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Éxodo
Capítulo 1
1
Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto
con Jacob; cada uno entró con su familia:
2 Rubén, Simeón,
Leví, Judá,
3 Isacar,
Zabulón, Benjamín,
4 Dan, Neftalí,
Gad y Aser.
5 Todas las
personas que le nacieron a Jacob fueron setenta. Y José estaba en
Egipto.
6 Y murió José,
y todos sus hermanos, y toda aquella generación.
7 Y los hijos de
Israel fructificaron y se multiplicaron, y fueron aumentados y
fortalecidos en extremo, y se llenó de ellos la tierra.
8 Entretanto, se
levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José; y dijo a su
pueblo:
9 He aquí, el
pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros.
10 Ahora, pues,
seamos sabios para con él, para que no se multiplique, y acontezca
que viniendo guerra, él también se una a nuestros enemigos y pelee
contra nosotros, y se vaya de la tierra.
11 Entonces
pusieron sobre ellos comisarios de tributos que los molestasen con
sus cargas; y edificaron para Faraón las ciudades de almacenaje,
Pitón y Ramesés.
12 Pero cuanto
más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de manera
que los egipcios temían a los hijos de Israel.
13 Y los
egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza,
14 y amargaron
su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda
labor del campo y en todo su servicio, al cual los obligaban con
rigor.
15 Y habló el
rey de Egipto a las parteras de las hebreas, una de las cuales se
llamaba Sifra, y otra Fúa, y les dijo:
16 Cuando
asistáis a las hebreas en sus partos, y veáis el sexo, si es hijo,
matadlo; y si es hija, entonces viva.
17 Pero las
parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de
Egipto, sino que preservaron la vida a los niños.
18 Y el rey de
Egipto hizo llamar a las parteras y les dijo: ¿Por qué habéis hecho
esto, que habéis preservado la vida a los niños?
19 Y las
parteras respondieron a Faraón: Porque las mujeres hebreas no son
como las egipcias; pues son robustas, y dan a luz antes que la
partera venga a ellas.
20 Y Dios hizo
bien a las parteras; y el pueblo se multiplicó y se fortaleció en
gran manera.
21 Y por haber
las parteras temido a Dios, él prosperó sus familias.
22 Entonces
Faraón mandó a todo su pueblo, diciendo: Echad al río a todo hijo
que nazca, y a toda hija preservad la vida.
Éxodo
Capítulo 2
1
Un varón de la familia de Leví fue y tomó por mujer a una hija de
Leví,
2 la que
concibió, y dio a luz un hijo; y viéndole que era hermoso, le tuvo
escondido tres meses.
3 Pero no
pudiendo ocultarle más tiempo, tomó una arquilla de juncos y la
calafateó con asfalto y brea, y colocó en ella al niño y lo puso en
un carrizal a la orilla del río.
4 Y una hermana
suya se puso a lo lejos, para ver lo que le acontecería.
5 Y la hija de
Faraón descendió a lavarse al río, y paseándose sus doncellas por la
ribera del río, vio ella la arquilla en el carrizal, y envió una
criada suya a que la tomase.
6 Y cuando la
abrió, vio al niño; y he aquí que el niño lloraba. Y teniendo
compasión de él, dijo: De los niños de los hebreos es éste.
7 Entonces su
hermana dijo a la hija de Faraón: ¿Iré a llamarte una nodriza de las
hebreas, para que te críe este niño?
8 Y la hija de
Faraón respondió: Ve. Entonces fue la doncella, y llamó a la madre
del niño,
9 a la cual dijo
la hija de Faraón: Lleva a este niño y críamelo, y yo te lo pagaré.
Y la mujer tomó al niño y lo crió.
10 Y cuando el
niño creció, ella lo trajo a la hija de Faraón, la cual lo prohijó,
y le puso por nombre Moisés, diciendo: Porque de las aguas lo saqué.
11 En aquellos
días sucedió que crecido ya Moisés, salió a sus hermanos, y los vio
en sus duras tareas, y observó a un egipcio que golpeaba a uno de
los hebreos, sus hermanos.
12 Entonces miró
a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al egipcio y lo
escondió en la arena.
13 Al día
siguiente salió y vio a dos hebreos que reñían; entonces dijo al que
maltrataba al otro: ¿Por qué golpeas a tu prójimo?
14 Y él
respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre
nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés
tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esto ha sido descubierto.
15 Oyendo Faraón
acerca de este hecho, procuró matar a Moisés; pero Moisés huyó de
delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madián.
16 Y estando
sentado junto al pozo, siete hijas que tenía el sacerdote de Madián
vinieron a sacar agua para llenar las pilas y dar de beber a las
ovejas de su padre.
17 Mas los
pastores vinieron y las echaron de allí; entonces Moisés se levantó
y las defendió, y dio de beber a sus ovejas.
18 Y volviendo
ellas a Reuel su padre, él les dijo: ¿Por qué habéis venido hoy tan
pronto?
19 Ellas
respondieron: Un varón egipcio nos defendió de mano de los pastores,
y también nos sacó el agua, y dio de beber a las ovejas.
20 Y dijo a sus
hijas: ¿Dónde está? ¿Por qué habéis dejado a ese hombre? Llamadle
para que coma.
21 Y Moisés
convino en morar con aquel varón; y él dio su hija Séfora por mujer
a Moisés.
22 Y ella le dio
a luz un hijo; y él le puso por nombre Gersón, porque dijo:
Forastero soy en tierra ajena.
23 Aconteció que
después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel
gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y subió a Dios el
clamor de ellos con motivo de su servidumbre.
24 Y oyó Dios el
gemido de ellos, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.
25 Y miró Dios a
los hijos de Israel, y los reconoció Dios.
Éxodo
Capítulo 3
1
Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de
Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb,
monte de Dios.
2 Y se le
apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una
zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no
se consumía.
3 Entonces
Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa
la zarza no se quema.
4 Viendo Jehová
que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo:
¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí.
5 Y dijo: No te
acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú
estás, tierra santa es.
6 Y dijo: Yo soy
el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de
Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar
a Dios.
7 Dijo luego
Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto,
y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus
angustias,
8 y he
descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de
aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche
y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del
ferezeo, del heveo y del jebuseo.
9 El clamor,
pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he
visto la opresión con que los egipcios los oprimen.
10 Ven, por
tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi
pueblo, los hijos de Israel.
11 Entonces
Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y
saque de Egipto a los hijos de Israel?
12 Y él
respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de
que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo,
serviréis a Dios sobre este monte.
13 Dijo Moisés a
Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El
Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me
preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?
14 Y respondió
Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de
Israel: YO SOY me envió a vosotros.
15 Además dijo
Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de
vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob,
me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se
me recordará por todos los siglos.
16 Ve, y reúne a
los ancianos de Israel, y diles: Jehová, el Dios de vuestros padres,
el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me apareció diciendo: En
verdad os he visitado, y he visto lo que se os hace en Egipto;
17 y he dicho:
Yo os sacaré de la aflicción de Egipto a la tierra del cananeo, del
heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo, a una
tierra que fluye leche y miel.
18 Y oirán tu
voz; e irás tú, y los ancianos de Israel, al rey de Egipto, y le
diréis: Jehová el Dios de los hebreos nos ha encontrado; por tanto,
nosotros iremos ahora camino de tres días por el desierto, para que
ofrezcamos sacrificios a Jehová nuestro Dios.
19 Mas yo sé que
el rey de Egipto no os dejará ir sino por mano fuerte.
20 Pero yo
extenderé mi mano, y heriré a Egipto con todas mis maravillas que
haré en él, y entonces os dejará ir.
21 Y yo daré a
este pueblo gracia en los ojos de los egipcios, para que cuando
salgáis, no vayáis con las manos vacías;
22 sino que
pedirá cada mujer a su vecina y a su huéspeda alhajas de plata,
alhajas de oro, y vestidos, los cuales pondréis sobre vuestros hijos
y vuestras hijas; y despojaréis a Egipto.
Éxodo
Capítulo 4
1
Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán,
ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová.
2 Y Jehová dijo:
¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara.
3 El le dijo:
Echala en tierra. Y él la echó en tierra, y se hizo una culebra; y
Moisés huía de ella.
4 Entonces dijo
Jehová a Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él
extendió su mano, y la tomó, y se volvió vara en su mano.
5 Por esto
creerán que se te ha aparecido Jehová, el Dios de tus padres, el
Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob.
6 Le dijo además
Jehová: Mete ahora tu mano en tu seno. Y él metió la mano en su
seno; y cuando la sacó, he aquí que su mano estaba leprosa como la
nieve.
7 Y dijo: Vuelve
a meter tu mano en tu seno. Y él volvió a meter su mano en su seno;
y al sacarla de nuevo del seno, he aquí que se había vuelto como la
otra carne.
8 Si aconteciere
que no te creyeren ni obedecieren a la voz de la primera señal,
creerán a la voz de la postrera.
9 Y si aún no
creyeren a estas dos señales, ni oyeren tu voz, tomarás de las aguas
del río y las derramarás en tierra; y se cambiarán aquellas aguas
que tomarás del río y se harán sangre en la tierra.
10 Entonces dijo
Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra,
ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el
habla y torpe de lengua.
11 Y Jehová le
respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al
sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová?
12 Ahora pues,
ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar.
13 Y él dijo:
¡Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del que debes enviar.
14 Entonces
Jehová se enojó contra Moisés, y dijo: ¿No conozco yo a tu hermano
Aarón, levita, y que él habla bien? Y he aquí que él saldrá a
recibirte, y al verte se alegrará en su corazón.
15 Tú hablarás a
él, y pondrás en su boca las palabras, y yo estaré con tu boca y con
la suya, y os enseñaré lo que hayáis de hacer.
16 Y él hablará
por ti al pueblo; él te será a ti en lugar de boca, y tú serás para
él en lugar de Dios.
17 Y tomarás en
tu mano esta vara, con la cual harás las señales.
18 Así se fue
Moisés, y volviendo a su suegro Jetro, le dijo: Iré ahora, y volveré
a mis hermanos que están en Egipto, para ver si aún viven. Y Jetro
dijo a Moisés: Ve en paz.
19 Dijo también
Jehová a Moisés en Madián: Ve y vuélvete a Egipto, porque han muerto
todos los que procuraban tu muerte.
20 Entonces
Moisés tomó su mujer y sus hijos, y los puso sobre un asno, y volvió
a tierra de Egipto. Tomó también Moisés la vara de Dios en su mano.
21 Y dijo Jehová
a Moisés: Cuando hayas vuelto a Egipto, mira que hagas delante de
Faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano; pero yo
endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo.
22 Y dirás a
Faraón: Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito.
23 Ya te he
dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva, mas no has querido
dejarlo ir; he aquí yo voy a matar a tu hijo, tu primogénito.
24 Y aconteció
en el camino, que en una posada Jehová le salió al encuentro, y
quiso matarlo.
25 Entonces
Séfora tomó un pedernal afilado y cortó el prepucio de su hijo, y lo
echó a sus pies, diciendo: A la verdad tú me eres un esposo de
sangre.
26 Así le dejó
luego ir. Y ella dijo: Esposo de sangre, a causa de la circuncisión.
27 Y Jehová dijo
a Aarón: Ve a recibir a Moisés al desierto. Y él fue, y lo encontró
en el monte de Dios, y le besó.
28 Entonces
contó Moisés a Aarón todas las palabras de Jehová que le enviaba, y
todas las señales que le había dado.
29 Y fueron
Moisés y Aarón, y reunieron a todos los ancianos de los hijos de
Israel.
30 Y habló Aarón
acerca de todas las cosas que Jehová había dicho a Moisés, e hizo
las señales delante de los ojos del pueblo.
31 Y el pueblo
creyó; y oyendo que Jehová había visitado a los hijos de Israel, y
que había visto su aflicción, se inclinaron y adoraron.
Éxodo
Capítulo 5
1
Después Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón y le
dijeron: Jehová el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a
celebrarme fiesta en el desierto.
2 Y Faraón
respondió: ¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a
Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel.
3 Y ellos
dijeron: El Dios de los hebreos nos ha encontrado; iremos, pues,
ahora, camino de tres días por el desierto, y ofreceremos
sacrificios a Jehová nuestro Dios, para que no venga sobre nosotros
con peste o con espada.
4 Entonces el
rey de Egipto les dijo: Moisés y Aarón, ¿por qué hacéis cesar al
pueblo de su trabajo? Volved a vuestras tareas.
5 Dijo también
Faraón: He aquí el pueblo de la tierra es ahora mucho, y vosotros
les hacéis cesar de sus tareas.
6 Y mandó Faraón
aquel mismo día a los cuadrilleros del pueblo que lo tenían a su
cargo, y a sus capataces, diciendo:
7 De aquí en
adelante no daréis paja al pueblo para hacer ladrillo, como hasta
ahora; vayan ellos y recojan por sí mismos la paja.
8 Y les
impondréis la misma tarea de ladrillo que hacían antes, y no les
disminuiréis nada; porque están ociosos, por eso levantan la voz
diciendo: Vamos y ofrezcamos sacrificios a nuestro Dios.
9 Agrávese la
servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella, y no atiendan a
palabras mentirosas.
10 Y saliendo
los cuadrilleros del pueblo y sus capataces, hablaron al pueblo,
diciendo: Así ha dicho Faraón: Yo no os doy paja.
11 Id vosotros y
recoged la paja donde la halléis; pero nada se disminuirá de vuestra
tarea.
12 Entonces el
pueblo se esparció por toda la tierra de Egipto para recoger
rastrojo en lugar de paja.
13 Y los
cuadrilleros los apremiaban, diciendo: Acabad vuestra obra, la tarea
de cada día en su día, como cuando se os daba paja.
14 Y azotaban a
los capataces de los hijos de Israel que los cuadrilleros de Faraón
habían puesto sobre ellos, diciendo: ¿Por qué no habéis cumplido
vuestra tarea de ladrillo ni ayer ni hoy, como antes?
15 Y los
capataces de los hijos de Israel vinieron a Faraón y se quejaron a
él, diciendo: ¿Por qué lo haces así con tus siervos?
16 No se da paja
a tus siervos, y con todo nos dicen: Haced el ladrillo. Y he aquí
tus siervos son azotados, y el pueblo tuyo es el culpable.
17 Y él
respondió: Estáis ociosos, sí, ociosos, y por eso decís: Vamos y
ofrezcamos sacrificios a Jehová.
18 Id pues,
ahora, y trabajad. No se os dará paja, y habéis de entregar la misma
tarea de ladrillo.
19 Entonces los
capataces de los hijos de Israel se vieron en aflicción, al
decírseles: No se disminuirá nada de vuestro ladrillo, de la tarea
de cada día.
20 Y encontrando
a Moisés y a Aarón, que estaban a la vista de ellos cuando salían de
la presencia de Faraón,
21 les dijeron:
Mire Jehová sobre vosotros, y juzgue; pues nos habéis hecho
abominables delante de Faraón y de sus siervos, poniéndoles la
espada en la mano para que nos maten.
22 Entonces
Moisés se volvió a Jehová, y dijo: Señor, ¿por qué afliges a este
pueblo? ¿Para qué me enviaste?
23 Porque desde
que yo vine a Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido a este
pueblo; y tú no has librado a tu pueblo.
Éxodo
Capítulo 6
1
Jehová respondió a Moisés: Ahora verás lo que yo haré a Faraón;
porque con mano fuerte los dejará ir, y con mano fuerte los echará
de su tierra.
2 Habló todavía
Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy JEHOVÁ.
3 Y aparecí a
Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre
JEHOVÁ no me di a conocer a ellos.
4 También
establecí mi pacto con ellos, de darles la tierra de Canaán, la
tierra en que fueron forasteros, y en la cual habitaron.
5 Asimismo yo he
oído el gemido de los hijos de Israel, a quienes hacen servir los
egipcios, y me he acordado de mi pacto.
6 Por tanto,
dirás a los hijos de Israel: Yo soy JEHOVÁ; y yo os sacaré de debajo
de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y
os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes;
7 y os tomaré
por mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy
Jehová vuestro Dios, que os sacó de debajo de las tareas pesadas de
Egipto.
8 Y os meteré en
la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a Abraham, a
Isaac y a Jacob; y yo os la daré por heredad. Yo JEHOVÁ.
9 De esta manera
habló Moisés a los hijos de Israel; pero ellos no escuchaban a
Moisés a causa de la congoja de espíritu, y de la dura servidumbre.
10 Y habló
Jehová a Moisés, diciendo:
11 Entra y habla
a Faraón rey de Egipto, que deje ir de su tierra a los hijos de
Israel.
12 Y respondió
Moisés delante de Jehová: He aquí, los hijos de Israel no me
escuchan; ¿cómo, pues, me escuchará Faraón, siendo yo torpe de
labios?
13 Entonces
Jehová habló a Moisés y a Aarón y les dio mandamiento para los hijos
de Israel, y para Faraón rey de Egipto, para que sacasen a los hijos
de Israel de la tierra de Egipto.
14 Estos son los
jefes de las familias de sus padres: Los hijos de Rubén, el
primogénito de Israel: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi; estas son las
familias de Rubén.
15 Los hijos de
Simeón: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zohar, y Saúl hijo de una
cananea. Estas son las familias de Simeón.
16 Estos son los
nombres de los hijos de Leví por sus linajes: Gersón, Coat y Merari.
Y los años de la vida de Leví fueron ciento treinta y siete años.
17 Los hijos de
Gersón: Libni y Simei, por sus familias.
18 Y los hijos
de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel. Y los años de la vida de Coat
fueron ciento treinta y tres años.
19 Y los hijos
de Merari: Mahli y Musi. Estas son las familias de Leví por sus
linajes.
20 Y Amram tomó
por mujer a Jocabed su tía, la cual dio a luz a Aarón y a Moisés. Y
los años de la vida de Amram fueron ciento treinta y siete años.
21 Los hijos de
Izhar: Coré, Nefeg y Zicri.
22 Y los hijos
de Uziel: Misael, Elzafán y Sitri.
23 Y tomó Aarón
por mujer a Elisabet hija de Aminadab, hermana de Naasón; la cual
dio a luz a Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar.
24 Los hijos de
Coré: Asir, Elcana y Abiasaf. Estas son las familias de los
coreítas.
25 Y Eleazar
hijo de Aarón tomó para sí mujer de las hijas de Futiel, la cual dio
a luz a Finees. Y estos son los jefes de los padres de los levitas
por sus familias.
26 Este es aquel
Aarón y aquel Moisés, a los cuales Jehová dijo: Sacad a los hijos de
Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos.
27 Estos son los
que hablaron a Faraón rey de Egipto, para sacar de Egipto a los
hijos de Israel. Moisés y Aarón fueron éstos.
28 Cuando Jehová
habló a Moisés en la tierra de Egipto,
29 entonces
Jehová habló a Moisés, diciendo: Yo soy JEHOVÁ; di a Faraón rey de
Egipto todas las cosas que yo te digo a ti.
30 Y Moisés
respondió delante de Jehová: He aquí, yo soy torpe de labios; ¿cómo,
pues, me ha de oír Faraón?
Éxodo
Capítulo 7
1
Jehová dijo a Moisés: Mira, yo te he constituido dios para Faraón, y
tu hermano Aarón será tu profeta.
2 Tú dirás todas
las cosas que yo te mande, y Aarón tu hermano hablará a Faraón, para
que deje ir de su tierra a los hijos de Israel.
3 Y yo
endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de
Egipto mis señales y mis maravillas.
4 Y Faraón no os
oirá; mas yo pondré mi mano sobre Egipto, y sacaré a mis ejércitos,
mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes
juicios.
5 Y sabrán los
egipcios que yo soy Jehová, cuando extienda mi mano sobre Egipto, y
saque a los hijos de Israel de en medio de ellos.
6 E hizo Moisés
y Aarón como Jehová les mandó; así lo hicieron.
7 Era Moisés de
edad de ochenta años, y Aarón de edad de ochenta y tres, cuando
hablaron a Faraón.
8 Habló Jehová a
Moisés y a Aarón, diciendo:
9 Si Faraón os
respondiere diciendo: Mostrad milagro; dirás a Aarón: Toma tu vara,
y échala delante de Faraón, para que se haga culebra.
10 Vinieron,
pues, Moisés y Aarón a Faraón, e hicieron como Jehová lo había
mandado. Y echó Aarón su vara delante de Faraón y de sus siervos, y
se hizo culebra.
11 Entonces
llamó también Faraón sabios y hechiceros, e hicieron también lo
mismo los hechiceros de Egipto con sus encantamientos;
12 pues echó
cada uno su vara, las cuales se volvieron culebras; mas la vara de
Aarón devoró las varas de ellos.
13 Y el corazón
de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había
dicho.
14 Entonces
Jehová dijo a Moisés: El corazón de Faraón está endurecido, y no
quiere dejar ir al pueblo.
15 Ve por la
mañana a Faraón, he aquí que él sale al río; y tú ponte a la ribera
delante de él, y toma en tu mano la vara que se volvió culebra,
16 y dile:
Jehová el Dios de los hebreos me ha enviado a ti, diciendo: Deja ir
a mi pueblo, para que me sirva en el desierto; y he aquí que hasta
ahora no has querido oír.
17 Así ha dicho
Jehová: En esto conocerás que yo soy Jehová: he aquí, yo golpearé
con la vara que tengo en mi mano el agua que está en el río, y se
convertirá en sangre.
18 Y los peces
que hay en el río morirán, y hederá el río, y los egipcios tendrán
asco de beber el agua del río.
19 Y Jehová dijo
a Moisés: Di a Aarón: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las
aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus
estanques, y sobre todos sus depósitos de aguas, para que se
conviertan en sangre, y haya sangre por toda la región de Egipto,
así en los vasos de madera como en los de piedra.
20 Y Moisés y
Aarón hicieron como Jehová lo mandó; y alzando la vara golpeó las
aguas que había en el río, en presencia de Faraón y de sus siervos;
y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre.
21 Asimismo los
peces que había en el río murieron; y el río se corrompió, tanto que
los egipcios no podían beber de él. Y hubo sangre por toda la tierra
de Egipto.
22 Y los
hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos; y el
corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo
había dicho.
23 Y Faraón se
volvió y fue a su casa, y no dio atención tampoco a esto.
24 Y en todo
Egipto hicieron pozos alrededor del río para beber, porque no podían
beber de las aguas del río.
25 Y se
cumplieron siete días después que Jehová hirió el río.
Éxodo
Capítulo 8
1
Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón y
dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.
2 Y si no lo
quisieres dejar ir, he aquí yo castigaré con ranas todos tus
territorios.
3 Y el río
criará ranas, las cuales subirán y entrarán en tu casa, en la cámara
donde duermes, y sobre tu cama, y en las casas de tus siervos, en tu
pueblo, en tus hornos y en tus artesas.
4 Y las ranas
subirán sobre ti, sobre tu pueblo, y sobre todos tus siervos.
5 Y Jehová dijo
a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu mano con tu vara sobre los ríos,
arroyos y estanques, para que haga subir ranas sobre la tierra de
Egipto.
6 Entonces Aarón
extendió su mano sobre las aguas de Egipto, y subieron ranas que
cubrieron la tierra de Egipto.
7 Y los
hechiceros hicieron lo mismo con sus encantamientos, e hicieron
venir ranas sobre la tierra de Egipto.
8 Entonces
Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Orad a Jehová para que
quite las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir a tu pueblo para
que ofrezca sacrificios a Jehová.
9 Y dijo Moisés
a Faraón: Dígnate indicarme cuándo debo orar por ti, por tus siervos
y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti y de tus
casas, y que solamente queden en el río.
10 Y él dijo:
Mañana. Y Moisés respondió: Se hará conforme a tu palabra, para que
conozcas que no hay como Jehová nuestro Dios.
11 Y las ranas
se irán de ti, y de tus casas, de tus siervos y de tu pueblo, y
solamente quedarán en el río.
12 Entonces
salieron Moisés y Aarón de la presencia de Faraón. Y clamó Moisés a
Jehová tocante a las ranas que había mandado a Faraón.
13 E hizo Jehová
conforme a la palabra de Moisés, y murieron las ranas de las casas,
de los cortijos y de los campos.
14 Y las
juntaron en montones, y apestaba la tierra.
15 Pero viendo
Faraón que le habían dado reposo, endureció su corazón y no los
escuchó, como Jehová lo había dicho.
16 Entonces
Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu vara y golpea el polvo
de la tierra, para que se vuelva piojos por todo el país de Egipto.
17 Y ellos lo
hicieron así; y Aarón extendió su mano con su vara, y golpeó el
polvo de la tierra, el cual se volvió piojos, así en los hombres
como en las bestias; todo el polvo de la tierra se volvió piojos en
todo el país de Egipto.
18 Y los
hechiceros hicieron así también, para sacar piojos con sus
encantamientos; pero no pudieron. Y hubo piojos tanto en los hombres
como en las bestias.
19 Entonces los
hechiceros dijeron a Faraón: Dedo de Dios es éste. Mas el corazón de
Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había dicho.
20 Jehová dijo a
Moisés: Levántate de mañana y ponte delante de Faraón, he aquí él
sale al río; y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para
que me sirva.
21 Porque si no
dejas ir a mi pueblo, he aquí yo enviaré sobre ti, sobre tus
siervos, sobre tu pueblo y sobre tus casas toda clase de moscas; y
las casas de los egipcios se llenarán de toda clase de moscas, y
asimismo la tierra donde ellos estén.
22 Y aquel día
yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual habita mi pueblo, para
que ninguna clase de moscas haya en ella, a fin de que sepas que yo
soy Jehová en medio de la tierra.
23 Y yo pondré
redención entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal.
24 Y Jehová lo
hizo así, y vino toda clase de moscas molestísimas sobre la casa de
Faraón, sobre las casas de sus siervos, y sobre todo el país de
Egipto; y la tierra fue corrompida a causa de ellas.
25 Entonces
Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Andad, ofreced
sacrificio a vuestro Dios en la tierra.
26 Y Moisés
respondió: No conviene que hagamos así, porque ofreceríamos a Jehová
nuestro Dios la abominación de los egipcios. He aquí, si
sacrificáramos la abominación de los egipcios delante de ellos, ¿no
nos apedrearían?
27 Camino de
tres días iremos por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Jehová
nuestro Dios, como él nos dirá.
28 Dijo Faraón:
Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios a Jehová vuestro Dios
en el desierto, con tal que no vayáis más lejos; orad por mí.
29 Y respondió
Moisés: He aquí, al salir yo de tu presencia, rogaré a Jehová que
las diversas clases de moscas se vayan de Faraón, y de sus siervos,
y de su pueblo mañana; con tal que Faraón no falte más, no dejando
ir al pueblo a dar sacrificio a Jehová.
30 Entonces
Moisés salió de la presencia de Faraón, y oró a Jehová.
31 Y Jehová hizo
conforme a la palabra de Moisés, y quitó todas aquellas moscas de
Faraón, de sus siervos y de su pueblo, sin que quedara una.
32 Mas Faraón
endureció aun esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo.
Éxodo
Capítulo 9
1
Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón, y
dile: Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo,
para que me sirva.
2 Porque si no
lo quieres dejar ir, y lo detienes aún,
3 he aquí la
mano de Jehová estará sobre tus ganados que están en el campo,
caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas, con plaga gravísima.
4 Y Jehová hará
separación entre los ganados de Israel y los de Egipto, de modo que
nada muera de todo lo de los hijos de Israel.
5 Y Jehová fijó
plazo, diciendo: Mañana hará Jehová esta cosa en la tierra.
6 Al día
siguiente Jehová hizo aquello, y murió todo el ganado de Egipto; mas
del ganado de los hijos de Israel no murió uno.
7 Entonces
Faraón envió, y he aquí que del ganado de los hijos de Israel no
había muerto uno. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no dejó
ir al pueblo.
8 Y Jehová dijo
a Moisés y a Aarón: Tomad puñados de ceniza de un horno, y la
esparcirá Moisés hacia el cielo delante de Faraón;
9 y vendrá a ser
polvo sobre toda la tierra de Egipto, y producirá sarpullido con
úlceras en los hombres y en las bestias, por todo el país de Egipto.
10 Y tomaron
ceniza del horno, y se pusieron delante de Faraón, y la esparció
Moisés hacia el cielo; y hubo sarpullido que produjo úlceras tanto
en los hombres como en las bestias.
11 Y los
hechiceros no podían estar delante de Moisés a causa del sarpullido,
porque hubo sarpullido en los hechiceros y en todos los egipcios.
12 Pero Jehová
endureció el corazón de Faraón, y no los oyó, como Jehová lo había
dicho a Moisés.
13 Entonces
Jehová dijo a Moisés: Levántate de mañana, y ponte delante de
Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a
mi pueblo, para que me sirva.
14 Porque yo
enviaré esta vez todas mis plagas a tu corazón, sobre tus siervos y
sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda
la tierra.
15 Porque ahora
yo extenderé mi mano para herirte a ti y a tu pueblo de plaga, y
serás quitado de la tierra.
16 Y a la verdad
yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre
sea anunciado en toda la tierra.
17 ¿Todavía te
ensoberbeces contra mi pueblo, para no dejarlos ir?
18 He aquí que
mañana a estas horas yo haré llover granizo muy pesado, cual nunca
hubo en Egipto, desde el día que se fundó hasta ahora.
19 Envía, pues,
a recoger tu ganado, y todo lo que tienes en el campo; porque todo
hombre o animal que se halle en el campo, y no sea recogido a casa,
el granizo caerá sobre él, y morirá.
20 De los
siervos de Faraón, el que tuvo temor de la palabra de Jehová hizo
huir sus criados y su ganado a casa;
21 mas el que no
puso en su corazón la palabra de Jehová, dejó sus criados y sus
ganados en el campo.
22 Y Jehová dijo
a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que venga granizo en
toda la tierra de Egipto sobre los hombres, y sobre las bestias, y
sobre toda la hierba del campo en el país de Egipto.
23 Y Moisés
extendió su vara hacia el cielo, y Jehová hizo tronar y granizar, y
el fuego se descargó sobre la tierra; y Jehová hizo llover granizo
sobre la tierra de Egipto.
24 Hubo, pues,
granizo, y fuego mezclado con el granizo, tan grande, cual nunca
hubo en toda la tierra de Egipto desde que fue habitada.
25 Y aquel
granizo hirió en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el
campo, así hombres como bestias; asimismo destrozó el granizo toda
la hierba del campo, y desgajó todos los árboles del país.
26 Solamente en
la tierra de Gosén, donde estaban los hijos de Israel, no hubo
granizo.
27 Entonces
Faraón envió a llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: He pecado esta
vez; Jehová es justo, y yo y mi pueblo impíos.
28 Orad a Jehová
para que cesen los truenos de Dios y el granizo, y yo os dejaré ir,
y no os detendréis más.
29 Y le
respondió Moisés: Tan pronto salga yo de la ciudad, extenderé mis
manos a Jehová, y los truenos cesarán, y no habrá más granizo; para
que sepas que de Jehová es la tierra.
30 Pero yo sé
que ni tú ni tus siervos temeréis todavía la presencia de Jehová
Dios.
31 El lino,
pues, y la cebada fueron destrozados, porque la cebada estaba ya
espigada, y el lino en caña.
32 Mas el trigo
y el centeno no fueron destrozados, porque eran tardíos.
33 Y salido
Moisés de la presencia de Faraón, fuera de la ciudad, extendió sus
manos a Jehová, y cesaron los truenos y el granizo, y la lluvia no
cayó más sobre la tierra.
34 Y viendo
Faraón que la lluvia había cesado, y el granizo y los truenos, se
obstinó en pecar, y endurecieron su corazón él y sus siervos.
35 Y el corazón
de Faraón se endureció, y no dejó ir a los hijos de Israel, como
Jehová lo había dicho por medio de Moisés.
Éxodo
Capítulo 10
1
Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón; porque yo he
endurecido su corazón, y el corazón de sus siervos, para mostrar
entre ellos estas mis señales,
2 y para que
cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto,
y mis señales que hice entre ellos; para que sepáis que yo soy
Jehová.
3 Entonces
vinieron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Jehová el Dios de
los hebreos ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte
delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.
4 Y si aún
rehúsas dejarlo ir, he aquí que mañana yo traeré sobre tu territorio
la langosta,
5 la cual
cubrirá la faz de la tierra, de modo que no pueda verse la tierra; y
ella comerá lo que escapó, lo que os quedó del granizo; comerá
asimismo todo árbol que os fructifica en el campo.
6 Y llenará tus
casas, y las casas de todos tus siervos, y las casas de todos los
egipcios, cual nunca vieron tus padres ni tus abuelos, desde que
ellos fueron sobre la tierra hasta hoy. Y se volvió y salió de
delante de Faraón.
7 Entonces los
siervos de Faraón le dijeron: ¿Hasta cuándo será este hombre un lazo
para nosotros? Deja ir a estos hombres, para que sirvan a Jehová su
Dios. ¿Acaso no sabes todavía que Egipto está ya destruido?
8 Y Moisés y
Aarón volvieron a ser llamados ante Faraón, el cual les dijo: Andad,
servid a Jehová vuestro Dios. ¿Quiénes son los que han de ir?
9 Moisés
respondió: Hemos de ir con nuestros niños y con nuestros viejos, con
nuestros hijos y con nuestras hijas; con nuestras ovejas y con
nuestras vacas hemos de ir; porque es nuestra fiesta solemne para
Jehová.
10 Y él les
dijo: ¡Así sea Jehová con vosotros! ¿Cómo os voy a dejar ir a
vosotros y a vuestros niños? ¡Mirad cómo el mal está delante de
vuestro rostro!
11 No será así;
id ahora vosotros los varones, y servid a Jehová, pues esto es lo
que vosotros pedisteis. Y los echaron de la presencia de Faraón.
12 Entonces
Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto
para traer la langosta, a fin de que suba sobre el país de Egipto, y
consuma todo lo que el granizo dejó.
13 Y extendió
Moisés su vara sobre la tierra de Egipto, y Jehová trajo un viento
oriental sobre el país todo aquel día y toda aquella noche; y al
venir la mañana el viento oriental trajo la langosta.
14 Y subió la
langosta sobre toda la tierra de Egipto, y se asentó en todo el país
de Egipto en tan gran cantidad como no la hubo antes ni la habrá
después;
15 y cubrió la
faz de todo el país, y oscureció la tierra; y consumió toda la
hierba de la tierra, y todo el fruto de los árboles que había dejado
el granizo; no quedó cosa verde en árboles ni en hierba del campo,
en toda la tierra de Egipto.
16 Entonces
Faraón se apresuró a llamar a Moisés y a Aarón, y dijo: He pecado
contra Jehová vuestro Dios, y contra vosotros.
17 Mas os ruego
ahora que perdonéis mi pecado solamente esta vez, y que oréis a
Jehová vuestro Dios que quite de mí al menos esta plaga mortal.
18 Y salió
Moisés de delante de Faraón, y oró a Jehová.
19 Entonces
Jehová trajo un fortísimo viento occidental, y quitó la langosta y
la arrojó en el Mar Rojo; ni una langosta quedó en todo el país de
Egipto.
20 Pero Jehová
endureció el corazón de Faraón, y éste no dejó ir a los hijos de
Israel.
21 Jehová dijo a
Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas
sobre la tierra de Egipto, tanto que cualquiera las palpe.
22 Y extendió
Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas sobre toda la
tierra de Egipto, por tres días.
23 Ninguno vio a
su prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres días; mas todos
los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones.
24 Entonces
Faraón hizo llamar a Moisés, y dijo: Id, servid a Jehová; solamente
queden vuestras ovejas y vuestras vacas; vayan también vuestros
niños con vosotros.
25 Y Moisés
respondió: Tú también nos darás sacrificios y holocaustos que
sacrifiquemos para Jehová nuestro Dios.
26 Nuestros
ganados irán también con nosotros; no quedará ni una pezuña; porque
de ellos hemos de tomar para servir a Jehová nuestro Dios, y no
sabemos con qué hemos de servir a Jehová hasta que lleguemos allá.
27 Pero Jehová
endureció el corazón de Faraón, y no quiso dejarlos ir.
28 Y le dijo
Faraón: Retírate de mí; guárdate que no veas más mi rostro, porque
en cualquier día que vieres mi rostro, morirás.
29 Y Moisés
respondió: Bien has dicho; no veré más tu rostro.
Éxodo
Capítulo 11
1
Jehová dijo a Moisés: Una plaga traeré aún sobre Faraón y sobre
Egipto, después de la cual él os dejará ir de aquí; y seguramente os
echará de aquí del todo.
2 Habla ahora al
pueblo, y que cada uno pida a su vecino, y cada una a su vecina,
alhajas de plata y de oro.
3 Y Jehová dio
gracia al pueblo en los ojos de los egipcios. También Moisés era
tenido por gran varón en la tierra de Egipto, a los ojos de los
siervos de Faraón, y a los ojos del pueblo.
4 Dijo, pues,
Moisés: Jehová ha dicho así: A la medianoche yo saldré por en medio
de Egipto,
5 y morirá todo
primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que
se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está
tras el molino, y todo primogénito de las bestias.
6 Y habrá gran
clamor por toda la tierra de Egipto, cual nunca hubo, ni jamás
habrá.
7 Pero contra
todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un
perro moverá su lengua, para que sepáis que Jehová hace diferencia
entre los egipcios y los israelitas.
8 Y descenderán
a mí todos estos tus siervos, e inclinados delante de mí dirán:
Vete, tú y todo el pueblo que está debajo de ti; y después de esto
yo saldré. Y salió muy enojado de la presencia de Faraón.
9 Y Jehová dijo
a Moisés: Faraón no os oirá, para que mis maravillas se multipliquen
en la tierra de Egipto.
10 Y Moisés y
Aarón hicieron todos estos prodigios delante de Faraón; pues Jehová
había endurecido el corazón de Faraón, y no envió a los hijos de
Israel fuera de su país.
Éxodo
Capítulo 12
1
Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo:
2 Este mes os
será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en
los meses del año.
3 Hablad a toda
la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese
cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por
familia.
4 Mas si la
familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero,
entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el
número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la
cuenta sobre el cordero.
5 El animal será
sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las
cabras.
6 Y lo
guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la
congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.
7 Y tomarán de
la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las
casas en que lo han de comer.
8 Y aquella
noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con
hierbas amargas lo comerán.
9 Ninguna cosa
comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su
cabeza con sus pies y sus entrañas.
10 Ninguna cosa
dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo
quemaréis en el fuego.
11 Y lo comeréis
así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y
vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la
Pascua de Jehová.
12 Pues yo
pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo
primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las
bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo
Jehová.
13 Y la sangre
os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la
sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de
mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.
14 Y este día os
será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová
durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis.
15 Siete días
comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya
levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado
desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel.
16 El primer día
habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una
santa convocación; ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente
que preparéis lo que cada cual haya de comer.
17 Y guardaréis
la fiesta de los panes sin levadura, porque en este mismo día saqué
vuestras huestes de la tierra de Egipto; por tanto, guardaréis este
mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua.
18 En el mes
primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del
mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde.
19 Por siete
días no se hallará levadura en vuestras casas; porque cualquiera que
comiere leudado, así extranjero como natural del país, será cortado
de la congregación de Israel.
20 Ninguna cosa
leudada comeréis; en todas vuestras habitaciones comeréis panes sin
levadura.
21 Y Moisés
convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: Sacad y tomaos
corderos por vuestras familias, y sacrificad la pascua.
22 Y tomad un
manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo,
y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el
lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa
hasta la mañana.
23 Porque Jehová
pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel
y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará
entrar al heridor en vuestras casas para herir.
24 Guardaréis
esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre.
25 Y cuando
entréis en la tierra que Jehová os dará, como prometió, guardaréis
este rito.
26 Y cuando os
dijeren vuestros hijos: ¿Qué es este rito vuestro?,
27 vosotros
responderéis: Es la víctima de la pascua de Jehová, el cual pasó por
encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a
los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó
y adoró.
28 Y los hijos
de Israel fueron e hicieron puntualmente así, como Jehová había
mandado a Moisés y a Aarón.
29 Y aconteció
que a la medianoche Jehová hirió a todo primogénito en la tierra de
Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sentaba sobre su trono
hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo
primogénito de los animales.
30 Y se levantó
aquella noche Faraón, él y todos sus siervos, y todos los egipcios;
y hubo un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no
hubiese un muerto.
31 E hizo llamar
a Moisés y a Aarón de noche, y les dijo: Salid de en medio de mi
pueblo vosotros y los hijos de Israel, e id, servid a Jehová, como
habéis dicho.
32 Tomad también
vuestras ovejas y vuestras vacas, como habéis dicho, e idos; y
bendecidme también a mí.
33 Y los
egipcios apremiaban al pueblo, dándose prisa a echarlos de la
tierra; porque decían: Todos somos muertos.
34 Y llevó el
pueblo su masa antes que se leudase, sus masas envueltas en sus
sábanas sobre sus hombros.
35 E hicieron
los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, pidiendo de
los egipcios alhajas de plata, y de oro, y vestidos.
36 Y Jehová dio
gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto
pedían; así despojaron a los egipcios.
37 Partieron los
hijos de Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil hombres de
a pie, sin contar los niños.
38 También subió
con ellos grande multitud de toda clase de gentes, y ovejas, y
muchísimo ganado.
39 Y cocieron
tortas sin levadura de la masa que habían sacado de Egipto, pues no
había leudado, porque al echarlos fuera los egipcios, no habían
tenido tiempo ni para prepararse comida.
40 El tiempo que
los hijos de Israel habitaron en Egipto fue cuatrocientos treinta
años.
41 Y pasados los
cuatrocientos treinta años, en el mismo día todas las huestes de
Jehová salieron de la tierra de Egipto.
42 Es noche de
guardar para Jehová, por haberlos sacado en ella de la tierra de
Egipto. Esta noche deben guardarla para Jehová todos los hijos de
Israel en sus generaciones.
43 Y Jehová dijo
a Moisés y a Aarón: Esta es la ordenanza de la pascua; ningún
extraño comerá de ella.
44 Mas todo
siervo humano comprado por dinero comerá de ella, después que lo
hubieres circuncidado.
45 El extranjero
y el jornalero no comerán de ella.
46 Se comerá en
una casa, y no llevarás de aquella carne fuera de ella, ni
quebraréis hueso suyo.
47 Toda la
congregación de Israel lo hará.
48 Mas si algún
extranjero morare contigo, y quisiere celebrar la pascua para
Jehová, séale circuncidado todo varón, y entonces la celebrará, y
será como uno de vuestra nación; pero ningún incircunciso comerá de
ella.
49 La misma ley
será para el natural, y para el extranjero que habitare entre
vosotros.
50 Así lo
hicieron todos los hijos de Israel; como mandó Jehová a Moisés y a
Aarón, así lo hicieron.
51 Y en aquel
mismo día sacó Jehová a los hijos de Israel de la tierra de Egipto
por sus ejércitos.
Éxodo
Capítulo 13
1
Jehová habló a Moisés, diciendo:
2 Conságrame
todo primogénito. Cualquiera que abre matriz entre los hijos de
Israel, así de los hombres como de los animales, mío es.
3 Y Moisés dijo
al pueblo: Tened memoria de este día, en el cual habéis salido de
Egipto, de la casa de servidumbre, pues Jehová os ha sacado de aquí
con mano fuerte; por tanto, no comeréis leudado.
4 Vosotros salís
hoy en el mes de Abib.
5 Y cuando
Jehová te hubiere metido en la tierra del cananeo, del heteo, del
amorreo, del heveo y del jebuseo, la cual juró a tus padres que te
daría, tierra que destila leche y miel, harás esta celebración en
este mes.
6 Siete días
comerás pan sin leudar, y el séptimo día será fiesta para Jehová.
7 Por los siete
días se comerán los panes sin levadura, y no se verá contigo nada
leudado, ni levadura, en todo tu territorio.
8 Y lo contarás
en aquel día a tu hijo, diciendo: Se hace esto con motivo de lo que
Jehová hizo conmigo cuando me sacó de Egipto.
9 Y te será como
una señal sobre tu mano, y como un memorial delante de tus ojos,
para que la ley de Jehová esté en tu boca; por cuanto con mano
fuerte te sacó Jehová de Egipto.
10 Por tanto, tú
guardarás este rito en su tiempo de año en año.
11 Y cuando
Jehová te haya metido en la tierra del cananeo, como te ha jurado a
ti y a tus padres, y cuando te la hubiere dado,
12 dedicarás a
Jehová todo aquel que abriere matriz, y asimismo todo primer nacido
de tus animales; los machos serán de Jehová.
13 Mas todo
primogénito de asno redimirás con un cordero; y si no lo redimieres,
quebrarás su cerviz. También redimirás al primogénito de tus hijos.
14 Y cuando
mañana te pregunte tu hijo, diciendo: ¿Qué es esto?, le dirás:
Jehová nos sacó con mano fuerte de Egipto, de casa de servidumbre;
15 y
endureciéndose Faraón para no dejarnos ir, Jehová hizo morir en la
tierra de Egipto a todo primogénito, desde el primogénito humano
hasta el primogénito de la bestia; y por esta causa yo sacrifico
para Jehová todo primogénito macho, y redimo al primogénito de mis
hijos.
16 Te será,
pues, como una señal sobre tu mano, y por un memorial delante de tus
ojos, por cuanto Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte.
17 Y luego que
Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la
tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Para
que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a
Egipto.
18 Mas hizo Dios
que el pueblo rodease por el camino del desierto del Mar Rojo. Y
subieron los hijos de Israel de Egipto armados.
19 Tomó también
consigo Moisés los huesos de José, el cual había juramentado a los
hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis
subir mis huesos de aquí con vosotros.
20 Y partieron
de Sucot y acamparon en Etam, a la entrada del desierto.
21 Y Jehová iba
delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el
camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin
de que anduviesen de día y de noche.
22 Nunca se
apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche
la columna de fuego.
Éxodo
Capítulo 14
1
Habló Jehová a Moisés, diciendo:
2 Di a los hijos
de Israel que den la vuelta y acampen delante de Pi-hahirot, entre
Migdol y el mar hacia Baal-zefón; delante de él acamparéis junto al
mar.
3 Porque Faraón
dirá de los hijos de Israel: Encerrados están en la tierra, el
desierto los ha encerrado.
4 Y yo
endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré
glorificado en Faraón y en todo su ejército, y sabrán los egipcios
que yo soy Jehová. Y ellos lo hicieron así.
5 Y fue dado
aviso al rey de Egipto, que el pueblo huía; y el corazón de Faraón y
de sus siervos se volvió contra el pueblo, y dijeron: ¿Cómo hemos
hecho esto de haber dejado ir a Israel, para que no nos sirva?
6 Y unció su
carro, y tomó consigo su pueblo;
7 y tomó
seiscientos carros escogidos, y todos los carros de Egipto, y los
capitanes sobre ellos.
8 Y endureció
Jehová el corazón de Faraón rey de Egipto, y él siguió a los hijos
de Israel; pero los hijos de Israel habían salido con mano poderosa.
9 Siguiéndolos,
pues, los egipcios, con toda la caballería y carros de Faraón, su
gente de a caballo, y todo su ejército, los alcanzaron acampados
junto al mar, al lado de Pi-hahirot, delante de Baal-zefón.
10 Y cuando
Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he
aquí que los egipcios venían tras ellos; por lo que los hijos de
Israel temieron en gran manera, y clamaron a Jehová.
11 Y dijeron a
Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que
muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos
has sacado de Egipto?
12 ¿No es esto
lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los
egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir
nosotros en el desierto.
13 Y Moisés dijo
al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová
hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto,
nunca más para siempre los veréis.
14 Jehová
peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.
15 Entonces
Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel
que marchen.
16 Y tú alza tu
vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los
hijos de Israel por en medio del mar, en seco.
17 Y he aquí, yo
endureceré el corazón de los egipcios para que los sigan; y yo me
glorificaré en Faraón y en todo su ejército, en sus carros y en su
caballería;
18 y sabrán los
egipcios que yo soy Jehová, cuando me glorifique en Faraón, en sus
carros y en su gente de a caballo.
19 Y el ángel de
Dios que iba delante del campamento de Israel, se apartó e iba en
pos de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos
se apartó y se puso a sus espaldas,
20 e iba entre
el campamento de los egipcios y el campamento de Israel; y era nube
y tinieblas para aquéllos, y alumbraba a Israel de noche, y en toda
aquella noche nunca se acercaron los unos a los otros.
21 Y extendió
Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase
por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en
seco, y las aguas quedaron divididas.
22 Entonces los
hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, teniendo las
aguas como muro a su derecha y a su izquierda.
23 Y
siguiéndolos los egipcios, entraron tras ellos hasta la mitad del
mar, toda la caballería de Faraón, sus carros y su gente de a
caballo.
24 Aconteció a
la vigilia de la mañana, que Jehová miró el campamento de los
egipcios desde la columna de fuego y nube, y trastornó el campamento
de los egipcios,
25 y quitó las
ruedas de sus carros, y los trastornó gravemente. Entonces los
egipcios dijeron: Huyamos de delante de Israel, porque Jehová pelea
por ellos contra los egipcios.
26 Y Jehová dijo
a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas vuelvan
sobre los egipcios, sobre sus carros, y sobre su caballería.
27 Entonces
Moisés extendió su mano sobre el mar, y cuando amanecía, el mar se
volvió en toda su fuerza, y los egipcios al huir se encontraban con
el mar; y Jehová derribó a los egipcios en medio del mar.
28 Y volvieron
las aguas, y cubrieron los carros y la caballería, y todo el
ejército de Faraón que había entrado tras ellos en el mar; no quedó
de ellos ni uno.
29 Y los hijos
de Israel fueron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas
por muro a su derecha y a su izquierda.
30 Así salvó
Jehová aquel día a Israel de mano de los egipcios; e Israel vio a
los egipcios muertos a la orilla del mar.
31 Y vio Israel
aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios; y el
pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo.
Éxodo
Capítulo 15
1
Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico a Jehová, y
dijeron: Cantaré yo a Jehová, porque se ha magnificado grandemente;
Ha echado en el mar al caballo y al jinete.
2 Jehová es mi
fortaleza y mi cántico, Y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y
lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré.
3 Jehová es
varón de guerra; Jehová es su nombre.
4 Echó en el mar
los carros de Faraón y su ejército; Y sus capitanes escogidos fueron
hundidos en el Mar Rojo.
5 Los abismos
los cubrieron; Descendieron a las profundidades como piedra.
6 Tu diestra, oh
Jehová, ha sido magnificada en poder; Tu diestra, oh Jehová, ha
quebrantado al enemigo.
7 Y con la
grandeza de tu poder has derribado a los que se levantaron contra
ti. Enviaste tu ira; los consumió como a hojarasca.
8 Al soplo de tu
aliento se amontonaron las aguas; Se juntaron las corrientes como en
un montón; Los abismos se cuajaron en medio del mar.
9 El enemigo
dijo: Perseguiré, apresaré, repartiré despojos; Mi alma se saciará
de ellos; Sacaré mi espada, los destruirá mi mano.
10 Soplaste con
tu viento; los cubrió el mar; Se hundieron como plomo en las
impetuosas aguas.
11 ¿Quién como
tú, oh Jehová, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en
santidad, Terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios?
12 Extendiste tu
diestra; La tierra los tragó.
13 Condujiste en
tu misericordia a este pueblo que redimiste; Lo llevaste con tu
poder a tu santa morada.
14 Lo oirán los
pueblos, y temblarán; Se apoderará dolor de la tierra de los
filisteos.
15 Entonces los
caudillos de Edom se turbarán; A los valientes de Moab les
sobrecogerá temblor; Se acobardarán todos los moradores de Canaán.
16 Caiga sobre
ellos temblor y espanto; A la grandeza de tu brazo enmudezcan como
una piedra; Hasta que haya pasado tu pueblo, oh Jehová, Hasta que
haya pasado este pueblo que tú rescataste.
17 Tú los
introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad, En el lugar
de tu morada, que tú has preparado, oh Jehová, En el santuario que
tus manos, oh Jehová, han afirmado.
18 Jehová
reinará eternamente y para siempre.
19 Porque Faraón
entró cabalgando con sus carros y su gente de a caballo en el mar, y
Jehová hizo volver las aguas del mar sobre ellos; mas los hijos de
Israel pasaron en seco por en medio del mar.
20 Y María la
profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano, y todas las
mujeres salieron en pos de ella con panderos y danzas.
21 Y María les
respondía: Cantad a Jehová, porque en extremo se ha engrandecido; Ha
echado en el mar al caballo y al jinete.
22 E hizo Moisés
que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y
anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua.
23 Y llegaron a
Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas;
por eso le pusieron el nombre de Mara.
24 Entonces el
pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber?
25 Y Moisés
clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas,
y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y
allí los probó;
26 y dijo: Si
oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto
delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares
todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los
egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.
27 Y llegaron a
Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y
acamparon allí junto a las aguas.
Éxodo
Capítulo 16
1
Partió luego de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, y
vino al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, a los quince
días del segundo mes después que salieron de la tierra de Egipto.
2 Y toda la
congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en
el desierto;
3 y les decían
los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en
la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne,
cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este
desierto para matar de hambre a toda esta multitud.
4 Y Jehová dijo
a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo
saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo
pruebe si anda en mi ley, o no.
5 Mas en el
sexto día prepararán para guardar el doble de lo que suelen recoger
cada día.
6 Entonces
dijeron Moisés y Aarón a todos los hijos de Israel: En la tarde
sabréis que Jehová os ha sacado de la tierra de Egipto,
7 y a la mañana
veréis la gloria de Jehová; porque él ha oído vuestras murmuraciones
contra Jehová; porque nosotros, ¿qué somos, para que vosotros
murmuréis contra nosotros?
8 Dijo también
Moisés: Jehová os dará en la tarde carne para comer, y en la mañana
pan hasta saciaros; porque Jehová ha oído vuestras murmuraciones con
que habéis murmurado contra él; porque nosotros, ¿qué somos?
Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Jehová.
9 Y dijo Moisés
a Aarón: Di a toda la congregación de los hijos de Israel: Acercaos
a la presencia de Jehová, porque él ha oído vuestras murmuraciones.
10 Y hablando
Aarón a toda la congregación de los hijos de Israel, miraron hacia
el desierto, y he aquí la gloria de Jehová apareció en la nube.
11 Y Jehová
habló a Moisés, diciendo:
12 Yo he oído
las murmuraciones de los hijos de Israel; háblales, diciendo: Al
caer la tarde comeréis carne, y por la mañana os saciaréis de pan, y
sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios.
13 Y venida la
tarde, subieron codornices que cubrieron el campamento; y por la
mañana descendió rocío en derredor del campamento.
14 Y cuando el
rocío cesó de descender, he aquí sobre la faz del desierto una cosa
menuda, redonda, menuda como una escarcha sobre la tierra.
15 Y viéndolo
los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto? porque
no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os
da para comer.
16 Esto es lo
que Jehová ha mandado: Recoged de él cada uno según lo que pudiere
comer; un gomer por cabeza, conforme al número de vuestras personas,
tomaréis cada uno para los que están en su tienda.
17 Y los hijos
de Israel lo hicieron así; y recogieron unos más, otros menos;
18 y lo medían
por gomer, y no sobró al que había recogido mucho, ni faltó al que
había recogido poco; cada uno recogió conforme a lo que había de
comer.
19 Y les dijo
Moisés: Ninguno deje nada de ello para mañana.
20 Mas ellos no
obedecieron a Moisés, sino que algunos dejaron de ello para otro
día, y crió gusanos, y hedió; y se enojó contra ellos Moisés.
21 Y lo recogían
cada mañana, cada uno según lo que había de comer; y luego que el
sol calentaba, se derretía.
22 En el sexto
día recogieron doble porción de comida, dos gomeres para cada uno; y
todos los príncipes de la congregación vinieron y se lo hicieron
saber a Moisés.
23 Y él les
dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo día de
reposo, el reposo consagrado a Jehová; lo que habéis de cocer,
cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os
sobrare, guardadlo para mañana.
24 Y ellos lo
guardaron hasta la mañana, según lo que Moisés había mandado, y no
se agusanó, ni hedió.
25 Y dijo
Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es día de reposo para Jehová; hoy no
hallaréis en el campo.
26 Seis días lo
recogeréis; mas el séptimo día es día de reposo; en él no se
hallará.
27 Y aconteció
que algunos del pueblo salieron en el séptimo día a recoger, y no
hallaron.
28 Y Jehová dijo
a Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis
leyes?
29 Mirad que
Jehová os dio el día de reposo, y por eso en el sexto día os da pan
para dos días. Estése, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de
él en el séptimo día.
30 Así el pueblo
reposó el séptimo día.
31 Y la casa de
Israel lo llamó Maná; y era como semilla de culantro, blanco, y su
sabor como de hojuelas con miel.
32 Y dijo
Moisés: Esto es lo que Jehová ha mandado: Llenad un gomer de él, y
guardadlo para vuestros descendientes, a fin de que vean el pan que
yo os di a comer en el desierto, cuando yo os saqué de la tierra de
Egipto.
33 Y dijo Moisés
a Aarón: Toma una vasija y pon en ella un gomer de maná, y ponlo
delante de Jehová, para que sea guardado para vuestros
descendientes.
34 Y Aarón lo
puso delante del Testimonio para guardarlo, como Jehová lo mandó a
Moisés.
35 Así comieron
los hijos de Israel maná cuarenta años, hasta que llegaron a tierra
habitada; maná comieron hasta que llegaron a los límites de la
tierra de Canaán.
36 Y un gomer es
la décima parte de un efa.
Éxodo
Capítulo 17
1
Toda la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de
Sin por sus jornadas, conforme al mandamiento de Jehová, y acamparon
en Refidim; y no había agua para que el pueblo bebiese.
2 Y altercó el
pueblo con Moisés, y dijeron: Danos agua para que bebamos. Y Moisés
les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo? ¿Por qué tentáis a Jehová?
3 Así que el
pueblo tuvo allí sed, y murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos
hiciste subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros
hijos y a nuestros ganados?
4 Entonces clamó
Moisés a Jehová, diciendo: ¿Qué haré con este pueblo? De aquí a un
poco me apedrearán.
5 Y Jehová dijo
a Moisés: Pasa delante del pueblo, y toma contigo de los ancianos de
Israel; y toma también en tu mano tu vara con que golpeaste el río,
y ve.
6 He aquí que yo
estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la
peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo
así en presencia de los ancianos de Israel.
7 Y llamó el
nombre de aquel lugar Masah y Meriba, por la rencilla de los hijos
de Israel, y porque tentaron a Jehová, diciendo: ¿Está, pues, Jehová
entre nosotros, o no?
8 Entonces vino
Amalec y peleó contra Israel en Refidim.
9 Y dijo Moisés
a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo
estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano.
10 E hizo Josué
como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur
subieron a la cumbre del collado.
11 Y sucedía que
cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él
bajaba su mano, prevalecía Amalec.
12 Y las manos
de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron
debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus
manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos
firmeza hasta que se puso el sol.
13 Y Josué
deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada.
14 Y Jehová dijo
a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y di a Josué que
raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo.
15 Y Moisés
edificó un altar, y llamó su nombre Jehová-nisi;
16 y dijo: Por
cuanto la mano de Amalec se levantó contra el trono de Jehová,
Jehová tendrá guerra con Amalec de generación en generación.
Éxodo
Capítulo 18
1
Oyó Jetro sacerdote de Madián, suegro de Moisés, todas las cosas que
Dios había hecho con Moisés, y con Israel su pueblo, y cómo Jehová
había sacado a Israel de Egipto.
2 Y tomó Jetro
suegro de Moisés a Séfora la mujer de Moisés, después que él la
envió,
3 y a sus dos
hijos; el uno se llamaba Gersón, porque dijo: Forastero he sido en
tierra ajena;
4 y el otro se
llamaba Eliezer, porque dijo: El Dios de mi padre me ayudó, y me
libró de la espada de Faraón.
5 Y Jetro el
suegro de Moisés, con los hijos y la mujer de éste, vino a Moisés en
el desierto, donde estaba acampado junto al monte de Dios;
6 y dijo a
Moisés: Yo tu suegro Jetro vengo a ti, con tu mujer, y sus dos hijos
con ella.
7 Y Moisés salió
a recibir a su suegro, y se inclinó, y lo besó; y se preguntaron el
uno al otro cómo estaban, y vinieron a la tienda.
8 Y Moisés contó
a su suegro todas las cosas que Jehová había hecho a Faraón y a los
egipcios por amor de Israel, y todo el trabajo que habían pasado en
el camino, y cómo los había librado Jehová.
9 Y se alegró
Jetro de todo el bien que Jehová había hecho a Israel, al haberlo
librado de mano de los egipcios.
10 Y Jetro dijo:
Bendito sea Jehová, que os libró de mano de los egipcios, y de la
mano de Faraón, y que libró al pueblo de la mano de los egipcios.
11 Ahora conozco
que Jehová es más grande que todos los dioses; porque en lo que se
ensoberbecieron prevaleció contra ellos.
12 Y tomó Jetro,
suegro de Moisés, holocaustos y sacrificios para Dios; y vino Aarón
y todos los ancianos de Israel para comer con el suegro de Moisés
delante de Dios.
13 Aconteció que
al día siguiente se sentó Moisés a juzgar al pueblo; y el pueblo
estuvo delante de Moisés desde la mañana hasta la tarde.
14 Viendo el
suegro de Moisés todo lo que él hacía con el pueblo, dijo: ¿Qué es
esto que haces tú con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo, y todo
el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la tarde?
15 Y Moisés
respondió a su suegro: Porque el pueblo viene a mí para consultar a
Dios.
16 Cuando tienen
asuntos, vienen a mí; y yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro
las ordenanzas de Dios y sus leyes.
17 Entonces el
suegro de Moisés le dijo: No está bien lo que haces.
18 Desfallecerás
del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el
trabajo es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo.
19 Oye ahora mi
voz; yo te aconsejaré, y Dios estará contigo. Está tú por el pueblo
delante de Dios, y somete tú los asuntos a Dios.
20 Y enseña a
ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde
deben andar, y lo que han de hacer.
21 Además escoge
tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios,
varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el
pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez.
22 Ellos
juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traerán a
ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño. Así aliviarás la carga de
sobre ti, y la llevarán ellos contigo.
23 Si esto
hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás sostenerte, y también todo
este pueblo irá en paz a su lugar.
24 Y oyó Moisés
la voz de su suegro, e hizo todo lo que dijo.
25 Escogió
Moisés varones de virtud de entre todo Israel, y los puso por jefes
sobre el pueblo, sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta, y sobre
diez.
26 Y juzgaban al
pueblo en todo tiempo; el asunto difícil lo traían a Moisés, y ellos
juzgaban todo asunto pequeño.
27 Y despidió
Moisés a su suegro, y éste se fue a su tierra.
Éxodo
Capítulo 19
1
En el mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra
de Egipto, en el mismo día llegaron al desierto de Sinaí.
2 Habían salido
de Refidim, y llegaron al desierto de Sinaí, y acamparon en el
desierto; y acampó allí Israel delante del monte.
3 Y Moisés subió
a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la
casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel:
4 Vosotros
visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de
águilas, y os he traído a mí.
5 Ahora, pues,
si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi
especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la
tierra.
6 Y vosotros me
seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras
que dirás a los hijos de Israel.
7 Entonces vino
Moisés, y llamó a los ancianos del pueblo, y expuso en presencia de
ellos todas estas palabras que Jehová le había mandado.
8 Y todo el
pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que Jehová ha dicho,
haremos. Y Moisés refirió a Jehová las palabras del pueblo.
9 Entonces
Jehová dijo a Moisés: He aquí, yo vengo a ti en una nube espesa,
para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y también para
que te crean para siempre. Y Moisés refirió las palabras del pueblo
a Jehová.
10 Y Jehová dijo
a Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana; y laven sus
vestidos,
11 y estén
preparados para el día tercero, porque al tercer día Jehová
descenderá a ojos de todo el pueblo sobre el monte de Sinaí.
12 Y señalarás
término al pueblo en derredor, diciendo: Guardaos, no subáis al
monte, ni toquéis sus límites; cualquiera que tocare el monte, de
seguro morirá.
13 No lo tocará
mano, porque será apedreado o asaeteado; sea animal o sea hombre, no
vivirá. Cuando suene largamente la bocina, subirán al monte.
14 Y descendió
Moisés del monte al pueblo, y santificó al pueblo; y lavaron sus
vestidos.
15 Y dijo al
pueblo: Estad preparados para el tercer día; no toquéis mujer.
16 Aconteció que
al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos,
y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se
estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento.
17 Y Moisés sacó
del campamento al pueblo para recibir a Dios; y se detuvieron al pie
del monte.
18 Todo el monte
Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y
el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se
estremecía en gran manera.
19 El sonido de
la bocina iba aumentando en extremo; Moisés hablaba, y Dios le
respondía con voz tronante.
20 Y descendió
Jehová sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte; y llamó
Jehová a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió.
21 Y Jehová dijo
a Moisés: Desciende, ordena al pueblo que no traspase los límites
para ver a Jehová, porque caerá multitud de ellos.
22 Y también que
se santifiquen los sacerdotes que se acercan a Jehová, para que
Jehová no haga en ellos estrago.
23 Moisés dijo a
Jehová: El pueblo no podrá subir al monte Sinaí, porque tú nos has
mandado diciendo: Señala límites al monte, y santifícalo.
24 Y Jehová le
dijo: Ve, desciende, y subirás tú, y Aarón contigo; mas los
sacerdotes y el pueblo no traspasen el límite para subir a Jehová,
no sea que haga en ellos estrago.
25 Entonces
Moisés descendió y se lo dijo al pueblo.
Éxodo
Capítulo 20
1
Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:
2 Yo soy Jehová
tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de
servidumbre.
3 No tendrás
dioses ajenos delante de mí.
4 No te harás
imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni
abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.
5 No te
inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios,
fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos
hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,
6 y hago
misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis
mandamientos.
7 No tomarás el
nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová
al que tomare su nombre en vano.
8 Acuérdate del
día de reposo para santificarlo.
9 Seis días
trabajarás, y harás toda tu obra;
10 mas el
séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra
alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni
tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.
11 Porque en
seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las
cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto,
Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.
12 Honra a tu
padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que
Jehová tu Dios te da.
13 No matarás.
14 No cometerás
adulterio.
15 No hurtarás.
16 No hablarás
contra tu prójimo falso testimonio.
17 No codiciarás
la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su
siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu
prójimo.
18 Todo el
pueblo observaba el estruendo y los relámpagos, y el sonido de la
bocina, y el monte que humeaba; y viéndolo el pueblo, temblaron, y
se pusieron de lejos.
19 Y dijeron a
Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable
Dios con nosotros, para que no muramos.
20 Y Moisés
respondió al pueblo: No temáis; porque para probaros vino Dios, y
para que su temor esté delante de vosotros, para que no pequéis.
21 Entonces el
pueblo estuvo a lo lejos, y Moisés se acercó a la oscuridad en la
cual estaba Dios.
22 Y Jehová dijo
a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Vosotros habéis visto que
he hablado desde el cielo con vosotros.
23 No hagáis
conmigo dioses de plata, ni dioses de oro os haréis.
24 Altar de
tierra harás para mí, y sacrificarás sobre él tus holocaustos y tus
ofrendas de paz, tus ovejas y tus vacas; en todo lugar donde yo
hiciere que esté la memoria de mi nombre, vendré a ti y te
bendeciré.
25 Y si me
hicieres altar de piedras, no las labres de cantería; porque si
alzares herramienta sobre él, lo profanarás.
26 No subirás
por gradas a mi altar, para que tu desnudez no se descubra junto a
él.
Éxodo
Capítulo 21
1
Estas son las leyes que les propondrás.
2 Si comprares
siervo hebreo, seis años servirá; mas al séptimo saldrá libre, de
balde.
3 Si entró solo,
solo saldrá; si tenía mujer, saldrá él y su mujer con él.
4 Si su amo le
hubiere dado mujer, y ella le diere hijos o hijas, la mujer y sus
hijos serán de su amo, y él saldrá solo.
5 Y si el siervo
dijere: Yo amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos, no saldré
libre;
6 entonces su
amo lo llevará ante los jueces, y le hará estar junto a la puerta o
al poste; y su amo le horadará la oreja con lesna, y será su siervo
para siempre.
7 Y cuando
alguno vendiere su hija por sierva, no saldrá ella como suelen salir
los siervos.
8 Si no agradare
a su señor, por lo cual no la tomó por esposa, se le permitirá que
se rescate, y no la podrá vender a pueblo extraño cuando la
desechare.
9 Mas si la
hubiere desposado con su hijo, hará con ella según la costumbre de
las hijas.
10 Si tomare
para él otra mujer, no disminuirá su alimento, ni su vestido, ni el
deber conyugal.
11 Y si ninguna
de estas tres cosas hiciere, ella saldrá de gracia, sin dinero.
12 El que
hiriere a alguno, haciéndole así morir, él morirá.
13 Mas el que no
pretendía herirlo, sino que Dios lo puso en sus manos, entonces yo
te señalaré lugar al cual ha de huir.
14 Pero si
alguno se ensoberbeciere contra su prójimo y lo matare con alevosía,
de mi altar lo quitarás para que muera.
15 El que
hiriere a su padre o a su madre, morirá.
16 Asimismo el
que robare una persona y la vendiere, o si fuere hallada en sus
manos, morirá.
17 Igualmente el
que maldijere a su padre o a su madre, morirá.
18 Además, si
algunos riñeren, y uno hiriere a su prójimo con piedra o con el
puño, y éste no muriere, pero cayere en cama;
19 si se
levantare y anduviere fuera sobre su báculo, entonces será absuelto
el que lo hirió; solamente le satisfará por lo que estuvo sin
trabajar, y hará que le curen.
20 Y si alguno
hiriere a su siervo o a su sierva con palo, y muriere bajo su mano,
será castigado;
21 mas si
sobreviviere por un día o dos, no será castigado, porque es de su
propiedad.
22 Si algunos
riñeren, e hirieren a mujer embarazada, y ésta abortare, pero sin
haber muerte, serán penados conforme a lo que les impusiere el
marido de la mujer y juzgaren los jueces.
23 Mas si
hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida,
24 ojo por ojo,
diente por diente, mano por mano, pie por pie,
25 quemadura por
quemadura, herida por herida, golpe por golpe.
26 Si alguno
hiriere el ojo de su siervo, o el ojo de su sierva, y lo dañare, le
dará libertad por razón de su ojo.
27 Y si hiciere
saltar un diente de su siervo, o un diente de su sierva, por su
diente le dejará ir libre.
28 Si un buey
acorneare a hombre o a mujer, y a causa de ello muriere, el buey
será apedreado, y no será comida su carne; mas el dueño del buey
será absuelto.
29 Pero si el
buey fuere acorneador desde tiempo atrás, y a su dueño se le hubiere
notificado, y no lo hubiere guardado, y matare a hombre o mujer, el
buey será apedreado, y también morirá su dueño.
30 Si le fuere
impuesto precio de rescate, entonces dará por el rescate de su
persona cuanto le fuere impuesto.
31 Haya
acorneado a hijo, o haya acorneado a hija, conforme a este juicio se
hará con él.
32 Si el buey
acorneare a un siervo o a una sierva, pagará su dueño treinta siclos
de plata, y el buey será apedreado.
33 Y si alguno
abriere un pozo, o cavare cisterna, y no la cubriere, y cayere allí
buey o asno,
34 el dueño de
la cisterna pagará el daño, resarciendo a su dueño, y lo que fue
muerto será suyo.
35 Y si el buey
de alguno hiriere al buey de su prójimo de modo que muriere,
entonces venderán el buey vivo y partirán el dinero de él, y también
partirán el buey muerto.
36 Mas si era
notorio que el buey era acorneador desde tiempo atrás, y su dueño no
lo hubiere guardado, pagará buey por buey, y el buey muerto será
suyo.
Éxodo
Capítulo 22
1
Cuando alguno hurtare buey u oveja, y lo degollare o vendiere, por
aquel buey pagará cinco bueyes, y por aquella oveja cuatro ovejas.
2 Si el ladrón
fuere hallado forzando una casa, y fuere herido y muriere, el que lo
hirió no será culpado de su muerte.
3 Pero si fuere
de día, el autor de la muerte será reo de homicidio. El ladrón hará
completa restitución; si no tuviere con qué, será vendido por su
hurto.
4 Si fuere
hallado con el hurto en la mano, vivo, sea buey o asno u oveja,
pagará el doble.
5 Si alguno
hiciere pastar en campo o viña, y metiere su bestia en campo de
otro, de lo mejor de su campo y de lo mejor de su viña pagará.
6 Cuando se
prendiere fuego, y al quemar espinos quemare mieses amontonadas o en
pie, o campo, el que encendió el fuego pagará lo quemado.
7 Cuando alguno
diere a su prójimo plata o alhajas a guardar, y fuere hurtado de la
casa de aquel hombre, si el ladrón fuere hallado, pagará el doble.
8 Si el ladrón
no fuere hallado, entonces el dueño de la casa será presentado a los
jueces, para que se vea si ha metido su mano en los bienes de su
prójimo.
9 En toda clase
de fraude, sobre buey, sobre asno, sobre oveja, sobre vestido, sobre
toda cosa perdida, cuando alguno dijere: Esto es mío, la causa de
ambos vendrá delante de los jueces; y el que los jueces condenaren,
pagará el doble a su prójimo.
10 Si alguno
hubiere dado a su prójimo asno, o buey, u oveja, o cualquier otro
animal a guardar, y éste muriere o fuere estropeado, o fuere llevado
sin verlo nadie;
11 juramento de
Jehová habrá entre ambos, de que no metió su mano a los bienes de su
prójimo; y su dueño lo aceptará, y el otro no pagará.
12 Mas si le
hubiere sido hurtado, resarcirá a su dueño.
13 Y si le
hubiere sido arrebatado por fiera, le traerá testimonio, y no pagará
lo arrebatado.
14 Pero si
alguno hubiere tomado prestada bestia de su prójimo, y fuere
estropeada o muerta, estando ausente su dueño, deberá pagarla.
15 Si el dueño
estaba presente no la pagará. Si era alquilada, reciba el dueño el
alquiler.
16 Si alguno
engañare a una doncella que no fuere desposada, y durmiere con ella,
deberá dotarla y tomarla por mujer.
17 Si su padre
no quisiere dársela, él le pesará plata conforme a la dote de las
vírgenes.
18 A la
hechicera no dejarás que viva.
19 Cualquiera
que cohabitare con bestia, morirá.
20 El que
ofreciere sacrificio a dioses excepto solamente a Jehová, será
muerto.
21 Y al
extranjero no engañarás ni angustiarás, porque extranjeros fuisteis
vosotros en la tierra de Egipto.
22 A ninguna
viuda ni huérfano afligiréis.
23 Porque si tú
llegas a afligirles, y ellos clamaren a mí, ciertamente oiré yo su
clamor;
24 y mi furor se
encenderá, y os mataré a espada, y vuestras mujeres serán viudas, y
huérfanos vuestros hijos.
25 Cuando
prestares dinero a uno de mi pueblo, al pobre que está contigo, no
te portarás con él como logrero, ni le impondrás usura.
26 Si tomares en
prenda el vestido de tu prójimo, a la puesta del sol se lo
devolverás.
27 Porque sólo
eso es su cubierta, es su vestido para cubrir su cuerpo. ¿En qué
dormirá? Y cuando él clamare a mí, yo le oiré, porque soy
misericordioso.
28 No injuriarás
a los jueces, ni maldecirás al príncipe de tu pueblo.
29 No demorarás
la primicia de tu cosecha ni de tu lagar. Me darás el primogénito de
tus hijos.
30 Lo mismo
harás con el de tu buey y de tu oveja; siete días estará con su
madre, y al octavo día me lo darás.
31 Y me seréis
varones santos. No comeréis carne destrozada por las fieras en el
campo; a los perros la echaréis.
Éxodo
Capítulo 23
1
No admitirás falso rumor. No te concertarás con el impío para ser
testigo falso.
2 No seguirás a
los muchos para hacer mal, ni responderás en litigio inclinándote a
los más para hacer agravios;
3 ni al pobre
distinguirás en su causa.
4 Si encontrares
el buey de tu enemigo o su asno extraviado, vuelve a llevárselo.
5 Si vieres el
asno del que te aborrece caído debajo de su carga, ¿le dejarás sin
ayuda? Antes bien le ayudarás a levantarlo.
6 No pervertirás
el derecho de tu mendigo en su pleito.
7 De palabra de
mentira te alejarás, y no matarás al inocente y justo; porque yo no
justificaré al impío.
8 No recibirás
presente; porque el presente ciega a los que ven, y pervierte las
palabras de los justos.
9 Y no
angustiarás al extranjero; porque vosotros sabéis cómo es el alma
del extranjero, ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.
10 Seis años
sembrarás tu tierra, y recogerás su cosecha;
11 mas el
séptimo año la dejarás libre, para que coman los pobres de tu
pueblo; y de lo que quedare comerán las bestias del campo; así harás
con tu viña y con tu olivar.
12 Seis días
trabajarás, y al séptimo día reposarás, para que descanse tu buey y
tu asno, y tome refrigerio el hijo de tu sierva, y el extranjero.
13 Y todo lo que
os he dicho, guardadlo. Y nombre de otros dioses no mentaréis, ni se
oirá de vuestra boca.
14 Tres veces en
el año me celebraréis fiesta.
15 La fiesta de
los panes sin levadura guardarás. Siete días comerás los panes sin
levadura, como yo te mandé, en el tiempo del mes de Abib, porque en
él saliste de Egipto; y ninguno se presentará delante de mí con las
manos vacías.
16 También la
fiesta de la siega, los primeros frutos de tus labores, que hubieres
sembrado en el campo, y la fiesta de la cosecha a la salida del año,
cuando hayas recogido los frutos de tus labores del campo.
17 Tres veces en
el año se presentará todo varón delante de Jehová el Señor.
18 No ofrecerás
con pan leudo la sangre de mi sacrificio, ni la grosura de mi
víctima quedará de la noche hasta la mañana.
19 Las primicias
de los primeros frutos de tu tierra traerás a la casa de Jehová tu
Dios. No guisarás el cabrito en la leche de su madre.
20 He aquí yo
envío mi Angel delante de ti para que te guarde en el camino, y te
introduzca en el lugar que yo he preparado.
21 Guárdate
delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no
perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.
22 Pero si en
verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré
enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.
23 Porque mi
Angel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del
heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los
cuales yo haré destruir.
24 No te
inclinarás a sus dioses, ni los servirás, ni harás como ellos hacen;
antes los destruirás del todo, y quebrarás totalmente sus estatuas.
25 Mas a Jehová
vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo
quitaré toda enfermedad de en medio de ti.
26 No habrá
mujer que aborte, ni estéril en tu tierra; y yo completaré el número
de tus días.
27 Yo enviaré mi
terror delante de ti, y consternaré a todo pueblo donde entres, y te
daré la cerviz de todos tus enemigos.
28 Enviaré
delante de ti la avispa, que eche fuera al heveo, al cananeo y al
heteo, de delante de ti.
29 No los echaré
de delante de ti en un año, para que no quede la tierra desierta, y
se aumenten contra ti las fieras del campo.
30 Poco a poco
los echaré de delante de ti, hasta que te multipliques y tomes
posesión de la tierra.
31 Y fijaré tus
límites desde el Mar Rojo hasta el mar de los filisteos, y desde el
desierto hasta el Eufrates; porque pondré en tus manos a los
moradores de la tierra, y tú los echarás de delante de ti.
32 No harás
alianza con ellos, ni con sus dioses.
33 En tu tierra
no habitarán, no sea que te hagan pecar contra mí sirviendo a sus
dioses, porque te será tropiezo.
Éxodo
Capítulo 24
1
Dijo Jehová a Moisés: Sube ante Jehová, tú, y Aarón, Nadab, y Abiú,
y setenta de los ancianos de Israel; y os inclinaréis desde lejos.
2 Pero Moisés
solo se acercará a Jehová; y ellos no se acerquen, ni suba el pueblo
con él.
3 Y Moisés vino
y contó al pueblo todas las palabras de Jehová, y todas las leyes; y
todo el pueblo respondió a una voz, y dijo: Haremos todas las
palabras que Jehová ha dicho.
4 Y Moisés
escribió todas las palabras de Jehová, y levantándose de mañana
edificó un altar al pie del monte, y doce columnas, según las doce
tribus de Israel.
5 Y envió
jóvenes de los hijos de Israel, los cuales ofrecieron holocaustos y
becerros como sacrificios de paz a Jehová.
6 Y Moisés tomó
la mitad de la sangre, y la puso en tazones, y esparció la otra
mitad de la sangre sobre el altar.
7 Y tomó el
libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos
todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos.
8 Entonces
Moisés tomó la sangre y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la
sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas
cosas.
9 Y subieron
Moisés y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel;
10 y vieron al
Dios de Israel; y había debajo de sus pies como un embaldosado de
zafiro, semejante al cielo cuando está sereno.
11 Mas no
extendió su mano sobre los príncipes de los hijos de Israel; y
vieron a Dios, y comieron y bebieron.
12 Entonces
Jehová dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allá, y te daré
tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para
enseñarles.
13 Y se levantó
Moisés con Josué su servidor, y Moisés subió al monte de Dios.
14 Y dijo a los
ancianos: Esperadnos aquí hasta que volvamos a vosotros; y he aquí
Aarón y Hur están con vosotros; el que tuviere asuntos, acuda a
ellos.
15 Entonces
Moisés subió al monte, y una nube cubrió el monte.
16 Y la gloria
de Jehová reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis
días; y al séptimo día llamó a Moisés de en medio de la nube.
17 Y la
apariencia de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador en la
cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel.
18 Y entró
Moisés en medio de la nube, y subió al monte; y estuvo Moisés en el
monte cuarenta días y cuarenta noches.
Éxodo
Capítulo 25
1
Jehová habló a Moisés, diciendo:
2 Di a los hijos
de Israel que tomen para mí ofrenda; de todo varón que la diere de
su voluntad, de corazón, tomaréis mi ofrenda.
3 Esta es la
ofrenda que tomaréis de ellos: oro, plata, cobre,
4 azul, púrpura,
carmesí, lino fino, pelo de cabras,
5 pieles de
carneros teñidas de rojo, pieles de tejones, madera de acacia,
6 aceite para el
alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso
aromático,
7 piedras de
ónice, y piedras de engaste para el efod y para el pectoral.
8 Y harán un
santuario para mí, y habitaré en medio de ellos.
9 Conforme a
todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de
todos sus utensilios, así lo haréis.
10 Harán también
un arca de madera de acacia, cuya longitud será de dos codos y
medio, su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio.
11 Y la cubrirás
de oro puro por dentro y por fuera, y harás sobre ella una cornisa
de oro alrededor.
12 Fundirás para
ella cuatro anillos de oro, que pondrás en sus cuatro esquinas; dos
anillos a un lado de ella, y dos anillos al otro lado.
13 Harás unas
varas de madera de acacia, las cuales cubrirás de oro.
14 Y meterás las
varas por los anillos a los lados del arca, para llevar el arca con
ellas.
15 Las varas
quedarán en los anillos del arca; no se quitarán de ella.
16 Y pondrás en
el arca el testimonio que yo te daré.
17 Y harás un
propiciatorio de oro fino, cuya longitud será de dos codos y medio,
y su anchura de codo y medio.
18 Harás también
dos querubines de oro; labrados a martillo los harás en los dos
extremos del propiciatorio.
19 Harás, pues,
un querubín en un extremo, y un querubín en el otro extremo; de una
pieza con el propiciatorio harás los querubines en sus dos extremos.
20 Y los
querubines extenderán por encima las alas, cubriendo con sus alas el
propiciatorio; sus rostros el uno enfrente del otro, mirando al
propiciatorio los rostros de los querubines.
21 Y pondrás el
propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio
que yo te daré.
22 Y de allí me
declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de
entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio,
todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel.
23 Harás
asimismo una mesa de madera de acacia; su longitud será de dos
codos, y de un codo su anchura, y su altura de codo y medio.
24 Y la cubrirás
de oro puro, y le harás una cornisa de oro alrededor.
25 Le harás
también una moldura alrededor, de un palmo menor de anchura, y harás
a la moldura una cornisa de oro alrededor.
26 Y le harás
cuatro anillos de oro, los cuales pondrás en las cuatro esquinas que
corresponden a sus cuatro patas.
27 Los anillos
estarán debajo de la moldura, para lugares de las varas para llevar
la mesa.
28 Harás las
varas de madera de acacia, y las cubrirás de oro, y con ellas será
llevada la mesa.
29 Harás también
sus platos, sus cucharas, sus cubiertas y sus tazones, con que se
libará; de oro fino los harás.
30 Y pondrás
sobre la mesa el pan de la proposición delante de mí continuamente.
31 Harás además
un candelero de oro puro; labrado a martillo se hará el candelero;
su pie, su caña, sus copas, sus manzanas y sus flores, serán de lo
mismo.
32 Y saldrán
seis brazos de sus lados; tres brazos del candelero a un lado, y
tres brazos al otro lado.
33 Tres copas en
forma de flor de almendro en un brazo, una manzana y una flor; y
tres copas en forma de flor de almendro en otro brazo, una manzana y
una flor; así en los seis brazos que salen del candelero;
34 y en la caña
central del candelero cuatro copas en forma de flor de almendro, sus
manzanas y sus flores.
35 Habrá una
manzana debajo de dos brazos del mismo, otra manzana debajo de otros
dos brazos del mismo, y otra manzana debajo de los otros dos brazos
del mismo, así para los seis brazos que salen del candelero.
36 Sus manzanas
y sus brazos serán de una pieza, todo ello una pieza labrada a
martillo, de oro puro.
37 Y le harás
siete lamparillas, las cuales encenderás para que alumbren hacia
adelante.
38 También sus
despabiladeras y sus platillos, de oro puro.
39 De un talento
de oro fino lo harás, con todos estos utensilios.
40 Mira y hazlos
conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte.
Éxodo
Capítulo 26
1
Harás el tabernáculo de diez cortinas de lino torcido, azul, púrpura
y carmesí; y lo harás con querubines de obra primorosa.
2 La longitud de
una cortina de veintiocho codos, y la anchura de la misma cortina de
cuatro codos; todas las cortinas tendrán una misma medida.
3 Cinco cortinas
estarán unidas una con la otra, y las otras cinco cortinas unidas
una con la otra.
4 Y harás
lazadas de azul en la orilla de la última cortina de la primera
unión; lo mismo harás en la orilla de la cortina de la segunda
unión.
5 Cincuenta
lazadas harás en la primera cortina, y cincuenta lazadas harás en la
orilla de la cortina que está en la segunda unión; las lazadas
estarán contrapuestas la una a la otra.
6 Harás también
cincuenta corchetes de oro, con los cuales enlazarás las cortinas la
una con la otra, y se formará un tabernáculo.
7 Harás asimismo
cortinas de pelo de cabra para una cubierta sobre el tabernáculo;
once cortinas harás.
8 La longitud de
cada cortina será de treinta codos, y la anchura de cada cortina de
cuatro codos; una misma medida tendrán las once cortinas.
9 Y unirás cinco
cortinas aparte y las otras seis cortinas aparte; y doblarás la
sexta cortina en el frente del tabernáculo.
10 Y harás
cincuenta lazadas en la orilla de la cortina, al borde en la unión,
y cincuenta lazadas en la orilla de la cortina de la segunda unión.
11 Harás
asimismo cincuenta corchetes de bronce, los cuales meterás por las
lazadas; y enlazarás las uniones para que se haga una sola cubierta.
12 Y la parte
que sobra en las cortinas de la tienda, la mitad de la cortina que
sobra, colgará a espaldas del tabernáculo.
13 Y un codo de
un lado, y otro codo del otro lado, que sobra a lo largo de las
cortinas de la tienda, colgará sobre los lados del tabernáculo a un
lado y al otro, para cubrirlo.
14 Harás también
a la tienda una cubierta de pieles de carneros teñidas de rojo, y
una cubierta de pieles de tejones encima.
15 Y harás para
el tabernáculo tablas de madera de acacia, que estén derechas.
16 La longitud
de cada tabla será de diez codos, y de codo y medio la anchura.
17 Dos espigas
tendrá cada tabla, para unirlas una con otra; así harás todas las
tablas del tabernáculo.
18 Harás, pues,
las tablas del tabernáculo; veinte tablas al lado del mediodía, al
sur.
19 Y harás
cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas; dos basas
debajo de una tabla para sus dos espigas, y dos basas debajo de otra
tabla para sus dos espigas.
20 Y al otro
lado del tabernáculo, al lado del norte, veinte tablas;
21 y sus
cuarenta basas de plata; dos basas debajo de una tabla, y dos basas
debajo de otra tabla.
22 Y para el
lado posterior del tabernáculo, al occidente, harás seis tablas.
23 Harás además
dos tablas para las esquinas del tabernáculo en los dos ángulos
posteriores;
24 las cuales se
unirán desde abajo, y asimismo se juntarán por su alto con un gozne;
así será con las otras dos; serán para las dos esquinas.
25 De suerte que
serán ocho tablas, con sus basas de plata, dieciséis basas; dos
basas debajo de una tabla, y dos basas debajo de otra tabla.
26 Harás también
cinco barras de madera de acacia, para las tablas de un lado del
tabernáculo,
27 y cinco
barras para las tablas del otro lado del tabernáculo, y cinco barras
para las tablas del lado posterior del tabernáculo, al occidente.
28 Y la barra de
en medio pasará por en medio de las tablas, de un extremo al otro.
29 Y cubrirás de
oro las tablas, y harás sus anillos de oro para meter por ellos las
barras; también cubrirás de oro las barras.
30 Y alzarás el
tabernáculo conforme al modelo que te fue mostrado en el monte.
31 También harás
un velo de azul, púrpura, carmesí y lino torcido; será hecho de obra
primorosa, con querubines;
32 y lo pondrás
sobre cuatro columnas de madera de acacia cubiertas de oro; sus
capiteles de oro, sobre basas de plata.
33 Y pondrás el
velo debajo de los corchetes, y meterás allí, del velo adentro, el
arca del testimonio; y aquel velo os hará separación entre el lugar
santo y el santísimo.
34 Pondrás el
propiciatorio sobre el arca del testimonio en el lugar santísimo.
35 Y pondrás la
mesa fuera del velo, y el candelero enfrente de la mesa al lado sur
del tabernáculo; y pondrás la mesa al lado del norte.
36 Harás para la
puerta del tabernáculo una cortina de azul, púrpura, carmesí y lino
torcido, obra de recamador.
37 Y harás para
la cortina cinco columnas de madera de acacia, las cuales cubrirás
de oro, con sus capiteles de oro; y fundirás cinco basas de bronce
para ellas.
Éxodo
Capítulo 27
1
Harás también un altar de madera de acacia de cinco codos de
longitud, y de cinco codos de anchura; será cuadrado el altar, y su
altura de tres codos.
2 Y le harás
cuernos en sus cuatro esquinas; los cuernos serán parte del mismo; y
lo cubrirás de bronce.
3 Harás también
sus calderos para recoger la ceniza, y sus paletas, sus tazones, sus
garfios y sus braseros; harás todos sus utensilios de bronce.
4 Y le harás un
enrejado de bronce de obra de rejilla, y sobre la rejilla harás
cuatro anillos de bronce a sus cuatro esquinas.
5 Y la pondrás
dentro del cerco del altar abajo; y llegará la rejilla hasta la
mitad del altar.
6 Harás también
varas para el altar, varas de madera de acacia, las cuales cubrirás
de bronce.
7 Y las varas se
meterán por los anillos, y estarán aquellas varas a ambos lados del
altar cuando sea llevado.
8 Lo harás
hueco, de tablas; de la manera que te fue mostrado en el monte, así
lo harás.
9 Asimismo harás
el atrio del tabernáculo. Al lado meridional, al sur, tendrá el
atrio cortinas de lino torcido, de cien codos de longitud para un
lado.
10 Sus veinte
columnas y sus veinte basas serán de bronce; los capiteles de las
columnas y sus molduras, de plata.
11 De la misma
manera al lado del norte habrá a lo largo cortinas de cien codos de
longitud, y sus veinte columnas con sus veinte basas de bronce; los
capiteles de sus columnas y sus molduras, de plata.
12 El ancho del
atrio, del lado occidental, tendrá cortinas de cincuenta codos; sus
columnas diez, con sus diez basas.
13 Y en el ancho
del atrio por el lado del oriente, al este, habrá cincuenta codos.
14 Las cortinas
a un lado de la entrada serán de quince codos; sus columnas tres,
con sus tres basas.
15 Y al otro
lado, quince codos de cortinas; sus columnas tres, con sus tres
basas.
16 Y para la
puerta del atrio habrá una cortina de veinte codos, de azul, púrpura
y carmesí, y lino torcido, de obra de recamador; sus columnas
cuatro, con sus cuatro basas.
17 Todas las
columnas alrededor del atrio estarán ceñidas de plata; sus capiteles
de plata, y sus basas de bronce.
18 La longitud
del atrio será de cien codos, y la anchura cincuenta por un lado y
cincuenta por el otro, y la altura de cinco codos; sus cortinas de
lino torcido, y sus basas de bronce.
19 Todos los
utensilios del tabernáculo en todo su servicio, y todas sus estacas,
y todas las estacas del atrio, serán de bronce.
20 Y mandarás a
los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas,
para el alumbrado, para hacer arder continuamente las lámparas.
21 En el
tabernáculo de reunión, afuera del velo que está delante del
testimonio, las pondrá en orden Aarón y sus hijos para que ardan
delante de Jehová desde la tarde hasta la mañana, como estatuto
perpetuo de los hijos de Israel por sus generaciones.
Éxodo
Capítulo 28
1
Harás llegar delante de ti a Aarón tu hermano, y a sus hijos
consigo, de entre los hijos de Israel, para que sean mis sacerdotes;
a Aarón y a Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar hijos de Aarón.
2 Y harás
vestiduras sagradas a Aarón tu hermano, para honra y hermosura.
3 Y tú hablarás
a todos los sabios de corazón, a quienes yo he llenado de espíritu
de sabiduría, para que hagan las vestiduras de Aarón, para
consagrarle para que sea mi sacerdote.
4 Las vestiduras
que harán son estas: el pectoral, el efod, el manto, la túnica
bordada, la mitra y el cinturón. Hagan, pues, las vestiduras
sagradas para Aarón tu hermano, y para sus hijos, para que sean mis
sacerdotes.
5 Tomarán oro,
azul, púrpura, carmesí y lino torcido,
6 y harán el
efod de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido, de obra
primorosa.
7 Tendrá dos
hombreras que se junten a sus dos extremos, y así se juntará.
8 Y su cinto de
obra primorosa que estará sobre él, será de la misma obra, parte del
mismo; de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido.
9 Y tomarás dos
piedras de ónice, y grabarás en ellas los nombres de los hijos de
Israel;
10 seis de sus
nombres en una piedra, y los otros seis nombres en la otra piedra,
conforme al orden de nacimiento de ellos.
11 De obra de
grabador en piedra, como grabaduras de sello, harás grabar las dos
piedras con los nombres de los hijos de Israel; les harás alrededor
engastes de oro.
12 Y pondrás las
dos piedras sobre las hombreras del efod, para piedras memoriales a
los hijos de Israel; y Aarón llevará los nombres de ellos delante de
Jehová sobre sus dos hombros por memorial.
13 Harás, pues,
los engastes de oro,
14 y dos
cordones de oro fino, los cuales harás en forma de trenza; y fijarás
los cordones de forma de trenza en los engastes.
15 Harás
asimismo el pectoral del juicio de obra primorosa, lo harás conforme
a la obra del efod, de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido.
16 Será cuadrado
y doble, de un palmo de largo y un palmo de ancho;
17 y lo llenarás
de pedrería en cuatro hileras de piedras; una hilera de una piedra
sárdica, un topacio y un carbunclo;
18 la segunda
hilera, una esmeralda, un zafiro y un diamante;
19 la tercera
hilera, un jacinto, una ágata y una amatista;
20 la cuarta
hilera, un berilo, un ónice y un jaspe. Todas estarán montadas en
engastes de oro.
21 Y las piedras
serán según los nombres de los hijos de Israel, doce según sus
nombres; como grabaduras de sello cada una con su nombre, serán
según las doce tribus.
22 Harás también
en el pectoral cordones de hechura de trenzas de oro fino.
23 Y harás en el
pectoral dos anillos de oro, los cuales pondrás a los dos extremos
del pectoral.
24 Y fijarás los
dos cordones de oro en los dos anillos a los dos extremos del
pectoral;
25 y pondrás los
dos extremos de los dos cordones sobre los dos engastes, y los
fijarás a las hombreras del efod en su parte delantera.
26 Harás también
dos anillos de oro, los cuales pondrás a los dos extremos del
pectoral, en su orilla que está al lado del efod hacia adentro.
27 Harás
asimismo los dos anillos de oro, los cuales fijarás en la parte
delantera de las dos hombreras del efod, hacia abajo, delante de su
juntura sobre el cinto del efod.
28 Y juntarán el
pectoral por sus anillos a los dos anillos del efod con un cordón de
azul, para que esté sobre el cinto del efod, y no se separe el
pectoral del efod.
29 Y llevará
Aarón los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio
sobre su corazón, cuando entre en el santuario, por memorial delante
de Jehová continuamente.
30 Y pondrás en
el pectoral del juicio Urim y Tumim, para que estén sobre el corazón
de Aarón cuando entre delante de Jehová; y llevará siempre Aarón el
juicio de los hijos de Israel sobre su corazón delante de Jehová.
31 Harás el
manto del efod todo de azul;
32 y en medio de
él por arriba habrá una abertura, la cual tendrá un borde alrededor
de obra tejida, como el cuello de un coselete, para que no se rompa.
33 Y en sus
orlas harás granadas de azul, púrpura y carmesí alrededor, y entre
ellas campanillas de oro alrededor.
34 Una
campanilla de oro y una granada, otra campanilla de oro y otra
granada, en toda la orla del manto alrededor.
35 Y estará
sobre Aarón cuando ministre; y se oirá su sonido cuando él entre en
el santuario delante de Jehová y cuando salga, para que no muera.
36 Harás además
una lámina de oro fino, y grabarás en ella como grabadura de sello,
SANTIDAD A JEHOVÁ.
37 Y la pondrás
con un cordón de azul, y estará sobre la mitra; por la parte
delantera de la mitra estará.
38 Y estará
sobre la frente de Aarón, y llevará Aarón las faltas cometidas en
todas las cosas santas, que los hijos de Israel hubieren consagrado
en todas sus santas ofrendas; y sobre su frente estará
continuamente, para que obtengan gracia delante de Jehová.
39 Y bordarás
una túnica de lino, y harás una mitra de lino; harás también un
cinto de obra de recamador.
40 Y para los
hijos de Aarón harás túnicas; también les harás cintos, y les harás
tiaras para honra y hermosura.
41 Y con ellos
vestirás a Aarón tu hermano, y a sus hijos con él; y los ungirás, y
los consagrarás y santificarás, para que sean mis sacerdotes.
42 Y les harás
calzoncillos de lino para cubrir su desnudez; serán desde los lomos
hasta los muslos.
43 Y estarán
sobre Aarón y sobre sus hijos cuando entren en el tabernáculo de
reunión, o cuando se acerquen al altar para servir en el santuario,
para que no lleven pecado y mueran. Es estatuto perpetuo para él, y
para su descendencia después de él.
Éxodo
Capítulo 29
1
Esto es lo que les harás para consagrarlos, para que sean mis
sacerdotes: Toma un becerro de la vacada, y dos carneros sin
defecto;
2 y panes sin
levadura, y tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin
levadura untadas con aceite; las harás de flor de harina de trigo.
3 Y las pondrás
en un canastillo, y en el canastillo las ofrecerás, con el becerro y
los dos carneros.
4 Y llevarás a
Aarón y a sus hijos a la puerta del tabernáculo de reunión, y los
lavarás con agua.
5 Y tomarás las
vestiduras, y vestirás a Aarón la túnica, el manto del efod, el efod
y el pectoral, y le ceñirás con el cinto del efod;
6 y pondrás la
mitra sobre su cabeza, y sobre la mitra pondrás la diadema santa.
7 Luego tomarás
el aceite de la unción, y lo derramarás sobre su cabeza, y le
ungirás.
8 Y harás que se
acerquen sus hijos, y les vestirás las túnicas.
9 Les ceñirás el
cinto a Aarón y a sus hijos, y les atarás las tiaras, y tendrán el
sacerdocio por derecho perpetuo. Así consagrarás a Aarón y a sus
hijos.
10 Después
llevarás el becerro delante del tabernáculo de reunión, y Aarón y
sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del becerro.
11 Y matarás el
becerro delante de Jehová, a la puerta del tabernáculo de reunión.
12 Y de la
sangre del becerro tomarás y pondrás sobre los cuernos del altar con
tu dedo, y derramarás toda la demás sangre al pie del altar.
13 Tomarás
también toda la grosura que cubre los intestinos, la grosura de
sobre el hígado, los dos riñones, y la grosura que está sobre ellos,
y lo quemarás sobre el altar.
14 Pero la carne
del becerro, y su piel y su estiércol, los quemarás a fuego fuera
del campamento; es ofrenda por el pecado.
15 Asimismo
tomarás uno de los carneros, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos
sobre la cabeza del carnero.
16 Y matarás el
carnero, y con su sangre rociarás sobre el altar alrededor.
17 Cortarás el
carnero en pedazos, y lavarás sus intestinos y sus piernas, y las
pondrás sobre sus trozos y sobre su cabeza.
18 Y quemarás
todo el carnero sobre el altar; es holocausto de olor grato para
Jehová, es ofrenda quemada a Jehová.
19 Tomarás luego
el otro carnero, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la
cabeza del carnero.
20 Y matarás el
carnero, y tomarás de su sangre y la pondrás sobre el lóbulo de la
oreja derecha de Aarón, sobre el lóbulo de la oreja de sus hijos,
sobre el dedo pulgar de las manos derechas de ellos, y sobre el dedo
pulgar de los pies derechos de ellos, y rociarás la sangre sobre el
altar alrededor.
21 Y con la
sangre que estará sobre el altar, y el aceite de la unción, rociarás
sobre Aarón, sobre sus vestiduras, sobre sus hijos, y sobre las
vestiduras de éstos; y él será santificado, y sus vestiduras, y sus
hijos, y las vestiduras de sus hijos con él.
22 Luego tomarás
del carnero la grosura, y la cola, y la grosura que cubre los
intestinos, y la grosura del hígado, y los dos riñones, y la grosura
que está sobre ellos, y la espaldilla derecha; porque es carnero de
consagración.
23 También una
torta grande de pan, y una torta de pan de aceite, y una hojaldre
del canastillo de los panes sin levadura presentado a Jehová,
24 y lo pondrás
todo en las manos de Aarón, y en las manos de sus hijos; y lo
mecerás como ofrenda mecida delante de Jehová.
25 Después lo
tomarás de sus manos y lo harás arder en el altar, sobre el
holocausto, por olor grato delante de Jehová. Es ofrenda encendida a
Jehová.
26 Y tomarás el
pecho del carnero de las consagraciones, que es de Aarón, y lo
mecerás por ofrenda mecida delante de Jehová; y será porción tuya.
27 Y apartarás
el pecho de la ofrenda mecida, y la espaldilla de la ofrenda
elevada, lo que fue mecido y lo que fue elevado del carnero de las
consagraciones de Aarón y de sus hijos,
28 y será para
Aarón y para sus hijos como estatuto perpetuo para los hijos de
Israel, porque es ofrenda elevada; y será una ofrenda elevada de los
hijos de Israel, de sus sacrificios de paz, porción de ellos elevada
en ofrenda a Jehová.
29 Y las
vestiduras santas, que son de Aarón, serán de sus hijos después de
él, para ser ungidos en ellas, y para ser en ellas consagrados.
30 Por siete
días las vestirá el que de sus hijos tome su lugar como sacerdote,
cuando venga al tabernáculo de reunión para servir en el santuario.
31 Y tomarás el
carnero de las consagraciones, y cocerás su carne en lugar santo.
32 Y Aarón y sus
hijos comerán la carne del carnero, y el pan que estará en el
canastillo, a la puerta del tabernáculo de reunión.
33 Y comerán
aquellas cosas con las cuales se hizo expiación, para llenar sus
manos para consagrarlos; mas el extraño no las comerá, porque son
santas.
34 Y si sobrare
hasta la mañana algo de la carne de las consagraciones y del pan,
quemarás al fuego lo que hubiere sobrado; no se comerá, porque es
cosa santa.
35 Así, pues,
harás a Aarón y a sus hijos, conforme a todo lo que yo te he
mandado; por siete días los consagrarás.
36 Cada día
ofrecerás el becerro del sacrificio por el pecado, para las
expiaciones; y purificarás el altar cuando hagas expiación por él, y
lo ungirás para santificarlo.
37 Por siete
días harás expiación por el altar, y lo santificarás, y será un
altar santísimo: cualquiera cosa que tocare el altar, será
santificada.
38 Esto es lo
que ofrecerás sobre el altar: dos corderos de un año cada día,
continuamente.
39 Ofrecerás uno
de los corderos por la mañana, y el otro cordero ofrecerás a la
caída de la tarde.
40 Además, con
cada cordero una décima parte de un efa de flor de harina amasada
con la cuarta parte de un hin de aceite de olivas machacadas; y para
la libación, la cuarta parte de un hin de vino.
41 Y ofrecerás
el otro cordero a la caída de la tarde, haciendo conforme a la
ofrenda de la mañana, y conforme a su libación, en olor grato;
ofrenda encendida a Jehová.
42 Esto será el
holocausto continuo por vuestras generaciones, a la puerta del
tabernáculo de reunión, delante de Jehová, en el cual me reuniré con
vosotros, para hablaros allí.
43 Allí me
reuniré con los hijos de Israel; y el lugar será santificado con mi
gloria.
44 Y santificaré
el tabernáculo de reunión y el altar; santificaré asimismo a Aarón y
a sus hijos, para que sean mis sacerdotes.
45 Y habitaré
entre los hijos de Israel, y seré su Dios.
46 Y conocerán
que yo soy Jehová su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto,
para habitar en medio de ellos. Yo Jehová su Dios.
Éxodo
Capítulo 30
1
Harás asimismo un altar para quemar el incienso; de madera de acacia
lo harás.
2 Su longitud
será de un codo, y su anchura de un codo; será cuadrado, y su altura
de dos codos; y sus cuernos serán parte del mismo.
3 Y lo cubrirás
de oro puro, su cubierta, sus paredes en derredor y sus cuernos; y
le harás en derredor una cornisa de oro.
4 Le harás
también dos anillos de oro debajo de su cornisa, a sus dos esquinas
a ambos lados suyos, para meter las varas con que será llevado.
5 Harás las
varas de madera de acacia, y las cubrirás de oro.
6 Y lo pondrás
delante del velo que está junto al arca del testimonio, delante del
propiciatorio que está sobre el testimonio, donde me encontraré
contigo.
7 Y Aarón
quemará incienso aromático sobre él; cada mañana cuando aliste las
lámparas lo quemará.
8 Y cuando Aarón
encienda las lámparas al anochecer, quemará el incienso; rito
perpetuo delante de Jehová por vuestras generaciones.
9 No ofreceréis
sobre él incienso extraño, ni holocausto, ni ofrenda; ni tampoco
derramaréis sobre él libación.
10 Y sobre sus
cuernos hará Aarón expiación una vez en el año con la sangre del
sacrificio por el pecado para expiación; una vez en el año hará
expiación sobre él por vuestras generaciones; será muy santo a
Jehová.
11 Habló también
Jehová a Moisés, diciendo:
12 Cuando tomes
el número de los hijos de Israel conforme a la cuenta de ellos, cada
uno dará a Jehová el rescate de su persona, cuando los cuentes, para
que no haya en ellos mortandad cuando los hayas contado.
13 Esto dará
todo aquel que sea contado; medio siclo, conforme al siclo del
santuario. El siclo es de veinte geras. La mitad de un siclo será la
ofrenda a Jehová.
14 Todo el que
sea contado, de veinte años arriba, dará la ofrenda a Jehová.
15 Ni el rico
aumentará, ni el pobre disminuirá del medio siclo, cuando dieren la
ofrenda a Jehová para hacer expiación por vuestras personas.
16 Y tomarás de
los hijos de Israel el dinero de las expiaciones, y lo darás para el
servicio del tabernáculo de reunión; y será por memorial a los hijos
de Israel delante de Jehová, para hacer expiación por vuestras
personas.
17 Habló más
Jehová a Moisés, diciendo:
18 Harás también
una fuente de bronce, con su base de bronce, para lavar; y la
colocarás entre el tabernáculo de reunión y el altar, y pondrás en
ella agua.
19 Y de ella se
lavarán Aarón y sus hijos las manos y los pies.
20 Cuando entren
en el tabernáculo de reunión, se lavarán con agua, para que no
mueran; y cuando se acerquen al altar para ministrar, para quemar la
ofrenda encendida para Jehová,
21 se lavarán
las manos y los pies, para que no mueran. Y lo tendrán por estatuto
perpetuo él y su descendencia por sus generaciones.
22 Habló más
Jehová a Moisés, diciendo:
23 Tomarás
especias finas: de mirra excelente quinientos siclos, y de canela
aromática la mitad, esto es, doscientos cincuenta, de cálamo
aromático doscientos cincuenta,
24 de casia
quinientos, según el siclo del santuario, y de aceite de olivas un
hin.
25 Y harás de
ello el aceite de la santa unción; superior ung:uento, según el arte
del perfumador, será el aceite de la unción santa.
26 Con él
ungirás el tabernáculo de reunión, el arca del testimonio,
27 la mesa con
todos sus utensilios, el candelero con todos sus utensilios, el
altar del incienso,
28 el altar del
holocausto con todos sus utensilios, y la fuente y su base.
29 Así los
consagrarás, y serán cosas santísimas; todo lo que tocare en ellos,
será santificado.
30 Ungirás
también a Aarón y a sus hijos, y los consagrarás para que sean mis
sacerdotes.
31 Y hablarás a
los hijos de Israel, diciendo: Este será mi aceite de la santa
unción por vuestras generaciones.
32 Sobre carne
de hombre no será derramado, ni haréis otro semejante, conforme a su
composición; santo es, y por santo lo tendréis vosotros.
33 Cualquiera
que compusiere ung:uento semejante, y que pusiere de él sobre
extraño, será cortado de entre su pueblo.
34 Dijo además
Jehová a Moisés: Toma especias aromáticas, estacte y uña aromática y
gálbano aromático e incienso puro; de todo en igual peso,
35 y harás de
ello el incienso, un perfume según el arte del perfumador, bien
mezclado, puro y santo.
36 Y molerás
parte de él en polvo fino, y lo pondrás delante del testimonio en el
tabernáculo de reunión, donde yo me mostraré a ti. Os será cosa
santísima.
37 Como este
incienso que harás, no os haréis otro según su composición; te será
cosa sagrada para Jehová.
38 Cualquiera
que hiciere otro como este para olerlo, será cortado de entre su
pueblo.
Éxodo
Capítulo 31
1
Habló Jehová a Moisés, diciendo:
2 Mira, yo he
llamado por nombre a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu
de Judá;
3 y lo he
llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en
ciencia y en todo arte,
4 para inventar
diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce,
5 y en artificio
de piedras para engastarlas, y en artificio de madera; para trabajar
en toda clase de labor.
6 Y he aquí que
yo he puesto con él a Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan;
y he puesto sabiduría en el ánimo de todo sabio de corazón, para que
hagan todo lo que te he mandado;
7 el tabernáculo
de reunión, el arca del testimonio, el propiciatorio que está sobre
ella, y todos los utensilios del tabernáculo,
8 la mesa y sus
utensilios, el candelero limpio y todos sus utensilios, el altar del
incienso,
9 el altar del
holocausto y todos sus utensilios, la fuente y su base,
10 los vestidos
del servicio, las vestiduras santas para Aarón el sacerdote, las
vestiduras de sus hijos para que ejerzan el sacerdocio,
11 el aceite de
la unción, y el incienso aromático para el santuario; harán conforme
a todo lo que te he mandado.
12 Habló además
Jehová a Moisés, diciendo:
13 Tú hablarás a
los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis
días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras
generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico.
14 Así que
guardaréis el día de reposo, porque santo es a vosotros; el que lo
profanare, de cierto morirá; porque cualquiera que hiciere obra
alguna en él, aquella persona será cortada de en medio de su pueblo.
15 Seis días se
trabajará, mas el día séptimo es día de reposo consagrado a Jehová;
cualquiera que trabaje en el día de reposo, ciertamente morirá.
16 Guardarán,
pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus
generaciones por pacto perpetuo.
17 Señal es para
siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo
Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó.
18 Y dio a
Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos
tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de
Dios.
Éxodo
Capítulo 32
1
Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se
acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses
que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que
nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.
2 Y Aarón les
dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de
vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y
traédmelos.
3 Entonces todo
el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y
los trajeron a Aarón;
4 y él los tomó
de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un
becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus
dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.
5 Y viendo esto
Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y
dijo: Mañana será fiesta para Jehová.
6 Y al día
siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron
ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se
levantó a regocijarse.
7 Entonces
Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste
de la tierra de Egipto se ha corrompido.
8 Pronto se han
apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de
fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han
dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de
Egipto.
9 Dijo más
Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo
de dura cerviz.
10 Ahora, pues,
déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma; y de ti yo
haré una nación grande.
11 Entonces
Moisés oró en presencia de Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿por
qué se encenderá tu furor contra tu pueblo, que tú sacaste de la
tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte?
12 ¿Por qué han
de hablar los egipcios, diciendo: Para mal los sacó, para matarlos
en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra? Vuélvete
del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo.
13 Acuérdate de
Abraham, de Isaac y de Israel tus siervos, a los cuales has jurado
por ti mismo, y les has dicho: Yo multiplicaré vuestra descendencia
como las estrellas del cielo; y daré a vuestra descendencia toda
esta tierra de que he hablado, y la tomarán por heredad para
siempre.
14 Entonces
Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su
pueblo.
15 Y volvió
Moisés y descendió del monte, trayendo en su mano las dos tablas del
testimonio, las tablas escritas por ambos lados; de uno y otro lado
estaban escritas.
16 Y las tablas
eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada
sobre las tablas.
17 Cuando oyó
Josué el clamor del pueblo que gritaba, dijo a Moisés: Alarido de
pelea hay en el campamento.
18 Y él
respondió: No es voz de alaridos de fuertes, ni voz de alaridos de
débiles; voz de cantar oigo yo.
19 Y aconteció
que cuando él llegó al campamento, y vio el becerro y las danzas,
ardió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las
quebró al pie del monte.
20 Y tomó el
becerro que habían hecho, y lo quemó en el fuego, y lo molió hasta
reducirlo a polvo, que esparció sobre las aguas, y lo dio a beber a
los hijos de Israel.
21 Y dijo Moisés
a Aarón: ¿Qué te ha hecho este pueblo, que has traído sobre él tan
gran pecado?
22 Y respondió
Aarón: No se enoje mi señor; tú conoces al pueblo, que es inclinado
a mal.
23 Porque me
dijeron: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este
Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué
le haya acontecido.
24 Y yo les
respondí: ¿Quién tiene oro? Apartadlo. Y me lo dieron, y lo eché en
el fuego, y salió este becerro.
25 Y viendo
Moisés que el pueblo estaba desenfrenado, porque Aarón lo había
permitido, para verg:uenza entre sus enemigos,
26 se puso
Moisés a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está por Jehová?
Júntese conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de Leví.
27 Y él les
dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su
espada sobre su muslo; pasad y volved de puerta a puerta por el
campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su
pariente.
28 Y los hijos
de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés; y cayeron del
pueblo en aquel día como tres mil hombres.
29 Entonces
Moisés dijo: Hoy os habéis consagrado a Jehová, pues cada uno se ha
consagrado en su hijo y en su hermano, para que él dé bendición hoy
sobre vosotros.
30 Y aconteció
que al día siguiente dijo Moisés al pueblo: Vosotros habéis cometido
un gran pecado, pero yo subiré ahora a Jehová; quizá le aplacaré
acerca de vuestro pecado.
31 Entonces
volvió Moisés a Jehová, y dijo: Te ruego, pues este pueblo ha
cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro,
32 que perdones
ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito.
33 Y Jehová
respondió a Moisés: Al que pecare contra mí, a éste raeré yo de mi
libro.
34 Ve, pues,
ahora, lleva a este pueblo a donde te he dicho; he aquí mi ángel irá
delante de ti; pero en el día del castigo, yo castigaré en ellos su
pecado.
35 Y Jehová
hirió al pueblo, porque habían hecho el becerro que formó Aarón.
Éxodo
Capítulo 33
1
Jehová dijo a Moisés: Anda, sube de aquí, tú y el pueblo que sacaste
de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a Abraham, Isaac
y Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré;
2 y yo enviaré
delante de ti el ángel, y echaré fuera al cananeo y al amorreo, al
heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo
3 (a la tierra
que fluye leche y miel); pero yo no subiré en medio de ti, porque
eres pueblo de dura cerviz, no sea que te consuma en el camino.
4 Y oyendo el
pueblo esta mala noticia, vistieron luto, y ninguno se puso sus
atavíos.
5 Porque Jehová
había dicho a Moisés: Di a los hijos de Israel: Vosotros sois pueblo
de dura cerviz; en un momento subiré en medio de ti, y te consumiré.
Quítate, pues, ahora tus atavíos, para que yo sepa lo que te he de
hacer.
6 Entonces los
hijos de Israel se despojaron de sus atavíos desde el monte Horeb.
7 Y Moisés tomó
el tabernáculo, y lo levantó lejos, fuera del campamento, y lo llamó
el Tabernáculo de Reunión. Y cualquiera que buscaba a Jehová, salía
al tabernáculo de reunión que estaba fuera del campamento.
8 Y sucedía que
cuando salía Moisés al tabernáculo, todo el pueblo se levantaba, y
cada cual estaba en pie a la puerta de su tienda, y miraban en pos
de Moisés, hasta que él entraba en el tabernáculo.
9 Cuando Moisés
entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía y se ponía a
la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés.
10 Y viendo todo
el pueblo la columna de nube que estaba a la puerta del tabernáculo,
se levantaba cada uno a la puerta de su tienda y adoraba.
11 Y hablaba
Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. Y
él volvía al campamento; pero el joven Josué hijo de Nun, su
servidor, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo.
12 Y dijo Moisés
a Jehová: Mira, tú me dices a mí: Saca este pueblo; y tú no me has
declarado a quién enviarás conmigo. Sin embargo, tú dices: Yo te he
conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos.
13 Ahora, pues,
si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu
camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que
esta gente es pueblo tuyo.
14 Y él dijo: Mi
presencia irá contigo, y te daré descanso.
15 Y Moisés
respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de
aquí.
16 ¿Y en qué se
conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo,
sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos
apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?
17 Y Jehová dijo
a Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado
gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre.
18 El entonces
dijo: Te ruego que me muestres tu gloria.
19 Y le
respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y
proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia
del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré
clemente.
20 Dijo más: No
podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá.
21 Y dijo aún
Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña;
22 y cuando pase
mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré
con mi mano hasta que haya pasado.
23 Después
apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro.
Éxodo
Capítulo 34
1
Y Jehová dijo a Moisés: Alísate dos tablas de piedra como las
primeras, y escribiré sobre esas tablas las palabras que estaban en
las tablas primeras que quebraste.
2 Prepárate,
pues, para mañana, y sube de mañana al monte de Sinaí, y preséntate
ante mí sobre la cumbre del monte.
3 Y no suba
hombre contigo, ni parezca alguno en todo el monte; ni ovejas ni
bueyes pazcan delante del monte.
4 Y Moisés alisó
dos tablas de piedra como las primeras; y se levantó de mañana y
subió al monte Sinaí, como le mandó Jehová, y llevó en su mano las
dos tablas de piedra.
5 Y Jehová
descendió en la nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de
Jehová.
6 Y pasando
Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte,
misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en
misericordia y verdad;
7 que guarda
misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el
pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que
visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos
de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación.
8 Entonces
Moisés, apresurándose, bajó la cabeza hacia el suelo y adoró.
9 Y dijo: Si
ahora, Señor, he hallado gracia en tus ojos, vaya ahora el Señor en
medio de nosotros; porque es un pueblo de dura cerviz; y perdona
nuestra iniquidad y nuestro pecado, y tómanos por tu heredad.
10 Y él
contestó: He aquí, yo hago pacto delante de todo tu pueblo; haré
maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación
alguna, y verá todo el pueblo en medio del cual estás tú, la obra de
Jehová; porque será cosa tremenda la que yo haré contigo.
11 Guarda lo que
yo te mando hoy; he aquí que yo echo de delante de tu presencia al
amorreo, al cananeo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo.
12 Guárdate de
hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar,
para que no sean tropezadero en medio de ti.
13 Derribaréis
sus altares, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus imágenes de
Asera.
14 Porque no te
has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es
Celoso, Dios celoso es.
15 Por tanto, no
harás alianza con los moradores de aquella tierra; porque fornicarán
en pos de sus dioses, y ofrecerán sacrificios a sus dioses, y te
invitarán, y comerás de sus sacrificios;
16 o tomando de
sus hijas para tus hijos, y fornicando sus hijas en pos de sus
dioses, harán fornicar también a tus hijos en pos de los dioses de
ellas.
17 No te harás
dioses de fundición.
18 La fiesta de
los panes sin levadura guardarás; siete días comerás pan sin
levadura, según te he mandado, en el tiempo señalado del mes de
Abib; porque en el mes de Abib saliste de Egipto.
19 Todo primer
nacido, mío es; y de tu ganado todo primogénito de vaca o de oveja,
que sea macho.
20 Pero
redimirás con cordero el primogénito del asno; y si no lo
redimieres, quebrarás su cerviz. Redimirás todo primogénito de tus
hijos; y ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías.
21 Seis días
trabajarás, mas en el séptimo día descansarás; aun en la arada y en
la siega, descansarás.
22 También
celebrarás la fiesta de las semanas, la de las primicias de la siega
del trigo, y la fiesta de la cosecha a la salida del año.
23 Tres veces en
el año se presentará todo varón tuyo delante de Jehová el Señor,
Dios de Israel.
24 Porque yo
arrojaré a las naciones de tu presencia, y ensancharé tu territorio;
y ninguno codiciará tu tierra, cuando subas para presentarte delante
de Jehová tu Dios tres veces en el año.
25 No ofrecerás
cosa leudada junto con la sangre de mi sacrificio, ni se dejará
hasta la mañana nada del sacrificio de la fiesta de la pascua.
26 Las primicias
de los primeros frutos de tu tierra llevarás a la casa de Jehová tu
Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.
27 Y Jehová dijo
a Moisés: Escribe tú estas palabras; porque conforme a estas
palabras he hecho pacto contigo y con Israel.
28 Y él estuvo
allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni
bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez
mandamientos.
29 Y aconteció
que descendiendo Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del
testimonio en su mano, al descender del monte, no sabía Moisés que
la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con
Dios.
30 Y Aarón y
todos los hijos de Israel miraron a Moisés, y he aquí la piel de su
rostro era resplandeciente; y tuvieron miedo de acercarse a él.
31 Entonces
Moisés los llamó; y Aarón y todos los príncipes de la congregación
volvieron a él, y Moisés les habló.
32 Después se
acercaron todos los hijos de Israel, a los cuales mandó todo lo que
Jehová le había dicho en el monte Sinaí.
33 Y cuando
acabó Moisés de hablar con ellos, puso un velo sobre su rostro.
34 Cuando venía
Moisés delante de Jehová para hablar con él, se quitaba el velo
hasta que salía; y saliendo, decía a los hijos de Israel lo que le
era mandado.
35 Y al mirar
los hijos de Israel el rostro de Moisés, veían que la piel de su
rostro era resplandeciente; y volvía Moisés a poner el velo sobre su
rostro, hasta que entraba a hablar con Dios.
Éxodo
Capítulo 35
1
Moisés convocó a toda la congregación de los hijos de Israel y les
dijo: Estas son las cosas que Jehová ha mandado que sean hechas:
2 Seis días se
trabajará, mas el día séptimo os será santo, día de reposo para
Jehová; cualquiera que en él hiciere trabajo alguno, morirá.
3 No encenderéis
fuego en ninguna de vuestras moradas en el día de reposo.
4 Y habló Moisés
a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo
que Jehová ha mandado:
5 Tomad de entre
vosotros ofrenda para Jehová; todo generoso de corazón la traerá a
Jehová; oro, plata, bronce,
6 azul, púrpura,
carmesí, lino fino, pelo de cabras,
7 pieles de
carneros teñidas de rojo, pieles de tejones, madera de acacia,
8 aceite para el
alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso
aromático,
9 y piedras de
ónice y piedras de engaste para el efod y para el pectoral.
10 Todo sabio de
corazón de entre vosotros vendrá y hará todas las cosas que Jehová
ha mandado:
11 el
tabernáculo, su tienda, su cubierta, sus corchetes, sus tablas, sus
barras, sus columnas y sus basas;
12 el arca y sus
varas, el propiciatorio, el velo de la tienda;
13 la mesa y sus
varas, y todos sus utensilios, y el pan de la proposición;
14 el candelero
del alumbrado y sus utensilios, sus lámparas, y el aceite para el
alumbrado;
15 el altar del
incienso y sus varas, el aceite de la unción, el incienso aromático,
la cortina de la puerta para la entrada del tabernáculo;
16 el altar del
holocausto, su enrejado de bronce y sus varas, y todos sus
utensilios, y la fuente con su base;
17 las cortinas
del atrio, sus columnas y sus basas, la cortina de la puerta del
atrio;
18 las estacas
del tabernáculo, y las estacas del atrio y sus cuerdas;
19 las
vestiduras del servicio para ministrar en el santuario, las sagradas
vestiduras de Aarón el sacerdote, y las vestiduras de sus hijos para
servir en el sacerdocio.
20 Y salió toda
la congregación de los hijos de Israel de delante de Moisés.
21 Y vino todo
varón a quien su corazón estimuló, y todo aquel a quien su espíritu
le dio voluntad, con ofrenda a Jehová para la obra del tabernáculo
de reunión y para toda su obra, y para las sagradas vestiduras.
22 Vinieron así
hombres como mujeres, todos los voluntarios de corazón, y trajeron
cadenas y zarcillos, anillos y brazaletes y toda clase de joyas de
oro; y todos presentaban ofrenda de oro a Jehová.
23 Todo hombre
que tenía azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabras, pieles
de carneros teñidas de rojo, o pieles de tejones, lo traía.
24 Todo el que
ofrecía ofrenda de plata o de bronce traía a Jehová la ofrenda; y
todo el que tenía madera de acacia la traía para toda la obra del
servicio.
25 Además todas
las mujeres sabias de corazón hilaban con sus manos, y traían lo que
habían hilado: azul, púrpura, carmesí o lino fino.
26 Y todas las
mujeres cuyo corazón las impulsó en sabiduría hilaron pelo de cabra.
27 Los príncipes
trajeron piedras de ónice, y las piedras de los engastes para el
efod y el pectoral,
28 y las
especias aromáticas, y el aceite para el alumbrado, y para el aceite
de la unción, y para el incienso aromático.
29 De los hijos
de Israel, así hombres como mujeres, todos los que tuvieron corazón
voluntario para traer para toda la obra, que Jehová había mandado
por medio de Moisés que hiciesen, trajeron ofrenda voluntaria a
Jehová.
30 Y dijo Moisés
a los hijos de Israel: Mirad, Jehová ha nombrado a Bezaleel hijo de
Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá;
31 y lo ha
llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en
ciencia y en todo arte,
32 para
proyectar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce,
33 y en la talla
de piedras de engaste, y en obra de madera, para trabajar en toda
labor ingeniosa.
34 Y ha puesto
en su corazón el que pueda enseñar, así él como Aholiab hijo de
Ahisamac, de la tribu de Dan;
35 y los ha
llenado de sabiduría de corazón, para que hagan toda obra de arte y
de invención, y de bordado en azul, en púrpura, en carmesí, en lino
fino y en telar, para que hagan toda labor, e inventen todo diseño.
Éxodo
Capítulo 36
1
Así, pues, Bezaleel y Aholiab, y todo hombre sabio de corazón a
quien Jehová dio sabiduría e inteligencia para saber hacer toda la
obra del servicio del santuario, harán todas las cosas que ha
mandado Jehová.
2 Y Moisés llamó
a Bezaleel y a Aholiab y a todo varón sabio de corazón, en cuyo
corazón había puesto Jehová sabiduría, todo hombre a quien su
corazón le movió a venir a la obra para trabajar en ella.
3 Y tomaron de
delante de Moisés toda la ofrenda que los hijos de Israel habían
traído para la obra del servicio del santuario, a fin de hacerla. Y
ellos seguían trayéndole ofrenda voluntaria cada mañana.
4 Tanto, que
vinieron todos los maestros que hacían toda la obra del santuario,
cada uno de la obra que hacía,
5 y hablaron a
Moisés, diciendo: El pueblo trae mucho más de lo que se necesita
para la obra que Jehová ha mandado que se haga.
6 Entonces
Moisés mandó pregonar por el campamento, diciendo: Ningún hombre ni
mujer haga más para la ofrenda del santuario. Así se le impidió al
pueblo ofrecer más;
7 pues tenían
material abundante para hacer toda la obra, y sobraba.
8 Todos los
sabios de corazón de entre los que hacían la obra, hicieron el
tabernáculo de diez cortinas de lino torcido, azul, púrpura y
carmesí; las hicieron con querubines de obra primorosa.
9 La longitud de
una cortina era de veintiocho codos, y la anchura de cuatro codos;
todas las cortinas eran de igual medida.
10 Cinco de las
cortinas las unió entre sí, y asimismo unió las otras cinco cortinas
entre sí.
11 E hizo
lazadas de azul en la orilla de la cortina que estaba al extremo de
la primera serie; e hizo lo mismo en la orilla de la cortina final
de la segunda serie.
12 Cincuenta
lazadas hizo en la primera cortina, y otras cincuenta en la orilla
de la cortina de la segunda serie; las lazadas de la una
correspondían a las de la otra.
13 Hizo también
cincuenta corchetes de oro, con los cuales enlazó las cortinas una
con otra, y así quedó formado un tabernáculo.
14 Hizo asimismo
cortinas de pelo de cabra para una tienda sobre el tabernáculo; once
cortinas hizo.
15 La longitud
de una cortina era de treinta codos, y la anchura de cuatro codos;
las once cortinas tenían una misma medida.
16 Y unió cinco
de las cortinas aparte, y las otras seis cortinas aparte.
17 Hizo además
cincuenta lazadas en la orilla de la cortina que estaba al extremo
de la primera serie, y otras cincuenta lazadas en la orilla de la
cortina final de la segunda serie.
18 Hizo también
cincuenta corchetes de bronce para enlazar la tienda, de modo que
fuese una.
19 E hizo para
la tienda una cubierta de pieles de carneros teñidas de rojo, y otra
cubierta de pieles de tejones encima.
20 Además hizo
para el tabernáculo las tablas de madera de acacia, derechas.
21 La longitud
de cada tabla era de diez codos, y de codo y medio la anchura.
22 Cada tabla
tenía dos espigas, para unirlas una con otra; así hizo todas las
tablas del tabernáculo.
23 Hizo, pues,
las tablas para el tabernáculo; veinte tablas al lado del sur, al
mediodía.
24 Hizo también
cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas: dos basas
debajo de una tabla, para sus dos espigas, y dos basas debajo de
otra tabla para sus dos espigas.
25 Y para el
otro lado del tabernáculo, al lado norte, hizo otras veinte tablas,
26 con sus
cuarenta basas de plata; dos basas debajo de una tabla, y dos basas
debajo de otra tabla.
27 Y para el
lado occidental del tabernáculo hizo seis tablas.
28 Para las
esquinas del tabernáculo en los dos lados hizo dos tablas,
29 las cuales se
unían desde abajo, y por arriba se ajustaban con un gozne; así hizo
a la una y a la otra en las dos esquinas.
30 Eran, pues,
ocho tablas, y sus basas de plata dieciséis; dos basas debajo de
cada tabla.
31 Hizo también
las barras de madera de acacia; cinco para las tablas de un lado del
tabernáculo,
32 cinco barras
para las tablas del otro lado del tabernáculo, y cinco barras para
las tablas del lado posterior del tabernáculo hacia el occidente.
33 E hizo que la
barra de en medio pasase por en medio de las tablas de un extremo al
otro.
34 Y cubrió de
oro las tablas, e hizo de oro los anillos de ellas, por donde
pasasen las barras; cubrió también de oro las barras.
35 Hizo asimismo
el velo de azul, púrpura, carmesí y lino torcido; lo hizo con
querubines de obra primorosa.
36 Y para él
hizo cuatro columnas de madera de acacia, y las cubrió de oro, y sus
capiteles eran de oro; y fundió para ellas cuatro basas de plata.
37 Hizo también
el velo para la puerta del tabernáculo, de azul, púrpura, carmesí y
lino torcido, obra de recamador;
38 y sus cinco
columnas con sus capiteles; y cubrió de oro los capiteles y las
molduras, e hizo de bronce sus cinco basas.
Éxodo
Capítulo 37
1
Hizo también Bezaleel el arca de madera de acacia; su longitud era
de dos codos y medio, su anchura de codo y medio, y su altura de
codo y medio.
2 Y la cubrió de
oro puro por dentro y por fuera, y le hizo una cornisa de oro en
derredor.
3 Además fundió
para ella cuatro anillos de oro a sus cuatro esquinas; en un lado
dos anillos y en el otro lado dos anillos.
4 Hizo también
varas de madera de acacia, y las cubrió de oro.
5 Y metió las
varas por los anillos a los lados del arca, para llevar el arca.
6 Hizo asimismo
el propiciatorio de oro puro; su longitud de dos codos y medio, y su
anchura de codo y medio.
7 Hizo también
los dos querubines de oro, labrados a martillo, en los dos extremos
del propiciatorio.
8 Un querubín a
un extremo, y otro querubín al otro extremo; de una pieza con el
propiciatorio hizo los querubines a sus dos extremos.
9 Y los
querubines extendían sus alas por encima, cubriendo con sus alas el
propiciatorio; y sus rostros el uno enfrente del otro miraban hacia
el propiciatorio.
10 Hizo también
la mesa de madera de acacia; su longitud de dos codos, su anchura de
un codo, y de codo y medio su altura;
11 y la cubrió
de oro puro, y le hizo una cornisa de oro alrededor.
12 Le hizo
también una moldura de un palmo menor de anchura alrededor, e hizo
en derredor de la moldura una cornisa de oro.
13 Le hizo
asimismo de fundición cuatro anillos de oro, y los puso a las cuatro
esquinas que correspondían a las cuatro patas de ella.
14 Debajo de la
moldura estaban los anillos, por los cuales se metían las varas para
llevar la mesa.
15 E hizo las
varas de madera de acacia para llevar la mesa, y las cubrió de oro.
16 También hizo
los utensilios que habían de estar sobre la mesa, sus platos, sus
cucharas, sus cubiertos y sus tazones con que se había de libar, de
oro fino.
17 Hizo asimismo
el candelero de oro puro, labrado a martillo; su pie, su caña, sus
copas, sus manzanas y sus flores eran de lo mismo.
18 De sus lados
salían seis brazos; tres brazos de un lado del candelero, y otros
tres brazos del otro lado del candelero.
19 En un brazo,
tres copas en forma de flor de almendro, una manzana y una flor, y
en otro brazo tres copas en figura de flor de almendro, una manzana
y una flor; así en los seis brazos que salían del candelero.
20 Y en la caña
del candelero había cuatro copas en figura de flor de almendro, sus
manzanas y sus flores,
21 y una manzana
debajo de dos brazos del mismo, y otra manzana debajo de otros dos
brazos del mismo, y otra manzana debajo de los otros dos brazos del
mismo, conforme a los seis brazos que salían de él.
22 Sus manzanas
y sus brazos eran de lo mismo; todo era una pieza labrada a
martillo, de oro puro.
23 Hizo asimismo
sus siete lamparillas, sus despabiladeras y sus platillos, de oro
puro.
24 De un talento
de oro puro lo hizo, con todos sus utensilios.
25 Hizo también
el altar del incienso, de madera de acacia; de un codo su longitud,
y de otro codo su anchura; era cuadrado, y su altura de dos codos; y
sus cuernos de la misma pieza.
26 Y lo cubrió
de oro puro, su cubierta y sus paredes alrededor, y sus cuernos, y
le hizo una cornisa de oro alrededor.
27 Le hizo
también dos anillos de oro debajo de la cornisa en las dos esquinas
a los dos lados, para meter por ellos las varas con que había de ser
conducido.
28 E hizo las
varas de madera de acacia, y las cubrió de oro.
29 Hizo asimismo
el aceite santo de la unción, y el incienso puro, aromático, según
el arte del perfumador.
Éxodo
Capítulo 38
1
Igualmente hizo de madera de acacia el altar del holocausto; su
longitud de cinco codos, y su anchura de otros cinco codos,
cuadrado, y de tres codos de altura.
2 E hizo sus
cuernos a sus cuatro esquinas, los cuales eran de la misma pieza, y
lo cubrió de bronce.
3 Hizo asimismo
todos los utensilios del altar; calderos, tenazas, tazones, garfios
y palas; todos sus utensilios los hizo de bronce.
4 E hizo para el
altar un enrejado de bronce de obra de rejilla, que puso por debajo
de su cerco hasta la mitad del altar.
5 También fundió
cuatro anillos a los cuatro extremos del enrejado de bronce, para
meter las varas.
6 E hizo las
varas de madera de acacia, y las cubrió de bronce.
7 Y metió las
varas por los anillos a los lados del altar, para llevarlo con
ellas; hueco lo hizo, de tablas.
8 También hizo
la fuente de bronce y su base de bronce, de los espejos de las
mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión.
9 Hizo asimismo
el atrio; del lado sur, al mediodía, las cortinas del atrio eran de
cien codos, de lino torcido.
10 Sus columnas
eran veinte, con sus veinte basas de bronce; los capiteles de las
columnas y sus molduras, de plata.
11 Y del lado
norte cortinas de cien codos; sus columnas, veinte, con sus veinte
basas de bronce; los capiteles de las columnas y sus molduras, de
plata.
12 Del lado del
occidente, cortinas de cincuenta codos; sus columnas diez, y sus
diez basas; los capiteles de las columnas y sus molduras, de plata.
13 Del lado
oriental, al este, cortinas de cincuenta codos;
14 a un lado
cortinas de quince codos, sus tres columnas y sus tres basas;
15 al otro lado,
de uno y otro lado de la puerta del atrio, cortinas de quince codos,
con sus tres columnas y sus tres basas.
16 Todas las
cortinas del atrio alrededor eran de lino torcido.
17 Las basas de
las columnas eran de bronce; los capiteles de las columnas y sus
molduras, de plata; asimismo las cubiertas de las cabezas de ellas,
de plata; y todas las columnas del atrio tenían molduras de plata.
18 La cortina de
la entrada del atrio era de obra de recamador, de azul, púrpura,
carmesí y lino torcido; era de veinte codos de longitud, y su
anchura, o sea su altura, era de cinco codos, lo mismo que las
cortinas del atrio.
19 Sus columnas
eran cuatro, con sus cuatro basas de bronce y sus capiteles de
plata; y las cubiertas de los capiteles de ellas, y sus molduras, de
plata.
20 Todas las
estacas del tabernáculo y del atrio alrededor eran de bronce.
21 Estas son las
cuentas del tabernáculo, del tabernáculo del testimonio, las que se
hicieron por orden de Moisés por obra de los levitas bajo la
dirección de Itamar hijo del sacerdote Aarón.
22 Y Bezaleel
hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá, hizo todas las cosas
que Jehová mandó a Moisés.
23 Y con él
estaba Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan, artífice,
diseñador y recamador en azul, púrpura, carmesí y lino fino.
24 Todo el oro
empleado en la obra, en toda la obra del santuario, el cual fue oro
de la ofrenda, fue veintinueve talentos y setecientos treinta
siclos, según el siclo del santuario.
25 Y la plata de
los empadronados de la congregación fue cien talentos y mil
setecientos setenta y cinco siclos, según el siclo del santuario;
26 medio siclo
por cabeza, según el siclo del santuario; a todos los que pasaron
por el censo, de edad de veinte años arriba, que fueron seiscientos
tres mil quinientos cincuenta.
27 Hubo además
cien talentos de plata para fundir las basas del santuario y las
basas del velo; en cien basas, cien talentos, a talento por basa.
28 Y de los mil
setecientos setenta y cinco siclos hizo los capiteles de las
columnas, y cubrió los capiteles de ellas, y las ciñó.
29 El bronce
ofrendado fue setenta talentos y dos mil cuatrocientos siclos,
30 del cual
fueron hechas las basas de la puerta del tabernáculo de reunión, y
el altar de bronce y su enrejado de bronce, y todos los utensilios
del altar,
31 las basas del
atrio alrededor, las basas de la puerta del atrio, y todas las
estacas del tabernáculo y todas las estacas del atrio alrededor.
Éxodo
Capítulo 39
1
Del azul, púrpura y carmesí hicieron las vestiduras del ministerio
para ministrar en el santuario, y asimismo hicieron las vestiduras
sagradas para Aarón, como Jehová lo había mandado a Moisés.
2 Hizo también
el efod de oro, de azul, púrpura, carmesí y lino torcido.
3 Y batieron
láminas de oro, y cortaron hilos para tejerlos entre el azul, la
púrpura, el carmesí y el lino, con labor primorosa.
4 Hicieron las
hombreras para que se juntasen, y se unían en sus dos extremos.
5 Y el cinto del
efod que estaba sobre él era de lo mismo, de igual labor; de oro,
azul, púrpura, carmesí y lino torcido, como Jehová lo había mandado
a Moisés.
6 Y labraron las
piedras de ónice montadas en engastes de oro, con grabaduras de
sello con los nombres de los hijos de Israel,
7 y las puso
sobre las hombreras del efod, por piedras memoriales para los hijos
de Israel, como Jehová lo había mandado a Moisés.
8 Hizo también
el pectoral de obra primorosa como la obra del efod, de oro, azul,
púrpura, carmesí y lino torcido.
9 Era cuadrado;
doble hicieron el pectoral; su longitud era de un palmo, y de un
palmo su anchura, cuando era doblado.
10 Y engastaron
en él cuatro hileras de piedras. La primera hilera era un sardio, un
topacio y un carbunclo; esta era la primera hilera.
11 La segunda
hilera, una esmeralda, un zafiro y un diamante.
12 La tercera
hilera, un jacinto, una ágata y una amatista.
13 Y la cuarta
hilera, un berilo, un ónice y un jaspe, todas montadas y encajadas
en engastes de oro.
14 Y las piedras
eran conforme a los nombres de los hijos de Israel, doce según los
nombres de ellos; como grabaduras de sello, cada una con su nombre,
según las doce tribus.
15 Hicieron
también sobre el pectoral los cordones de forma de trenza, de oro
puro.
16 Hicieron
asimismo dos engastes y dos anillos de oro, y pusieron dos anillos
de oro en los dos extremos del pectoral,
17 y fijaron los
dos cordones de oro en aquellos dos anillos a los extremos del
pectoral.
18 Fijaron
también los otros dos extremos de los dos cordones de oro en los dos
engastes que pusieron sobre las hombreras del efod por delante.
19 E hicieron
otros dos anillos de oro que pusieron en los dos extremos del
pectoral, en su orilla, frente a la parte baja del efod.
20 Hicieron
además dos anillos de oro que pusieron en la parte delantera de las
dos hombreras del efod, hacia abajo, cerca de su juntura, sobre el
cinto del efod.
21 Y ataron el
pectoral por sus anillos a los anillos del efod con un cordón de
azul, para que estuviese sobre el cinto del mismo efod y no se
separase el pectoral del efod, como Jehová lo había mandado a
Moisés.
22 Hizo también
el manto del efod de obra de tejedor, todo de azul,
23 con su
abertura en medio de él, como el cuello de un coselete, con un borde
alrededor de la abertura, para que no se rompiese.
24 E hicieron en
las orillas del manto granadas de azul, púrpura, carmesí y lino
torcido.
25 Hicieron
también campanillas de oro puro, y pusieron campanillas entre las
granadas en las orillas del manto, alrededor, entre las granadas;
26 una
campanilla y una granada, otra campanilla y otra granada alrededor,
en las orillas del manto, para ministrar, como Jehová lo mandó a
Moisés.
27 Igualmente
hicieron las túnicas de lino fino de obra de tejedor, para Aarón y
para sus hijos.
28 Asimismo la
mitra de lino fino, y los adornos de las tiaras de lino fino, y los
calzoncillos de lino, de lino torcido.
29 También el
cinto de lino torcido, de azul, púrpura y carmesí, de obra de
recamador, como Jehová lo mandó a Moisés.
30 Hicieron
asimismo la lámina de la diadema santa de oro puro, y escribieron en
ella como grabado de sello: SANTIDAD A JEHOVÁ.
31 Y pusieron en
ella un cordón de azul para colocarla sobre la mitra por arriba,
como Jehová lo había mandado a Moisés.
32 Así fue
acabada toda la obra del tabernáculo, del tabernáculo de reunión; e
hicieron los hijos de Israel como Jehová lo había mandado a Moisés;
así lo hicieron.
33 Y trajeron el
tabernáculo a Moisés, el tabernáculo y todos sus utensilios; sus
corchetes, sus tablas, sus barras, sus columnas, sus basas;
34 la cubierta
de pieles de carnero teñidas de rojo, la cubierta de pieles de
tejones, el velo del frente;
35 el arca del
testimonio y sus varas, el propiciatorio;
36 la mesa,
todos sus vasos, el pan de la proposición;
37 el candelero
puro, sus lamparillas, las lamparillas que debían mantenerse en
orden, y todos sus utensilios, el aceite para el alumbrado;
38 el altar de
oro, el aceite de la unción, el incienso aromático, la cortina para
la entrada del tabernáculo;
39 el altar de
bronce con su enrejado de bronce, sus varas y todos sus utensilios,
la fuente y su base;
40 las cortinas
del atrio, sus columnas y sus basas, la cortina para la entrada del
atrio, sus cuerdas y sus estacas, y todos los utensilios del
servicio del tabernáculo, del tabernáculo de reunión;
41 las
vestiduras del servicio para ministrar en el santuario, las sagradas
vestiduras para Aarón el sacerdote, y las vestiduras de sus hijos,
para ministrar en el sacerdocio.
42 En
conformidad a todas las cosas que Jehová había mandado a Moisés, así
hicieron los hijos de Israel toda la obra.
43 Y vio Moisés
toda la obra, y he aquí que la habían hecho como Jehová había
mandado; y los bendijo.
Éxodo
Capítulo 40
1
Luego Jehová habló a Moisés, diciendo:
2 En el primer
día del mes primero harás levantar el tabernáculo, el tabernáculo de
reunión;
3 y pondrás en
él el arca del testimonio, y la cubrirás con el velo.
4 Meterás la
mesa y la pondrás en orden; meterás también el candelero y
encenderás sus lámparas,
5 y pondrás el
altar de oro para el incienso delante del arca del testimonio, y
pondrás la cortina delante a la entrada del tabernáculo.
6 Después
pondrás el altar del holocausto delante de la entrada del
tabernáculo, del tabernáculo de reunión.
7 Luego pondrás
la fuente entre el tabernáculo de reunión y el altar, y pondrás agua
en ella.
8 Finalmente
pondrás el atrio alrededor, y la cortina a la entrada del atrio.
9 Y tomarás el
aceite de la unción y ungirás el tabernáculo, y todo lo que está en
él; y lo santificarás con todos sus utensilios, y será santo.
10 Ungirás
también el altar del holocausto y todos sus utensilios; y
santificarás el altar, y será un altar santísimo.
11 Asimismo
ungirás la fuente y su base, y la santificarás.
12 Y llevarás a
Aarón y a sus hijos a la puerta del tabernáculo de reunión, y los
lavarás con agua.
13 Y harás
vestir a Aarón las vestiduras sagradas, y lo ungirás, y lo
consagrarás, para que sea mi sacerdote.
14 Después harás
que se acerquen sus hijos, y les vestirás las túnicas;
15 y los
ungirás, como ungiste a su padre, y serán mis sacerdotes, y su
unción les servirá por sacerdocio perpetuo, por sus generaciones.
16 Y Moisés hizo
conforme a todo lo que Jehová le mandó; así lo hizo.
17 Así, en el
día primero del primer mes, en el segundo año, el tabernáculo fue
erigido.
18 Moisés hizo
levantar el tabernáculo, y asentó sus basas, y colocó sus tablas, y
puso sus barras, e hizo alzar sus columnas.
19 Levantó la
tienda sobre el tabernáculo, y puso la sobrecubierta encima del
mismo, como Jehová había mandado a Moisés.
20 Y tomó el
testimonio y lo puso dentro del arca, y colocó las varas en el arca,
y encima el propiciatorio sobre el arca.
21 Luego metió
el arca en el tabernáculo, y puso el velo extendido, y ocultó el
arca del testimonio, como Jehová había mandado a Moisés.
22 Puso la mesa
en el tabernáculo de reunión, al lado norte de la cortina, fuera del
velo,
23 y sobre ella
puso por orden los panes delante de Jehová, como Jehová había
mandado a Moisés.
24 Puso el
candelero en el tabernáculo de reunión, enfrente de la mesa, al lado
sur de la cortina,
25 y encendió
las lámparas delante de Jehová, como Jehová había mandado a Moisés.
26 Puso también
el altar de oro en el tabernáculo de reunión, delante del velo,
27 y quemó sobre
él incienso aromático, como Jehová había mandado a Moisés.
28 Puso asimismo
la cortina a la entrada del tabernáculo.
29 Y colocó el
altar del holocausto a la entrada del tabernáculo, del tabernáculo
de reunión, y sacrificó sobre él holocausto y ofrenda, como Jehová
había mandado a Moisés.
30 Y puso la
fuente entre el tabernáculo de reunión y el altar, y puso en ella
agua para lavar.
31 Y Moisés y
Aarón y sus hijos lavaban en ella sus manos y sus pies.
32 Cuando
entraban en el tabernáculo de reunión, y cuando se acercaban al
altar, se lavaban, como Jehová había mandado a Moisés.
33 Finalmente
erigió el atrio alrededor del tabernáculo y del altar, y puso la
cortina a la entrada del atrio. Así acabó Moisés la obra.
34 Entonces una
nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó
el tabernáculo.
35 Y no podía
Moisés entrar en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba
sobre él, y la gloria de Jehová lo llenaba.
36 Y cuando la
nube se alzaba del tabernáculo, los hijos de Israel se movían en
todas sus jornadas;
37 pero si la
nube no se alzaba, no se movían hasta el día en que ella se alzaba.
38 Porque la
nube de Jehová estaba de día sobre el tabernáculo, y el fuego estaba
de noche sobre él, a vista de toda la casa de Israel, en todas sus
jornadas. |