mis palabras que
yo te hablaré, y oye con tus oídos.
11
Y ve y entra a los cautivos, a los hijos de tu pueblo, y háblales y
diles: Así ha dicho Jehová el Señor; escuchen, o dejen de escuchar.
12
Y me levantó el Espíritu, y oí detrás de mí una voz de gran
estruendo, que decía: Bendita sea la gloria de Jehová desde su
lugar.
13
Oí también el sonido de las alas de los seres vivientes que se
juntaban la una con la otra, y el sonido de las ruedas delante de
ellos, y sonido de gran estruendo.
14
Me levantó, pues, el Espíritu, y me tomó; y fui en amargura, en la
indignación de mi espíritu, pero la mano de Jehová era fuerte sobre
mí.
15
Y vine a los cautivos en Tel-abib, que moraban junto al río Quebar,
y me senté donde ellos estaban sentados, y allí permanecí siete días
atónito entre ellos.
16
Y aconteció que al cabo de los siete días vino a mí palabra de
Jehová, diciendo:
17
Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel;
oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi
parte.
18
Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares
ni le hablares, para que el impío sea apercibido de su mal camino a
fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre
demandaré de tu mano.
19
Pero si tú amonestares al impío, y él no se convirtiere de su
impiedad y de su mal camino, él morirá por su maldad, pero tú habrás
librado tu alma.
20
Si el justo se apartare de su justicia e hiciere maldad, y pusiere
yo tropiezo delante de él, él morirá, porque tú no le amonestaste;
en su pecado morirá, y sus justicias que había hecho no vendrán en
memoria; pero su sangre demandaré de tu mano.
21
Pero si al justo amonestares para que no peque, y no pecare, de
cierto vivirá, porque fue amonestado; y tú habrás librado tu alma.
22
Vino allí la mano de Jehová sobre mí, y me dijo: Levántate, y sal al
campo, y allí hablaré contigo.
23
Y me levanté y salí al campo; y he aquí que allí estaba la gloria de
Jehová, como la gloria que había visto junto al río Quebar; y me
postré sobre mi rostro.
24
Entonces entró el Espíritu en mí y me afirmó sobre mis pies, y me
habló, y me dijo: Entra, y enciérrate dentro de tu casa.
25
Y tú, oh hijo de hombre, he aquí que pondrán sobre ti cuerdas, y con
ellas te ligarán, y no saldrás entre ellos.
26
Y haré que se pegue tu lengua a tu paladar, y estarás mudo, y no
serás a ellos varón que reprende; porque son casa rebelde.
27
Mas cuando yo te hubiere hablado, abriré tu boca, y les dirás: Así
ha dicho Jehová el Señor: El que oye, oiga; y el que no quiera oír,
no oiga; porque casa rebelde son.
Ezequiel
Capítulo 4
1
Tú, hijo de hombre, tómate un adobe, y ponlo delante de ti, y diseña
sobre él la ciudad de Jerusalén.
2
Y pondrás contra ella sitio, y edificarás contra ella fortaleza, y
sacarás contra ella baluarte, y pondrás delante de ella campamento,
y colocarás contra ella arietes alrededor.
3
Tómate también una plancha de hierro, y ponla en lugar de muro de
hierro entre ti y la ciudad; afirmarás luego tu rostro contra ella,
y será en lugar de cerco, y la sitiarás. Es señal a la casa de
Israel.
4
Y tú te acostarás sobre tu lado izquierdo y pondrás sobre él la
maldad de la casa de Israel. El número de los días que duermas sobre
él, llevarás sobre ti la maldad de ellos.
5
Yo te he dado los años de su maldad por el número de los días,
trescientos noventa días; y así llevarás tú la maldad de la casa de
Israel.
6
Cumplidos éstos, te acostarás sobre tu lado derecho segunda vez, y
llevarás la maldad de la casa de Judá cuarenta días; día por año,
día por año te lo he dado.
7
Al asedio de Jerusalén afirmarás tu rostro, y descubierto tu brazo,
profetizarás contra ella.
8
Y he aquí he puesto sobre ti ataduras, y no te volverás de un lado a
otro, hasta que hayas cumplido los días de tu asedio.
9
Y tú toma para ti trigo, cebada, habas, lentejas, millo y avena, y
ponlos en una vasija, y hazte pan de ellos el número de los días que
te acuestes sobre tu lado; trescientos noventa días comerás de él.
10
La comida que comerás será de peso de veinte siclos al día; de
tiempo en tiempo la comerás.
11
Y beberás el agua por medida, la sexta parte de un hin; de tiempo en
tiempo la beberás.
12
Y comerás pan de cebada cocido debajo de la ceniza; y lo cocerás a
vista de ellos al fuego de excremento humano.
13
Y dijo Jehová: Así comerán los hijos de Israel su pan inmundo, entre
las naciones a donde los arrojaré yo.
14
Y dije: ¡Ah, Señor Jehová! he aquí que mi alma no es inmunda, ni
nunca desde mi juventud hasta este tiempo comí cosa mortecina ni
despedazada, ni nunca en mi boca entró carne inmunda.
15
Y me respondió: He aquí te permito usar estiércol de bueyes en lugar
de excremento humano para cocer tu pan.
16
Me dijo luego: Hijo de hombre, he aquí quebrantaré el sustento del
pan en Jerusalén; y comerán el pan por peso y con angustia, y
beberán el agua por medida y con espanto,
17
para que al faltarles el pan y el agua, se miren unos a otros con
espanto, y se consuman en su maldad.
Ezequiel
Capítulo 5
1
Y tú, hijo de hombre, tómate un cuchillo agudo, toma una navaja de
barbero, y hazla pasar sobre tu cabeza y tu barba; toma después una
balanza de pesar y divide los cabellos.
2
Una tercera parte quemarás a fuego en medio de la ciudad, cuando se
cumplan los días del asedio; y tomarás una tercera parte y la
cortarás con espada alrededor de la ciudad; y una tercera parte
esparcirás al viento, y yo desenvainaré espada en pos de ellos.
3
Tomarás también de allí unos pocos en número, y los atarás en la
falda de tu manto.
4
Y tomarás otra vez de ellos, y los echarás en medio del fuego, y en
el fuego los quemarás; de allí saldrá el fuego a toda la casa de
Israel.
5
Así ha dicho Jehová el Señor: Esta es Jerusalén; la puse en medio de
las naciones y de las tierras alrededor de ella.
6
Y ella cambió mis decretos y mis ordenanzas en impiedad más que las
naciones, y más que las tierras que están alrededor de ella; porque
desecharon mis decretos y mis mandamientos, y no anduvieron en
ellos.
7
Por tanto, así ha dicho Jehová: ¿Por haberos multiplicado más que
las naciones que están alrededor de vosotros, no habéis andado en
mis mandamientos, ni habéis guardado mis leyes? Ni aun según las
leyes de las naciones que están alrededor de vosotros habéis andado.
8
Así, pues, ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti; sí,
yo, y haré juicios en medio de ti ante los ojos de las naciones.
9
Y haré en ti lo que nunca hice, ni jamás haré cosa semejante, a
causa de todas tus abominaciones.
10
Por eso los padres comerán a los hijos en medio de ti, y los hijos
comerán a sus padres; y haré en ti juicios, y esparciré a todos los
vientos todo lo que quedare de ti.
11
Por tanto, vivo yo, dice Jehová el Señor, ciertamente por haber
profanado mi santuario con todas tus abominaciones, te quebrantaré
yo también; mi ojo no perdonará, ni tampoco tendré yo misericordia.
12
Una tercera parte de ti morirá de pestilencia y será consumida de
hambre en medio de ti; y una tercera parte caerá a espada alrededor
de ti; y una tercera parte esparciré a todos los vientos, y tras
ellos desenvainaré espada.
13
Y se cumplirá mi furor y saciaré en ellos mi enojo, y tomaré
satisfacción; y sabrán que yo Jehová he hablado en mi celo, cuando
cumpla en ellos mi enojo.
14
Y te convertiré en soledad y en oprobio entre las naciones que están
alrededor de ti, a los ojos de todo transeúnte.
15
Y serás oprobio y escarnio y escarmiento y espanto a las naciones
que están alrededor de ti, cuando yo haga en ti juicios con furor e
indignación, y en reprensiones de ira. Yo Jehová he hablado.
16
Cuando arroje yo sobre ellos las perniciosas saetas del hambre, que
serán para destrucción, las cuales enviaré para destruiros, entonces
aumentaré el hambre sobre vosotros, y quebrantaré entre vosotros el
sustento del pan.
17
Enviaré, pues, sobre vosotros hambre, y bestias feroces que te
destruyan; y pestilencia y sangre pasarán por en medio de ti, y
enviaré sobre ti espada. Yo Jehová he hablado.
Ezequiel
Capítulo 6
1
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2
Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los montes de Israel, y
profetiza contra ellos.
3
Y dirás: Montes de Israel, oíd palabra de Jehová el Señor: Así ha
dicho Jehová el Señor a los montes y a los collados, a los arroyos y
a los valles: He aquí que yo, yo haré venir sobre vosotros espada, y
destruiré vuestros lugares altos.
4
Vuestros altares serán asolados, y vuestras imágenes del sol serán
quebradas; y haré que caigan vuestros muertos delante de vuestros
ídolos.
5
Y pondré los cuerpos muertos de los hijos de Israel delante de sus
ídolos, y vuestros huesos esparciré en derredor de vuestros altares.
6
Dondequiera que habitéis, serán desiertas las ciudades, y los
lugares altos serán asolados, para que sean asolados y se hagan
desiertos vuestros altares; y vuestros ídolos serán quebrados y
acabarán, vuestras imágenes del sol serán destruidas, y vuestras
obras serán deshechas.
7
Y los muertos caerán en medio de vosotros; y sabréis que yo soy
Jehová.
8
Mas dejaré un resto, de modo que tengáis entre las naciones algunos
que escapen de la espada, cuando seáis esparcidos por las tierras.
9
Y los que de vosotros escaparen se acordarán de mí entre las
naciones en las cuales serán cautivos; porque yo me quebranté a
causa de su corazón fornicario que se apartó de mí, y a causa de sus
ojos que fornicaron tras sus ídolos; y se avergonzarán de sí mismos,
a causa de los males que hicieron en todas sus abominaciones.
10
Y sabrán que yo soy Jehová; no en vano dije que les había de hacer
este mal.
11
Así ha dicho Jehová el Señor: Palmotea con tus manos, y golpea con
tu pie, y di: ¡Ay, por todas las grandes abominaciones de la casa de
Israel! porque con espada y con hambre y con pestilencia caerán.
12
El que esté lejos morirá de pestilencia, el que esté cerca caerá a
espada, y el que quede y sea asediado morirá de hambre; así cumpliré
en ellos mi enojo.
13
Y sabréis que yo soy Jehová, cuando sus muertos estén en medio de
sus ídolos, en derredor de sus altares, sobre todo collado alto, en
todas las cumbres de los montes, debajo de todo árbol frondoso y
debajo de toda encina espesa, lugares donde ofrecieron incienso a
todos sus ídolos.
14
Y extenderé mi mano contra ellos, y dondequiera que habiten haré la
tierra más asolada y devastada que el desierto hacia Diblat; y
conocerán que yo soy Jehová.
Ezequiel
Capítulo 7
1
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2
Tú, hijo de hombre, así ha dicho Jehová el Señor a la tierra de
Israel: El fin, el fin viene sobre los cuatro extremos de la tierra.
3
Ahora será el fin sobre ti, y enviaré sobre ti mi furor, y te
juzgaré según tus caminos; y pondré sobre ti todas tus
abominaciones.
4
Y mi ojo no te perdonará, ni tendré misericordia; antes pondré sobre
ti tus caminos, y en medio de ti estarán tus abominaciones; y
sabréis que yo soy Jehová.
5
Así ha dicho Jehová el Señor: Un mal, he aquí que viene un mal.
6
Viene el fin, el fin viene; se ha despertado contra ti; he aquí que
viene.
7
La mañana viene para ti, oh morador de la tierra; el tiempo viene,
cercano está el día; día de tumulto, y no de alegría, sobre los
montes.
8
Ahora pronto derramaré mi ira sobre ti, y cumpliré en ti mi furor, y
te juzgaré según tus caminos; y pondré sobre ti tus abominaciones.
9
Y mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia; según tus caminos
pondré sobre ti, y en medio de ti estarán tus abominaciones; y
sabréis que yo Jehová soy el que castiga.
10
He aquí el día, he aquí que viene; ha salido la mañana; ha florecido
la vara, ha reverdecido la soberbia.
11
La violencia se ha levantado en vara de maldad; ninguno quedará de
ellos, ni de su multitud, ni uno de los suyos, ni habrá entre ellos
quien se lamente.
12
El tiempo ha venido, se acercó el día; el que compra, no se alegre,
y el que vende, no llore, porque la ira está sobre toda la multitud.
13
Porque el que vende no volverá a lo vendido, aunque queden vivos;
porque la visión sobre toda la multitud no se revocará, y a causa de
su iniquidad ninguno podrá amparar su vida.
14
Tocarán trompeta, y prepararán todas las cosas, y no habrá quien
vaya a la batalla; porque mi ira está sobre toda la multitud.
15
De fuera espada, de dentro pestilencia y hambre; el que esté en el
campo morirá a espada, y al que esté en la ciudad lo consumirá el
hambre y la pestilencia.
16
Y los que escapen de ellos huirán y estarán sobre los montes como
palomas de los valles, gimiendo todos, cada uno por su iniquidad.
17
Toda mano se debilitará, y toda rodilla será débil como el agua.
18
Se ceñirán también de cilicio, y les cubrirá terror; en todo rostro
habrá verg:uenza, y todas sus cabezas estarán rapadas.
19
Arrojarán su plata en las calles, y su oro será desechado; ni su
plata ni su oro podrá librarlos en el día del furor de Jehová; no
saciarán su alma, ni llenarán sus entrañas, porque ha sido tropiezo
para su maldad.
20
Por cuanto convirtieron la gloria de su ornamento en soberbia, e
hicieron de ello las imágenes de sus abominables ídolos, por eso se
lo convertí en cosa repugnante.
21
En mano de extraños la entregué para ser saqueada, y será presa de
los impíos de la tierra, y la profanarán.
22
Y apartaré de ellos mi rostro, y será violado mi lugar secreto; pues
entrarán en él invasores y lo profanarán.
23
Haz una cadena, porque la tierra está llena de delitos de sangre, y
la ciudad está llena de violencia.
24
Traeré, por tanto, los más perversos de las naciones, los cuales
poseerán las casas de ellos; y haré cesar la soberbia de los
poderosos, y sus santuarios serán profanados.
25
Destrucción viene; y buscarán la paz, y no la habrá.
26
Quebrantamiento vendrá sobre quebrantamiento, y habrá rumor sobre
rumor; y buscarán respuesta del profeta, mas la ley se alejará del
sacerdote, y de los ancianos el consejo.
27
El rey se enlutará, y el príncipe se vestirá de tristeza, y las
manos del pueblo de la tierra temblarán; según su camino haré con
ellos, y con los juicios de ellos los juzgaré; y sabrán que yo soy
Jehová.
Ezequiel
Capítulo 8
1
En el sexto año, en el mes sexto, a los cinco días del mes,
aconteció que estaba yo sentado en mi casa, y los ancianos de Judá
estaban sentados delante de mí, y allí se posó sobre mí la mano de
Jehová el Señor.
2
Y miré, y he aquí una figura que parecía de hombre; desde sus lomos
para abajo, fuego; y desde sus lomos para arriba parecía resplandor,
el aspecto de bronce refulgente.
3
Y aquella figura extendió la mano, y me tomó por las guedejas de mi
cabeza; y el Espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y me llevó
en visiones de Dios a Jerusalén, a la entrada de la puerta de
adentro que mira hacia el norte, donde estaba la habitación de la
imagen del celo, la que provoca a celos.
4
Y he aquí, allí estaba la gloria del Dios de Israel, como la visión
que yo había visto en el campo.
5
Y me dijo: Hijo de hombre, alza ahora tus ojos hacia el lado del
norte. Y alcé mis ojos hacia el norte, y he aquí al norte, junto a
la puerta del altar, aquella imagen del celo en la entrada.
6
Me dijo entonces: Hijo de hombre, ¿no ves lo que éstos hacen, las
grandes abominaciones que la casa de Israel hace aquí para alejarme
de mi santuario? Pero vuélvete aún, y verás abominaciones mayores.
7
Y me llevó a la entrada del atrio, y miré, y he aquí en la pared un
agujero.
8
Y me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en la pared. Y cavé en la
pared, y he aquí una puerta.
9
Me dijo luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que éstos
hacen allí.
10
Entré, pues, y miré; y he aquí toda forma de reptiles y bestias
abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban
pintados en la pared por todo alrededor.
11
Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la
casa de Israel, y Jaazanías hijo de Safán en medio de ellos, cada
uno con su incensario en su mano; y subía una nube espesa de
incienso.
12
Y me dijo: Hijo de hombre, ¿has visto las cosas que los ancianos de
la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cámaras
pintadas de imágenes? Porque dicen ellos: No nos ve Jehová; Jehová
ha abandonado la tierra.
13
Me dijo después: Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que hacen
éstos.
14
Y me llevó a la entrada de la puerta de la casa de Jehová, que está
al norte; y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando a
Tamuz.
15
Luego me dijo: ¿No ves, hijo de hombre? Vuélvete aún, verás
abominaciones mayores que estas.
16
Y me llevó al atrio de adentro de la casa de Jehová; y he aquí junto
a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como
veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus
rostros hacia el oriente, y adoraban al sol, postrándose hacia el
oriente.
17
Y me dijo: ¿No has visto, hijo de hombre? ¿Es cosa liviana para la
casa de Judá hacer las abominaciones que hacen aquí? Después que han
llenado de maldad la tierra, se volvieron a mí para irritarme; he
aquí que aplican el ramo a sus narices.
18
Pues también yo procederé con furor; no perdonará mi ojo, ni tendré
misericordia; y gritarán a mis oídos con gran voz, y no los oiré.
Ezequiel
Capítulo 9
1
Clamó en mis oídos con gran voz, diciendo: Los verdugos de la ciudad
han llegado, y cada uno trae en su mano su instrumento para
destruir.
2
Y he aquí que seis varones venían del camino de la puerta de arriba
que mira hacia el norte, y cada uno traía en su mano su instrumento
para destruir. Y entre ellos había un varón vestido de lino, el cual
traía a su cintura un tintero de escribano; y entrados, se pararon
junto al altar de bronce.
3
Y la gloria del Dios de Israel se elevó de encima del querubín,
sobre el cual había estado, al umbral de la casa; y llamó Jehová al
varón vestido de lino, que tenía a su cintura el tintero de
escribano,
4
y le dijo Jehová: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de
Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y
que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio
de ella.
5
Y a los otros dijo, oyéndolo yo: Pasad por la ciudad en pos de él, y
matad; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia.
6
Matad a viejos, jóvenes y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no
quede ninguno; pero a todo aquel sobre el cual hubiere señal, no os
acercaréis; y comenzaréis por mi santuario. Comenzaron, pues, desde
los varones ancianos que estaban delante del templo.
7
Y les dijo: Contaminad la casa, y llenad los atrios de muertos;
salid. Y salieron, y mataron en la ciudad.
8
Aconteció que cuando ellos iban matando y quedé yo solo, me postré
sobre mi rostro, y clamé y dije: ¡Ah, Señor Jehová! ¿destruirás a
todo el remanente de Israel derramando tu furor sobre Jerusalén?
9
Y me dijo: La maldad de la casa de Israel y de Judá es grande
sobremanera, pues la tierra está llena de sangre, y la ciudad está
llena de perversidad; porque han dicho: Ha abandonado Jehová la
tierra, y Jehová no ve.
10
Así, pues, haré yo; mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia;
haré recaer el camino de ellos sobre sus propias cabezas.
11
Y he aquí que el varón vestido de lino, que tenía el tintero a su
cintura, respondió una palabra, diciendo: He hecho conforme a todo
lo que me mandaste.
Ezequiel
Capítulo 10
1
Miré, y he aquí en la expansión que había sobre la cabeza de los
querubines como una piedra de zafiro, que parecía como semejanza de
un trono que se mostró sobre ellos.
2
Y habló al varón vestido de lino, y le dijo: Entra en medio de las
ruedas debajo de los querubines, y llena tus manos de carbones
encendidos de entre los querubines, y espárcelos sobre la ciudad. Y
entró a vista mía.
3
Y los querubines estaban a la mano derecha de la casa cuando este
varón entró; y la nube llenaba el atrio de adentro.
4
Entonces la gloria de Jehová se elevó de encima del querubín al
umbral de la puerta; y la casa fue llena de la nube, y el atrio se
llenó del resplandor de la gloria de Jehová.
5
Y el estruendo de las alas de los querubines se oía hasta el atrio
de afuera, como la voz del Dios Omnipotente cuando habla.
6
Aconteció, pues, que al mandar al varón vestido de lino, diciendo:
Toma fuego de entre las ruedas, de entre los querubines, él entró y
se paró entre las ruedas.
7
Y un querubín extendió su mano de en medio de los querubines al
fuego que estaba entre ellos, y tomó de él y lo puso en las manos
del que estaba vestido de lino, el cual lo tomó y salió.
8
Y apareció en los querubines la figura de una mano de hombre debajo
de sus alas.
9
Y miré, y he aquí cuatro ruedas junto a los querubines, junto a cada
querubín una rueda; y el aspecto de las ruedas era como de
crisólito.
10
En cuanto a su apariencia, las cuatro eran de una misma forma, como
si estuviera una en medio de otra.
11
Cuando andaban, hacia los cuatro frentes andaban; no se volvían
cuando andaban, sino que al lugar adonde se volvía la primera, en
pos de ella iban; ni se volvían cuando andaban.
12
Y todo su cuerpo, sus espaldas, sus manos, sus alas y las ruedas
estaban llenos de ojos alrededor en sus cuatro ruedas.
13
A las ruedas, oyéndolo yo, se les gritaba: ¡Rueda!
14
Y cada uno tenía cuatro caras. La primera era rostro de querubín; la
segunda, de hombre; la tercera, cara de león; la cuarta, cara de
águila.
15
Y se levantaron los querubines; este es el ser viviente que vi en el
río Quebar.
16
Y cuando andaban los querubines, andaban las ruedas junto con ellos;
y cuando los querubines alzaban sus alas para levantarse de la
tierra, las ruedas tampoco se apartaban de ellos.
17
Cuando se paraban ellos, se paraban ellas, y cuando ellos se
alzaban, se alzaban con ellos; porque el espíritu de los seres
vivientes estaba en ellas.
18
Entonces la gloria de Jehová se elevó de encima del umbral de la
casa, y se puso sobre los querubines.
19
Y alzando los querubines sus alas, se levantaron de la tierra
delante de mis ojos; cuando ellos salieron, también las ruedas se
alzaron al lado de ellos; y se pararon a la entrada de la puerta
oriental de la casa de Jehová, y la gloria del Dios de Israel estaba
por encima sobre ellos.
20
Estos eran los mismos seres vivientes que vi debajo del Dios de
Israel junto al río Quebar; y conocí que eran querubines.
21
Cada uno tenía cuatro caras y cada uno cuatro alas, y figuras de
manos de hombre debajo de sus alas.
22
Y la semejanza de sus rostros era la de los rostros que vi junto al
río Quebar, su misma apariencia y su ser; cada uno caminaba derecho
hacia adelante.
Ezequiel
Capítulo 11
1
El Espíritu me elevó, y me llevó por la puerta oriental de la casa
de Jehová, la cual mira hacia el oriente; y he aquí a la entrada de
la puerta veinticinco hombres, entre los cuales vi a Jaazanías hijo
de Azur y a Pelatías hijo de Benaía, principales del pueblo.
2
Y me dijo: Hijo de hombre, estos son los hombres que maquinan
perversidad, y dan en esta ciudad mal consejo;
3
los cuales dicen: No será tan pronto; edifiquemos casas; esta será
la olla, y nosotros la carne.
4
Por tanto profetiza contra ellos; profetiza, hijo de hombre.
5
Y vino sobre mí el Espíritu de Jehová, y me dijo: Di: Así ha dicho
Jehová: Así habéis hablado, oh casa de Israel, y las cosas que suben
a vuestro espíritu, yo las he entendido.
6
Habéis multiplicado vuestros muertos en esta ciudad, y habéis
llenado de muertos sus calles.
7
Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Vuestros muertos que habéis
puesto en medio de ella, ellos son la carne, y ella es la olla; mas
yo os sacaré a vosotros de en medio de ella.
8
Espada habéis temido, y espada traeré sobre vosotros, dice Jehová el
Señor.
9
Y os sacaré de en medio de ella, y os entregaré en manos de
extraños, y haré juicios entre vosotros.
10
A espada caeréis; en los límites de Israel os juzgaré, y sabréis que
yo soy Jehová.
11
La ciudad no os será por olla, ni vosotros seréis en medio de ella
la carne; en los límites de Israel os juzgaré.
12
Y sabréis que yo soy Jehová; porque no habéis andado en mis
estatutos, ni habéis obedecido mis decretos, sino según las
costumbres de las naciones que os rodean habéis hecho.
13
Y aconteció que mientras yo profetizaba, aquel Pelatías hijo de
Benaía murió. Entonces me postré rostro a tierra y clamé con gran
voz, y dije: ¡Ah, Señor Jehová! ¿Destruirás del todo al remanente de
Israel?
14
Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
15
Hijo de hombre, tus hermanos, tus hermanos, los hombres de tu
parentesco y toda la casa de Israel, toda ella son aquellos a
quienes dijeron los moradores de Jerusalén: Alejaos de Jehová; a
nosotros es dada la tierra en posesión.
16
Por tanto, di: Así ha dicho Jehová el Señor: Aunque les he arrojado
lejos entre las naciones, y les he esparcido por las tierras, con
todo eso les seré por un pequeño santuario en las tierras adonde
lleguen.
17
Di, por tanto: Así ha dicho Jehová el Señor: Yo os recogeré de los
pueblos, y os congregaré de las tierras en las cuales estáis
esparcidos, y os daré la tierra de Israel.
18
Y volverán allá, y quitarán de ella todas sus idolatrías y todas sus
abominaciones.
19
Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y
quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un
corazón de carne,
20
para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los
cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios.
21
Mas a aquellos cuyo corazón anda tras el deseo de sus idolatrías y
de sus abominaciones, yo traigo su camino sobre sus propias cabezas,
dice Jehová el Señor.
22
Después alzaron los querubines sus alas, y las ruedas en pos de
ellos; y la gloria del Dios de Israel estaba sobre ellos.
23
Y la gloria de Jehová se elevó de en medio de la ciudad, y se puso
sobre el monte que está al oriente de la ciudad.
24
Luego me levantó el Espíritu y me volvió a llevar en visión del
Espíritu de Dios a la tierra de los caldeos, a los cautivos. Y se
fue de mí la visión que había visto.
25
Y hablé a los cautivos todas las cosas que Jehová me había mostrado.
Ezequiel
Capítulo 12
1
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2
Hijo de hombre, tú habitas en medio de casa rebelde, los cuales
tienen ojos para ver y no ven, tienen oídos para oír y no oyen,
porque son casa rebelde.
3
Por tanto tú, hijo de hombre, prepárate enseres de marcha, y parte
de día delante de sus ojos; y te pasarás de tu lugar a otro lugar a
vista de ellos, por si tal vez atienden, porque son casa rebelde.
4
Y sacarás tus enseres de día delante de sus ojos, como enseres de
cautiverio; mas tú saldrás por la tarde a vista de ellos, como quien
sale en cautiverio.
5
Delante de sus ojos te abrirás paso por entre la pared, y saldrás
por ella.
6
Delante de sus ojos los llevarás sobre tus hombros, de noche los
sacarás; cubrirás tu rostro, y no mirarás la tierra; porque por
señal te he dado a la casa de Israel.
7
Y yo hice así como me fue mandado; saqué mis enseres de día, como
enseres de cautiverio, y a la tarde me abrí paso por entre la pared
con mi propia mano; salí de noche, y los llevé sobre los hombros a
vista de ellos.
8
Y vino a mí palabra de Jehová por la mañana, diciendo:
9
Hijo de hombre, ¿no te ha dicho la casa de Israel, aquella casa
rebelde: ¿Qué haces?
10
Diles: Así ha dicho Jehová el Señor: Esta profecía se refiere al
príncipe en Jerusalén, y a toda la casa de Israel que está en medio
de ella.
11
Diles: Yo soy vuestra señal; como yo hice, así se hará con vosotros;
partiréis al destierro, en cautividad.
12
Y al príncipe que está en medio de ellos llevarán a cuestas de
noche, y saldrán; por la pared abrirán paso para sacarlo por ella;
cubrirá su rostro para no ver con sus ojos la tierra.
13
Mas yo extenderé mi red sobre él, y caerá preso en mi trampa, y haré
llevarlo a Babilonia, a tierra de caldeos, pero no la verá, y allá
morirá.
14
Y a todos los que estuvieren alrededor de él para ayudarle, y a
todas sus tropas, esparciré a todos los vientos, y desenvainaré
espada en pos de ellos.
15
Y sabrán que yo soy Jehová, cuando los esparciere entre las
naciones, y los dispersare por la tierra.
16
Y haré que unos pocos de ellos escapen de la espada, del hambre y de
la peste, para que cuenten todas sus abominaciones entre las
naciones adonde llegaren; y sabrán que yo soy Jehová.
17
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
18
Hijo de hombre, come tu pan con temblor, y bebe tu agua con
estremecimiento y con ansiedad.
19
Y di al pueblo de la tierra: Así ha dicho Jehová el Señor sobre los
moradores de Jerusalén y sobre la tierra de Israel: Su pan comerán
con temor, y con espanto beberán su agua; porque su tierra será
despojada de su plenitud, por la maldad de todos los que en ella
moran.
20
Y las ciudades habitadas quedarán desiertas, y la tierra será
asolada; y sabréis que yo soy Jehová.
21
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
22
Hijo de hombre, ¿qué refrán es este que tenéis vosotros en la tierra
de Israel, que dice: Se van prolongando los días, y desaparecerá
toda visión?
23
Diles, por tanto: Así ha dicho Jehová el Señor: Haré cesar este
refrán, y no repetirán más este refrán en Israel. Diles, pues: Se
han acercado aquellos días, y el cumplimiento de toda visión.
24
Porque no habrá más visión vana, ni habrá adivinación de lisonjeros
en medio de la casa de Israel.
25
Porque yo Jehová hablaré, y se cumplirá la palabra que yo hable; no
se tardará más, sino que en vuestros días, oh casa rebelde, hablaré
palabra y la cumpliré, dice Jehová el Señor.
26
Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
27
Hijo de hombre, he aquí que los de la casa de Israel dicen: La
visión que éste ve es para de aquí a muchos días, para lejanos
tiempos profetiza éste.
28
Diles, por tanto: Así ha dicho Jehová el Señor: No se tardará más
ninguna de mis palabras, sino que la palabra que yo hable se
cumplirá, dice Jehová el Señor.
Ezequiel
Capítulo 13
1
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2
Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que
profetizan, y di a los que profetizan de su propio corazón: Oíd
palabra de Jehová.
3
Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los profetas insensatos, que
andan en pos de su propio espíritu, y nada han visto!
4
Como zorras en los desiertos fueron tus profetas, oh Israel.
5
No habéis subido a las brechas, ni habéis edificado un muro
alrededor de la casa de Israel, para que resista firme en la batalla
en el día de Jehová.
6
Vieron vanidad y adivinación mentirosa. Dicen: Ha dicho Jehová, y
Jehová no los envió; con todo, esperan que él confirme la palabra de
ellos.
7
¿No habéis visto visión vana, y no habéis dicho adivinación
mentirosa, pues que decís: Dijo Jehová, no habiendo yo hablado?
8
Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto vosotros habéis
hablado vanidad, y habéis visto mentira, por tanto, he aquí yo estoy
contra vosotros, dice Jehová el Señor.
9
Estará mi mano contra los profetas que ven vanidad y adivinan
mentira; no estarán en la congregación de mi pueblo, ni serán
inscritos en el libro de la casa de Israel, ni a la tierra de Israel
volverán; y sabréis que yo soy Jehová el Señor.
10
Sí, por cuanto engañaron a mi pueblo, diciendo: Paz, no habiendo
paz; y uno edificaba la pared, y he aquí que los otros la recubrían
con lodo suelto,
11
di a los recubridores con lodo suelto, que caerá; vendrá lluvia
torrencial, y enviaré piedras de granizo que la hagan caer, y viento
tempestuoso la romperá.
12
Y he aquí cuando la pared haya caído, ¿no os dirán: ¿Dónde está la
embarradura con que la recubristeis?
13
Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Haré que la rompa viento
tempestuoso con mi ira, y lluvia torrencial vendrá con mi furor, y
piedras de granizo con enojo para consumir.
14
Así desbarataré la pared que vosotros recubristeis con lodo suelto,
y la echaré a tierra, y será descubierto su cimiento, y caerá, y
seréis consumidos en medio de ella; y sabréis que yo soy Jehová.
15
Cumpliré así mi furor en la pared y en los que la recubrieron con
lodo suelto; y os diré: No existe la pared, ni los que la
recubrieron,
16
los profetas de Israel que profetizan acerca de Jerusalén, y ven
para ella visión de paz, no habiendo paz, dice Jehová el Señor.
17
Y tú, hijo de hombre, pon tu rostro contra las hijas de tu pueblo
que profetizan de su propio corazón, y profetiza contra ellas,
18
y di: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de aquellas que cosen vendas
mágicas para todas las manos, y hacen velos mágicos para la cabeza
de toda edad, para cazar las almas! ¿Habéis de cazar las almas de mi
pueblo, para mantener así vuestra propia vida?
19
¿Y habéis de profanarme entre mi pueblo por puñados de cebada y por
pedazos de pan, matando a las personas que no deben morir, y dando
vida a las personas que no deben vivir, mintiendo a mi pueblo que
escucha la mentira?
20
Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra
vuestras vendas mágicas, con que cazáis las almas al vuelo; yo las
libraré de vuestras manos, y soltaré para que vuelen como aves las
almas que vosotras cazáis volando.
21
Romperé asimismo vuestros velos mágicos, y libraré a mi pueblo de
vuestra mano, y no estarán más como presa en vuestra mano; y sabréis
que yo soy Jehová.
22
Por cuanto entristecisteis con mentiras el corazón del justo, al
cual yo no entristecí, y fortalecisteis las manos del impío, para
que no se apartase de su mal camino, infundiéndole ánimo,
23
por tanto, no veréis más visión vana, ni practicaréis más
adivinación; y libraré mi pueblo de vuestra mano, y sabréis que yo
soy Jehová.
Ezequiel
Capítulo 14
1
Vinieron a mí algunos de los ancianos de Israel, y se sentaron
delante de mí.
2
Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
3
Hijo de hombre, estos hombres han puesto sus ídolos en su corazón, y
han establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro.
¿Acaso he de ser yo en modo alguno consultado por ellos?
4
Háblales, por tanto, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor:
Cualquier hombre de la casa de Israel que hubiere puesto sus ídolos
en su corazón, y establecido el tropiezo de su maldad delante de su
rostro, y viniere al profeta, yo Jehová responderé al que viniere
conforme a la multitud de sus ídolos,
5
para tomar a la casa de Israel por el corazón, ya que se han
apartado de mí todos ellos por sus ídolos.
6
Por tanto, di a la casa de Israel: Así dice Jehová el Señor:
Convertíos, y volveos de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro
de todas vuestras abominaciones.
7
Porque cualquier hombre de la casa de Israel, y de los extranjeros
que moran en Israel, que se hubiere apartado de andar en pos de mí,
y hubiere puesto sus ídolos en su corazón, y establecido delante de
su rostro el tropiezo de su maldad, y viniere al profeta para
preguntarle por mí, yo Jehová le responderé por mí mismo;
8
y pondré mi rostro contra aquel hombre, y le pondré por señal y por
escarmiento, y lo cortaré de en medio de mi pueblo; y sabréis que yo
soy Jehová.
9
Y cuando el profeta fuere engañado y hablare palabra, yo Jehová
engañé al tal profeta; y extenderé mi mano contra él, y lo destruiré
de en medio de mi pueblo Israel.
10
Y llevarán ambos el castigo de su maldad; como la maldad del que
consultare, así será la maldad del profeta,
11
para que la casa de Israel no se desvíe más de en pos de mí, ni se
contamine más en todas sus rebeliones; y me sean por pueblo, y yo
les sea por Dios, dice Jehová el Señor.
12
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
13
Hijo de hombre, cuando la tierra pecare contra mí rebelándose
pérfidamente, y extendiere yo mi mano sobre ella, y le quebrantare
el sustento del pan, y enviare en ella hambre, y cortare de ella
hombres y bestias,
14
si estuviesen en medio de ella estos tres varones, Noé, Daniel y
Job, ellos por su justicia librarían únicamente sus propias vidas,
dice Jehová el Señor.
15
Y si hiciere pasar bestias feroces por la tierra y la asolaren, y
quedare desolada de modo que no haya quien pase a causa de las
fieras,
16
y estos tres varones estuviesen en medio de ella, vivo yo, dice
Jehová el Señor, ni a sus hijos ni a sus hijas librarían; ellos
solos serían librados, y la tierra quedaría desolada.
17
O si yo trajere espada sobre la tierra, y dijere: Espada, pasa por
la tierra; e hiciere cortar de ella hombres y bestias,
18
y estos tres varones estuviesen en medio de ella, vivo yo, dice
Jehová el Señor, no librarían a sus hijos ni a sus hijas; ellos
solos serían librados.
19
O si enviare pestilencia sobre esa tierra y derramare mi ira sobre
ella en sangre, para cortar de ella hombres y bestias,
20
y estuviesen en medio de ella Noé, Daniel y Job, vivo yo, dice
Jehová el Señor, no librarían a hijo ni a hija; ellos por su
justicia librarían solamente sus propias vidas.
21
Por lo cual así ha dicho Jehová el Señor: ¿Cuánto más cuando yo
enviare contra Jerusalén mis cuatro juicios terribles, espada,
hambre, fieras y pestilencia, para cortar de ella hombres y bestias?
22
Sin embargo, he aquí quedará en ella un remanente, hijos e hijas,
que serán llevados fuera; he aquí que ellos vendrán a vosotros, y
veréis su camino y sus hechos, y seréis consolados del mal que hice
venir sobre Jerusalén, de todas las cosas que traje sobre ella.
23
Y os consolarán cuando viereis su camino y sus hechos, y conoceréis
que no sin causa hice todo lo que he hecho en ella, dice Jehová el
Señor.
Ezequiel
Capítulo 15
1
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2
Hijo de hombre, ¿qué es la madera de la vid más que cualquier otra
madera? ¿Qué es el sarmiento entre los árboles del bosque?
3
¿Tomarán de ella madera para hacer alguna obra? ¿Tomarán de ella una
estaca para colgar en ella alguna cosa?
4
He aquí, es puesta en el fuego para ser consumida; sus dos extremos
consumió el fuego, y la parte de en medio se quemó; ¿servirá para
obra alguna?
5
He aquí que cuando estaba entera no servía para obra alguna; ¿cuánto
menos después que el fuego la hubiere consumido, y fuere quemada?
¿Servirá más para obra alguna?
6
Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Como la madera de la vid
entre los árboles del bosque, la cual di al fuego para que la
consumiese, así haré a los moradores de Jerusalén.
7
Y pondré mi rostro contra ellos; aunque del fuego se escaparon,
fuego los consumirá; y sabréis que yo soy Jehová, cuando pusiere mi
rostro contra ellos.
8
Y convertiré la tierra en asolamiento, por cuanto cometieron
prevaricación, dice Jehová el Señor.
Ezequiel
Capítulo 16
1
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2
Hijo de hombre, notifica a Jerusalén sus abominaciones,
3
y di: Así ha dicho Jehová el Señor sobre Jerusalén: Tu origen, tu
nacimiento, es de la tierra de Canaán; tu padre fue amorreo, y tu
madre hetea.
4
Y en cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu
ombligo, ni fuiste lavada con aguas para limpiarte, ni salada con
sal, ni fuiste envuelta con fajas.
5
No hubo ojo que se compadeciese de ti para hacerte algo de esto,
teniendo de ti misericordia; sino que fuiste arrojada sobre la faz
del campo, con menosprecio de tu vida, en el día que naciste.
6
Y yo pasé junto a ti, y te vi sucia en tus sangres, y cuando estabas
en tus sangres te dije: ¡Vive! Sí, te dije, cuando estabas en tus
sangres: ¡Vive!
7
Te hice multiplicar como la hierba del campo; y creciste y te
hiciste grande, y llegaste a ser muy hermosa; tus pechos se habían
formado, y tu pelo había crecido; pero estabas desnuda y
descubierta.
8
Y pasé yo otra vez junto a ti, y te miré, y he aquí que tu tiempo
era tiempo de amores; y extendí mi manto sobre ti, y cubrí tu
desnudez; y te di juramento y entré en pacto contigo, dice Jehová el
Señor, y fuiste mía.
9
Te lavé con agua, y lavé tus sangres de encima de ti, y te ungí con
aceite;
10
y te vestí de bordado, te calcé de tejón, te ceñí de lino y te cubrí
de seda.
11
Te atavié con adornos, y puse brazaletes en tus brazos y collar a tu
cuello.
12
Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa
diadema en tu cabeza.
13
Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era de lino
fino, seda y bordado; comiste flor de harina de trigo, miel y
aceite; y fuiste hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a
reinar.
14
Y salió tu renombre entre las naciones a causa de tu hermosura;
porque era perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse sobre ti,
dice Jehová el Señor.
15
Pero confiaste en tu hermosura, y te prostituiste a causa de tu
renombre, y derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron; suya
eras.
16
Y tomaste de tus vestidos, y te hiciste diversos lugares altos, y
fornicaste sobre ellos; cosa semejante nunca había sucedido, ni
sucederá más.
17
Tomaste asimismo tus hermosas alhajas de oro y de plata que yo te
había dado, y te hiciste imágenes de hombre y fornicaste con ellas;
18
y tomaste tus vestidos de diversos colores y las cubriste; y mi
aceite y mi incienso pusiste delante de ellas.
19
Mi pan también, que yo te había dado, la flor de la harina, el
aceite y la miel, con que yo te mantuve, pusiste delante de ellas
para olor agradable; y fue así, dice Jehová el Señor.
20
Además de esto, tomaste tus hijos y tus hijas que habías dado a luz
para mí, y los sacrificaste a ellas para que fuesen consumidos.
¿Eran poca cosa tus fornicaciones,
21
para que degollases también a mis hijos y los ofrecieras a aquellas
imágenes como ofrenda que el fuego consumía?
22
Y con todas tus abominaciones y tus fornicaciones no te has acordado
de los días de tu juventud, cuando estabas desnuda y descubierta,
cuando estabas envuelta en tu sangre.
23
Y sucedió que después de toda tu maldad (¡ay, ay de ti! dice Jehová
el Señor),
24
te edificaste lugares altos, y te hiciste altar en todas las plazas.
25
En toda cabeza de camino edificaste lugar alto, e hiciste abominable
tu hermosura, y te ofreciste a cuantos pasaban, y multiplicaste tus
fornicaciones.
26
Y fornicaste con los hijos de Egipto, tus vecinos, gruesos de
carnes; y aumentaste tus fornicaciones para enojarme.
27
Por tanto, he aquí que yo extendí contra ti mi mano, y disminuí tu
provisión ordinaria, y te entregué a la voluntad de las hijas de los
filisteos, que te aborrecen, las cuales se averg:uenzan de tu camino
deshonesto.
28
Fornicaste también con los asirios, por no haberte saciado; y
fornicaste con ellos y tampoco te saciaste.
29
Multiplicaste asimismo tu fornicación en la tierra de Canaán y de
los caldeos, y tampoco con esto te saciaste.
30
¡Cuán inconstante es tu corazón, dice Jehová el Señor, habiendo
hecho todas estas cosas, obras de una ramera desvergonzada,
31
edificando tus lugares altos en toda cabeza de camino, y haciendo
tus altares en todas las plazas! Y no fuiste semejante a ramera, en
que menospreciaste la paga,
32
sino como mujer adúltera, que en lugar de su marido recibe a ajenos.
33
A todas las rameras les dan dones; mas tú diste tus dones a todos
tus enamorados; y les diste presentes, para que de todas partes se
llegasen a ti en tus fornicaciones.
34
Y ha sucedido contigo, en tus fornicaciones, lo contrario de las
demás mujeres: porque ninguno te ha solicitado para fornicar, y tú
das la paga, en lugar de recibirla; por esto has sido diferente.
35
Por tanto, ramera, oye palabra de Jehová.
36
Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto han sido descubiertas tus
desnudeces en tus fornicaciones, y tu confusión ha sido manifestada
a tus enamorados, y a los ídolos de tus abominaciones, y en la
sangre de tus hijos, los cuales les diste;
37
por tanto, he aquí que yo reuniré a todos tus enamorados con los
cuales tomaste placer, y a todos los que amaste, con todos los que
aborreciste; y los reuniré alrededor de ti y les descubriré tu
desnudez, y ellos verán toda tu desnudez.
38
Y yo te juzgaré por las leyes de las adúlteras, y de las que
derraman sangre; y traeré sobre ti sangre de ira y de celos.
39
Y te entregaré en manos de ellos; y destruirán tus lugares altos, y
derribarán tus altares, y te despojarán de tus ropas, se llevarán
tus hermosas alhajas, y te dejarán desnuda y descubierta.
40
Y harán subir contra ti muchedumbre de gente, y te apedrearán, y te
atravesarán con sus espadas.
41
Quemarán tus casas a fuego, y harán en ti juicios en presencia de
muchas mujeres; y así haré que dejes de ser ramera, y que ceses de
prodigar tus dones.
42
Y saciaré mi ira sobre ti, y se apartará de ti mi celo, y descansaré
y no me enojaré más.
43
Por cuanto no te acordaste de los días de tu juventud, y me
provocaste a ira en todo esto, por eso, he aquí yo también traeré tu
camino sobre tu cabeza, dice Jehová el Señor; pues ni aun has
pensado sobre toda tu lujuria.
44
He aquí, todo el que usa de refranes te aplicará a ti el refrán que
dice: Cual la madre, tal la hija.
45
Hija eres tú de tu madre, que desechó a su marido y a sus hijos; y
hermana eres tú de tus hermanas, que desecharon a sus maridos y a
sus hijos; vuestra madre fue hetea, y vuestro padre amorreo.
46
Y tu hermana mayor es Samaria, ella y sus hijas, que habitan al
norte de ti; y tu hermana menor es Sodoma con sus hijas, la cual
habita al sur de ti.
47
Ni aun anduviste en sus caminos, ni hiciste según sus abominaciones;
antes, como si esto fuera poco y muy poco, te corrompiste más que
ellas en todos tus caminos.
48
Vivo yo, dice Jehová el Señor, que Sodoma tu hermana y sus hijas no
han hecho como hiciste tú y tus hijas.
49
He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia,
saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus
hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso.
50
Y se llenaron de soberbia, e hicieron abominación delante de mí, y
cuando lo vi las quité.
51
Y Samaria no cometió ni la mitad de tus pecados; porque tú
multiplicaste tus abominaciones más que ellas, y has justificado a
tus hermanas con todas las abominaciones que tú hiciste.
52
Tú también, que juzgaste a tus hermanas, lleva tu vergüenza en los
pecados que tú hiciste, más abominables que los de ellas; más justas
son que tú; averg:uénzate, pues, tú también, y lleva tu confusión,
por cuanto has justificado a tus hermanas.
53
Yo, pues, haré volver a sus cautivos, los cautivos de Sodoma y de
sus hijas, y los cautivos de Samaria y de sus hijas, y haré volver
los cautivos de tus cautiverios entre ellas,
54
para que lleves tu confusión, y te avergüences de todo lo que has
hecho, siendo tú motivo de consuelo para ellas.
55
Y tus hermanas, Sodoma con sus hijas y Samaria con sus hijas,
volverán a su primer estado; tú también y tus hijas volveréis a
vuestro primer estado.
56
No era tu hermana Sodoma digna de mención en tu boca en el tiempo de
tus soberbias,
57
antes que tu maldad fuese descubierta. Así también ahora llevas tú
la afrenta de las hijas de Siria y de todas las hijas de los
filisteos, las cuales por todos lados te desprecian.
58
Sufre tú el castigo de tu lujuria y de tus abominaciones, dice
Jehová.
59
Pero más ha dicho Jehová el Señor: ¿Haré yo contigo como tú hiciste,
que menospreciaste el juramento para invalidar el pacto?
60
Antes yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días
de tu juventud, y estableceré contigo un pacto sempiterno.
61
Y te acordarás de tus caminos y te avergonzarás, cuando recibas a
tus hermanas, las mayores que tú y las menores que tú, las cuales yo
te daré por hijas, mas no por tu pacto,
62
sino por mi pacto que yo confirmaré contigo; y sabrás que yo soy
Jehová;
63
para que te acuerdes y te averg:uences, y nunca más abras la boca, a
causa de tu verg:uenza, cuando yo perdone todo lo que hiciste, dice
Jehová el Señor.
Ezequiel
Capítulo 17
1
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2
Hijo de hombre, propón una figura, y compón una parábola a la casa
de Israel.
3
Y dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: Una gran águila, de grandes
alas y de largos miembros, llena de plumas de diversos colores, vino
al Líbano, y tomó el cogollo del cedro.
4
Arrancó el principal de sus renuevos y lo llevó a tierra de
mercaderes, y lo puso en una ciudad de comerciantes.
5
Tomó también de la simiente de la tierra, y la puso en un campo
bueno para sembrar, la plantó junto a aguas abundantes, la puso como
un sauce.
6
Y brotó, y se hizo una vid de mucho ramaje, de poca altura, y sus
ramas miraban al águila, y sus raíces estaban debajo de ella; así
que se hizo una vid, y arrojó sarmientos y echó mugrones.
7
Había también otra gran águila, de grandes alas y de muchas plumas;
y he aquí que esta vid juntó cerca de ella sus raíces, y extendió
hacia ella sus ramas, para ser regada por ella por los surcos de su
plantío.
8
En un buen campo, junto a muchas aguas, fue plantada, para que
hiciese ramas y diese fruto, y para que fuese vid robusta.
9
Diles: Así ha dicho Jehová el Señor: ¿Será prosperada? ¿No arrancará
sus raíces, y destruirá su fruto, y se secará? Todas sus hojas
lozanas se secarán; y eso sin gran poder ni mucha gente para
arrancarla de sus raíces.
10
Y he aquí está plantada; ¿será prosperada? ¿No se secará del todo
cuando el viento solano la toque? En los surcos de su verdor se
secará.
11
Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
12
Di ahora a la casa rebelde: ¿No habéis entendido qué significan
estas cosas? Diles: He aquí que el rey de Babilonia vino a
Jerusalén, y tomó a tu rey y a sus príncipes, y los llevó consigo a
Babilonia.
13
Tomó también a uno de la descendencia real e hizo pacto con él, y le
hizo prestar juramento; y se llevó consigo a los poderosos de la
tierra,
14
para que el reino fuese abatido y no se levantase, a fin de que
guardando el pacto, permaneciese en pie.
15
Pero se rebeló contra él, enviando embajadores a Egipto para que le
diese caballos y mucha gente. ¿Será prosperado, escapará el que
estas cosas hizo? El que rompió el pacto, ¿podrá escapar?
16
Vivo yo, dice Jehová el Señor, que morirá en medio de Babilonia, en
el lugar donde habita el rey que le hizo reinar, cuyo juramento
menospreció, y cuyo pacto hecho con él rompió.
17
Y ni con gran ejército ni con mucha compañía hará Faraón nada por él
en la batalla, cuando se levanten vallados y se edifiquen torres
para cortar muchas vidas.
18
Por cuanto menospreció el juramento y quebrantó el pacto, cuando he
aquí que había dado su mano, y ha hecho todas estas cosas, no
escapará.
19
Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Vivo yo, que el juramento
mío que menospreció, y mi pacto que ha quebrantado, lo traeré sobre
su misma cabeza.
20
Extenderé sobre él mi red, y será preso en mi lazo, y lo haré venir
a Babilonia, y allí entraré en juicio con él por su prevaricación
con que contra mí se ha rebelado.
21
Y todos sus fugitivos, con todas sus tropas, caerán a espada, y los
que queden serán esparcidos a todos los vientos; y sabréis que yo
Jehová he hablado.
22
Así ha dicho Jehová el Señor: Tomaré yo del cogollo de aquel alto
cedro, y lo plantaré; del principal de sus renuevos cortaré un
tallo, y lo plantaré sobre el monte alto y sublime.
23
En el monte alto de Israel lo plantaré, y alzará ramas, y dará
fruto, y se hará magnífico cedro; y habitarán debajo de él todas las
aves de toda especie; a la sombra de sus ramas habitarán.
24
Y sabrán todos los árboles del campo que yo Jehová abatí el árbol
sublime, levanté el árbol bajo, hice secar el árbol verde, e hice
reverdecer el árbol seco. Yo Jehová lo he dicho, y lo haré.
Ezequiel
Capítulo 18
1
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2
¿Qué pensáis vosotros, los que usáis este refrán sobre la tierra de
Israel, que dice: Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes
de los hijos tienen la dentera?
3
Vivo yo, dice Jehová el Señor, que nunca más tendréis por qué usar
este refrán en Israel.
4
He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el
alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.
5
Y el hombre que fuere justo, e hiciere según el derecho y la
justicia;
6
que no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de
la casa de Israel, ni violare la mujer de su prójimo, ni se llegare
a la mujer menstruosa,
7
ni oprimiere a ninguno; que al deudor devolviere su prenda, que no
cometiere robo, y que diere de su pan al hambriento y cubriere al
desnudo con vestido,
8
que no prestare a interés ni tomare usura; que de la maldad
retrajere su mano, e hiciere juicio verdadero entre hombre y hombre,
9
en mis ordenanzas caminare, y guardare mis decretos para hacer
rectamente, éste es justo; éste vivirá, dice Jehová el Señor.
10
Mas si engendrare hijo ladrón, derramador de sangre, o que haga
alguna cosa de estas,
11
y que no haga las otras, sino que comiere sobre los montes, o
violare la mujer de su prójimo,
12
al pobre y menesteroso oprimiere, cometiere robos, no devolviere la
prenda, o alzare sus ojos a los ídolos e hiciere abominación,
13
prestare a interés y tomare usura; ¿vivirá éste? No vivirá. Todas
estas abominaciones hizo; de cierto morirá, su sangre será sobre él.
14
Pero si éste engendrare hijo, el cual viere todos los pecados que su
padre hizo, y viéndolos no hiciere según ellos;
15
no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la
casa de Israel; la mujer de su prójimo no violare,
16
ni oprimiere a nadie, la prenda no retuviere, ni cometiere robos; al
hambriento diere de su pan, y cubriere con vestido al desnudo;
17
apartare su mano del pobre, interés y usura no recibiere; guardare
mis decretos y anduviere en mis ordenanzas; éste no morirá por la
maldad de su padre; de cierto vivirá.
18
Su padre, por cuanto hizo agravio, despojó violentamente al hermano,
e hizo en medio de su pueblo lo que no es bueno, he aquí que él
morirá por su maldad.
19
Y si dijereis: ¿Por qué el hijo no llevará el pecado de su padre?
Porque el hijo hizo según el derecho y la justicia, guardó todos mis
estatutos y los cumplió, de cierto vivirá.
20
El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del
padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo
será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.
21
Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y
guardare todos mis estatutos e hiciere según el derecho y la
justicia, de cierto vivirá; no morirá.
22
Todas las transgresiones que cometió, no le serán recordadas; en su
justicia que hizo vivirá.
23
¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si
se apartare de sus caminos?
24
Mas si el justo se apartare de su justicia y cometiere maldad, e
hiciere conforme a todas las abominaciones que el impío hizo,
¿vivirá él? Ninguna de las justicias que hizo le serán tenidas en
cuenta; por su rebelión con que prevaricó, y por el pecado que
cometió, por ello morirá.
25
Y si dijereis: No es recto el camino del Señor; oíd ahora, casa de
Israel: ¿No es recto mi camino? ¿no son vuestros caminos torcidos?
26
Apartándose el justo de su justicia, y haciendo iniquidad, él morirá
por ello; por la iniquidad que hizo, morirá.
27
Y apartándose el impío de su impiedad que hizo, y haciendo según el
derecho y la justicia, hará vivir su alma.
28
Porque miró y se apartó de todas sus transgresiones que había
cometido, de cierto vivirá; no morirá.
29
Si aún dijere la casa de Israel: No es recto el camino del Señor;
¿no son rectos mis caminos, casa de Israel? Ciertamente, vuestros
caminos no son rectos.
30
Por tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, oh casa de
Israel, dice Jehová el Señor. Convertíos, y apartaos de todas
vuestras transgresiones, y no os será la iniquidad causa de ruina.
31
Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis
pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué
moriréis, casa de Israel?
32
Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor;
convertíos, pues, y viviréis.
Ezequiel
Capítulo 19
1
Y tú, levanta endecha sobre los príncipes de Israel.
2
Dirás: ¡Cómo se echó entre los leones tu madre la leona! Entre los
leoncillos crió sus cachorros,
3
e hizo subir uno de sus cachorros; vino a ser leoncillo, y aprendió
a arrebatar la presa, y a devorar hombres.
4
Y las naciones oyeron de él; fue tomado en la trampa de ellas, y lo
llevaron con grillos a la tierra de Egipto.
5
Viendo ella que había esperado mucho tiempo, y que se perdía su
esperanza, tomó otro de sus cachorros, y lo puso por leoncillo.
6
Y él andaba entre los leones; se hizo leoncillo, aprendió a
arrebatar la presa, devoró hombres.
7
Saqueó fortalezas, y asoló ciudades; y la tierra fue desolada, y
cuanto había en ella, al estruendo de sus rugidos.
8
Arremetieron contra él las gentes de las provincias de alrededor, y
extendieron sobre él su red, y en el foso fue apresado.
9
Y lo pusieron en una jaula y lo llevaron con cadenas, y lo llevaron
al rey de Babilonia; lo pusieron en las fortalezas, para que su voz
no se oyese más sobre los montes de Israel.
10
Tu madre fue como una vid en medio de la viña, plantada junto a las
aguas, dando fruto y echando vástagos a causa de las muchas aguas.
11
Y ella tuvo varas fuertes para cetros de reyes; y se elevó su
estatura por encima entre las ramas, y fue vista por causa de su
altura y la multitud de sus sarmientos.
12
Pero fue arrancada con ira, derribada en tierra, y el viento solano
secó su fruto; sus ramas fuertes fueron quebradas y se secaron; las
consumió el fuego.
13
Y ahora está plantada en el desierto, en tierra de sequedad y de
aridez.
14
Y ha salido fuego de la vara de sus ramas, que ha consumido su
fruto, y no ha quedado en ella vara fuerte para cetro de rey.
Endecha es esta, y de endecha servirá.
Ezequiel
Capítulo 20
1
Aconteció en el año séptimo, en el mes quinto, a los diez días del
mes, que vinieron algunos de los ancianos de Israel a consultar a
Jehová, y se sentaron delante de mí.
2
Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
3
Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel, y diles: Así ha
dicho Jehová el Señor: ¿A consultarme venís vosotros? Vivo yo, que
no os responderé, dice Jehová el Señor.
4
¿Quieres tú juzgarlos? ¿Los quieres juzgar tú, hijo de hombre?
Hazles conocer las abominaciones de sus padres,
5
y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: El día que escogí a Israel, y
que alcé mi mano para jurar a la descendencia de la casa de Jacob,
cuando me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, cuando alcé
mi mano y les juré diciendo: Yo soy Jehová vuestro Dios;
6
aquel día que les alcé mi mano, jurando así que los sacaría de la
tierra de Egipto a la tierra que les había provisto, que fluye leche
y miel, la cual es la más hermosa de todas las tierras;
7
entonces les dije: Cada uno eche de sí las abominaciones de delante
de sus ojos, y no os contaminéis con los ídolos de Egipto. Yo soy
Jehová vuestro Dios.
8
Mas ellos se rebelaron contra mí, y no quisieron obedecerme; no echó
de sí cada uno las abominaciones de delante de sus ojos, ni dejaron
los ídolos de Egipto; y dije que derramaría mi ira sobre ellos, para
cumplir mi enojo en ellos en medio de la tierra de Egipto.
9
Con todo, a causa de mi nombre, para que no se infamase ante los
ojos de las naciones en medio de las cuales estaban, en cuyos ojos
fui conocido, actué para sacarlos de la tierra de Egipto.
10
Los saqué de la tierra de Egipto, y los traje al desierto,
11
y les di mis estatutos, y les hice conocer mis decretos, por los
cuales el hombre que los cumpliere vivirá.
12
Y les di también mis días de reposo, para que fuesen por señal entre
mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico.
13
Mas se rebeló contra mí la casa de Israel en el desierto; no
anduvieron en mis estatutos, y desecharon mis decretos, por los
cuales el hombre que los cumpliere, vivirá; y mis días de reposo
profanaron en gran manera; dije, por tanto, que derramaría sobre
ellos mi ira en el desierto para exterminarlos.
14
Pero actué a causa de mi nombre, para que no se infamase a la vista
de las naciones ante cuyos ojos los había sacado.
15
También yo les alcé mi mano en el desierto, jurando que no los
traería a la tierra que les había dado, que fluye leche y miel, la
cual es la más hermosa de todas las tierras;
16
porque desecharon mis decretos, y no anduvieron en mis estatutos, y
mis días de reposo profanaron, porque tras sus ídolos iba su
corazón.
17
Con todo, los perdonó mi ojo, pues no los maté, ni los exterminé en
el desierto;
18
antes dije en el desierto a sus hijos: No andéis en los estatutos de
vuestros padres, ni guardéis sus leyes, ni os contaminéis con sus
ídolos.
19
Yo soy Jehová vuestro Dios; andad en mis estatutos, y guardad mis
preceptos, y ponedlos por obra;
20
y santificad mis días de reposo, y sean por señal entre mí y
vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios.
21
Mas los hijos se rebelaron contra mí; no anduvieron en mis
estatutos, ni guardaron mis decretos para ponerlos por obra, por los
cuales el hombre que los cumpliere vivirá; profanaron mis días de
reposo. Dije entonces que derramaría mi ira sobre ellos, para
cumplir mi enojo en ellos en el desierto.
22
Mas retraje mi mano a causa de mi nombre, para que no se infamase a
la vista de las naciones ante cuyos ojos los había sacado.
23
También les alcé yo mi mano en el desierto, jurando que los
esparciría entre las naciones, y que los dispersaría por las
tierras,
24
porque no pusieron por obra mis decretos, sino que desecharon mis
estatutos y profanaron mis días de reposo, y tras los ídolos de sus
padres se les fueron los ojos.
25
Por eso yo también les di estatutos que no eran buenos, y decretos
por los cuales no podrían vivir.
26
Y los contaminé en sus ofrendas cuando hacían pasar por el fuego a
todo primogénito, para desolarlos y hacerles saber que yo soy
Jehová.
27
Por tanto, hijo de hombre, habla a la casa de Israel, y diles: Así
ha dicho Jehová el Señor: Aun en esto me afrentaron vuestros padres
cuando cometieron rebelión contra mí.
28
Porque yo los traje a la tierra sobre la cual había alzado mi mano
jurando que había de dársela, y miraron a todo collado alto y a todo
árbol frondoso, y allí sacrificaron sus víctimas, y allí presentaron
ofrendas que me irritan, allí pusieron también su incienso
agradable, y allí derramaron sus libaciones.
29
Y yo les dije: ¿Qué es ese lugar alto adonde vosotros vais? Y fue
llamado su nombre Bama hasta el día de hoy.
30
Di, pues, a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: ¿No os
contamináis vosotros a la manera de vuestros padres, y fornicáis
tras sus abominaciones?
31
Porque ofreciendo vuestras ofrendas, haciendo pasar vuestros hijos
por el fuego, os habéis contaminado con todos vuestros ídolos hasta
hoy; ¿y he de responderos yo, casa de Israel? Vivo yo, dice Jehová
el Señor, que no os responderé.
32
Y no ha de ser lo que habéis pensado. Porque vosotros decís: Seamos
como las naciones, como las demás familias de la tierra, que sirven
al palo y a la piedra.
33
Vivo yo, dice Jehová el Señor, que con mano fuerte y brazo
extendido, y enojo derramado, he de reinar sobre vosotros;
34
y os sacaré de entre los pueblos, y os reuniré de las tierras en que
estáis esparcidos, con mano fuerte y brazo extendido, y enojo
derramado;
35
y os traeré al desierto de los pueblos, y allí litigaré con vosotros
cara a cara.
36
Como litigué con vuestros padres en el desierto de la tierra de
Egipto, así litigaré con vosotros, dice Jehová el Señor.
37
Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del
pacto;
38
y apartaré de entre vosotros a los rebeldes, y a los que se
rebelaron contra mí; de la tierra de sus peregrinaciones los sacaré,
mas a la tierra de Israel no entrarán; y sabréis que yo soy Jehová.
39
Y a vosotros, oh casa de Israel, así ha dicho Jehová el Señor: Andad
cada uno tras sus ídolos, y servidles, si es que a mí no me
obedecéis; pero no profanéis más mi santo nombre con vuestras
ofrendas y con vuestros ídolos.
40
Pero en mi santo monte, en el alto monte de Israel, dice Jehová el
Señor, allí me servirá toda la casa de Israel, toda ella en la
tierra; allí los aceptaré, y allí demandaré vuestras ofrendas, y las
primicias de vuestros dones, con todas vuestras cosas consagradas.
41
Como incienso agradable os aceptaré, cuando os haya sacado de entre
los pueblos, y os haya congregado de entre las tierras en que estáis
esparcidos; y seré santificado en vosotros a los ojos de las
naciones.
42
Y sabréis que yo soy Jehová, cuando os haya traído a la tierra de
Israel, la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a
vuestros padres.
43
Y allí os acordaréis de vuestros caminos, y de todos vuestros hechos
en que os contaminasteis; y os aborreceréis a vosotros mismos a
causa de todos vuestros pecados que cometisteis.
44
Y sabréis que yo soy Jehová, cuando haga con vosotros por amor de mi
nombre, no según vuestros caminos malos ni según vuestras perversas
obras, oh casa de Israel, dice Jehová el Señor.
45
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
46
Hijo de hombre, pon tu rostro hacia el sur, derrama tu palabra hacia
la parte austral, profetiza contra el bosque del Neguev.
47
Y dirás al bosque del Neguev: Oye la palabra de Jehová: Así ha dicho
Jehová el Señor: He aquí que yo enciendo en ti fuego, el cual
consumirá en ti todo árbol verde y todo árbol seco; no se apagará la
llama del fuego; y serán quemados en ella todos los rostros, desde
el sur hasta el norte.
48
Y verá toda carne que yo Jehová lo encendí; no se apagará.
49
Y dije: ¡Ah, Señor Jehová! ellos dicen de mí: ¿No profiere éste
parábolas?
Ezequiel
Capítulo 21
1
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2
Hijo de hombre, pon tu rostro contra Jerusalén, y derrama palabra
sobre los santuarios, y profetiza contra la tierra de Israel.
3
Dirás a la tierra de Israel: Así ha dicho Jehová: He aquí que yo
estoy contra ti, y sacaré mi espada de su vaina, y cortaré de ti al
justo y al impío.
4
Y por cuanto he de cortar de ti al justo y al impío, por tanto, mi
espada saldrá de su vaina contra toda carne, desde el sur hasta el
norte.
5
Y sabrá toda carne que yo Jehová saqué mi espada de su vaina; no la
envainaré más.
6
Y tú, hijo de hombre, gime con quebrantamiento de tus lomos y con
amargura; gime delante de los ojos de ellos.
7
Y cuando te dijeren: ¿Por qué gimes tú? dirás: Por una noticia que
cuando llegue hará que desfallezca todo corazón, y toda mano se
debilitará, y se angustiará todo espíritu, y toda rodilla será débil
como el agua; he aquí que viene, y se hará, dice Jehová el Señor.
8
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
9
Hijo de hombre, profetiza, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: Di:
La espada, la espada está afilada, y también pulida.
10
Para degollar víctimas está afilada, pulida está para que relumbre.
¿Hemos de alegrarnos? Al cetro de mi hijo ha despreciado como a un
palo cualquiera.
11
Y la dio a pulir para tenerla a mano; la espada está afilada, y está
pulida para entregarla en mano del matador.
12
Clama y lamenta, oh hijo de hombre; porque ésta será sobre mi
pueblo, será ella sobre todos los príncipes de Israel; caerán ellos
a espada juntamente con mi pueblo; hiere, pues, tu muslo;
13
porque está probado. ¿Y qué, si la espada desprecia aun al cetro? El
no será más, dice Jehová el Señor.
14
Tú, pues, hijo de hombre, profetiza, y bate una mano contra otra, y
duplíquese y triplíquese el furor de la espada homicida; esta es la
espada de la gran matanza que los traspasará,
15
para que el corazón desmaye, y los estragos se multipliquen; en
todas las puertas de ellos he puesto espanto de espada. ¡Ah!
dispuesta está para que relumbre, y preparada para degollar.
16
Corta a la derecha, hiere a la izquierda, adonde quiera que te
vuelvas.
17
Y yo también batiré mi mano contra mi mano, y haré reposar mi ira.
Yo Jehová he hablado.
18
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
19
Tú, hijo de hombre, traza dos caminos por donde venga la espada del
rey de Babilonia; de una misma tierra salgan ambos; y pon una señal
al comienzo de cada camino, que indique la ciudad adonde va.
20
El camino señalarás por donde venga la espada a Rabá de los hijos de
Amón, y a Judá contra Jerusalén, la ciudad fortificada.
21
Porque el rey de Babilonia se ha detenido en una encrucijada, al
principio de los dos caminos, para usar de adivinación; ha sacudido
las saetas, consultó a sus ídolos, miró el hígado.
22
La adivinación señaló a su mano derecha, sobre Jerusalén, para dar
la orden de ataque, para dar comienzo a la matanza, para levantar la
voz en grito de guerra, para poner arietes contra las puertas, para
levantar vallados, y edificar torres de sitio.
23
Mas para ellos esto será como adivinación mentirosa, ya que les ha
hecho solemnes juramentos; pero él trae a la memoria la maldad de
ellos, para apresarlos.
24
Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto habéis hecho
traer a la memoria vuestras maldades, manifestando vuestras
traiciones, y descubriendo vuestros pecados en todas vuestras obras;
por cuanto habéis venido en memoria, seréis entregados en su mano.
25
Y tú, profano e impío príncipe de Israel, cuyo día ha llegado ya, el
tiempo de la consumación de la maldad,
26
así ha dicho Jehová el Señor: Depón la tiara, quita la corona; esto
no será más así; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto.
27
A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, hasta que
venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregaré.
28
Y tú, hijo de hombre, profetiza, y di: Así ha dicho Jehová el Señor
acerca de los hijos de Amón, y de su oprobio. Dirás, pues: La
espada, la espada está desenvainada para degollar; para consumir
está pulida con resplandor.
29
Te profetizan vanidad, te adivinan mentira, para que la emplees
sobre los cuellos de los malos sentenciados a muerte, cuyo día vino
en el tiempo de la consumación de la maldad.
30
¿La volveré a su vaina? En el lugar donde te criaste, en la tierra
donde has vivido, te juzgaré,
31
y derramaré sobre ti mi ira; el fuego de mi enojo haré encender
sobre ti, y te entregaré en mano de hombres temerarios, artífices de
destrucción.
32
Serás pasto del fuego, se empapará la tierra de tu sangre; no habrá
más memoria de ti, porque yo Jehová he hablado.
Ezequiel
Capítulo 22
1
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2
Tú, hijo de hombre, ¿no juzgarás tú, no juzgarás tú a la ciudad
derramadora de sangre, y le mostrarás todas sus abominaciones?
3
Dirás, pues: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ciudad derramadora de
sangre en medio de sí, para que venga su hora, y que hizo ídolos
contra sí misma para contaminarse!
4
En tu sangre que derramaste has pecado, y te has contaminado en tus
ídolos que hiciste; y has hecho acercar tu día, y has llegado al
término de tus años; por tanto, te he dado en oprobio a las
naciones, y en escarnio a todas las tierras.
5
Las que están cerca de ti y las que están lejos se reirán de ti,
amancillada de nombre, y de grande turbación.
6
He aquí que los príncipes de Israel, cada uno según su poder, se
esfuerzan en derramar sangre.
7
Al padre y a la madre despreciaron en ti; al extranjero trataron con
violencia en medio de ti; al huérfano y a la viuda despojaron en ti.
8
Mis santuarios menospreciaste, y mis días de reposo has profanado.
9
Calumniadores hubo en ti para derramar sangre; y sobre los montes
comieron en ti; hicieron en medio de ti perversidades.
10
La desnudez del padre descubrieron en ti, y en ti hicieron violencia
a la que estaba inmunda por su menstruo.
11
Cada uno hizo abominación con la mujer de su prójimo, cada uno
contaminó pervertidamente a su nuera, y cada uno violó en ti a su
hermana, hija de su padre.
12
Precio recibieron en ti para derramar sangre; interés y usura
tomaste, y a tus prójimos defraudaste con violencia; te olvidaste de
mí, dice Jehová el Señor.
13
Y he aquí que batí mis manos a causa de tu avaricia que cometiste, y
a causa de la sangre que derramaste en medio de ti.
14
¿Estará firme tu corazón? ¿Serán fuertes tus manos en los días en
que yo proceda contra ti? Yo Jehová he hablado, y lo haré.
15
Te dispersaré por las naciones, y te esparciré por las tierras; y
haré fenecer de ti tu inmundicia.
16
Y por ti misma serás degradada a la vista de las naciones; y sabrás
que yo soy Jehová.
17
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
18
Hijo de hombre, la casa de Israel se me ha convertido en escoria;
todos ellos son bronce y estaño y hierro y plomo en medio del horno;
y en escorias de plata se convirtieron.
19
Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto todos vosotros
os habéis convertido en escorias, por tanto, he aquí que yo os
reuniré en medio de Jerusalén.
20
Como quien junta plata y bronce y hierro y plomo y estaño en medio
del horno, para encender fuego en él para fundirlos, así os juntaré
en mi furor y en mi ira, y os pondré allí, y os fundiré.
21
Yo os juntaré y soplaré sobre vosotros en el fuego de mi furor, y en
medio de él seréis fundidos.
22
Como se funde la plata en medio del horno, así seréis fundidos en
medio de él; y sabréis que yo Jehová habré derramado mi enojo sobre
vosotros.
23
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
24
Hijo de hombre, di a ella: Tú no eres tierra limpia, ni rociada con
lluvia en el día del furor.
25
Hay conjuración de sus profetas en medio de ella, como león rugiente
que arrebata presa; devoraron almas, tomaron haciendas y honra,
multiplicaron sus viudas en medio de ella.
26
Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios; entre
lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre
inmundo y limpio; y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y yo
he sido profanado en medio de ellos.
27
Sus príncipes en medio de ella son como lobos que arrebatan presa,
derramando sangre, para destruir las almas, para obtener ganancias
injustas.
28
Y sus profetas recubrían con lodo suelto, profetizándoles vanidad y
adivinándoles mentira, diciendo: Así ha dicho Jehová el Señor; y
Jehová no había hablado.
29
El pueblo de la tierra usaba de opresión y cometía robo, al afligido
y menesteroso hacía violencia, y al extranjero oprimía sin derecho.
30
Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en
la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la
destruyese; y no lo hallé.
31
Por tanto, derramé sobre ellos mi ira; con el ardor de mi ira los
consumí; hice volver el camino de ellos sobre su propia cabeza, dice
Jehová el Señor.
Ezequiel
Capítulo 23
1
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2
Hijo de hombre, hubo dos mujeres, hijas de una madre,
3
las cuales fornicaron en Egipto; en su juventud fornicaron. Allí
fueron apretados sus pechos, allí fueron estrujados sus pechos
virginales.
4
Y se llamaban, la mayor, Ahola, y su hermana, Aholiba; las cuales
llegaron a ser mías, y dieron a luz hijos e hijas. Y se llamaron:
Samaria, Ahola; y Jerusalén, Aholiba.
5
Y Ahola cometió fornicación aun estando en mi poder; y se enamoró de
sus amantes los asirios, vecinos suyos,
6
vestidos de púrpura, gobernadores y capitanes, jóvenes codiciables
todos ellos, jinetes que iban a caballo.
7
Y se prostituyó con ellos, con todos los más escogidos de los hijos
de los asirios, y con todos aquellos de quienes se enamoró; se
contaminó con todos los ídolos de ellos.
8
Y no dejó sus fornicaciones de Egipto; porque con ella se echaron en
su juventud, y ellos comprimieron sus pechos virginales, y
derramaron sobre ella su fornicación.
9
Por lo cual la entregué en mano de sus amantes, en mano de los hijos
de los asirios, de quienes se había enamorado.
10
Ellos descubrieron su desnudez, tomaron sus hijos y sus hijas, y a
ella mataron a espada; y vino a ser famosa entre las mujeres, pues
en ella hicieron escarmiento.
11
Y lo vio su hermana Aholiba, y enloqueció de lujuria más que ella; y
sus fornicaciones fueron más que las fornicaciones de su hermana.
12
Se enamoró de los hijos de los asirios sus vecinos, gobernadores y
capitanes, vestidos de ropas y armas excelentes, jinetes que iban a
caballo, todos ellos jóvenes codiciables.
13
Y vi que se había contaminado; un mismo camino era el de ambas.
14
Y aumentó sus fornicaciones; pues cuando vio a hombres pintados en
la pared, imágenes de caldeos pintadas de color,
15
ceñidos por sus lomos con talabartes, y tiaras de colores en sus
cabezas, teniendo todos ellos apariencia de capitanes, a la manera
de los hombres de Babilonia, de Caldea, tierra de su nacimiento,
16
se enamoró de ellos a primera vista, y les envió mensajeros a la
tierra de los caldeos.
17
Así, pues, se llegaron a ella los hombres de Babilonia en su lecho
de amores, y la contaminaron, y ella también se contaminó con ellos,
y su alma se hastió de ellos.
18
Así hizo patentes sus fornicaciones y descubrió sus desnudeces, por
lo cual mi alma se hastió de ella, como se había ya hastiado mi alma
de su hermana.
19
Aun multiplicó sus fornicaciones, trayendo en memoria los días de su
juventud, en los cuales había fornicado en la tierra de Egipto.
20
Y se enamoró de sus rufianes, cuya lujuria es como el ardor carnal
de los asnos, y cuyo flujo como flujo de caballos.
21
Así trajiste de nuevo a la memoria la lujuria de tu juventud, cuando
los egipcios comprimieron tus pechos, los pechos de tu juventud.
22
Por tanto, Aholiba, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí que yo
suscitaré contra ti a tus amantes, de los cuales se hastió tu alma,
y les haré venir contra ti en derredor;
23
los de Babilonia, y todos los caldeos, los de Pecod, Soa y Coa, y
todos los de Asiria con ellos; jóvenes codiciables, gobernadores y
capitanes, nobles y varones de renombre, que montan a caballo todos
ellos.
24
Y vendrán contra ti carros, carretas y ruedas, y multitud de
pueblos. Escudos, paveses y yelmos pondrán contra ti en derredor; y
yo pondré delante de ellos el juicio, y por sus leyes te juzgarán.
25
Y pondré mi celo contra ti, y procederán contigo con furor; te
quitarán tu nariz y tus orejas, y lo que te quedare caerá a espada.
Ellos tomarán a tus hijos y a tus hijas, y tu remanente será
consumido por el fuego.
26
Y te despojarán de tus vestidos, y te arrebatarán todos los adornos
de tu hermosura.
27
Y haré cesar de ti tu lujuria, y tu fornicación de la tierra de
Egipto; y no levantarás ya más a ellos tus ojos, ni nunca más te
acordarás de Egipto.
28
Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo te entrego en mano
de aquellos que aborreciste, en mano de aquellos de los cuales se
hastió tu alma;
29
los cuales procederán contigo con odio, y tomarán todo el fruto de
tu labor, y te dejarán desnuda y descubierta; y se descubrirá la
inmundicia de tus fornicaciones, y tu lujuria y tu prostitución.
30
Estas cosas se harán contigo porque fornicaste en pos de las
naciones, con las cuales te contaminaste en sus ídolos.
31
En el camino de tu hermana anduviste; yo, pues, pondré su cáliz en
tu mano.
32
Así ha dicho Jehová el Señor: Beberás el hondo y ancho cáliz de tu
hermana, que es de gran capacidad; de ti se mofarán las naciones, y
te escarnecerán.
33
Serás llena de embriaguez y de dolor por el cáliz de soledad y de
desolación, por el cáliz de tu hermana Samaria.
34
Lo beberás, pues, y lo agotarás, y quebrarás sus tiestos; y rasgarás
tus pechos, porque yo he hablado, dice Jehová el Señor.
35
Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto te has olvidado
de mí, y me has echado tras tus espaldas, por eso, lleva tú también
tu lujuria y tus fornicaciones.
36
Y me dijo Jehová: Hijo de hombre, ¿no juzgarás tú a Ahola y a
Aholiba, y les denunciarás sus abominaciones?
37
Porque han adulterado, y hay sangre en sus manos, y han fornicado
con sus ídolos; y aun a sus hijos que habían dado a luz para mí,
hicieron pasar por el fuego, quemándolos.
38
Aun esto más me hicieron: contaminaron mi santuario en aquel día, y
profanaron mis días de reposo.
39
Pues habiendo sacrificado sus hijos a sus ídolos, entraban en mi
santuario el mismo día para contaminarlo; y he aquí, así hicieron en
medio de mi casa.
40
Además, enviaron por hombres que viniesen de lejos, a los cuales
había sido enviado mensajero, y he aquí vinieron; y por amor de
ellos te lavaste, y pintaste tus ojos, y te ataviaste con adornos;
41
y te sentaste sobre suntuoso estrado, y fue preparada mesa delante
de él, y sobre ella pusiste mi incienso y mi aceite.
42
Y se oyó en ella voz de compañía que se solazaba con ella; y con los
varones de la gente común fueron traídos los sabeos del desierto, y
pusieron pulseras en sus manos, y bellas coronas sobre sus cabezas.
43
Y dije respecto de la envejecida en adulterios: ¿Todavía cometerán
fornicaciones con ella, y ella con ellos?
44
Porque han venido a ella como quien viene a mujer ramera; así
vinieron a Ahola y a Aholiba, mujeres depravadas.
45
Por tanto, hombres justos las juzgarán por la ley de las adúlteras,
y por la ley de las que derraman sangre; porque son adúlteras, y
sangre hay en sus manos.
46
Por lo que así ha dicho Jehová el Señor: Yo haré subir contra ellas
tropas, las entregaré a turbación y a rapiña,
47
y las turbas las apedrearán, y las atravesarán con sus espadas;
matarán a sus hijos y a sus hijas, y sus casas consumirán con fuego.
48
Y haré cesar la lujuria de la tierra, y escarmentarán todas las
mujeres, y no harán según vuestras perversidades.
49
Y sobre vosotras pondrán vuestras perversidades, y pagaréis los
pecados de vuestra idolatría; y sabréis que yo soy Jehová el Señor.
Ezequiel
Capítulo 24
1
Vino a mí palabra de Jehová en el año noveno, en el mes décimo, a
los diez días del mes, diciendo:
2
Hijo de hombre, escribe la fecha de este día; el rey de Babilonia
puso sitio a Jerusalén este mismo día.
3
Y habla por parábola a la casa rebelde, y diles: Así ha dicho Jehová
el Señor: Pon una olla, ponla, y echa también en ella agua;
4
junta sus piezas de carne en ella; todas buenas piezas, pierna y
espalda; llénala de huesos escogidos.
5
Toma una oveja escogida, y también enciende los huesos debajo de
ella; haz que hierva bien; cuece también sus huesos dentro de ella.
6
Pues así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de la ciudad de sangres, de
la olla herrumbrosa cuya herrumbre no ha sido quitada! Por sus
piezas, por sus piezas sácala, sin echar suerte sobre ella.
7
Porque su sangre está en medio de ella; sobre una piedra alisada la
ha derramado; no la derramó sobre la tierra para que fuese cubierta
con polvo.
8
Habiendo, pues, hecho subir la ira para hacer venganza, yo pondré su
sangre sobre la dura piedra, para que no sea cubierta.
9
Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de la ciudad de
sangres! Pues también haré yo gran hoguera,
10
multiplicando la leña, y encendiendo el fuego para consumir la carne
y hacer la salsa; y los huesos serán quemados.
11
Asentando después la olla vacía sobre sus brasas, para que se
caldee, y se queme su fondo, y se funda en ella su suciedad, y se
consuma su herrumbre.
12
En vano se cansó, y no salió de ella su mucha herrumbre. Sólo en
fuego será su herrumbre consumida.
13
En tu inmunda lujuria padecerás, porque te limpié, y tú no te
limpiaste de tu inmundicia; nunca más te limpiarás, hasta que yo
sacie mi ira sobre ti.
14
Yo Jehová he hablado; vendrá, y yo lo haré. No me volveré atrás, ni
tendré misericordia, ni me arrepentiré; según tus caminos y tus
obras te juzgarán, dice Jehová el Señor.
15
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
16
Hijo de hombre, he aquí que yo te quito de golpe el deleite de tus
ojos; no endeches, ni llores, ni corran tus lágrimas.
17
Reprime el suspirar, no hagas luto de mortuorios; ata tu turbante
sobre ti, y pon tus zapatos en tus pies, y no te cubras con rebozo,
ni comas pan de enlutados.
18
Hablé al pueblo por la mañana, y a la tarde murió mi mujer; y a la
mañana hice como me fue mandado.
19
Y me dijo el pueblo: ¿No nos enseñarás qué significan para nosotros
estas cosas que haces?
20
Y yo les dije: La palabra de Jehová vino a mí, diciendo:
21
Di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo
profano mi santuario, la gloria de vuestro poderío, el deseo de
vuestros ojos y el deleite de vuestra alma; y vuestros hijos y
vuestras hijas que dejasteis caerán a espada.
22
Y haréis de la manera que yo hice; no os cubriréis con rebozo, ni
comeréis pan de hombres en luto.
23
Vuestros turbantes estarán sobre vuestras cabezas, y vuestros
zapatos en vuestros pies; no endecharéis ni lloraréis, sino que os
consumiréis a causa de vuestras maldades, y gemiréis unos con otros.
24
Ezequiel, pues, os será por señal; según todas las cosas que él
hizo, haréis; cuando esto ocurra, entonces sabréis que yo soy Jehová
el Señor.
25
Y tú, hijo de hombre, el día que yo arrebate a ellos su fortaleza,
el gozo de su gloria, el deleite de sus ojos y el anhelo de sus
almas, y también sus hijos y sus hijas,
26
ese día vendrá a ti uno que haya escapado para traer las noticias.
27
En aquel día se abrirá tu boca para hablar con el fugitivo, y
hablarás, y no estarás más mudo; y les serás por señal, y sabrán que
yo soy Jehová.
Ezequiel
Capítulo 25
1
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2
Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los hijos de Amón, y profetiza
contra ellos.
3
Y dirás a los hijos de Amón: Oíd palabra de Jehová el Señor. Así
dice Jehová el Señor: Por cuanto dijiste: ¡Ea, bien!, cuando mi
santuario era profanado, y la tierra de Israel era asolada, y
llevada en cautiverio la casa de Judá;
4
por tanto, he aquí yo te entrego por heredad a los orientales, y
pondrán en ti sus apriscos y plantarán en ti sus tiendas; ellos
comerán tus sementeras, y beberán tu leche.
5
Y pondré a Rabá por habitación de camellos, y a los hijos de Amón
por majada de ovejas; y sabréis que yo soy Jehová.
6
Porque así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto batiste tus manos, y
golpeaste con tu pie, y te gozaste en el alma con todo tu
menosprecio para la tierra de Israel,
7
por tanto, he aquí yo extenderé mi mano contra ti, y te entregaré a
las naciones para ser saqueada; te cortaré de entre los pueblos, y
te destruiré de entre las tierras; te exterminaré, y sabrás que yo
soy Jehová.
8
Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto dijo Moab y Seir: He aquí
la casa de Judá es como todas las naciones;
9
por tanto, he aquí yo abro el lado de Moab desde las ciudades, desde
sus ciudades que están en su confín, las tierras deseables de Bet-jesimot,
Baal-meón y Quiriataim,
10
a los hijos del oriente contra los hijos de Amón; y la entregaré por
heredad, para que no haya más memoria de los hijos de Amón entre las
naciones.
11
También en Moab haré juicios, y sabrán que yo soy Jehová.
12
Así ha dicho Jehová el Señor: Por lo que hizo Edom, tomando venganza
de la casa de Judá, pues delinquieron en extremo, y se vengaron de
ellos;
13
por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Yo también extenderé mi
mano sobre Edom, y cortaré de ella hombres y bestias, y la asolaré;
desde Temán hasta Dedán caerán a espada.
14
Y pondré mi venganza contra Edom en manos de mi pueblo Israel, y
harán en Edom según mi enojo y conforme a mi ira; y conocerán mi
venganza, dice Jehová el Señor.
15
Así ha dicho Jehová el Señor: Por lo que hicieron los filisteos con
venganza, cuando se vengaron con despecho de ánimo, destruyendo por
antiguas enemistades;
16
por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí yo extiendo mi mano contra
los filisteos, y cortaré a los cereteos, y destruiré el resto que
queda en la costa del mar.
17
Y haré en ellos grandes venganzas con reprensiones de ira; y sabrán
que yo soy Jehová, cuando haga mi venganza en ellos.
Ezequiel
Capítulo 26
1
Aconteció en el undécimo año, en el día primero del mes, que vino a
mí palabra de Jehová, diciendo:
2
Hijo de hombre, por cuanto dijo Tiro contra Jerusalén: Ea, bien;
quebrantada está la que era puerta de las naciones; a mí se volvió;
yo seré llena, y ella desierta;
3
por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti,
oh Tiro, y haré subir contra ti muchas naciones, como el mar hace
subir sus olas.
4
Y demolerán los muros de Tiro, y derribarán sus torres; y barreré de
ella hasta su polvo, y la dejaré como una peña lisa.
5
Tendedero de redes será en medio del mar, porque yo he hablado, dice
Jehová el Señor; y será saqueada por las naciones.
6
Y sus hijas que están en el campo serán muertas a espada; y sabrán
que yo soy Jehová.
7
Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí que del norte traigo yo
contra Tiro a Nabucodonosor rey de Babilonia, rey de reyes, con
caballos y carros y jinetes, y tropas y mucho pueblo.
8
Matará a espada a tus hijas que están en el campo, y pondrá contra
ti torres de sitio, y levantará contra ti baluarte, y escudo
afirmará contra ti.
9
Y pondrá contra ti arietes, contra tus muros, y tus torres destruirá
con hachas.
10
Por la multitud de sus caballos te cubrirá el polvo de ellos; con el
estruendo de su caballería y de las ruedas y de los carros,
temblarán tus muros, cuando entre por tus puertas como por portillos
de ciudad destruida.
11
Con los cascos de sus caballos hollará todas tus calles; a tu pueblo
matará a filo de espada, y tus fuertes columnas caerán a tierra.
12
Y robarán tus riquezas y saquearán tus mercaderías; arruinarán tus
muros, y tus casas preciosas destruirán; y pondrán tus piedras y tu
madera y tu polvo en medio de las aguas.
13
Y haré cesar el estrépito de tus canciones, y no se oirá más el son
de tus cítaras.
14
Y te pondré como una peña lisa; tendedero de redes serás, y nunca
más serás edificada; porque yo Jehová he hablado, dice Jehová el
Señor.
15
Así ha dicho Jehová el Señor a Tiro: ¿No se estremecerán las costas
al estruendo de tu caída, cuando griten los heridos, cuando se haga
la matanza en medio de ti?
16
Entonces todos los príncipes del mar descenderán de sus tronos, y se
quitarán sus mantos, y desnudarán sus ropas bordadas; de espanto se
vestirán, se sentarán sobre la tierra, y temblarán a cada momento, y
estarán atónitos sobre ti.
17
Y levantarán sobre ti endechas, y te dirán: ¿Cómo pereciste tú,
poblada por gente de mar, ciudad que era alabada, que era fuerte en
el mar, ella y sus habitantes, que infundían terror a todos los que
la rodeaban?
18
Ahora se estremecerán las islas en el día de tu caída; sí, las islas
que están en el mar se espantarán a causa de tu fin.
19
Porque así ha dicho Jehová el Señor: Yo te convertiré en ciudad
asolada, como las ciudades que no se habitan; haré subir sobre ti el
abismo, y las muchas aguas te cubrirán.
20
Y te haré descender con los que descienden al sepulcro, con los
pueblos de otros siglos, y te pondré en las profundidades de la
tierra, como los desiertos antiguos, con los que descienden al
sepulcro, para que nunca más seas poblada; y daré gloria en la
tierra de los vivientes.
21
Te convertiré en espanto, y dejarás de ser; serás buscada, y nunca
más serás hallada, dice Jehová el Señor.
Ezequiel
Capítulo 27
1
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2
Tú, hijo de hombre, levanta endechas sobre Tiro.
3
Dirás a Tiro, que está asentada a las orillas del mar, la que
trafica con los pueblos de muchas costas: Así ha dicho Jehová el
Señor: Tiro, tú has dicho: Yo soy de perfecta hermosura.
4
En el corazón de los mares están tus confines; los que te edificaron
completaron tu belleza.
5
De hayas del monte Senir te fabricaron todo el maderaje; tomaron
cedros del Líbano para hacerte el mástil.
6
De encinas de Basán hicieron tus remos; tus bancos de pino de las
costas de Quitim, incrustados de marfil.
7
De lino fino bordado de Egipto era tu cortina, para que te sirviese
de vela; de azul y púrpura de las costas de Elisa era tu pabellón.
8
Los moradores de Sidón y de Arvad fueron tus remeros; tus sabios, oh
Tiro, estaban en ti; ellos fueron tus pilotos.
9
Los ancianos de Gebal y sus más hábiles obreros calafateaban tus
junturas; todas las naves del mar y los remeros de ellas fueron a ti
para negociar, para participar de tus negocios.
10
Persas y los de Lud y Fut fueron en tu ejército tus hombres de
guerra; escudos y yelmos colgaron en ti; ellos te dieron tu
esplendor.
11
Y los hijos de Arvad con tu ejército estuvieron sobre tus muros
alrededor, y los gamadeos en tus torres; sus escudos colgaron sobre
tus muros alrededor; ellos completaron tu hermosura.
12
Tarsis comerciaba contigo por la abundancia de todas tus riquezas;
con plata, hierro, estaño y plomo comerciaba en tus ferias.
13
Javán, Tubal y Mesec comerciaban también contigo; con hombres y con
utensilios de bronce comerciaban en tus ferias.
14
Los de la casa de Togarma, con caballos y corceles de guerra y
mulos, comerciaban en tu mercado.
15
Los hijos de Dedán traficaban contigo; muchas costas tomaban
mercadería de tu mano; colmillos de marfil y ébano te dieron por sus
pagos.
16
Edom traficaba contigo por la multitud de tus productos; con perlas,
púrpura, vestidos bordados, linos finos, corales y rubíes venía a
tus ferias.
17
Judá y la tierra de Israel comerciaban contigo; con trigos de Minit
y Panag, miel, aceite y resina negociaban en tus mercados.
18
Damasco comerciaba contigo por tus muchos productos, por la
abundancia de toda riqueza; con vino de Helbón y lana blanca
negociaban.
19
Asimismo Dan y el errante Javán vinieron a tus ferias, para negociar
en tu mercado con hierro labrado, mirra destilada y caña aromática.
20
Dedán comerciaba contigo en paños preciosos para carros.
21
Arabia y todos los príncipes de Cedar traficaban contigo en corderos
y carneros y machos cabríos; en estas cosas fueron tus mercaderes.
22
Los mercaderes de Sabá y de Raama fueron también tus mercaderes; con
lo principal de toda especiería, y toda piedra preciosa, y oro,
vinieron a tus ferias.
23
Harán, Cane, Edén, y los mercaderes de Sabá, de Asiria y de Quilmad,
contrataban contigo.
24
Estos mercaderes tuyos negociaban contigo en varias cosas; en mantos
de azul y bordados, y en cajas de ropas preciosas, enlazadas con
cordones, y en madera de cedro.
25
Las naves de Tarsis eran como tus caravanas que traían tus
mercancías; así llegaste a ser opulenta, te multiplicaste en gran
manera en medio de los mares.
26
En muchas aguas te engolfaron tus remeros; viento solano te
quebrantó en medio de los mares.
27
Tus riquezas, tus mercaderías, tu tráfico, tus remeros, tus pilotos,
tus calafateadores y los agentes de tus negocios, y todos tus
hombres de guerra que hay en ti, con toda tu compañía que en medio
de ti se halla, caerán en medio de los mares el día de tu caída.
28
Al estrépito de las voces de tus marineros temblarán las costas.
29
Descenderán de sus naves todos los que toman remo; remeros y todos
los pilotos del mar se quedarán en tierra,
30
y harán oír su voz sobre ti, y gritarán amargamente, y echarán polvo
sobre sus cabezas, y se revolcarán en ceniza.
31
Se raerán por ti los cabellos, se ceñirán de cilicio, y endecharán
por ti endechas amargas, con amargura del alma.
32
Y levantarán sobre ti endechas en sus lamentaciones, y endecharán
sobre ti, diciendo: ¿Quién como Tiro, como la destruida en medio del
mar?
33
Cuando tus mercaderías salían de las naves, saciabas a muchos
pueblos; a los reyes de la tierra enriqueciste con la multitud de
tus riquezas y de tu comercio.
34
En el tiempo en que seas quebrantada por los mares en lo profundo de
las aguas, tu comercio y toda tu compañía caerán en medio de ti.
35
Todos los moradores de las costas se maravillarán sobre ti, y sus
reyes temblarán de espanto; demudarán sus rostros.
36
Los mercaderes en los pueblos silbarán contra ti; vendrás a ser
espanto, y para siempre dejarás de ser.
Ezequiel
Capítulo 28
1
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2
Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Así ha dicho Jehová el
Señor: Por cuanto se enalteció tu corazón, y dijiste: Yo soy un
dios, en el trono de Dios estoy sentado en medio de los mares
(siendo tú hombre y no Dios), y has puesto tu corazón como corazón
de Dios;
3
he aquí que tú eres más sabio que Daniel; no hay secreto que te sea
oculto.
4
Con tu sabiduría y con tu prudencia has acumulado riquezas, y has
adquirido oro y plata en tus tesoros.
5
Con la grandeza de tu sabiduría en tus contrataciones has
multiplicado tus riquezas; y a causa de tus riquezas se ha
enaltecido tu corazón.
6
Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto pusiste tu
corazón como corazón de Dios,
7
por tanto, he aquí yo traigo sobre ti extranjeros, los fuertes de
las naciones, que desenvainarán sus espadas contra la hermosura de
tu sabiduría, y mancharán tu esplendor.
8
Al sepulcro te harán descender, y morirás con la muerte de los que
mueren en medio de los mares.
9
¿Hablarás delante del que te mate, diciendo: Yo soy Dios? Tú, hombre
eres, y no Dios, en la mano de tu matador.
10
De muerte de incircuncisos morirás por mano de extranjeros; porque
yo he hablado, dice Jehová el Señor.
11
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
12
Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así
ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno
de sabiduría, y acabado de hermosura.
13
En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era
tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y
ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus
tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu
creación.
14
Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de
Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas.
15
Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado,
hasta que se halló en ti maldad.
16
A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de
iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te
arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector.
17
Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu
sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra;
delante de los reyes te pondré para que miren en ti.
18
Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus
contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en
medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la
tierra a los ojos de todos los que te miran.
19
Todos los que te conocieron de entre los pueblos se maravillarán
sobre ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser.
20
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
21
Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Sidón, y profetiza contra ella,
22
y dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti,
oh Sidón, y en medio de ti seré glorificado; y sabrán que yo soy
Jehová, cuando haga en ella juicios, y en ella me santifique.
23
Enviaré a ella pestilencia y sangre en sus calles, y caerán muertos
en medio de ella, con espada contra ella por todos lados; y sabrán
que yo soy Jehová.
24
Y nunca más será a la casa de Israel espina desgarradora, ni aguijón
que le dé dolor, en medio de cuantos la rodean y la menosprecian; y
sabrán que yo soy Jehová.
25
Así ha dicho Jehová el Señor: Cuando recoja a la casa de Israel de
los pueblos entre los cuales está esparcida, entonces me santificaré
en ellos ante los ojos de las naciones, y habitarán en su tierra, la
cual di a mi siervo Jacob.
26
Y habitarán en ella seguros, y edificarán casas, y plantarán viñas,
y vivirán confiadamente, cuando yo haga juicios en todos los que los
despojan en sus alrededores; y sabrán que yo soy Jehová su Dios.
Ezequiel
Capítulo 29
1
En el año décimo, en el mes décimo, a los doce días del mes, vino a
mí palabra de Jehová, diciendo:
2
Hijo de hombre, pon tu rostro contra Faraón rey de Egipto, y
profetiza contra él y contra todo Egipto.
3
Habla, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra
ti, Faraón rey de Egipto, el gran dragón que yace en medio de sus
ríos, el cual dijo: Mío es el Nilo, pues yo lo hice.
4
Yo, pues, pondré garfios en tus quijadas, y pegaré los peces de tus
ríos a tus escamas, y te sacaré de en medio de tus ríos, y todos los
peces de tus ríos saldrán pegados a tus escamas.
5
Y te dejaré en el desierto a ti y a todos los peces de tus ríos;
sobre la faz del campo caerás; no serás recogido, ni serás juntado;
a las fieras de la tierra y a las aves del cielo te he dado por
comida.
6
Y sabrán todos los moradores de Egipto que yo soy Jehová, por cuanto
fueron báculo de caña a la casa de Israel.
7
Cuando te tomaron con la mano, te quebraste, y les rompiste todo el
hombro; y cuando se apoyaron en ti, te quebraste, y les rompiste sus
lomos enteramente.
8
Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí que yo traigo
contra ti espada, y cortaré de ti hombres y bestias.
9
Y la tierra de Egipto será asolada y desierta, y sabrán que yo soy
Jehová; por cuanto dijo: El Nilo es mío, y yo lo hice.
10
Por tanto, he aquí yo estoy contra ti, y contra tus ríos; y pondré
la tierra de Egipto en desolación, en la soledad del desierto, desde
Migdol hasta Sevene, hasta el límite de Etiopía.
11
No pasará por ella pie de hombre, ni pie de animal pasará por ella,
ni será habitada, por cuarenta años.
12
Y pondré a la tierra de Egipto en soledad entre las tierras
asoladas, y sus ciudades entre las ciudades destruidas estarán
desoladas por cuarenta años; y esparciré a Egipto entre las
naciones, y lo dispersaré por las tierras.
13
Porque así ha dicho Jehová el Señor: Al fin de cuarenta años
recogeré a Egipto de entre los pueblos entre los cuales fueren
esparcidos;
14
y volveré a traer los cautivos de Egipto, y los llevaré a la tierra
de Patros, a la tierra de su origen; y allí serán un reino
despreciable.
15
En comparación con los otros reinos será humilde; nunca más se
alzará sobre las naciones; porque yo los disminuiré, para que no
vuelvan a tener dominio sobre las naciones.
16
Y no será ya más para la casa de Israel apoyo de confianza, que les
haga recordar el pecado de mirar en pos de ellos; y sabrán que yo
soy Jehová el Señor.
17
Aconteció en el año veintisiete en el mes primero, el día primero
del mes, que vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
18
Hijo de hombre, Nabucodonosor rey de Babilonia hizo a su ejército
prestar un arduo servicio contra Tiro. Toda cabeza ha quedado calva,
y toda espalda desollada; y ni para él ni para su ejército hubo paga
de Tiro, por el servicio que prestó contra ella.
19
Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor; He aquí que yo doy a
Nabucodonosor, rey de Babilonia, la tierra de Egipto; y él tomará
sus riquezas, y recogerá sus despojos, y arrebatará botín, y habrá
paga para su ejército.
20
Por su trabajo con que sirvió contra ella le he dado la tierra de
Egipto; porque trabajaron para mí, dice Jehová el Señor.
21
En aquel tiempo haré retoñar el poder de la casa de Israel. Y abriré
tu boca en medio de ellos, y sabrán que yo soy Jehová.
Ezequiel
Capítulo 30
1
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2
Hijo de hombre, profetiza, y di: Así ha dicho Jehová el Señor:
Lamentad: ¡Ay de aquel día!
3
Porque cerca está el día, cerca está el día de Jehová; día de
nublado, día de castigo de las naciones será.
4
Y vendrá espada a Egipto, y habrá miedo en Etiopía, cuando caigan
heridos en Egipto; y tomarán sus riquezas, y serán destruidos sus
fundamentos.
5
Etiopía, Fut, Lud, toda Arabia, Libia, y los hijos de las tierras
aliadas, caerán con ellos a filo de espada.
6
Así ha dicho Jehová: También caerán los que sostienen a Egipto, y la
altivez de su poderío caerá; desde Migdol hasta Sevene caerán en él
a filo de espada, dice Jehová el Señor.
7
Y serán asolados entre las tierras asoladas, y sus ciudades serán
entre las ciudades desiertas.
8
Y sabrán que yo soy Jehová, cuando ponga fuego a Egipto, y sean
quebrantados todos sus ayudadores.
9
En aquel tiempo saldrán mensajeros de delante de mí en naves, para
espantar a Etiopía la confiada, y tendrán espanto como en el día de
Egipto; porque he aquí viene.
10
Así ha dicho Jehová el Señor: Destruiré las riquezas de Egipto por
mano de Nabucodonosor rey de Babilonia.
11
El, y con él su pueblo, los más fuertes de las naciones, serán
traídos para destruir la tierra; y desenvainarán sus espadas sobre
Egipto, y llenarán de muertos la tierra.
12
Y secaré los ríos, y entregaré la tierra en manos de malos, y por
mano de extranjeros destruiré la tierra y cuanto en ella hay. Yo
Jehová he hablado.
13
Así ha dicho Jehová el Señor: Destruiré también las imágenes, y
destruiré los ídolos de Menfis; y no habrá más príncipe de la tierra
de Egipto, y en la tierra de Egipto pondré temor.
14
Asolaré a Patros, y pondré fuego a Zoán, y haré juicios en Tebas.
15
Y derramaré mi ira sobre Sin, fortaleza de Egipto, y exterminaré a
la multitud de Tebas.
16
Y pondré fuego a Egipto; Sin tendrá gran dolor, y Tebas será
destrozada, y Menfis tendrá continuas angustias.
17
Los jóvenes de Avén y de Pibeset caerán a filo de espada, y las
mujeres irán en cautiverio.
18
Y en Tafnes se oscurecerá el día, cuando quebrante yo allí el poder
de Egipto, y cesará en ella la soberbia de su poderío; tiniebla la
cubrirá, y los moradores de sus aldeas irán en cautiverio.
19
Haré, pues, juicios en Egipto, y sabrán que yo soy Jehová.
20
Aconteció en el año undécimo, en el mes primero, a los siete días
del mes, que vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
21
Hijo de hombre, he quebrado el brazo de Faraón rey de Egipto; y he
aquí que no ha sido vendado poniéndole medicinas, ni poniéndole faja
para ligarlo, a fin de fortalecerlo para que pueda sostener la
espada.
22
Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Heme aquí contra Faraón rey
de Egipto, y quebraré sus brazos, el fuerte y el fracturado, y haré
que la espada se le caiga de la mano.
23
Y esparciré a los egipcios entre las naciones, y los dispersaré por
las tierras.
24
Y fortaleceré los brazos del rey de Babilonia, y pondré mi espada en
su mano; mas quebraré los brazos de Faraón, y delante de aquél
gemirá con gemidos de herido de muerte.
25
Fortaleceré, pues, los brazos del rey de Babilonia, y los brazos de
Faraón caerán; y sabrán que yo soy Jehová, cuando yo ponga mi espada
en la mano del rey de Babilonia, y él la extienda contra la tierra
de Egipto.
26
Y esparciré a los egipcios entre las naciones, y los dispersaré por
las tierras; y sabrán que yo soy Jehová.
Ezequiel
Capítulo 31
1
Aconteció en el año undécimo, en el mes tercero, el día primero del
mes, que vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2
Hijo de hombre, di a Faraón rey de Egipto, y a su pueblo: ¿A quién
te comparaste en tu grandeza?
3
He aquí era el asirio cedro en el Líbano, de hermosas ramas, de
frondoso ramaje y de grande altura, y su copa estaba entre densas
ramas.
4
Las aguas lo hicieron crecer, lo encumbró el abismo; sus ríos
corrían alrededor de su pie, y a todos los árboles del campo enviaba
sus corrientes.
5
Por tanto, se encumbró su altura sobre todos los árboles del campo,
y se multiplicaron sus ramas, y a causa de las muchas aguas se
alargó su ramaje que había echado.
6
En sus ramas hacían nido todas las aves del cielo, y debajo de su
ramaje parían todas las bestias del campo, y a su sombra habitaban
muchas naciones.
7
Se hizo, pues, hermoso en su grandeza con la extensión de sus ramas;
porque su raíz estaba junto a muchas aguas.
8
Los cedros no lo cubrieron en el huerto de Dios; las hayas no fueron
semejantes a sus ramas, ni los castaños fueron semejantes a su
ramaje; ningún árbol en el huerto de Dios fue semejante a él en su
hermosura.
9
Lo hice hermoso con la multitud de sus ramas; y todos los árboles
del Edén, que estaban en el huerto de Dios, tuvieron de él envidia.
10
Por tanto, así dijo Jehová el Señor: Ya que por ser encumbrado en
altura, y haber levantado su cumbre entre densas ramas, su corazón
se elevó con su altura,
11
yo lo entregaré en manos del poderoso de las naciones, que de cierto
le tratará según su maldad. Yo lo he desechado.
12
Y lo destruirán extranjeros, los poderosos de las naciones, y lo
derribarán; sus ramas caerán sobre los montes y por todos los
valles, y por todos los arroyos de la tierra será quebrado su
ramaje; y se irán de su sombra todos los pueblos de la tierra, y lo
dejarán.
13
Sobre su ruina habitarán todas las aves del cielo, y sobre sus ramas
estarán todas las bestias del campo,
14
para que no se exalten en su altura todos los árboles que crecen
junto a las aguas, ni levanten su copa entre la espesura, ni confíen
en su altura todos los que beben aguas; porque todos están
destinados a muerte, a lo profundo de la tierra, entre los hijos de
los hombres, con los que descienden a la fosa.
15
Así ha dicho Jehová el Señor: El día que descendió al Seol, hice
hacer luto, hice cubrir por él el abismo, y detuve sus ríos, y las
muchas aguas fueron detenidas; al Líbano cubrí de tinieblas por él,
y todos los árboles del campo se desmayaron.
16
Del estruendo de su caída hice temblar a las naciones, cuando las
hice descender al Seol con todos los que descienden a la sepultura;
y todos los árboles escogidos del Edén, y los mejores del Líbano,
todos los que beben aguas, fueron consolados en lo profundo de la
tierra.
17
También ellos descendieron con él al Seol, con los muertos a espada,
los que fueron su brazo, los que estuvieron a su sombra en medio de
las naciones.
18
¿A quién te has comparado así en gloria y en grandeza entre los
árboles del Edén? Pues derribado serás con los árboles del Edén en
lo profundo de la tierra; entre los incircuncisos yacerás, con los
muertos a espada. Este es Faraón y todo su pueblo, dice Jehová el
Señor.
Ezequiel
Capítulo 32
1
Aconteció en el año duodécimo, en el mes duodécimo, el día primero
del mes, que vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2
Hijo de hombre, levanta endechas sobre Faraón rey de Egipto, y dile:
A leoncillo de naciones eres semejante, y eres como el dragón en los
mares; pues secabas tus ríos, y enturbiabas las aguas con tus pies,
y hollabas sus riberas.
3
Así ha dicho Jehová el Señor: Yo extenderé sobre ti mi red con
reunión de muchos pueblos, y te harán subir con mi red.
4
Y te dejaré en tierra, te echaré sobre la faz del campo, y haré
posar sobre ti todas las aves del cielo, y saciaré de ti a las
fieras de toda la tierra.
5
Pondré tus carnes sobre los montes, y llenaré los valles de tus
cadáveres.
6
Y regaré de tu sangre la tierra donde nadas, hasta los montes; y los
arroyos se llenarán de ti.
7
Y cuando te haya extinguido, cubriré los cielos, y haré entenebrecer
sus estrellas; el sol cubriré con nublado, y la luna no hará
resplandecer su luz.
8
Haré entenebrecer todos los astros brillantes del cielo por ti, y
pondré tinieblas sobre tu tierra, dice Jehová el Señor.
9
Y entristeceré el corazón de muchos pueblos, cuando lleve al
cautiverio a los tuyos entre las naciones, por las tierras que no
conociste.
10
Y dejaré atónitos por ti a muchos pueblos, y sus reyes tendrán
horror grande a causa de ti, cuando haga resplandecer mi espada
delante de sus rostros; y todos se sobresaltarán en sus ánimos a
cada momento en el día de tu caída.
11
Porque así ha dicho Jehová el Señor: La espada del rey de Babilonia
vendrá sobre ti.
12
Con espadas de fuertes haré caer tu pueblo; todos ellos serán los
poderosos de las naciones; y destruirán la soberbia de Egipto, y
toda su multitud será deshecha.
13
Todas sus bestias destruiré de sobre las muchas aguas; ni más las
enturbiará pie de hombre, ni pezuña de bestia las enturbiará.
14
Entonces haré asentarse sus aguas, y haré correr sus ríos como
aceite, dice Jehová el Señor.
15
Cuando asuele la tierra de Egipto, y la tierra quede despojada de
todo cuanto en ella hay, cuando mate a todos los que en ella moran,
sabrán que yo soy Jehová.
16
Esta es la endecha, y la cantarán; las hijas de las naciones la
cantarán; endecharán sobre Egipto y sobre toda su multitud, dice
Jehová el Señor.
17
Aconteció en el año duodécimo, a los quince días del mes, que vino a
mí palabra de Jehová, diciendo:
18
Hijo de hombre, endecha sobre la multitud de Egipto, y despéñalo a
él, y a las hijas de las naciones poderosas, a lo profundo de la
tierra, con los que descienden a la sepultura.
19
Porque eres tan hermoso, desciende, y yace con los incircuncisos.
20
Entre los muertos a espada caerá; a la espada es entregado; traedlo
a él y a todos sus pueblos.
21
De en medio del Seol hablarán a él los fuertes de los fuertes, con
los que le ayudaron, que descendieron y yacen con los incircuncisos
muertos a espada.
22
Allí está Asiria con toda su multitud; en derredor de él están sus
sepulcros; todos ellos cayeron muertos a espada.
23
Sus sepulcros fueron puestos a los lados de la fosa, y su gente está
por los alrededores de su sepulcro; todos ellos cayeron muertos a
espada, los cuales sembraron el terror en la tierra de los
vivientes.
24
Allí Elam, y toda su multitud por los alrededores de su sepulcro;
todos ellos cayeron muertos a espada, los cuales descendieron
incircuncisos a lo más profundo de la tierra, porque sembraron su
terror en la tierra de los vivientes, mas llevaron su confusión con
los que descienden al sepulcro.
25
En medio de los muertos le pusieron lecho con toda su multitud; a
sus alrededores están sus sepulcros; todos ellos incircuncisos,
muertos a espada, porque fue puesto su espanto en la tierra de los
vivientes, mas llevaron su confusión con los que descienden al
sepulcro; él fue puesto en medio de los muertos.
26
Allí Mesec y Tubal, y toda su multitud; sus sepulcros en sus
alrededores; todos ellos incircuncisos, muertos a espada, porque
habían sembrado su terror en la tierra de los vivientes.
27
Y no yacerán con los fuertes de los incircuncisos que cayeron, los
cuales descendieron al Seol con sus armas de guerra, y sus espadas
puestas debajo de sus cabezas; mas sus pecados estarán sobre sus
huesos, por cuanto fueron terror de fuertes en la tierra de los
vivientes.
28
Tú, pues, serás quebrantado entre los incircuncisos, y yacerás con
los muertos a espada.
29
Allí Edom, sus reyes y todos sus príncipes, los cuales con su
poderío fueron puestos con los muertos a espada; ellos yacerán con
los incircuncisos, y con los que descienden al sepulcro.
30
Allí los príncipes del norte, todos ellos, y todos los sidonios, que
con su terror descendieron con los muertos, avergonzados de su
poderío, yacen también incircuncisos con los muertos a espada, y
comparten su confusión con los que descienden al sepulcro.
31
A éstos verá Faraón, y se consolará sobre toda su multitud; Faraón
muerto a espada, y todo su ejército, dice Jehová el Señor.
32
Porque puse mi terror en la tierra de los vivientes, también Faraón
y toda su multitud yacerán entre los incircuncisos con los muertos a
espada, dice Jehová el Señor.
Ezequiel
Capítulo 33
1
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2
Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo, y diles: Cuando
trajere yo espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tomare
un hombre de su territorio y lo pusiere por atalaya,
3
y él viere venir la espada sobre la tierra, y tocare trompeta y
avisare al pueblo,
4
cualquiera que oyere el sonido de la trompeta y no se apercibiere, y
viniendo la espada lo hiriere, su sangre será sobre su cabeza.
5
El sonido de la trompeta oyó, y no se apercibió; su sangre será
sobre él; mas el que se apercibiere librará su vida.
6
Pero si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y
el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de él a
alguno, éste fue tomado por causa de su pecado, pero demandaré su
sangre de mano del atalaya.
7
A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de
Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi
parte.
8
Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no
hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá
por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano.
9
Y si tú avisares al impío de su camino para que se aparte de él, y
él no se apartare de su camino, él morirá por su pecado, pero tú
libraste tu vida.
10
Tú, pues, hijo de hombre, di a la casa de Israel: Vosotros habéis
hablado así, diciendo: Nuestras rebeliones y nuestros pecados están
sobre nosotros, y a causa de ellos somos consumidos; ¿cómo, pues,
viviremos?
11
Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del
impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva.
Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh
casa de Israel?
12
Y tú, hijo de hombre, di a los hijos de tu pueblo: La justicia del
justo no lo librará el día que se rebelare; y la impiedad del impío
no le será estorbo el día que se volviere de su impiedad; y el justo
no podrá vivir por su justicia el día que pecare.
13
Cuando yo dijere al justo: De cierto vivirás, y él confiado en su
justicia hiciere iniquidad, todas sus justicias no serán recordadas,
sino que morirá por su iniquidad que hizo.
14
Y cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; si él se convirtiere
de su pecado, e hiciere según el derecho y la justicia,
15
si el impío restituyere la prenda, devolviere lo que hubiere robado,
y caminare en los estatutos de la vida, no haciendo iniquidad,
vivirá ciertamente y no morirá.
16
No se le recordará ninguno de sus pecados que había cometido; hizo
según el derecho y la justicia; vivirá ciertamente.
17
Luego dirán los hijos de tu pueblo: No es recto el camino del Señor;
el camino de ellos es el que no es recto.
18
Cuando el justo se apartare de su justicia, e hiciere iniquidad,
morirá por ello.
19
Y cuando el impío se apartare de su impiedad, e hiciere según el
derecho y la justicia, vivirá por ello.
20
Y dijisteis: No es recto el camino del Señor. Yo os juzgaré, oh casa
de Israel, a cada uno conforme a sus caminos.
21
Aconteció en el año duodécimo de nuestro cautiverio, en el mes
décimo, a los cinco días del mes, que vino a mí un fugitivo de
Jerusalén, diciendo: La ciudad ha sido conquistada.
22
Y la mano de Jehová había sido sobre mí la tarde antes de llegar el
fugitivo, y había abierto mi boca, hasta que vino a mí por la
mañana; y abrió mi boca, y ya no más estuve callado.
23
Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
24
Hijo de hombre, los que habitan aquellos lugares asolados en la
tierra de Israel hablan diciendo: Abraham era uno, y poseyó la
tierra; pues nosotros somos muchos; a nosotros nos es dada la tierra
en posesión.
25
Por tanto, diles: Así ha dicho Jehová el Señor: ¿Comeréis con
sangre, y a vuestros ídolos alzaréis vuestros ojos, y derramaréis
sangre, y poseeréis vosotros la tierra?
26
Estuvisteis sobre vuestras espadas, hicisteis abominación, y
contaminasteis cada cual a la mujer de su prójimo; ¿y habréis de
poseer la tierra?
27
Les dirás así: Así ha dicho Jehová el Señor: Vivo yo, que los que
están en aquellos lugares asolados caerán a espada, y al que está
sobre la faz del campo entregaré a las fieras para que lo devoren; y
los que están en las fortalezas y en las cuevas, de pestilencia
morirán.
28
Y convertiré la tierra en desierto y en soledad, y cesará la
soberbia de su poderío; y los montes de Israel serán asolados hasta
que no haya quien pase.
29
Y sabrán que yo soy Jehová, cuando convierta la tierra en soledad y
desierto, por todas las abominaciones que han hecho.
30
Y tú, hijo de hombre, los hijos de tu pueblo se mofan de ti junto a
las paredes y a las puertas de las casas, y habla el uno con el
otro, cada uno con su hermano, diciendo: Venid ahora, y oíd qué
palabra viene de Jehová.
31
Y vendrán a ti como viene el pueblo, y estarán delante de ti como
pueblo mío, y oirán tus palabras, y no las pondrán por obra; antes
hacen halagos con sus bocas, y el corazón de ellos anda en pos de su
avaricia.
32
Y he aquí que tú eres a ellos como cantor de amores, hermoso de voz
y que canta bien; y oirán tus palabras, pero no las pondrán por
obra.
33
Pero cuando ello viniere (y viene ya), sabrán que hubo profeta entre
ellos.
Ezequiel
Capítulo 34
1
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2
Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza,
y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los
pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan
los pastores a los rebaños?
3
Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis,
mas no apacentáis a las ovejas.
4
No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no
vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada,
ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas
con dureza y con violencia.
5
Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las
fieras del campo, y se han dispersado.
6
Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo
collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis
ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas.
7
Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová:
8
Vivo yo, ha dicho Jehová el Señor, que por cuanto mi rebaño fue para
ser robado, y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras
del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que
los pastores se apacentaron a sí mismos, y no apacentaron mis
ovejas;
9
por tanto, oh pastores, oíd palabra de Jehová.
10
Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores;
y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las
ovejas; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo
libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida.
11
Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a
buscar mis ovejas, y las reconoceré.
12
Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus
ovejas esparcidas, así reconoceré mis ovejas, y las libraré de todos
los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la
oscuridad.
13
Y yo las sacaré de los pueblos, y las juntaré de las tierras; las
traeré a su propia tierra, y las apacentaré en los montes de Israel,
por las riberas, y en todos los lugares habitados del país.
14
En buenos pastos las apacentaré, y en los altos montes de Israel
estará su aprisco; allí dormirán en buen redil, y en pastos
suculentos serán apacentadas sobre los montes de Israel.
15
Yo apacentaré mis ovejas, y yo les daré aprisco, dice Jehová el
Señor.
16
Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil la descarriada;
vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil; mas a la engordada
y a la fuerte destruiré; las apacentaré con justicia.
17
Mas en cuanto a vosotras, ovejas mías, así ha dicho Jehová el Señor:
He aquí yo juzgo entre oveja y oveja, entre carneros y machos
cabríos.
18
¿Os es poco que comáis los buenos pastos, sino que también holláis
con vuestros pies lo que de vuestros pastos queda; y que bebiendo
las aguas claras, enturbiáis además con vuestros pies las que
quedan?
19
Y mis ovejas comen lo hollado de vuestros pies, y beben lo que con
vuestros pies habéis enturbiado.
20
Por tanto, así les dice Jehová el Señor: He aquí yo, yo juzgaré
entre la oveja engordada y la oveja flaca,
21
por cuanto empujasteis con el costado y con el hombro, y
acorneasteis con vuestros cuernos a todas las débiles, hasta que las
echasteis y las dispersasteis.
22
Yo salvaré a mis ovejas, y nunca más serán para rapiña; y juzgaré
entre oveja y oveja.
23
Y levantaré sobre ellas a un pastor, y él las apacentará; a mi
siervo David, él las apacentará, y él les será por pastor.
24
Yo Jehová les seré por Dios, y mi siervo David príncipe en medio de
ellos. Yo Jehová he hablado.
25
Y estableceré con ellos pacto de paz, y quitaré de la tierra las
fieras; y habitarán en el desierto con seguridad, y dormirán en los
bosques.
26
Y daré bendición a ellas y a los alrededores de mi collado, y haré
descender la lluvia en su tiempo; lluvias de bendición serán.
27
Y el árbol del campo dará su fruto, y la tierra dará su fruto, y
estarán sobre su tierra con seguridad; y sabrán que yo soy Jehová,
cuando rompa las coyundas de su yugo, y los libre de mano de los que
se sirven de ellos.
28
No serán más por despojo de las naciones, ni las fieras de la tierra
las devorarán; sino que habitarán con seguridad, y no habrá quien
las espante.
29
Y levantaré para ellos una planta de renombre, y no serán ya más
consumidos de hambre en la tierra, ni ya más serán avergonzados por
las naciones.
30
Y sabrán que yo Jehová su Dios estoy con ellos, y ellos son mi
pueblo, la casa de Israel, dice Jehová el Señor.
31
Y vosotras, ovejas mías, ovejas de mi pasto, hombres sois, y yo
vuestro Dios, dice Jehová el Señor.
Ezequiel
Capítulo 35
1
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2
Hijo de hombre, pon tu rostro hacia el monte de Seir, y profetiza
contra él,
3
y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti, oh
monte de Seir, y extenderé mi mano contra ti, y te convertiré en
desierto y en soledad.
4
A tus ciudades asolaré, y tú serás asolado; y sabrás que yo soy
Jehová.
5
Por cuanto tuviste enemistad perpetua, y entregaste a los hijos de
Israel al poder de la espada en el tiempo de su aflicción, en el
tiempo extremadamente malo,
6
por tanto, vivo yo, dice Jehová el Señor, que a sangre te destinaré,
y sangre te perseguirá; y porque la sangre no aborreciste, sangre te
perseguirá.
7
Y convertiré al monte de Seir en desierto y en soledad, y cortaré de
él al que vaya y al que venga.
8
Y llenaré sus montes de sus muertos; en tus collados, en tus valles
y en todos tus arroyos, caerán muertos a espada.
9
Yo te pondré en asolamiento perpetuo, y tus ciudades nunca más se
restaurarán; y sabréis que yo soy Jehová.
10
Por cuanto dijiste: Las dos naciones y las dos tierras serán mías, y
tomaré posesión de ellas; estando allí Jehová;
11
por tanto, vivo yo, dice Jehová el Señor, yo haré conforme a tu ira,
y conforme a tu celo con que procediste, a causa de tus enemistades
con ellos; y seré conocido en ellos, cuando te juzgue.
12
Y sabrás que yo Jehová he oído todas tus injurias que proferiste
contra los montes de Israel, diciendo: Destruidos son, nos han sido
dados para que los devoremos.
13
Y os engrandecisteis contra mí con vuestra boca, y multiplicasteis
contra mí vuestras palabras. Yo lo oí.
14
Así ha dicho Jehová el Señor: Para que toda la tierra se regocije,
yo te haré una desolación.
15
Como te alegraste sobre la heredad de la casa de Israel, porque fue
asolada, así te haré a ti; asolado será el monte de Seir, y todo
Edom, todo él; y sabrán que yo soy Jehová.
Ezequiel
Capítulo 36
1
Tú, hijo de hombre, profetiza a los montes de Israel, y di: Montes
de Israel, oíd palabra de Jehová.
2
Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto el enemigo dijo de
vosotros: ¡Ea! también las alturas eternas nos han sido dadas por
heredad;
3
profetiza, por tanto, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto
os asolaron y os tragaron de todas partes, para que fueseis heredad
de las otras naciones, y se os ha hecho caer en boca de habladores y
ser el oprobio de los pueblos,
4
por tanto, montes de Israel, oíd palabra de Jehová el Señor: Así ha
dicho Jehová el Señor a los montes y a los collados, a los arroyos y
a los valles, a las ruinas y asolamientos y a las ciudades
desamparadas, que fueron puestas por botín y escarnio de las otras
naciones alrededor;
5
por eso, así ha dicho Jehová el Señor: He hablado por cierto en el
fuego de mi celo contra las demás naciones, y contra todo Edom, que
se disputaron mi tierra por heredad con alegría, de todo corazón y
con enconamiento de ánimo, para que sus expulsados fuesen presa
suya.
6
Por tanto, profetiza sobre la tierra de Israel, y di a los montes y
a los collados, y a los arroyos y a los valles: Así ha dicho Jehová
el Señor: He aquí, en mi celo y en mi furor he hablado, por cuanto
habéis llevado el oprobio de las naciones.
7
Por lo cual así ha dicho Jehová el Señor: Yo he alzado mi mano, he
jurado que las naciones que están a vuestro alrededor han de llevar
su afrenta.
8
Mas vosotros, oh montes de Israel, daréis vuestras ramas, y
llevaréis vuestro fruto para mi pueblo Israel; porque cerca están
para venir.
9
Porque he aquí, yo estoy por vosotros, y a vosotros me volveré, y
seréis labrados y sembrados.
10
Y haré multiplicar sobre vosotros hombres, a toda la casa de Israel,
toda ella; y las ciudades serán habitadas, y edificadas las ruinas.
11
Multiplicaré sobre vosotros hombres y ganado, y serán multiplicados
y crecerán; y os haré morar como solíais antiguamente, y os haré
mayor bien que en vuestros principios; y sabréis que yo soy Jehová.
12
Y haré andar hombres sobre vosotros, a mi pueblo Israel; y tomarán
posesión de ti, y les serás por heredad, y nunca más les matarás los
hijos.
13
Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto dicen de vosotros: Comedora
de hombres, y matadora de los hijos de tu nación has sido;
14
por tanto, no devorarás más hombres, y nunca más matarás a los hijos
de tu nación, dice Jehová el Señor.
15
Y nunca más te haré oír injuria de naciones, ni más llevarás
denuestos de pueblos, ni harás más morir a los hijos de tu nación,
dice Jehová el Señor.
16
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
17
Hijo de hombre, mientras la casa de Israel moraba en su tierra, la
contaminó con sus caminos y con sus obras; como inmundicia de
menstruosa fue su camino delante de mí.
18
Y derramé mi ira sobre ellos por la sangre que derramaron sobre la
tierra; porque con sus ídolos la contaminaron.
19
Les esparcí por las naciones, y fueron dispersados por las tierras;
conforme a sus caminos y conforme a sus obras les juzgué.
20
Y cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron mi santo
nombre, diciéndose de ellos: Estos son pueblo de Jehová, y de la
tierra de él han salido.
21
Pero he tenido dolor al ver mi santo nombre profanado por la casa de
Israel entre las naciones adonde fueron.
22
Por tanto, di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: No
lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo
nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde
habéis llegado.
23
Y santificaré mi grande nombre, profanado entre las naciones, el
cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las naciones
que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en
vosotros delante de sus ojos.
24
Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras,
y os traeré a vuestro país.
25
Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas
vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.
26
Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y
quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón
de carne.
27
Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis
estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.
28
Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me
seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios.
29
Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y
lo multiplicaré, y no os daré hambre.
30
Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los
campos, para que nunca más recibáis oprobio de hambre entre las
naciones.
31
Y os acordaréis de vuestros malos caminos, y de vuestras obras que
no fueron buenas; y os avergonzaréis de vosotros mismos por vuestras
iniquidades y por vuestras abominaciones.
32
No lo hago por vosotros, dice Jehová el Señor, sabedlo bien;
avergonzaos y cubríos de confusión por vuestras iniquidades, casa de
Israel.
33
Así ha dicho Jehová el Señor: El día que os limpie de todas vuestras
iniquidades, haré también que sean habitadas las ciudades, y las
ruinas serán reedificadas.
34
Y la tierra asolada será labrada, en lugar de haber permanecido
asolada a ojos de todos los que pasaron.
35
Y dirán: Esta tierra que era asolada ha venido a ser como huerto del
Edén; y estas ciudades que eran desiertas y asoladas y arruinadas,
están fortificadas y habitadas.
36
Y las naciones que queden en vuestros alrededores sabrán que yo
reedifiqué lo que estaba derribado, y planté lo que estaba desolado;
yo Jehová he hablado, y lo haré.
37
Así ha dicho Jehová el Señor: Aún seré solicitado por la casa de
Israel, para hacerles esto; multiplicaré los hombres como se
multiplican los rebaños.
38
Como las ovejas consagradas, como las ovejas de Jerusalén en sus
fiestas solemnes, así las ciudades desiertas serán llenas de rebaños
de hombres; y sabrán que yo soy Jehová.
Ezequiel
Capítulo 37
1
La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de
Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos.
2
Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que
eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran
manera.
3
Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor
Jehová, tú lo sabes.
4
Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos
secos, oíd palabra de Jehová.
5
Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar
espíritu en vosotros, y viviréis.
6
Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne,
y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y
sabréis que yo soy Jehová.
7
Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo
profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada
hueso con su hueso.
8
Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel
cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu.
9
Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al
espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro
vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.
10
Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y
vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en
extremo.
11
Me dijo luego: Hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de
Israel. He aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció
nuestra esperanza, y somos del todo destruidos.
12
Por tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí
yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras
sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel.
13
Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os
saque de vuestras sepulturas, pueblo mío.
14
Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar
sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice
Jehová.
15
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
16
Hijo de hombre, toma ahora un palo, y escribe en él: Para Judá, y
para los hijos de Israel sus compañeros. Toma después otro palo, y
escribe en él: Para José, palo de Efraín, y para toda la casa de
Israel sus compañeros.
17
Júntalos luego el uno con el otro, para que sean uno solo, y serán
uno solo en tu mano.
18
Y cuando te pregunten los hijos de tu pueblo, diciendo: ¿No nos
enseñarás qué te propones con eso?,
19
diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo tomo el palo de
José que está en la mano de Efraín, y a las tribus de Israel sus
compañeros, y los pondré con el palo de Judá, y los haré un solo
palo, y serán uno en mi mano.
20
Y los palos sobre que escribas estarán en tu mano delante de sus
ojos,
21
y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo tomo a los
hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los
recogeré de todas partes, y los traeré a su tierra;
22
y los haré una nación en la tierra, en los montes de Israel, y un
rey será a todos ellos por rey; y nunca más serán dos naciones, ni
nunca más serán divididos en dos reinos.
23
Ni se contaminarán ya más con sus ídolos, con sus abominaciones y
con todas sus rebeliones; y los salvaré de todas sus rebeliones con
las cuales pecaron, y los limpiaré; y me serán por pueblo, y yo a
ellos por Dios.
24
Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo
pastor; y andarán en mis preceptos, y mis estatutos guardarán, y los
pondrán por obra.
25
Habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob, en la cual
habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos, sus hijos y los
hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será príncipe de
ellos para siempre.
26
Y haré con ellos pacto de paz, pacto perpetuo será con ellos; y los
estableceré y los multiplicaré, y pondré mi santuario entre ellos
para siempre.
27
Estará en medio de ellos mi tabernáculo, y seré a ellos por Dios, y
ellos me serán por pueblo.
28
Y sabrán las naciones que yo Jehová santifico a Israel, estando mi
santuario en medio de ellos para siempre.
Ezequiel
Capítulo 38
1
Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2
Hijo de hombre, pon tu rostro contra Gog en tierra de Magog,
príncipe soberano de Mesec y Tubal, y profetiza contra él,
3
y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra ti, oh
Gog, príncipe soberano de Mesec y Tubal.
4
Y te quebrantaré, y pondré garfios en tus quijadas, y te sacaré a ti
y a todo tu ejército, caballos y jinetes, de todo en todo equipados,
gran multitud con paveses y escudos, teniendo todos ellos espadas;
5
Persia, Cus y Fut con ellos; todos ellos con escudo y yelmo;
6
Gomer, y todas sus tropas; la casa de Togarma, de los confines del
norte, y todas sus tropas; muchos pueblos contigo.
7
Prepárate y apercíbete, tú y toda tu multitud que se ha reunido a
ti, y sé tú su guarda.
8
De aquí a muchos días serás visitado; al cabo de años vendrás a la
tierra salvada de la espada, recogida de muchos pueblos, a los
montes de Israel, que siempre fueron una desolación; mas fue sacada
de las naciones, y todos ellos morarán confiadamente.
9
Subirás tú, y vendrás como tempestad; como nublado para cubrir la
tierra serás tú y todas tus tropas, y muchos pueblos contigo.
10
Así ha dicho Jehová el Señor: En aquel día subirán palabras en tu
corazón, y concebirás mal pensamiento,
11
y dirás: Subiré contra una tierra indefensa, iré contra gentes
tranquilas que habitan confiadamente; todas ellas habitan sin muros,
y no tienen cerrojos ni puertas;
12
para arrebatar despojos y para tomar botín, para poner tus manos
sobre las tierras desiertas ya pobladas, y sobre el pueblo recogido
de entre las naciones, que se hace de ganado y posesiones, que mora
en la parte central de la tierra.
13
Sabá y Dedán, y los mercaderes de Tarsis y todos sus príncipes, te
dirán: ¿Has venido a arrebatar despojos? ¿Has reunido tu multitud
para tomar botín, para quitar plata y oro, para tomar ganados y
posesiones, para tomar grandes despojos?
14
Por tanto, profetiza, hijo de hombre, y di a Gog: Así ha dicho
Jehová el Señor: En aquel tiempo, cuando mi pueblo Israel habite con
seguridad, ¿no lo sabrás tú?
15
Vendrás de tu lugar, de las regiones del norte, tú y muchos pueblos
contigo, todos ellos a caballo, gran multitud y poderoso ejército,
16
y subirás contra mi pueblo Israel como nublado para cubrir la
tierra; será al cabo de los días; y te traeré sobre mi tierra, para
que las naciones me conozcan, cuando sea santificado en ti, oh Gog,
delante de sus ojos.
17
Así ha dicho Jehová el Señor: ¿No eres tú aquel de quien hablé yo en
tiempos pasados por mis siervos los profetas de Israel, los cuales
profetizaron en aquellos tiempos que yo te había de traer sobre
ellos?
18
En aquel tiempo, cuando venga Gog contra la tierra de Israel, dijo
Jehová el Señor, subirá mi ira y mi enojo.
19
Porque he hablado en mi celo, y en el fuego de mi ira: Que en aquel
tiempo habrá gran temblor sobre la tierra de Israel;
20
que los peces del mar, las aves del cielo, las bestias del campo y
toda serpiente que se arrastra sobre la tierra, y todos los hombres
que están sobre la faz de la tierra, temblarán ante mi presencia; y
se desmoronarán los montes, y los vallados caerán, y todo muro caerá
a tierra.
21
Y en todos mis montes llamaré contra él la espada, dice Jehová el
Señor; la espada de cada cual será contra su hermano.
22
Y yo litigaré contra él con pestilencia y con sangre; y haré llover
sobre él, sobre sus tropas y sobre los muchos pueblos que están con
él, impetuosa lluvia, y piedras de granizo, fuego y azufre.
23
Y seré engrandecido y santificado, y seré conocido ante los ojos de
muchas naciones; y sabrán que yo soy Jehová.
Ezequiel
Capítulo 39
1
Tú pues, hijo de hombre, profetiza contra Gog, y di: Así ha dicho
Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe
soberano de Mesec y Tubal.
2
Y te quebrantaré, y te conduciré y te haré subir de las partes del
norte, y te traeré sobre los montes de Israel;
3
y sacaré tu arco de tu mano izquierda, y derribaré tus saetas de tu
mano derecha.
4
Sobre los montes de Israel caerás tú y todas tus tropas, y los
pueblos que fueron contigo; a aves de rapiña de toda especie, y a
las fieras del campo, te he dado por comida.
5
Sobre la faz del campo caerás; porque yo he hablado, dice Jehová el
Señor.
6
Y enviaré fuego sobre Magog, y sobre los que moran con seguridad en
las costas; y sabrán que yo soy Jehová.
7
Y haré notorio mi santo nombre en medio de mi pueblo Israel, y nunca
más dejaré profanar mi santo nombre; y sabrán las naciones que yo
soy Jehová, el Santo en Israel.
8
He aquí viene, y se cumplirá, dice Jehová el Señor; este es el día
del cual he hablado.
9
Y los moradores de las ciudades de Israel saldrán, y encenderán y
quemarán armas, escudos, paveses, arcos y saetas, dardos de mano y
lanzas; y los quemarán en el fuego por siete años.
10
No traerán leña del campo, ni cortarán de los bosques, sino quemarán
las armas en el fuego; y despojarán a sus despojadores, y robarán a
los que les robaron, dice Jehová el Señor.
11
En aquel tiempo yo daré a Gog lugar para sepultura allí en Israel,
el valle de los que pasan al oriente del mar; y obstruirá el paso a
los transeúntes, pues allí enterrarán a Gog y a toda su multitud; y
lo llamarán el Valle de Hamón-gog.
12
Y la casa de Israel los estará enterrando por siete meses, para
limpiar la tierra.
13
Los enterrará todo el pueblo de la tierra; y será para ellos célebre
el día en que yo sea glorificado, dice Jehová el Señor.
14
Y tomarán hombres a jornal que vayan por el país con los que viajen,
para enterrar a los que queden sobre la faz de la tierra, a fin de
limpiarla; al cabo de siete meses harán el reconocimiento.
15
Y pasarán los que irán por el país, y el que vea los huesos de algún
hombre pondrá junto a ellos una señal, hasta que los entierren los
sepultureros en el valle de Hamón-gog.
16
Y también el nombre de la ciudad será Hamona; y limpiarán la tierra.
17
Y tú, hijo de hombre, así ha dicho Jehová el Señor: Di a las aves de
toda especie, y a toda fiera del campo: Juntaos, y venid; reuníos de
todas partes a mi víctima que sacrifico para vosotros, un sacrificio
grande sobre los montes de Israel; y comeréis carne y beberéis
sangre.
18
Comeréis carne de fuertes, y beberéis sangre de príncipes de la
tierra; de carneros, de corderos, de machos cabríos, de bueyes y de
toros, engordados todos en Basán.
19
Comeréis grosura hasta saciaros, y beberéis hasta embriagaros de
sangre de las víctimas que para vosotros sacrifiqué.
20
Y os saciaréis sobre mi mesa, de caballos y de jinetes fuertes y de
todos los hombres de guerra, dice Jehová el Señor.
21
Y pondré mi gloria entre las naciones, y todas las naciones verán mi
juicio que habré hecho, y mi mano que sobre ellos puse.
22
Y de aquel día en adelante sabrá la casa de Israel que yo soy Jehová
su Dios.
23
Y sabrán las naciones que la casa de Israel fue llevada cautiva por
su pecado, por cuanto se rebelaron contra mí, y yo escondí de ellos
mi rostro, y los entregué en manos de sus enemigos, y cayeron todos
a espada.
24
Conforme a su inmundicia y conforme a sus rebeliones hice con ellos,
y de ellos escondí mi rostro.
25
Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Ahora volveré la cautividad
de Jacob, y tendré misericordia de toda la casa de Israel, y me
mostraré celoso por mi santo nombre.
26
Y ellos sentirán su vergüenza, y toda su rebelión con que
prevaricaron contra mí, cuando habiten en su tierra con seguridad, y
no haya quien los espante;
27
cuando los saque de entre los pueblos, y los reúna de la tierra de
sus enemigos, y sea santificado en ellos ante los ojos de muchas
naciones.
28
Y sabrán que yo soy Jehová su Dios, cuando después de haberlos
llevado al cautiverio entre las naciones, los reúna sobre su tierra,
sin dejar allí a ninguno de ellos.
29
Ni esconderé más de ellos mi rostro; porque habré derramado de mi
Espíritu sobre la casa de Israel, dice Jehová el Señor.
Ezequiel
Capítulo 40
1
En el año veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del año, a
los diez días del mes, a los catorce años después que la ciudad fue
conquistada, en aquel mismo día vino sobre mí la mano de Jehová, y
me llevó allá.
2
En visiones de Dios me llevó a la tierra de Israel, y me puso sobre
un monte muy alto, sobre el cual había un edificio parecido a una
gran ciudad, hacia la parte sur.
3
Me llevó allí, y he aquí un varón, cuyo aspecto era como aspecto de
bronce; y tenía un cordel de lino en su mano, y una caña de medir; y
él estaba a la puerta.
4
Y me habló aquel varón, diciendo: Hijo de hombre, mira con tus ojos,
y oye con tus oídos, y pon tu corazón a todas las cosas que te
muestro; porque para que yo te las mostrase has sido traído aquí.
Cuenta todo lo que ves a la casa de Israel.
5
Y he aquí un muro fuera de la casa; y la caña de medir que aquel
varón tenía en la mano era de seis codos de a codo y palmo menor; y
midió el espesor del muro, de una caña, y la altura, de otra caña.
6
Después vino a la puerta que mira hacia el oriente, y subió por sus
gradas, y midió un poste de la puerta, de una caña de ancho, y el
otro poste, de otra caña de ancho.
7
Y cada cámara tenía una caña de largo, y una caña de ancho; y entre
las cámaras había cinco codos de ancho; y cada poste de la puerta
junto a la entrada de la puerta por dentro, una caña.
8
Midió asimismo la entrada de la puerta por dentro, una caña.
9
Midió luego la entrada del portal, de ocho codos, y sus postes de
dos codos; y la puerta del portal estaba por el lado de adentro.
10
Y la puerta oriental tenía tres cámaras a cada lado, las tres de una
medida; también de una medida los portales a cada lado.
11
Midió el ancho de la entrada de la puerta, de diez codos, y la
longitud del portal, de trece codos.
12
El espacio delante de las cámaras era de un codo a un lado, y de
otro codo al otro lado; y cada cámara tenía seis codos por un lado,
y seis codos por el otro.
13
Midió la puerta desde el techo de una cámara hasta el techo de la
otra, veinticinco codos de ancho, puerta contra puerta.
14
Y midió los postes, de sesenta codos, cada poste del atrio y del
portal todo en derredor.
15
Y desde el frente de la puerta de la entrada hasta el frente de la
entrada de la puerta interior, cincuenta codos.
16
Y había ventanas estrechas en las cámaras, y en sus portales por
dentro de la puerta alrededor, y asimismo en los corredores; y las
ventanas estaban alrededor por dentro; y en cada poste había
palmeras.
17
Me llevó luego al atrio exterior, y he aquí había cámaras, y estaba
enlosado todo en derredor; treinta cámaras había alrededor en aquel
atrio.
18
El enlosado a los lados de las puertas, en proporción a la longitud
de los portales, era el enlosado más bajo.
19
Y midió la anchura desde el frente de la puerta de abajo hasta el
frente del atrio interior por fuera, de cien codos hacia el oriente
y el norte.
20
Y de la puerta que estaba hacia el norte en el atrio exterior, midió
su longitud y su anchura.
21
Sus cámaras eran tres de un lado, y tres del otro; y sus postes y
sus arcos eran como la medida de la puerta primera: cincuenta codos
de longitud, y veinticinco de ancho.
22
Y sus ventanas y sus arcos y sus palmeras eran conforme a la medida
de la puerta que estaba hacia el oriente; y se subía a ella por
siete gradas, y delante de ellas estaban sus arcos.
23
La puerta del atrio interior estaba enfrente de la puerta hacia el
norte, y así al oriente; y midió de puerta a puerta, cien codos.
24
Me llevó después hacia el sur, y he aquí una puerta hacia el sur; y
midió sus portales y sus arcos conforme a estas medidas.
25
Y tenía sus ventanas y sus arcos alrededor, como las otras ventanas;
la longitud era de cincuenta codos, y el ancho de veinticinco codos.
26
Sus gradas eran de siete peldaños, con sus arcos delante de ellas; y
tenía palmeras, una de un lado, y otra del otro lado, en sus postes.
27
Había también puerta hacia el sur del atrio interior; y midió de
puerta a puerta hacia el sur cien codos.
28
Me llevó después en el atrio de adentro a la puerta del sur, y midió
la puerta del sur conforme a estas medidas.
29
Sus cámaras y sus postes y sus arcos eran conforme a estas medidas,
y tenía sus ventanas y sus arcos alrededor; la longitud era de
cincuenta codos, y de veinticinco codos el ancho.
30
Los arcos alrededor eran de veinticinco codos de largo, y cinco
codos de ancho.
31
Y sus arcos caían afuera al atrio, con palmeras en sus postes; y sus
gradas eran de ocho peldaños.
32
Y me llevó al atrio interior hacia el oriente, y midió la puerta
conforme a estas medidas.
33
Eran sus cámaras y sus postes y sus arcos conforme a estas medidas,
y tenía sus ventanas y sus arcos alrededor; la longitud era de
cincuenta codos, y la anchura de veinticinco codos.
34
Y sus arcos caían afuera al atrio, con palmeras en sus postes de un
lado y de otro; y sus gradas eran de ocho peldaños.
35
Me llevó luego a la puerta del norte, y midió conforme a estas
medidas;
36
sus cámaras, sus postes, sus arcos y sus ventanas alrededor; la
longitud era de cincuenta codos, y de veinticinco codos el ancho.
37
Sus postes caían afuera al atrio, con palmeras a cada uno de sus
postes de un lado y de otro; y sus gradas eran de ocho peldaños.
38
Y había allí una cámara, y su puerta con postes de portales; allí
lavarán el holocausto.
39
Y en la entrada de la puerta había dos mesas a un lado, y otras dos
al otro, para degollar sobre ellas el holocausto y la expiación y el
sacrificio por el pecado.
40
A un lado, por fuera de las gradas, a la entrada de la puerta del
norte, había dos mesas; y al otro lado que estaba a la entrada de la
puerta, dos mesas.
41
Cuatro mesas a un lado, y cuatro mesas al otro lado, junto a la
puerta; ocho mesas, sobre las cuales degollarán las víctimas.
42
Las cuatro mesas para el holocausto eran de piedra labrada, de un
codo y medio de longitud, y codo y medio de ancho, y de un codo de
altura; sobre éstas pondrán los utensilios con que degollarán el
holocausto y el sacrificio.
43
Y adentro, ganchos, de un palmo menor, dispuestos en derredor; y
sobre las mesas la carne de las víctimas.
44
Y fuera de la puerta interior, en el atrio de adentro que estaba al
lado de la puerta del norte, estaban las cámaras de los cantores,
las cuales miraban hacia el sur; una estaba al lado de la puerta del
oriente que miraba hacia el norte.
45
Y me dijo: Esta cámara que mira hacia el sur es de los sacerdotes
que hacen la guardia del templo.
46
Y la cámara que mira hacia el norte es de los sacerdotes que hacen
la guardia del altar; estos son los hijos de Sadoc, los cuales son
llamados de los hijos de Leví para ministrar a Jehová.
47
Y midió el atrio, cien codos de longitud, y cien codos de anchura;
era cuadrado; y el altar estaba delante de la casa.
48
Y me llevó al pórtico del templo, y midió cada poste del pórtico,
cinco codos de un lado, y cinco codos de otro; y la anchura de la
puerta tres codos de un lado, y tres codos de otro.
49
La longitud del pórtico, veinte codos, y el ancho once codos, al
cual subían por gradas; y había columnas junto a los postes, una de
un lado, y otra de otro.
Ezequiel
Capítulo 41
1
Me introdujo luego en el templo, y midió los postes, siendo el ancho
seis codos de un lado, y seis codos de otro, que era el ancho del
tabernáculo.
2
El ancho de la puerta era de diez codos, y los lados de la puerta,
de cinco codos de un lado, y cinco del otro. Y midió su longitud, de
cuarenta codos, y la anchura de veinte codos.
3
Y pasó al interior, y midió cada poste de la puerta, de dos codos; y
la puerta, de seis codos; y la anchura de la entrada, de siete
codos.
4
Midió también su longitud, de veinte codos, y la anchura de veinte
codos, delante del templo; y me dijo: Este es el lugar santísimo.
5
Después midió el muro de la casa, de seis codos; y de cuatro codos
la anchura de las cámaras, en torno de la casa alrededor.
6
Las cámaras laterales estaban sobrepuestas unas a otras, treinta en
cada uno de los tres pisos; y entraban modillones en la pared de la
casa alrededor, sobre los que estribasen las cámaras, para que no
estribasen en la pared de la casa.
7
Y había mayor anchura en las cámaras de más arriba; la escalera de
caracol de la casa subía muy alto alrededor por dentro de la casa;
por tanto, la casa tenía más anchura arriba. Del piso inferior se
podía subir al de en medio, y de éste al superior.
8
Y miré la altura de la casa alrededor; los cimientos de las cámaras
eran de una caña entera de seis codos largos.
9
El ancho de la pared de afuera de las cámaras era de cinco codos,
igual al espacio que quedaba de las cámaras de la casa por dentro.
10
Y entre las cámaras había anchura de veinte codos por todos lados
alrededor de la casa.
11
La puerta de cada cámara salía al espacio que quedaba, una puerta
hacia el norte, y otra puerta hacia el sur; y el ancho del espacio
que quedaba era de cinco codos por todo alrededor.
12
Y el edificio que estaba delante del espacio abierto al lado del
occidente era de setenta codos; y la pared del edificio, de cinco
codos de grueso alrededor, y noventa codos de largo.
13
Luego midió la casa, cien codos de largo; y el espacio abierto y el
edificio y sus paredes, de cien codos de longitud.
14
Y el ancho del frente de la casa y del espacio abierto al oriente
era de cien codos.
15
Y midió la longitud del edificio que estaba delante del espacio
abierto que había detrás de él, y las cámaras de uno y otro lado,
cien codos; y el templo de dentro, y los portales del atrio.
16
Los umbrales y las ventanas estrechas y las cámaras alrededor de los
tres pisos estaba todo cubierto de madera desde el suelo hasta las
ventanas; y las ventanas también cubiertas.
17
Por encima de la puerta, y hasta la casa de adentro, y afuera de
ella, y por toda la pared en derredor por dentro y por fuera, tomó
medidas.
18
Y estaba labrada con querubines y palmeras, entre querubín y
querubín una palmera; y cada querubín tenía dos rostros;
19
un rostro de hombre hacia la palmera del un lado, y un rostro de
león hacia la palmera del otro lado, por toda la casa alrededor.
20
Desde el suelo hasta encima de la puerta había querubines labrados y
palmeras, por toda la pared del templo.
21
Cada poste del templo era cuadrado, y el frente del santuario era
como el otro frente.
22
La altura del altar de madera era de tres codos, y su longitud de
dos codos; y sus esquinas, su superficie y sus paredes eran de
madera. Y me dijo: Esta es la mesa que está delante de Jehová.
23
El templo y el santuario tenían dos puertas.
24
Y en cada puerta había dos hojas, dos hojas que giraban; dos hojas
en una puerta, y otras dos en la otra.
25
En las puertas del templo había labrados de querubines y palmeras,
así como los que había en las paredes; y en la fachada del atrio al
exterior había un portal de madera.
26
Y había ventanas estrechas, y palmeras de uno y otro lado a los
lados del pórtico; así eran las cámaras de la casa y los umbrales.
Ezequiel
Capítulo 42
1
Me trajo luego al atrio exterior hacia el norte, y me llevó a la
cámara que estaba delante del espacio abierto que quedaba enfrente
del edificio, hacia el norte.
2
Por delante de la puerta del norte su longitud era de cien codos, y
el ancho de cincuenta codos.
3
Frente a los veinte codos que había en el atrio interior, y enfrente
del enlosado que había en el atrio exterior, estaban las cámaras,
las unas enfrente de las otras en tres pisos.
4
Y delante de las cámaras había un corredor de diez codos de ancho
hacia adentro, con una vía de un codo; y sus puertas daban al norte.
5
Y las cámaras más altas eran más estrechas; porque las galerías
quitaban de ellas más que de las bajas y de las de en medio del
edificio.
6
Porque estaban en tres pisos, y no tenían columnas como las columnas
de los atrios; por tanto, eran más estrechas que las de abajo y las
de en medio, desde el suelo.
7
Y el muro que estaba afuera enfrente de las cámaras, hacia el atrio
exterior delante de las cámaras, tenía cincuenta codos de largo.
8
Porque la longitud de las cámaras del atrio de afuera era de
cincuenta codos; y delante de la fachada del templo había cien
codos.
9
Y debajo de las cámaras estaba la entrada al lado oriental, para
entrar en él desde el atrio exterior.
10
A lo largo del muro del atrio, hacia el oriente, enfrente del
espacio abierto, y delante del edificio, había cámaras.
11
Y el corredor que había delante de ellas era semejante al de las
cámaras que estaban hacia el norte; tanto su longitud como su ancho
eran lo mismo, y todas sus salidas, conforme a sus puertas y
conforme a sus entradas.
12
Así también eran las puertas de las cámaras que estaban hacia el
sur; había una puerta al comienzo del corredor que había enfrente
del muro al lado oriental, para quien entraba en las cámaras.
13
Y me dijo: Las cámaras del norte y las del sur, que están delante
del espacio abierto, son cámaras santas en las cuales los sacerdotes
que se acercan a Jehová comerán las santas ofrendas; allí pondrán
las ofrendas santas, la ofrenda y la expiación y el sacrifico por el
pecado, porque el lugar es santo.
14
Cuando los sacerdotes entren, no saldrán del lugar santo al atrio
exterior, sino que allí dejarán sus vestiduras con que ministran,
porque son santas; y se vestirán otros vestidos, y así se acercarán
a lo que es del pueblo.
15
Y luego que acabó las medidas de la casa de adentro, me sacó por el
camino de la puerta que miraba hacia el oriente, y lo midió todo
alrededor.
16
Midió el lado oriental con la caña de medir, quinientas cañas de la
caña de medir alrededor.
17
Midió al lado del norte, quinientas cañas de la caña de medir
alrededor.
18
Midió al lado del sur, quinientas cañas de la caña de medir.
19
Rodeó al lado del occidente, y midió quinientas cañas de la caña de
medir.
20
A los cuatro lados lo midió; tenía un muro todo alrededor, de
quinientas cañas de longitud y quinientas cañas de ancho, para hacer
separación entre el santuario y el lugar profano.
Ezequiel
Capítulo 43
1
Me llevó luego a la puerta, a la puerta que mira hacia el oriente;
2
y he aquí la gloria del Dios de Israel, que venía del oriente; y su
sonido era como el sonido de muchas aguas, y la tierra resplandecía
a causa de su gloria.
3
Y el aspecto de lo que vi era como una visión, como aquella visión
que vi cuando vine para destruir la ciudad; y las visiones eran como
la visión que vi junto al río Quebar; y me postré sobre mi rostro.
4
Y la gloria de Jehová entró en la casa por la vía de la puerta que
daba al oriente.
5
Y me alzó el Espíritu y me llevó al atrio interior; y he aquí que la
gloria de Jehová llenó la casa.
6
Y oí uno que me hablaba desde la casa; y un varón estaba junto a mí,
7
y me dijo: Hijo de hombre, este es el lugar de mi trono, el lugar
donde posaré las plantas de mis pies, en el cual habitaré entre los
hijos de Israel para siempre; y nunca más profanará la casa de
Israel mi santo nombre, ni ellos ni sus reyes, con sus
fornicaciones, ni con los cuerpos muertos de sus reyes en sus
lugares altos.
8
Porque poniendo ellos su umbral junto a mi umbral, y su contrafuerte
junto a mi contrafuerte, mediando sólo una pared entre mí y ellos,
han contaminado mi santo nombre con sus abominaciones que hicieron;
por tanto, los consumí en mi furor.
9
Ahora arrojarán lejos de mí sus fornicaciones, y los cuerpos muertos
de sus reyes, y habitaré en medio de ellos para siempre.
10
Tú, hijo de hombre, muestra a la casa de Israel esta casa, y
averg:uéncense de sus pecados; y midan el diseño de ella.
11
Y si se avergonzaren de todo lo que han hecho, hazles entender el
diseño de la casa, su disposición, sus salidas y sus entradas, y
todas sus formas, y todas sus descripciones, y todas sus
configuraciones, y todas sus leyes; y descríbelo delante de sus
ojos, para que guarden toda su forma y todas sus reglas, y las
pongan por obra.
12
Esta es la ley de la casa: Sobre la cumbre del monte, el recinto
entero, todo en derredor, será santísimo. He aquí que esta es la ley
de la casa.
13
Estas son las medidas del altar por codos (el codo de a codo y palmo
menor). La base, de un codo, y de un codo el ancho; y su remate por
su borde alrededor, de un palmo. Este será el zócalo del altar.
14
Y desde la base, sobre el suelo, hasta el lugar de abajo, dos codos,
y la anchura de un codo; y desde la cornisa menor hasta la cornisa
mayor, cuatro codos, y el ancho de un codo.
15
El altar era de cuatro codos, y encima del altar había cuatro
cuernos.
16
Y el altar tenía doce codos de largo, y doce de ancho, cuadrado a
sus cuatro lados.
17
El descanso era de catorce codos de longitud y catorce de anchura en
sus cuatro lados, y de medio codo el borde alrededor; y la base de
un codo por todos lados; y sus gradas estaban al oriente.
18
Y me dijo: Hijo de hombre, así ha dicho Jehová el Señor: Estas son
las ordenanzas del altar el día en que sea hecho, para ofrecer
holocausto sobre él y para esparcir sobre él sangre.
19
A los sacerdotes levitas que son del linaje de Sadoc, que se
acerquen a mí, dice Jehová el Señor, para ministrar ante mí, darás
un becerro de la vacada para expiación.
20
Y tomarás de su sangre, y pondrás en los cuatro cuernos del altar, y
en las cuatro esquinas del descanso, y en el borde alrededor; así lo
limpiarás y purificarás.
21
Tomarás luego el becerro de la expiación, y lo quemarás conforme a
la ley de la casa, fuera del santuario.
22
Al segundo día ofrecerás un macho cabrío sin defecto, para
expiación; y purificarán el altar como lo purificaron con el
becerro.
23
Cuando acabes de expiar, ofrecerás un becerro de la vacada sin
defecto, y un carnero sin tacha de la manada;
24
y los ofrecerás delante de Jehová, y los sacerdotes echarán sal
sobre ellos, y los ofrecerán en holocausto a Jehová.
25
Por siete días sacrificarán un macho cabrío cada día en expiación;
asimismo sacrificarán el becerro de la vacada y un carnero sin tacha
del rebaño.
26
Por siete días harán expiación por el altar, y lo limpiarán, y así
lo consagrarán.
27
Y acabados estos días, del octavo día en adelante, los sacerdotes
sacrificarán sobre el altar vuestros holocaustos y vuestras ofrendas
de paz; y me seréis aceptos, dice Jehová el Señor.
Ezequiel
Capítulo 44
1
Me hizo volver hacia la puerta exterior del santuario, la cual mira
hacia el oriente; y estaba cerrada.
2
Y me dijo Jehová: Esta puerta estará cerrada; no se abrirá, ni
entrará por ella hombre, porque Jehová Dios de Israel entró por
ella; estará, por tanto, cerrada.
3
En cuanto al príncipe, por ser el príncipe, él se sentará allí para
comer pan delante de Jehová; por el vestíbulo de la puerta entrará,
y por ese mismo camino saldrá.
4
Y me llevó hacia la puerta del norte por delante de la casa; y miré,
y he aquí la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová; y me
postré sobre mi rostro.
5
Y me dijo Jehová: Hijo de hombre, pon atención, y mira con tus ojos,
y oye con tus oídos todo lo que yo hablo contigo sobre todas las
ordenanzas de la casa de Jehová, y todas sus leyes; y pon atención a
las entradas de la casa, y a todas las salidas del santuario.
6
Y dirás a los rebeldes, a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el
Señor: Basta ya de todas vuestras abominaciones, oh casa de Israel;
7
de traer extranjeros, incircuncisos de corazón e incircuncisos de
carne, para estar en mi santuario y para contaminar mi casa; de
ofrecer mi pan, la grosura y la sangre, y de invalidar mi pacto con
todas vuestras abominaciones.
8
Pues no habéis guardado lo establecido acerca de mis cosas santas,
sino que habéis puesto extranjeros como guardas de las ordenanzas en
mi santuario.
9
Así ha dicho Jehová el Señor: Ningún hijo de extranjero,
incircunciso de corazón e incircunciso de carne, entrará en mi
santuario, de todos los hijos de extranjeros que están entre los
hijos de Israel.
10
Y los levitas que se apartaron de mí cuando Israel se alejó de mí,
yéndose tras sus ídolos, llevarán su iniquidad.
11
Y servirán en mi santuario como porteros a las puertas de la casa y
sirvientes en la casa; ellos matarán el holocausto y la víctima para
el pueblo, y estarán ante él para servirle.
12
Por cuanto les sirvieron delante de sus ídolos, y fueron a la casa
de Israel por tropezadero de maldad; por tanto, he alzado mi mano y
jurado, dice Jehová el Señor, que ellos llevarán su iniquidad.
13
No se acercarán a mí para servirme como sacerdotes, ni se acercarán
a ninguna de mis cosas santas, a mis cosas santísimas, sino que
llevarán su verg:uenza y las abominaciones que hicieron.
14
Les pondré, pues, por guardas encargados de la custodia de la casa,
para todo el servicio de ella, y para todo lo que en ella haya de
hacerse.
15
Mas los sacerdotes levitas hijos de Sadoc, que guardaron el
ordenamiento del santuario cuando los hijos de Israel se apartaron
de mí, ellos se acercarán para ministrar ante mí, y delante de mí
estarán para ofrecerme la grosura y la sangre, dice Jehová el Señor.
16
Ellos entrarán en mi santuario, y se acercarán a mi mesa para
servirme, y guardarán mis ordenanzas.
17
Y cuando entren por las puertas del atrio interior, se vestirán
vestiduras de lino; no llevarán sobre ellos cosa de lana, cuando
ministren en las puertas del atrio interior y dentro de la casa.
18
Turbantes de lino tendrán sobre sus cabezas, y calzoncillos de lino
sobre sus lomos; no se ceñirán cosa que los haga sudar.
19
Cuando salgan al atrio exterior, al atrio de afuera, al pueblo, se
quitarán las vestiduras con que ministraron, y las dejarán en las
cámaras del santuario, y se vestirán de otros vestidos, para no
santificar al pueblo con sus vestiduras.
20
Y no se raparán su cabeza, ni dejarán crecer su cabello, sino que lo
recortarán solamente.
21
Ninguno de los sacerdotes beberá vino cuando haya de entrar en el
atrio interior.
22
Ni viuda ni repudiada tomará por mujer, sino que tomará virgen del
linaje de la casa de Israel, o viuda que fuere viuda de sacerdote.
23
Y enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo
profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio.
24
En los casos de pleito ellos estarán para juzgar; conforme a mis
juicios juzgarán; y mis leyes y mis decretos guardarán en todas mis
fiestas solemnes, y santificarán mis días de reposo.
25
No se acercarán a hombre muerto para contaminarse; pero por padre o
madre, hijo o hija, hermano, o hermana que no haya tenido marido, sí
podrán contaminarse.
26
Y después de su purificación, le contarán siete días.
27
Y el día que entre al santuario, al atrio interior, para ministrar
en el santuario, ofrecerá su expiación, dice Jehová el Señor.
28
Y habrá para ellos heredad; yo seré su heredad, pero no les daréis
posesión en Israel; yo soy su posesión.
29
La ofrenda y la expiación y el sacrificio por el pecado comerán, y
toda cosa consagrada en Israel será de ellos.
30
Y las primicias de todos los primeros frutos de todo, y toda ofrenda
de todo lo que se presente de todas vuestras ofrendas, será de los
sacerdotes; asimismo daréis al sacerdote las primicias de todas
vuestras masas, para que repose la bendición en vuestras casas.
31
Ninguna cosa mortecina ni desgarrada, así de aves como de animales,
comerán los sacerdotes.
Ezequiel
Capítulo 45
1
Cuando repartáis por suertes la tierra en heredad, apartaréis una
porción para Jehová, que le consagraréis en la tierra, de longitud
de veinticinco mil cañas y diez mil de ancho; esto será santificado
en todo su territorio alrededor.
2
De esto será para el santuario quinientas cañas de longitud y
quinientas de ancho, en cuadro alrededor; y cincuenta codos en
derredor para sus ejidos.
3
Y de esta medida medirás en longitud veinticinco mil cañas, y en
ancho diez mil, en lo cual estará el santuario y el lugar santísimo.
4
Lo consagrado de esta tierra será para los sacerdotes, ministros del
santuario, que se acercan para ministrar a Jehová; y servirá de
lugar para sus casas, y como recinto sagrado para el santuario.
5
Asimismo veinticinco mil cañas de longitud y diez mil de ancho, lo
cual será para los levitas ministros de la casa, como posesión para
sí, con veinte cámaras.
6
Para propiedad de la ciudad señalaréis cinco mil de anchura y
veinticinco mil de longitud, delante de lo que se apartó para el
santuario; será para toda la casa de Israel.
7
Y la parte del príncipe estará junto a lo que se apartó para el
santuario, de uno y otro lado, y junto a la posesión de la ciudad,
delante de lo que se apartó para el santuario, y delante de la
posesión de la ciudad, desde el extremo occidental hasta el extremo
oriental, y la longitud será desde el límite occidental hasta el
límite oriental.
8
Esta tierra tendrá por posesión en Israel, y nunca más mis príncipes
oprimirán a mi pueblo; y darán la tierra a la casa de Israel
conforme a sus tribus.
9
Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Basta ya, oh príncipes de Israel!
Dejad la violencia y la rapiña. Haced juicio y justicia; quitad
vuestras imposiciones de sobre mi pueblo, dice Jehová el Señor.
10
Balanzas justas, efa justo, y bato justo tendréis.
11
El efa y el bato serán de una misma medida: que el bato tenga la
décima parte del homer, y la décima parte del homer el efa; la
medida de ellos será según el homer.
12
Y el siclo será de veinte geras. Veinte siclos, veinticinco siclos,
quince siclos, os serán una mina.
13
Esta será la ofrenda que ofreceréis: la sexta parte de un efa por
cada homer del trigo, y la sexta parte de un efa por cada homer de
la cebada.
14
La ordenanza para el aceite será que ofreceréis un bato de aceite,
que es la décima parte de un coro; diez batos harán un homer; porque
diez batos son un homer.
15
Y una cordera del rebaño de doscientas, de las engordadas de Israel,
para sacrificio, y para holocausto y para ofrendas de paz, para
expiación por ellos, dice Jehová el Señor.
16
Todo el pueblo de la tierra estará obligado a dar esta ofrenda para
el príncipe de Israel.
17
Mas al príncipe corresponderá el dar el holocausto y el sacrificio y
la libación en las fiestas solemnes, en las lunas nuevas, en los
días de reposo y en todas las fiestas de la casa de Israel; él
dispondrá la expiación, la ofrenda, el holocausto y las ofrendas de
paz, para hacer expiación por la casa de Israel.
18
Así ha dicho Jehová el Señor: El mes primero, el día primero del
mes, tomarás de la vacada un becerro sin defecto, y purificarás el
santuario.
19
Y el sacerdote tomará de la sangre de la expiación, y pondrá sobre
los postes de la casa, y sobre los cuatro ángulos del descanso del
altar, y sobre los postes de las puertas del atrio interior.
20
Así harás el séptimo día del mes para los que pecaron por error y
por engaño, y harás expiación por la casa.
21
El mes primero, a los catorce días del mes, tendréis la pascua,
fiesta de siete días; se comerá pan sin levadura.
22
Aquel día el príncipe sacrificará por sí mismo y por todo el pueblo
de la tierra, un becerro por el pecado.
23
Y en los siete días de la fiesta solemne ofrecerá holocausto a
Jehová, siete becerros y siete carneros sin defecto, cada día de los
siete días; y por el pecado un macho cabrío cada día.
24
Y con cada becerro ofrecerá ofrenda de un efa, y con cada carnero un
efa; y por cada efa un hin de aceite.
25
En el mes séptimo, a los quince días del mes, en la fiesta, hará
como en estos siete días en cuanto a la expiación, en cuanto al
holocausto, en cuanto al presente y en cuanto al aceite.
Ezequiel
Capítulo 46
1
Así ha dicho Jehová el Señor: La puerta del atrio interior que mira
al oriente estará cerrada los seis días de trabajo, y el día de
reposo se abrirá; se abrirá también el día de la luna nueva.
2
Y el príncipe entrará por el camino del portal de la puerta
exterior, y estará en pie junto al umbral de la puerta mientras los
sacerdotes ofrezcan su holocausto y sus ofrendas de paz, y adorará
junto a la entrada de la puerta; después saldrá; pero no se cerrará
la puerta hasta la tarde.
3
Asimismo adorará el pueblo de la tierra delante de Jehová, a la
entrada de la puerta, en los días de reposo y en las lunas nuevas.
4
El holocausto que el príncipe ofrecerá a Jehová en el día de reposo
será seis corderos sin defecto, y un carnero sin tacha;
5
y por ofrenda un efa con cada carnero; y con cada cordero una
ofrenda conforme a sus posibilidades, y un hin de aceite con el efa.
6
Mas el día de la luna nueva, un becerro sin tacha de la vacada, seis
corderos, y un carnero; deberán ser sin defecto.
7
Y hará ofrenda de un efa con el becerro, y un efa con cada carnero;
pero con los corderos, conforme a sus posibilidades; y un hin de
aceite por cada efa.
8
Y cuando el príncipe entrare, entrará por el camino del portal de la
puerta, y por el mismo camino saldrá.
9
Mas cuando el pueblo de la tierra entrare delante de Jehová en las
fiestas, el que entrare por la puerta del norte saldrá por la puerta
del sur, y el que entrare por la puerta del sur saldrá por la puerta
del norte; no volverá por la puerta por donde entró, sino que saldrá
por la de enfrente de ella.
10
Y el príncipe, cuando ellos entraren, entrará en medio de ellos; y
cuando ellos salieren, él saldrá.
11
Y en las fiestas y en las asambleas solemnes será la ofrenda un efa
con cada becerro, y un efa con cada carnero; y con los corderos,
conforme a sus posibilidades; y un hin de aceite con cada efa.
12
Mas cuando el príncipe libremente hiciere holocausto u ofrendas de
paz a Jehová, le abrirán la puerta que mira al oriente, y hará su
holocausto y sus ofrendas de paz, como hace en el día de reposo;
después saldrá, y cerrarán la puerta después que saliere.
13
Y ofrecerás en sacrificio a Jehová cada día en holocausto un cordero
de un año sin defecto; cada mañana lo sacrificarás.
14
Y con él harás todas las mañanas ofrenda de la sexta parte de un efa,
y la tercera parte de un hin de aceite para mezclar con la flor de
harina; ofrenda para Jehová continuamente, por estatuto perpetuo.
15
Ofrecerán, pues, el cordero y la ofrenda y el aceite, todas las
mañanas en holocausto continuo.
16
Así ha dicho Jehová el Señor: Si el príncipe diere parte de su
heredad a sus hijos, será de ellos; posesión de ellos será por
herencia.
17
Mas si de su heredad diere parte a alguno de sus siervos, será de él
hasta el año del jubileo, y volverá al príncipe; mas su herencia
será de sus hijos.
18
Y el príncipe no tomará nada de la herencia del pueblo, para no
defraudarlos de su posesión; de lo que él posee dará herencia a sus
hijos, a fin de que ninguno de mi pueblo sea echado de su posesión.
19
Me trajo después por la entrada que estaba hacia la puerta, a las
cámaras santas de los sacerdotes, las cuales miraban al norte, y vi
que había allí un lugar en el fondo del lado de occidente.
20
Y me dijo: Este es el lugar donde los sacerdotes cocerán la ofrenda
por el pecado y la expiación; allí cocerán la ofrenda, para no
sacarla al atrio exterior, santificando así al pueblo.
21
Y luego me sacó al atrio exterior, y me llevó por los cuatro
rincones del atrio; y en cada rincón había un patio.
22
En los cuatro rincones del atrio había patios cercados, de cuarenta
codos de longitud y treinta de ancho; una misma medida tenían los
cuatro.
23
Y había una pared alrededor de ellos, alrededor de los cuatro, y
abajo fogones alrededor de las paredes.
24
Y me dijo: Estas son las cocinas, donde los servidores de la casa
cocerán la ofrenda del pueblo.
Ezequiel
Capítulo 47
1
Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí aguas que
salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la
fachada de la casa estaba al oriente, y las aguas descendían de
debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar.
2
Y me sacó por el camino de la puerta del norte, y me hizo dar la
vuelta por el camino exterior, fuera de la puerta, al camino de la
que mira al oriente; y vi que las aguas salían del lado derecho.
3
Y salió el varón hacia el oriente, llevando un cordel en su mano; y
midió mil codos, y me hizo pasar por las aguas hasta los tobillos.
4
Midió otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta las rodillas.
Midió luego otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta los
lomos.
5
Midió otros mil, y era ya un río que yo no podía pasar, porque las
aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a
nado.
6
Y me dijo: ¿Has visto, hijo de hombre? Después me llevó, y me hizo
volver por la ribera del río.
7
Y volviendo yo, vi que en la ribera del río había muchísimos árboles
a uno y otro lado.
8
Y me dijo: Estas aguas salen a la región del oriente, y descenderán
al Arabá, y entrarán en el mar; y entradas en el mar, recibirán
sanidad las aguas.
9
Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos
dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber entrado allá
estas aguas, y recibirán sanidad; y vivirá todo lo que entrare en
este río.
10
Y junto a él estarán los pescadores, y desde En-gadi hasta En-eglaim
será su tendedero de redes; y por sus especies serán los peces tan
numerosos como los peces del Mar Grande.
11
Sus pantanos y sus lagunas no se sanearán; quedarán para salinas.
12
Y junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase
de árboles frutales; sus hojas nunca caerán, ni faltará su fruto. A
su tiempo madurará, porque sus aguas salen del santuario; y su fruto
será para comer, y su hoja para medicina.
13
Así ha dicho Jehová el Señor: Estos son los límites en que
repartiréis la tierra por heredad entre las doce tribus de Israel.
José tendrá dos partes.
14
Y la heredaréis así los unos como los otros; por ella alcé mi mano
jurando que la había de dar a vuestros padres; por tanto, esta será
la tierra de vuestra heredad.
15
Y este será el límite de la tierra hacia el lado del norte; desde el
Mar Grande, camino de Hetlón viniendo a Zedad,
16
Hamat, Berota, Sibraim, que está entre el límite de Damasco y el
límite de Hamat; Hazar-haticón, que es el límite de Haurán.
17
Y será el límite del norte desde el mar hasta Hazar-enán en el
límite de Damasco al norte, y al límite de Hamat al lado del norte.
18
Del lado del oriente, en medio de Haurán y de Damasco, y de Galaad y
de la tierra de Israel, al Jordán; esto mediréis de límite hasta el
mar oriental.
19
Del lado meridional, hacia el sur, desde Tamar hasta las aguas de
las rencillas; desde Cades y el arroyo hasta el Mar Grande; y esto
será el lado meridional, al sur.
20
Del lado del occidente el Mar Grande será el límite hasta enfrente
de la entrada de Hamat; este será el lado occidental.
21
Repartiréis, pues, esta tierra entre vosotros según las tribus de
Israel.
22
Y echaréis sobre ella suertes por heredad para vosotros, y para los
extranjeros que moran entre vosotros, que entre vosotros han
engendrado hijos; y los tendréis como naturales entre los hijos de
Israel; echarán suertes con vosotros para tener heredad entre las
tribus de Israel.
23
En la tribu en que morare el extranjero, allí le daréis su heredad,
ha dicho Jehová el Señor.
Ezequiel
Capítulo 48
1
Estos son los nombres de las tribus: Desde el extremo norte por la
vía de Hetlón viniendo a Hamat, Hazar-enán, en los confines de
Damasco, al norte, hacia Hamat, tendrá Dan una parte, desde el lado
oriental hasta el occidental.
2
Junto a la frontera de Dan, desde el lado del oriente hasta el lado
del mar, tendrá Aser una parte.
3
Junto al límite de Aser, desde el lado del oriente hasta el lado del
mar, Neftalí, otra.
4
Junto al límite de Neftalí, desde el lado del oriente hasta el lado
del mar, Manasés, otra.
5
Junto al límite de Manasés, desde el lado del oriente hasta el lado
del mar, Efraín, otra.
6
Junto al límite de Efraín, desde el lado del oriente hasta el lado
del mar, Rubén, otra.
7
Junto al límite de Rubén, desde el lado del oriente hasta el lado
del mar, Judá, otra.
8
Junto al límite de Judá, desde el lado del oriente hasta el lado del
mar, estará la porción que reservaréis de veinticinco mil cañas de
anchura, y de longitud como cualquiera de las otras partes, esto es,
desde el lado del oriente hasta el lado del mar; y el santuario
estará en medio de ella.
9
La porción que reservaréis para Jehová tendrá de longitud
veinticinco mil cañas, y diez mil de ancho.
10
La porción santa que pertenecerá a los sacerdotes será de
veinticinco mil cañas al norte, y de diez mil de anchura al
occidente, y de diez mil de ancho al oriente, y de veinticinco mil
de longitud al sur; y el santuario de Jehová estará en medio de
ella.
11
Los sacerdotes santificados de los hijos de Sadoc que me guardaron
fidelidad, que no erraron cuando erraron los hijos de Israel, como
erraron los levitas,
12
ellos tendrán como parte santísima la porción de la tierra
reservada, junto al límite de la de los levitas.
13
Y la de los levitas, al lado de los límites de la de los sacerdotes,
será de veinticinco mil cañas de longitud, y de diez mil de anchura;
toda la longitud de veinticinco mil, y la anchura de diez mil.
14
No venderán nada de ello, ni lo permutarán, ni traspasarán las
primicias de la tierra; porque es cosa consagrada a Jehová.
15
Y las cinco mil cañas de anchura que quedan de las veinticinco mil,
serán profanas, para la ciudad, para habitación y para ejido; y la
ciudad estará en medio.
16
Estas serán sus medidas: al lado del norte cuatro mil quinientas
cañas, al lado del sur cuatro mil quinientas, al lado del oriente
cuatro mil quinientas, y al lado del occidente cuatro mil
quinientas.
17
Y el ejido de la ciudad será al norte de doscientas cincuenta cañas,
al sur de doscientas cincuenta, al oriente de doscientas cincuenta,
y de doscientas cincuenta al occidente.
18
Y lo que quedare de longitud delante de la porción santa, diez mil
cañas al oriente y diez mil al occidente, que será lo que quedará de
la porción santa, será para sembrar para los que sirven a la ciudad.
19
Y los que sirvan a la ciudad serán de todas la tribus de Israel.
20
Toda la porción reservada de veinticinco mil cañas por veinticinco
mil en cuadro, reservaréis como porción para el santuario, y para la
posesión de la ciudad.
21
Y del príncipe será lo que quedare a uno y otro lado de la porción
santa y de la posesión de la ciudad, esto es, delante de las
veinticinco mil cañas de la porción hasta el límite oriental, y al
occidente delante de las veinticinco mil hasta el límite occidental,
delante de las partes dichas será del príncipe; porción santa será,
y el santuario de la casa estará en medio de ella.
22
De este modo la parte del príncipe será la comprendida desde la
porción de los levitas y la porción de la ciudad, entre el límite de
Judá y el límite de Benjamín.
23
En cuanto a las demás tribus, desde el lado del oriente hasta el
lado del mar, tendrá Benjamín una porción.
24
Junto al límite de Benjamín, desde el lado del oriente hasta el lado
del mar, Simeón, otra.
25
Junto al límite de Simeón, desde el lado del oriente hasta el lado
del mar, Isacar, otra.
26
Junto al límite de Isacar, desde el lado del oriente hasta el lado
del mar, Zabulón, otra.
27
Junto al límite de Zabulón, desde el lado del oriente hasta el lado
del mar, Gad, otra.
28
Junto al límite de Gad, al lado meridional al sur, será el límite
desde Tamar hasta las aguas de las rencillas, y desde Cades y el
arroyo hasta el Mar Grande.
29
Esta es la tierra que repartiréis por suertes en heredad a las
tribus de Israel, y estas son sus porciones, ha dicho Jehová el
Señor.
30
Y estas son las salidas de la ciudad: al lado del norte, cuatro mil
quinientas cañas por medida.
31
Y las puertas de la ciudad serán según los nombres de las tribus de
Israel: tres puertas al norte: la puerta de Rubén, una; la puerta de
Judá, otra; la puerta de Leví, otra.
32
Al lado oriental cuatro mil quinientas cañas, y tres puertas: la
puerta de José, una; la puerta de Benjamín, otra; la puerta de Dan,
otra.
33
Al lado del sur, cuatro mil quinientas cañas por medida, y tres
puertas: la puerta de Simeón, una; la puerta de Isacar, otra; la
puerta de Zabulón, otra.
34
Y al lado occidental cuatro mil quinientas cañas, y sus tres
puertas: la puerta de Gad, una; la puerta de Aser, otra; la puerta
de Neftalí, otra.
35
En derredor tendrá dieciocho mil cañas. Y el nombre de la ciudad
desde aquel día será Jehová-sama. |